EMCALI, sin verdugo ni cadenas | Razón Pública 2024
Foto: Concejo Santiago de Cali

EMCALI, sin verdugo ni cadenas

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La empresa de servicios públicos de Cali se ha liberado de dos yugos: la intervención y la deuda. ¿Y ahora cómo se invertirán los nuevos recursos?

Alejandro Sánchez*

Una deuda casi eterna

La Empresa Municipal de Servicios Públicos de Cali (EMCALI) es una empresa pública que ha logrado consolidarse como una de las más importantes de la región pacífica y del departamento Valle del Cauca. 

Es tal su tamaño que tiene casi el triple de presupuesto que la Gobernación del Cauca, de 1.6 billones, pues para el 2024, la entidad manejará recursos por más de 5 billones de pesos.

Por su valor se ha hecho víctima de la codicia de políticos y contratistas que, mediante actos de corrupción, han intentado por múltiples caminos apropiarse de sus valiosos recursos.

Uno de los puntos más críticos ocurrió en el año 2000 cuando la empresa fue intervenida por la Superintendencia de Servicios debido a malos manejos que hicieron sus dirigentes en la construcción de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), cuyos sobrecostos ascendieron a 1 billón de pesos de la época y llevaron a que la empresa estuviera a puertas de cesar pagos.

Que EMCALI no pagara implicaba no solo problemas con los proveedores, sino que amenazaba directamente el bienestar de la ciudadanía. La empresa no iba a poder comprar energía al Sistema de Interconexión Nacional, pues su vocación no es la de generar sino la de comercializar electricidad. 

La crisis financiera se solventó cuando la nación asumió la deuda y ordenó su intervención hasta recuperar el préstamo, lo que duró 13 años. Durante este tiempo, el gobierno municipal estuvo casi que, al margen del destino de su empresa, que se centró en atender las enormes cuotas del préstamo. 

Se puede decir que la gestión de la Superservicios permitió que la empresa siguiera funcionando. Además, la atención de acreencias fue la prioridad en detrimento de realizar inversiones en materia de acueducto, alcantarillado, redes de distribución, o tecnologías de la telecomunicación. Aspectos que hoy pasan factura a la ciudad.

Muestra de ello, por ejemplo, fue que el pasado 15 de mayo, Cali se vio afectada por fuertes lluvias que causaron inundaciones en varios puntos de la ciudad. El nivel de lluvia superó registros históricos.

Pese a ello, el concejal Mauricio Zamora explicó en X que las inundaciones fueron provocadas por el atraso que vive la ciudad en la adecuación de infraestructuras que construyan una ciudad más resiliente en términos climáticos. 

Le recomendamos: El equipo tecnocrático de la Alcaldía de Cali ignora la realidad social

Un respiro de renegociación 

Aunque en el 2013 la Superservicios le devolvió la administración de EMCALI a la ciudad, Cali tuvo que esperar 10 años más para poder volver a recibir dividendos. 

Mientras EMCALI comprometía sus recursos para el pago del préstamo en sacrificio de infraestructuras claves, empresas como EPM, ETB, Acueducto de Bogotá, entre otras, realizaron importantes inversiones y aportes a sus ciudades. 

Incluso en materia social, han venido financiando con sus dividendos programas como el apoyo económico a jóvenes universitarios o el subsidio al derecho al mínimo vital del agua.

Para hacerse una idea, solo para el presente año, EMCALI iba a destinar más de 416 mil millones de pesos al pago de deuda, una cifra que triplica el presupuesto de la ciudad de Palmira. Es decir, el pago de la deuda limitó durante un buen tiempo el desarrollo de la empresa y el progreso de Cali. 

Bajo estas condiciones los sindicatos de la EMCALI han insistido en que la deuda sea condonada por la nación. Sus voces han hecho eco en políticos como el senador Wilson Arias quien lleva haciendo gestiones para que la condonación sea posible.

Fruto de estas gestiones, junto al apoyo de la bancada parlamentaria del Valle del Cauca, en el vigente Plan Nacional de Desarrollo se formuló un artículo para que la condonación fuera posible. 

Mientras se reglamenta, el pasado 3 mayo de 2024, el Ministerio de Hacienda dio un paso para aliviar el flujo de caja de EMCALI, renegociando la deuda y, en especial, el valor de los intereses a pagar. 

A través de la renegociación, EMCALI se liberó del pago de cerca de 800 mil millones de pesos que podrán ser invertidos en la ciudad y en el fortalecimiento de la empresa. Pero, ¿en qué invertir el ahorro logrado?

De cliente a productor

Cali tiene infraestructuras anticuadas para enfrentar la crisis ambiental por la que el mundo está atravesando.

Foto: Alcaldía de Santiago de Cali - Cali tiene infraestructuras anticuadas para enfrentar la crisis ambiental que el mundo está atravesando.

Para mitigar los encarecimientos, que se harán cada vez que los riesgos climáticos afecten los embalses, EMCALI debería convertirse en productora de energía limpia. Ahora cuenta con mayores recursos y con el respaldo del gobierno nacional para adelantar acciones en el marco de la transición energética.

Por eso, parte de los recursos liberados deberían ser utilizados para adecuar espacios públicos y los canales de aguas de lluvias. Por ejemplo, hacerlos más aptos para capturar, retener y filtrar el agua de las lluvias hacia el suelo, en vez de conducirlas por las vías y los canales hacia el río Cauca. 

Este sistema de alcantarillado, diseñado desde mediados del siglo XX, hace depender a la ciudad del Jarillón ubicado en el oriente de Cali. Ahora que las lluvias serán cada vez más intensas, el alcantarillado está llegando al límite de sus capacidades. Superar este ‘jarilloncentrismo’ será clave para la ciudad en los próximos años.  

Adicionalmente, EMCALI no produce energía eléctrica. Lo que expone a la empresa a las fluctuaciones que presenta el costo de la energía.

Para mitigar los encarecimientos, que se harán cada vez que los riesgos climáticos afecten los embalses, EMCALI debería convertirse en productora de energía limpia. Ahora cuenta con mayores recursos y con el respaldo del gobierno nacional para adelantar acciones en el marco de la transición energética.

EMCALI podría convertirse en una gran fábrica de energía solar, pues en el departamento se adelantan enormes proyectos exitosos en esta materia. Actualmente solo competería con Celsia, la única empresa que en el Valle del Cauca trabaja en energía solar. 

Adicionalmente EMCALI tiene algo a su favor: podría no necesitar inversiones en terrenos para hacer granjas solares porque, al ser una empresa pública, puede adelantar con mayor facilidad convenios interadministrativos para hacer granjas solares urbanas.

Una gran ventaja que abaratará el costo de la inversión inicial y de mantenimiento. El personal no tendrá que dirigirse a zonas apartadas a hacer las reparaciones que se necesiten. 

EMCALI tiene todo el camino despejado para incurrir en un mercado que viene creciendo y que se espera que, para el cierre del 2024, aporte el 9 % de la energía total del país. 

Aporte a la educación superior

Cali es una ciudad rezagada en materia de educación superior. La Alcaldía tiene adscritas 3 instituciones universitarias —Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, Institución Universitaria Antonio José Camacho y el Instituto Popular de Cultura— a quienes no se les aporta mayor presupuesto ni se ejerce mayor gobernanza. 

Es sabido que ciudades como Bogotá y Medellín, desde hace décadas, vienen haciendo esfuerzos sostenidos por apoyar económicamente a jóvenes para el acceso y el sostenimiento de estudios de educación superior en universidades distritales o privadas.

Se debería plantear un acuerdo para destinar parte de los dividendos de EMCALI para financiar un fondo por la educación superior pública en la ciudad y que, como el gobierno nacional financia la matricula en pregrado, se pueda financiar programas de maestría y doctorado en las Universidades Públicas de la ciudad.

Estos apoyos son financiados a través de los dividendos de las empresas municipales y es un modelo que, hasta ahora, ha ayudado a democratizar la educación superior. De esta manera se ha transformado la vida de miles de jóvenes. 

Cali ha realizado programas similares, pero solo resisten una administración. Esta intermitencia ha hecho que programas como “Jóvenes Talentos” o “Todos y Todas a Estudiar” no trasciendan de la administración que los planteó.

Por tanto, la ciudad, la alcaldía y los concejales de la ciudad deberían aprovechar la coyuntura y replicar el modelo con el cual se financia la educación superior en Bogotá y Medellín. Si se puede mejorar restringiendo que los recursos públicos vayan a las arcas de privados, excelente. 

Se debería plantear un acuerdo para destinar parte de los dividendos de EMCALI para financiar un fondo por la educación superior pública en la ciudad y que, como el gobierno nacional financia la matricula en pregrado, se pueda financiar programas de maestría y doctorado en las Universidades Públicas de la ciudad.

Es el conocimiento el que hace avanzar a las sociedades. Silicon Valley o cualquier otro nicho empresarial no se han hecho a punta de formación para el trabajo, que es la gran apuesta del alcalde Eder. 

Todo lo contrario, han sido los programas de formación al más alto nivel los que han consolidado a las economías y empresas más poderosas del mundo. Ahora que para EMCALI soplan mejores vientos se podría iniciar una nueva era de transformación positiva para la ciudad.   

Lea en Razón Pública: De la descentralización a la autonomía regional

2 comentarios

Alejandro Sanchez

Escrito por:

Alejandro Sanchez

*Docente Universitario con estudios en desarrollo sostenible.

2 comentarios de “EMCALI, sin verdugo ni cadenas

  1. Gracias por esta revisión de Emcali. La corrupción de esta empresa ha sido un mal cíclico. Incluso con hechos violentos. Hay que ver también la manera de liberarla del clientelismo, causante principal del descalabro económico. Nunca se menciona cuáles fueron los clanes políticos ni las personas que llevaron a esta entidad a esta quiebra monumental. Debería hacerse un esfuerzo por recordar esto para evitar que vuelva a suceder.

  2. El programa del mínimo vital de agua potable para los estratos 1 y 2 lo financia la Alcaldia con recursos propios. Las inversiones que debe hacer EMCALI a través de la devolución de la deuda con la nación, han sido en su mayoría desastrosas, no se pudo formular el plan maestro de acueducto y alcantarillado de la ciudad, perjudicando el desarrollo de la ciudad, en especial en el área de expansión urbana de Cali-Jamundí, la cual en su gran mayoría está en autoprestación de estos servicios, contrariando lo establecido en la Ley 388 de 1997.

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