El proceso de paz: balance y perspectiva 2014-2015 - Razón Pública
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El proceso de paz: balance y perspectiva 2014-2015

Escrito por Álvaro Villarraga
Álvaro Villarraga Sarmiento

Álvaro Villarraga SarmientoUn repaso sintético y certero de los avances, las resistencias, las incoherencias, los ajustes, los vacíos y los desafíos pendientes en la búsqueda de una salida negociada al conflicto entre el Estado y las guerrillas colombianas.

Álvaro Villarraga Sarmiento*

El presidente Juan Manuel Santos hablando a ganaderos de FEDEGAN

Avances sin consenso

2014 deja un buen balance en el proceso de paz entre el gobierno y las FARC, así como la posibilidad de conseguir pronto el fin del cruento y degradado conflicto que ha vivido Colombia durante tanto tiempo. En efecto: todo está dispuesto para que en 2015 se completen los acuerdos con esta guerrilla, se avance en la negociación con el ELN y se sienten las bases para dar cumplimiento a lo pactado.

Tras diez años de intentar su derrota definitiva (2002-2012), las FARC y el ELN se mantienen aunque la Fuerza Pública haya logrado debilitarlos y replegarlos. El esfuerzo militar de las primeras les ha permitido retomar cierta iniciativa, pero su guerra es ahora de resistencia y sin perspectiva de una victoria estratégica. Por su parte el ELN, con menor potencial y posibilidades, se mantiene mediante una estrategia defensiva.

Preocupa que estas divergencias no se traduzcan solo en controversias o en actuaciones  legales, sino que incluyan sabotajes, infiltraciones en las Fuerzas Militares y acciones ilegales.

Por eso, al tiempo que mantuvo la ofensiva militar, el presidente Santos en su primer mandato exploró la posibilidad de conseguir la solución política del conflicto. Y también con las banderas de la paz fue reelegido para un segundo mandato. Sin embargo, no puede ignorarse que casi la mitad de los votantes se pronunciaron este año contra Santos, y que muchos sectores expresaron diferencias, desconfianzas y oposiciones al proceso: no existe pues un consenso nacional sobre la paz.

Y preocupa que estas divergencias no se traduzcan solo en controversias o en actuaciones  legales, sino que incluyan sabotajes, infiltraciones en las Fuerzas Militares y acciones ilegales contra la política de paz y contra la mesa de conversaciones en La Habana.

Logros sin política integral

No obstante lo anterior, el presidente Santos ha tenido grandes logros en materia de paz:

  • Reconoció la existencia del conflicto armado interno y la posibilidad de una salida negociada;
  • Normalizó las relaciones con los países fronterizos y consiguió su apoyo para buscar la paz:
  • Impulsó una reforma constitucional sobre los mecanismos de justicia transicional para ese propósito;
  • Tramitó y está aplicando la Ley 1448 de 2011 sobre reparación de víctimas y restitución de tierras.

Y sin embargo el gobierno carece de una política de paz integral, estatal y nacional. Esto  limita la participación del conjunto del Estado y de la sociedad civil en la construcción de la paz, y circunscribe su agenda a los acuerdos logrados con las guerrillas.

Además, una estrategia de paz “estable y duradera” (como dice el Acuerdo inicial con las FARC) choca con las actuales políticas económicas y sociales:

-Con las primeras, porque ellas se centran en la gran minería y en la agroindustria, con ventajas para las multinacionales y en detrimento de la soberanía alimentaria, las alternativas agropecuarias y la minería artesanal, lo  cual  excluye del proyecto nacional a sectores campesinos, afros e indígenas.

-Con las políticas sociales, porque carecen de un sentido de inclusión, equidad y superación efectiva de la pobreza, de manera que mantienen programas focalizados, asistencialistas y atrapados en buen grado por el clientelismo y la corrupción.

Es más: la política de paz tampoco parece ser compatible con la doctrina que defiende el estamento militar, a quien el gobierno hace concesiones continuas e incoherentes, por esta misma razón.

El jefe negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle Lombana.
El jefe negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle Lombana.
Foto: Señal Radio Colombia

En La Habana ha habido cambios

Pero puede decirse que la negociación entre gobierno y las FARC va bien. Tres de los seis puntos de la agenda ya han sido resueltos, y en 2015 podrían concluirse los acuerdos pendientes. Para llegar hasta este punto han sido decisivos ciertos cambios en el curso de las conversaciones. En efecto:

– Ante los reclamos de participación social, se convocaron los foros organizados por Naciones Unidas, y las mesas de paz del Congreso promovieron reuniones regionales con las víctimas para entregar resultados a la mesa de La Habana.

– Ante la iniciativa unilateral del gobierno -un referendo para refrendar el acuerdo final- se aceptó en su momento alterar el orden de la agenda.

– Tras la liberación del general Álzate, se acordó mantener el dispositivo de buenos oficios de los países garantes ante incidentes como éste -y sin incumplir el compromiso de no levantarse de la mesa, como el gobierno amenazó con hacer en este caso-.

– Se introdujeron sub-comisiones técnicas paralelas para agilizar el trámite de varios temas, incluyendo las de finalización del conflicto y las de enfoque de género.

– De igual manera, se habilitó la participación de cinco delegaciones plurales de víctimas.

– Se creó una Comisión de Esclarecimiento Histórico integrada por 12 expertos y dos relatores que a comienzos de 2015 entregará un aporte interpretativo sobre los orígenes, factores y formas de victimización en el conflicto armado. Se prevén “consensos, disensos y pluralidad de visiones” al respecto, pero este ejercicio se traducirá en un mejor tratamiento del tema de las víctimas y contribuirá a formar la comisión de la verdad prevista.

– Por su parte las FARC:

  • Han declarado cuatro treguas temporales unilaterales, una de ellas compartida con el ELN, con motivo de fin de año y como gesto político de entendimiento durante los últimos comicios electorales.
  • Decretaron para este 20 de diciembre el comienzo de un cese al fuego unilateral e indefinido, a la vez que reiteraron la propuesta de pactar un armisticio y llamaron a instalar una veeduría a favor de la declaración realizada.

Desfase con el ELN  

El 10 de junio pasado se hizo público el avance “en fase de exploración” para un diálogo de paz con el ELN, que incluía dos temas de la agenda (víctimas y participación de la sociedad) y confirmaba el apoyo de varios países a esta iniciativa.

Es de esperar que algunos temas coincidan con la agenda de La Habana y que se adopte un criterio de complementariedad entre ambos procesos.

Es preocupante el desfase de dos años respecto de las negociaciones con las FARC, pues importa conseguir la convergencia final entre los dos procesos. 

Con esta guerrilla podrían discutirse los mecanismos de participación ciudadana en el proceso de paz, pues históricamente el ELN ha insistido en la idea una “Convención Nacional”. Igualmente, es posible que esta guerrilla insistas sobre el tema minero- energético, sobre las garantías de participación política para los movimientos sociales, los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y el enfoque diferencial de género, etnia y edad.

En este sentido es preocupante el desfase de dos años respecto de las negociaciones con las FARC, pues importa conseguir la convergencia final entre los dos procesos. Por eso las garantías, las medidas de favorabilidad política, el marco jurídico, la Comisión de la Verdad y la forma de convalidación ciudadana, entre otros asuntos, deberían trabajarse de una manera integrada.

Combatiente del ELN en Arauca.
Combatiente del ELN en Arauca.
Foto: Pueblos Revista de Información y Debate

Marco legal y refrendación ciudadana

Entre los asuntos pendientes con mayor incidencia sobre la agenda pública están (1) el tratamiento jurídico para los ex combatientes de las FARC, y (2) la definición y trámite del mecanismo para la refrendación ciudadana de los acuerdos.

(1) En este punto el gobierno reconoce que serán decisivos los acuerdos en La Habana, pero que la aprobación de la ley estatutaria respectiva corresponde al Congreso.

Por su parte la Corte Constitucional aprobó la inhabilidad para participar en política de responsables de “crímenes de lesa humanidad y genocidio, cometidos de manera sistemática”. Sin embargo, como lo explicó el fiscal general y han defendido distintos sectores, es necesario facilitar la participación política de los ex guerrilleros que se acojan  a los acuerdos de paz.

Por tanto es de esperarse un marco jurídico que habilite una especie de amnistía que excluya a algunos responsables de los más graves crímenes y a los principales responsables directos, al mismo tiempo que establece exigencias de verdad histórica y reparación simbólica de las víctimas.

(2) Y queda por resolver el reto más grande del proceso de paz: la refrendación ciudadana de los acuerdos. Sobre la forma de hacerlo se ha abierto el debate y se mencionan las vías de un plebiscito, un referendo, una constituyente, una consulta popular u otra forma de apelación al constituyente primario.

Este es el gran desafío para las dos parte, y el que podría brindar a los acuerdos un sólido respaldo, legitimidad política, posibilidad de aplicación y seguridad jurídica.

 

* Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica, integrante de la Fundación Cultura Democrática, catedrático universitario.

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