¿Qué tan cerca están las FARC de negociar? - Razón Pública
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¿Qué tan cerca están las FARC de negociar?

Escrito por Rodrigo Rojas
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Rodrigo-RojasTras los golpes militares recibidos, las FARC están cambiando radicalmente su estrategia, “Alfonso Cano” está consolidando su jefatura, y el conflicto se ha extendido sobre territorios indígenas y mineros. Un análisis informado y agudo sobre por qué las FARC no han respondido a las “señales de paz” por parte del gobierno.

Rodrigo Rojas*

Condiciones para la paz

El gobierno del presidente Santos ha puesto sobre la mesa la posibilidad de una negociación sobre la base de una renuncia de las FARC al secuestro, a las minas antipersonales, al reclutamiento y salida de menores de sus filas y al cese de acciones bélicas. Las FARC no han contestado nada por ahora, porque están ocupadas en sus cambios internos y poniendo en marcha su nueva estrategia militar. Solo a partir del reacomodo a esta nueva situación, las FARC estarán listas para dar su respuesta. ¿Pero cuál es la nueva situación? 

El ascenso de Cano

Son demasiados los cambios en un periodo de tres años, muy corto para una organización que siempre piensa en el largo plazo:

  • La muerte de Reyes permitió la llegada de Pablo Catatumbo, mano derecha de Cano, al secretariado.
  • Al fallecer Marulanda, fue inmediato el ascenso de Cano a la comandancia general.
  • También ascendió al secretariado Joaquín Gómez, comandante del Bloque Sur y hombre de confianza de Reyes.
  • Al morir Iván Ríos, fue reemplazado por Mauricio, el Médico, quien acompañaba al Mono Jojoy en el Bloque Oriental.

Pero la muerte de Jojoy también complicó la línea de mando de las FARC, pues no solo era el jefe militar, sino quien centralizaba las comunicaciones, era el responsable de las relaciones públicas y tenía a su cargo la organización de la X conferencia nacional de la organización.

A su deceso se integra al secretariado Pastor Alape, Comandante del Bloque Magdalena Medio y segundo de Timoleón Jiménez, alias Timochenko. Posteriormente muere en combate Jerónimo Galeano, responsable del Comando Conjunto Central y hombre muy apreciado por Cano.

La muerte de Jojoy revivió las esperanzas de resolver el conflicto militar de una forma rápida: centenares de efectivos de la fuerza pública fueron trasladados de la Macarena al Cañón de las Hermosas y al sur del Tolima, en persecución de Cano, en una ofensiva que ya lleva más de un año.

Cada día de combates, los informes sobre el cerco y las heridas causadas a Cano levantan su prestigio y su autoridad entre la militancia de las FARC, tal como sucedió con Marulanda.

Sin embargo, la desaparición de Jojoy aplazó la reunión de la X Conferencia, necesaria para legitimar el nuevo secretariado, con cuatro miembros nuevos entre los siete que lo integran, y el nuevo comandante general.

Solo la Conferencia puede decidir si hay nuevos diálogos con el gobierno; ella tendrá que resolver quien reemplaza a Jojoy como jefe militar y los cambios estratégicos en comunicaciones y en la estructura organizativa. Peo su realización se ha aplazado sine die.

Una nueva estrategia

Mientras tanto, los cambios más importantes en operación han sido hasta ahora:

  • Cambiar hacia la Cordillera Central el eje de crecimiento y expansión que estaba ubicado sobre la Cordillera Oriental.
  • Trasladar la sede del secretariado a la confluencia de Tolima–Cauca–Huila, en los territorios de la mítica resistencia indígena frente a los españoles, donde se garantizó la supervivencia del M-19 por más de 20 años.
  • Mover la retaguardia estratégica de la frontera con Venezuela hacia el Pacífico.
  • Modificar el teatro de guerra, trasladándolo de las selvas a la alta montaña, donde los helicópteros y la aviación pierden espacio de maniobra.

ndígenas y mineros

Estos cambios también tienen repercusiones sociales y políticas profundas, que causan otro tipo de problemas. El primero y más difícil es su relación con el movimiento indígena que se ha visto directamente afectado por ser el escenario regional de la guerra y porque ha manifestado un profundo rechazo al reclutamiento de menores de sus comunidades, al sembrado de minas y a los cultivos comerciales de coca y amapola.

Hace dos años, en un encuentro propuesto por la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) con ocho pueblos indígenas que tienen conflictos directos con las FARC, estos dirigieron una carta al secretariado solicitando un encuentro para discutir estos temas. Una copia de este documento fue remitida al entonces presidente Uribe. Días después, el secretariado respondió aceptando realizar este encuentro en cualquier lugar que fuera escogido y garantizado por la Guardia Indígena. Se le informó al gobierno y como no lo consideró prioritario, el asunto terminó ahí.

Hoy esta situación se agrava con el paso de los días, el norte del Cauca y el occidente de Nariño y Cauca están viviendo una situación de violencia desenfrenada, sin que se hayan planteado salidas distintas a la militar y sin poder contar con el movimiento indígena.

Al trasladarse a la Cordillera Central, las FARC comenzarán también a invadir los casi cuatro millones de hectáreas concesionadas a las mineras transnacionales. La decisión del gobierno ha sido trasladar cada día más efectivos para reforzar los esquemas de seguridad en desarrollo de los acuerdos entre las empresas y el Ministerio de Defensa.

Por ahora, no hay luz

En conclusión, la posibilidad de una negociación de las FARC con el Gobierno Nacional pasa primero por la consolidación de Cano como jefe de las FARC, lo que requiere un mandato formal de la Conferencia, y una clara definición de las relaciones con el movimiento indígena.

* Consultor político IKV Paz Christi Colombia.

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