
Cerramientos, la nueva “estética” del centro histórico de Cartagena
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Sin planes ni estrategias que incentiven el mantenimiento de los inmuebles de su centro histórico, queda en evidencia que Cartagena y sus instituciones no tienen un plan integral para la salvaguardia de su patrimonio edificado.
Sin planes ni estrategias que incentiven el mantenimiento de los inmuebles de su centro histórico, queda en evidencia que Cartagena y sus instituciones no tienen un plan integral para la salvaguardia de su patrimonio edificado.
Caminar por el centro histórico de Cartagena es una actividad que implica ciertos riesgos por diversas razones: el mal estado de las vías, el empozamiento de las aguas residuales, y la invasión general del espacio público; pero tal vez uno de los más complejos es la caída de piezas o fragmentos de las fachadas de los inmuebles que se encuentran en estado de avanzado deterioro y en algunos casos en ruina. La problemática de las afectaciones de los inmuebles por falta de mantenimiento o abandono ha sido una preocupación constante en el manejo de los centros históricos. Recientemente en Cartagena varios incidentes prendieron las alarmas sobre esta situación. Para buscar soluciones se han realizado esfuerzos desde la academia, la sociedad civil y las entidades públicas distritales. Entre ellos dos estudios impulsados en 2019 y 2020 por el Instituto de Patrimonio y Cultura distrital y la Sociedad de Mejoras Públicas de Cartagena, con el apoyo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que dieron cuenta del estado de 40 de los inmuebles que se encontraban deteriorados.
El año pasado la alcaldía interpuso una acción popular contra 57 propietarios de estos inmuebles. Según el documento, esta demanda busca proteger la prevalencia de la calidad de vida de los habitantes y los derechos colectivos al goce del espacio público, la defensa del patrimonio cultural, la seguridad y salubridad pública, y la prevención de desastres frente a la existencia de inmuebles en deterioro.
Gobiernos distritales anteriores promovieron campañas con resultados parciales que no alcanzaron a resolver del todo el problema. Luego se presentaron cuatro colapsos que causaron daños físicos e incluso en uno de ellos una persona resultó lesionada. Sucedieron en la calle San Agustín Chiquita (2022), en la calle de la Chichería (2024), en la calle de la Media Luna (2024) y el más reciente en la calle del Colegio (2025). La acción popular del actual gobierno local obtuvo otro tipo de resultados, el más visible es el de la construcción de cerramientos a los inmuebles, principalmente para evitar las sanciones judiciales.
Algunos de estos cerramientos se utilizan adecuadamente para adelantar obras de primeros auxilios o un proceso integral de restauración del inmueble, mientras que otros solo sirven para esconder la ruina u obras indebidas que se llevan a cabo en su interior. Los ciudadanos ganamos con estos cerramientos en la medida en que nos protegen del riesgo que implicaría ser víctima de un desprendimiento en una de estas edificaciones. Aunque no en todos los casos, como veremos más adelante.
Encontramos varios tipos de cerramientos con diversidad de materiales: madera, estructuras y láminas metálicas, mallas, láminas de yeso, láminas de fibro-cemento, entre otros. La heterogeneidad de los materiales y la calidad con la que se elaboran es variable; algunos son construidos con rigor de seguridad y diseño, mientras que otros se convierten en una amenaza más para el peatón porque solo buscan responder de manera superficial al proceso judicial o economizar en los gastos de obra y por ende su elaboración es de mala calidad.
Otra situación importante en esta caracterización es el grado de invasión del andén; se aprecian algunos ingeniosos que logran proteger los balcones y los pisos altos sin ocuparlo, mientras que otros construyen el cerramiento hasta el primer piso con lo cual bloquean totalmente la acera pública.
Es imperativo preguntarnos, ¿existe alguna normativa que direccione la construcción de estas protecciones? ¿Se están logrando los objetivos de la acción popular de la alcaldía? ¿Qué consecuencias han traído los cerramientos? ¿De los 57 inmuebles demandados cuántos iniciaron proceso de restauración? ¿Cuánto tiempo se puede tener un cerramiento sin obras de recuperación del inmueble? ¿Se realiza vigilancia y control de los cerramientos existentes?

Mantener antes que restaurar
Revisemos el origen de la problemática. ¿Por qué se deteriora un inmueble? Las edificaciones en Cartagena se afectan por diversas razones: por la ubicación geográfica, por los agentes climáticos, por la falta de mantenimiento y de uso, o por adecuaciones contrarias a las normas de preservación. Estos deterioros se evidencian, por ejemplo, en la pérdida de las capas de pintura, en los desprendimientos de pañete, en las grietas y fracturas, en las humedades, en la pérdida de elementos ornamentales, en la proliferación de roedores, aves de rapiña y plantas parásitas, entre otros. Finalmente, esto trae como consecuencia la caída de materiales y el volcamiento de estructuras hasta llegar a la destrucción del inmueble.
Desde las primeras teorías o cartas de la restauración se invitaba a realizar mantenimientos permanentes de los inmuebles para no llegar a requerir obras profundas de intervención. ¿Pero por qué es tan difícil hacer mantenimiento preventivo a los inmuebles del centro histórico de Cartagena? Varias son las razones: el alto costo de una intervención con las técnicas y materiales exigidas por las normas; las dificultades legales en cuanto a la titularidad del bien; la preferencia por una explotación económica de baja inversión, pero de alto rendimiento; las limitaciones de uso de la normativa vigente para las actividades económicas; las trabas burocráticas, entre muchos otros factores.
A esto se suma que no existen planes ni estrategias que incentiven el mantenimiento de los inmuebles. Todo lo contrario, crecen los trámites, los tiempos y condiciones para las labores de intervención y, más aún, con el decreto distrital 0404 de 2024 que aumentó las dificultades. Esta situación evidencia que la ciudad y sus instituciones no tienen un plan integral para la salvaguardia de su patrimonio edificado.

¿Cómo superar las barreras que existen para el mantenimiento y recuperación de inmuebles patrimoniales en Cartagena?
Podemos agrupar en dos las situaciones de los inmuebles en estado de deterioro; por un lado, aquellos que pueden durar sin mantenimiento ni uso durante décadas: a) porque sus propietarios prefirieren esperar una buena oportunidad económica de venta, b) los que sufren largos procesos legales de tenencia, y c) los que pertenecen a entidades públicas. Y, por otro lado, aquellos cuyos propietarios tienen intención de restaurar pero sufren los mismos obstáculos técnicos, económicos, legales y burocráticos que existen para realizar mantenimiento, y que en este caso se duplican. Ante este panorama algunos optan por el simple cerramiento para evitar accidentes.
No podemos confundir el cerramiento preventivo con la obligatoriedad de restaurar el inmueble, es decir, de recobrar el patrimonio y mantenerlo en uso. La ciudad requiere un plan integral para el mantenimiento y la recuperación de los inmuebles, y este debería contener por lo menos los siguientes principios:
- i) Una institucionalidad fortalecida que garantice transparencia, agilidad, supervisión, control y acompañamiento para la intervención de los inmuebles.
- ii) La aplicación eficiente de la normativa vigente que permita proteger de intervenciones indebidas los bienes inmuebles.
iii) La implementación de incentivos económicos y legales para el mantenimiento y la restauración de inmuebles de uso residencial e institucional.
- iv) La sensibilización ciudadana frente a los valores del patrimonio.
Si bien los cerramientos en muchos casos previenen desastres, no existe una normativa que los reglamente; por sí mismos no detienen el avance del deterioro de los inmuebles, no recuperan el patrimonio, no todos se construyen con materiales adecuados.
Un cerramiento por definición es una protección temporal y hay algunos que se convirtieron ellos mismos en riesgo o que permitieron realizar obras que no cumplían con la normativa. La proliferación de estas protecciones afecta la imagen urbana, el uso del espacio público y la movilidad sin que en realidad estemos avanzando en un proceso eficiente de salvaguardia del patrimonio edificado.
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*Este artículo fue publicado originalmente en Contexto Media el 5 de noviembre de 2025
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