Adopción homoparental: un triunfo de la democracia - Razón Pública
Pancarta en apoyo a la diversidad de familias diversas en la marcha del orgullo LGBTI en Bogotá.

Adopción homoparental: un triunfo de la democracia

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Pancarta en apoyo a la diversidad de familias diversas en la marcha del orgullo LGBTI en Bogotá.

El histórico fallo de la Corte Constitucional que da vía libre a la adopción por parte de parejas del mismo sexo ha demostrado la fuerza del activismo LGBTI, pero también ha desatado la oposición más feroz de los sectores conservadores.   

Andrés Alegría Polanía*

Recuperar la fe

La Sentencia C-683 de 2015, por medio de la cual la Corte Constitucional aprobó la adopción homoparental, no fue solo una noticia destacada sino algo más profundo: este hecho ha permitido que los colombianos y colombianas volvamos a creer en la democracia, volvamos a confiar en los procesos políticos y recuperemos la fe en las instituciones.

Bien lo había vaticinado Yesid Reyes, ministro de Justicia, a mediados de este año, cuando se atrevió a apoyar a las familias homoparentales y a abogar para que sus derechos fueran reconocidos: “Yo creo que en algún momento debemos dar el paso y llegar muchísimo más lejos para permitir que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños, sin ninguna limitación”.

El fallo de la Corte Constitucional estipula que no hay ningún impedimento para que las personas del mismo sexo puedan adoptar niños y niñas, y que todos tienen la posibilidad de gozar de una familia, ya sea esta heterosexual u homoparental. Este fallo legitima los derechos que tenemos de ser reconocidos como familia por fuera del modelo nuclear y binario que la religión y el Estado nos han impuesto.

Estos vientos de esperanza que soplan desde el gobierno nacional, sumados al trabajo que el gobierno distrital actual ha realizado con su política pública para la garantía plena de los derechos de las personas de los sectores LGBTI, así como el activismo que colectivos, organizaciones sin ánimo de lucro y activistas realizan día a día, son la muestra de que la articulación de ideas y fuerzas mancomunadas puede llevar a reformular la forma como se ve a las personas con orientaciones sexuales e identidades de género no heteronormativas.

Es el momento de que las personas empiecen a cambiar su mentalidad y entiendan que en la Tierra no solo habitan hombres y mujeres, sino que hay una multiplicidad de formas de sentir, de vivir y de construir, y que la “forma de vida heterosexual” es solo una de ellas.

La importancia de Bogotá

Palacio de Justicia en la Plaza de Bolívar de Bogotá.
Palacio de Justicia en la Plaza de Bolívar de Bogotá.
Foto: Michael

En este sentido, no se puede desconocer la gran gestión que la administración de Gustavo Petro ha adelantado para reconocer y garantizar los derechos de las personas LGBTI. Más allá de los aciertos o desaciertos de su plan de gobierno, su acción fue fundamental para el sector y para que en el país se consolidaran propuestas de cambio que ayudaron a garantizar el ejercicio pleno de los derechos de la comunidad LGBTI.

Una muestra de esto es que la comunidad transexual ha encontrado la forma de resignificarse más allá de los estereotipos clásicos con los que los asimilaban cuando se hacía referencia al ejercicio profesional de una persona con identidad de género no heteronormativa. Por ejemplo, hoy podemos ver mujeres como Tatiana Piñeros, directora del Instituto Distrital de Turismo, haciendo una excelente labor desde uno de los pilares económicos de la ciudad. 

Todos tienen la posibilidad de gozar de una familia, ya sea esta heterosexual u homoparental. 

No todo está hecho, pero paso a paso la comunidad LGBTI se hace más visible y se “naturaliza” el simple hecho de que existimos. Esperamos que la administración que va a liderar el alcalde electo, Enrique Peñalosa, no abandone la lucha por los derechos de la sociedad civil. El desafío es que se continúen con disciplina las propuestas políticas para que los sectores LGBTI sean visibles y sus derechos sean tan valiosos como los derechos de las personas heterosexuales. 

No todo es “rosa”

La Senadora Viviane Morales.
La Senadora Viviane Morales.
Foto: Congreso de la República de Colombia

Pero esta no es una película rosa, en la que al final los luchadores y las luchadoras se llevan el trofeo y la felicidad invade todos los corazones. También hay enemigos de la democracia, y las muestras más evidentes de esto son la Iglesia cristiana y su “líder”, Viviane Morales, quien llegó al extremo de convocar a un referendo para revocar la decisión de la Corte.

Ella, que utiliza a sus “creyentes” y seguidores para alcanzar sus intereses personales, puede movilizar a un gran número de simpatizantes y manipularlos con sus creencias religiosas para promover el odio, el irrespeto y la desigualdad, en un país que busca precisamente liberarse de este tipo de personajes.

Junto a ella también está el autonombrado “concejal de la familia”, Marco Fidel Ramírez, quien con su poca elocuencia y falta de argumentos lanzó declaraciones en contra de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género no heteronormativas.

Si bien la Corte Constitucional y el trabajo de activistas y personas que creen en los derechos humanos nos hizo volver a creer en la democracia, aún falta mucho para lograr exterminar el odio de las calles, de los colegios, del trabajo y de la mente de los colombianos y colombianas que siguen creyendo que solo existe un Dios, que solo existen dos “géneros” y que con el diezmo van a tener un lugar en el “cielo”.

No se puede desconocer la gran gestión que la administración de Gustavo Petro ha adelantado para reconocer y garantizar los derechos de las personas LGBTI. 

Una decisión tan controversial como que dos personas que se aman, sin importar su orientación sexual, puedan darle la posibilidad a un niño o a una niña de que sea feliz, que tenga un libre y sano desarrollo, que pueda sonreír, aprender y vivir rodeado de amor, no debería ser un tema que se discuta a partir de las ideologías, la oposición o los fundamentalismos religiosos.

Más bien, los sectores de ultraderecha deberían enfocar sus objetivos en lograr que todos y todas podamos convivir en armonía y con el amor que ellos tanto predican y no aplican.

 

* Comunicador social, candidato a magister en Estudios Culturales de la Universidad Javeriana, ha sido director de proyectos especiales de Razón Pública, miembro del colectivo Resistir & Articular, Jefe de la Oficina Asesora de Comunicaciones del IDARTES, Jefe de Prensa de la Secretaría de Cultura, Jefe de Comunicaciones del CERLALC-UNESCO y Jefe de Comunicaciones y Prensa del Teatro Colón, entre otros cargos en entidades como la Empresa de Renovación Urbana (Secretaría del Hábitat), la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia y el Ministerio de Cultura. Es investigador de temas relacionados con género, sexualidad, representaciones, medios de comunicación y cine. Ha trabajado en medios como Semana, El Malpensante y Radio Diversia, entre otros.  

 

Acerca del autor

Andrés Alegría

* Comunicador social, estudiante en la maestría en Estudios Culturales de la Universidad Javeriana, director de proyectos especiales de Razón Pública, miembro del colectivo Resistir & Articular, investigador de temas relacionados con género, sexualidad, representaciones, medios de comunicación y cine. Ha trabajado en medios como Semana, El Malpensante y Radiodiversia.
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Andrés Alegría

* Comunicador social, estudiante en la maestría en Estudios Culturales de la Universidad Javeriana, director de proyectos especiales de Razón Pública, miembro del colectivo Resistir & Articular, investigador de temas relacionados con género, sexualidad, representaciones, medios de comunicación y cine. Ha trabajado en medios como Semana, El Malpensante y Radiodiversia. @andresalegriap

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