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El triunfo de la prohibición del asbesto

Escrito por Silvia Gómez
Fibras de asbesto.

Silvia GomezEl asbesto ha causado miles de muertos en Colombia, pero por fin la Cámara de Representantes decidió prohibir su uso. Por qué la decisión es histórica.

Silvia Gómez*

Una decisión histórica

El 18 de junio fue aprobado el proyecto de ley Ana Cecilia Niño en la plenaria de la Cámara de Representantes. El proyecto que prohíbe el uso del asbesto en Colombia a partir de 2021 fue aprobado con 131 votos a favor y ninguno en contra.

Esta es una medida histórica relacionada directamente con el cuidado de la salud de los colombianos, pero también es un homenaje —­lamentablemente tardío—a las miles de víctimas cuyas vidas fueron arrebatadas por la mortal sustancia y a la lucha inagotable de sus familiares.

Hoy podemos decir que el asbesto está prohibido de una vez por todas en todo el territorio colombiano por unanimidad. La presión pública y ciudadana fue más fuerte que nunca antes y el poder legislativo no tuvo opción más que escuchar su pedido de una Colombia libre de asbesto.

Hace tres años, en Greenpeace venimos luchando por la prohibición de esta sustancia que enferma y mata, y hoy ese cometido está cerca de convertirse en realidad. Ya pasó de manera satisfactoria la conciliación entre el Senado y la Cámara, y solo queda la sanción presidencial.

Estaremos atentos para que este proceso no se dilate, porque la prohibición de una sustancia tóxica y perjudicial no puede esperar más. Por fin, Colombia dejará de pertenecer al pequeño grupo de países que aún no prohibieron su uso para pasar a ponerse del lado de la salud.

El asbesto: un enemigo silencioso

El asbesto es una fibra de tipo mineral que es resistente al calor y por eso es utilizada para fabricar productos a prueba de fuego como frenos de automóviles, embragues, aires acondicionados, entre otros.

Sin embargo, sus efectos sobre la salud son lentos y sus consecuencias suelen ser tardías, por lo que los primeros síntomas por haber estado expuesto a esta fibra pueden demorar años y hasta décadas en aparecer. Pero cuando aparecen, los efectos son fatales. Es una sustancia tan imperceptible como traicionera y acecha como un enemigo silencioso.

Fibras de asbesto.
Fibras de asbesto.
Foto: Wikipedia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren 107 mil personas aproximadamente en el mundo debido a enfermedades cancerígenas asociadas con el asbesto.

Además, cerca de 400 defunciones se han atribuido a exposiciones no ocupacionales al mismo. La urgencia de la prohibición nunca fue un capricho, sino una manera de salvar vidas: mientras antes se lo prohíba, menos enfermos por exposición al asbesto habrá en nuestro país.

Puede leer: Colombia debe prohibir el asbesto.

Ana Cecilia Niño

Evitar nuevas víctimas fue el objetivo principal de la campaña Colombia sin asbesto. Al mismo tiempo, la campaña honra a quienes sufrieron por esta sustancia como Ana Cecilia Niño, cuya lucha fue tan grande que hoy la ley lleva su nombre.

A mediados de 2016, Ana Cecilia Niño y su esposo Daniel Pineda demandaron al Estado colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) luego de que le hubieran diagnosticado cáncer de pulmón. Niño sufrió las consecuencias de estar expuesta a respirar asbesto durante diecisiete años en Sibaté. Niño le reclamó a la CIDH, no solo una serie de medidas cautelares para la protección a los derechos fundamentales a la vida, la salud, un medio ambiente sano, y el derecho humano a la protección judicial; sino también que el Estado colombiano prohibiera el asbesto.

Las prohibiciones del asbesto se multiplicaron en todos los continentes, así como los estudios médicos y científicos que demuestran y evidencian su toxicidad y las enfermedades y muertes que ocasiona. Sin embargo, en Colombia la prohibición se postergó y dilató como si no hubiera vidas que dependieran de esa decisión. Ocho veces se presentaron proyectos de ley para prohibir el asbesto, y siete veces cayeron.

La lucha comenzó en 2007 y en todo este tiempo, se presentaron diferentes proyectos para prohibir el asbesto en Colombia. En 2015, Nadia Blel, autora de la versión recientemente aprobada, presentó un proyecto para prohibir la “producción, comercialización, exportación, importación, y distribución de cualquier variedad del asbesto”. Estas son las mismas resoluciones que contiene hoy la ley Ana Cecilia Niño.

Sin embargo, en ese entonces, la Comisión Séptima del Senado la votó de manera negativa. Al año siguiente, Blel le dio una oportunidad más al proyecto, y retiró el punto de “indebida acumulación”. Ese fue el proyecto aprobado en la Cámara de Representantes.

Greenpeace se sumó a la campaña en 2016 por intermedio de Hagamos Eco, la plataforma de peticiones ambientales de la ONG donde Ana Cecilia Niño creó su petición por una Colombia sin asbesto.

Colombia se uniría a los 60 países que ya han prohibido el asbesto.
Colombia se uniría a los 60 países que ya han prohibido el asbesto.
Foto: Wikipedia

Luego, en 2017, comenzamos una campaña pública. Llevamos adelante ocho acciones en vía pública, y más de 200 mil personas firmaron la petición de Greenpeace y Change.org para que se prohibiera el uso del asbesto en todo el territorio colombiano. En octubre de ese año, el Senado aprobó por unanimidad en el primer debate el proyecto de ley Ana Cecilia Niño.

Durante todo el proceso, organizaciones civiles, entidades médicas, científicas, universidades, y los Ministerios del Interior, Trabajo, Ambiente y Salud se han expresado a favor y promovido la prohibición de esta sustancia que causa 540 casos de cáncer al año en el país, según datos de la Controlaría.

Por supuesto, los abanderados de esta ley son Ana Cecilia Niño y su viudo, Daniel Pineda. En el momento de la victoria, recordamos la figura de la mujer que inició una batalla heroica contra la sustancia que se llevó su vida. Su marido supo seguir su lucha y no descansó hasta que esta ley fuera aprobada como homenaje póstumo a su esposa.

Le recomendamos: Colombia sin asbesto: ¿una realidad inminente?

Emprendimos un difícil y arduo camino para salvar por fin la vida de miles de colombianos al prohibir esta sustancia tóxica. Sin embargo, no faltaron los obstáculos y adversidades. Luchamos contra el lobby de la industria, las dilataciones en el Senado y el Congreso, y la posibilidad de que el asbesto no se prohibiera, sino que solo se eliminara del territorio nacional. Por eso, celebramos la disposición de diálogo y el acuerdo en el Congreso entre las dos posturas, la de la prohibición y la de la eliminación con posibilidades de exportación del asbesto.

Por primera vez en doce años, Colombia se encuentra ante un escenario inédito y esperanzador. El proyecto de ley fue aprobado y solo queda un paso para que la Ley Ana Cecilia Niño sea una realidad. Es bueno saber que los representantes del poder legislativo están optando por la salud, y es aún mejor saber que falta cada vez menos para que la prohibición del asbesto se vuelva ley nacional.

Estamos convencidos de que toda Colombia ha sido ganadora con la decisión del Congreso. En este sentido, desde Greenpeace y otras organizaciones que impulsaron esta campaña, agradecemos el compromiso de más de 230.000 colombianos que entendieron la magnitud del problema y firmaron la petición, twittearon, enviaron mails a los congresistas, salieron a la calle y presionaron para que se impulsara la prohibición del asbesto.

Cuando se apruebe esta ley, Colombia se unirá al grupo de casi 70 países que ya prohibieron su uso, entre los que se encuentran Argentina, Uruguay, Brasil, Perú y Chile, además de miembros de la Unión Europea como Alemania, España, Francia y Dinamarca, entre otros.

Finalmente, nuestro país mira al futuro y escucha el pedido de la ciudadanía y las entidades médicas y científicas. Luego de años de lucha, podemos decir que se están tomando decisiones concretas en contra del asbesto y a favor de la salud. La prohibición del asbesto ya es un hecho y la sanción presidencial debe efectuarse para que esta sustancia no se cobre ninguna vida más.

Ya casi podemos decir que vivimos en una Colombia libre de asbesto.

*Directora de Greenpeace Colombia

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