Reforma pensional: pan para hoy, hambre para mañana
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Reforma pensional: pan para hoy, hambre para mañana

Escrito por Daniel Wills
La reforma Pensional para la vejez

La propuesta de reforma pensional del presidente Petro no aumenta la cobertura pensional, mantiene inequidades, y no es sostenible en el mediano plazo. Conozca las razones.

Daniel Wills*

La propuesta

Las reformas pensionales son un tema complicado porque deben ser entendidas por la totalidad de la población, dada su enorme importancia para el ingreso de las personas cotizantes y para la protección de la vejez.

La propuesta pensional del presidente Petro consiste en que los aportes de personas que devenguen hasta cuatro salarios mínimos se consignen a la administradora pública, es decir, a Colpensiones. Esto quiere decir que los aportes, hasta ese límite, dejarán de ir a las cuentas individuales de los trabajadores afiliados a los fondos de pensión.

Dicho de otra manera: para el 92 % de los trabajadores, la cotización total irá a Colpensiones; para el 8 % que devenga salarios superiores a cuatro mínimos, la cotización sobre estos cuatro primeros salarios irá a Colpensiones y el remanente podría ir a un fondo de pensiones.

Sin embargo, Colpensiones no ahorrará los aportes, como sucede con los fondos de pensiones. Esos ingresos serán utilizados para pagar las pensiones actuales, y reducir así el déficit financiero del sistema.

La reducción del déficit, según cuentas del presidente, le dará espacio al gobierno para subsidiar a tres millones de adultos mayores que no cumplieron los requisitos para obtener su pensión, con una suma mensual de 500 mil pesos.

En resumidas cuentas, los aportes que se consignan cada mes en las cuentas a nombre de 16 millones de trabajadores dejarán de ahorrarse para entregar un subsidio a adultos mayores sin pensión.

Los criterios

Aunque el subsidio para estas personas es un propósito loable, debemos debatir si la propuesta le conviene o no a Colombia. Nadie está en desacuerdo con la idea de   ayudar a aquellos tres millones de adultos —aunque no todos se encuentren en situación de pobreza—.  La cuestión es cómo hacerlo y cuáles serán las fuentes de los recursos.

En este punto vale subrayar que un subsidio de 500 mil pesos no es una pensión, y que la pensión en Colombia no puede ser inferior al salario mínimo.

Cualquier propuesta de reforma pensional debe evaluarse en términos de cobertura, solidaridad y sostenibilidad financiera. Por tanto, es importante que cualquier reforma avance de manera paralela en los tres frentes.

Menos pensionados

Empiezo por la cobertura. Por supuesto, entregar un subsidio a 3 millones de personas que no reciben pensión aumenta la cobertura del sistema de protección a la vejez. Esta es la principal bondad de la propuesta.

Sin embargo, la cobertura del sistema pensional disminuirá, por lo menos si se mantienen los parámetros actuales del sistema. Me explico: los requisitos para pensionarse a través de un fondo de pensiones son menores que los que exige Colpensiones.

Para pensionarse en Colpensiones se necesita cotizar durante 1300 semanas y tener más de 62 años en el caso de los hombres o 57 años en el caso de las mujeres. En los fondos privados, por otra parte,  se obligan 1150 semanas y las mismas edades o un monto suficiente para financiar una pensión de salario mínimo.

De esta manera, para 9 de cada 10 trabajadores que cotizarán el 100 % de su salario a Colpensiones las exigencias para pensionarse serán más estrictas, por lo que se reducirá la cobertura.

Tomarse en serio que la pensión es un derecho implica asegurar los recursos para pagar las pensiones de hoy y de mañana.

Indudablemente, la situación será particularmente más desfavorable para los trabajadores de menores ingresos y poca estabilidad laboral, quienes tendrán mayor dificultad para cumplir los requisitos de semanas.

Pésimo negocio

En segundo lugar, está la solidaridad. Si bien la propuesta tiene un elemento solidario con tres millones de adultos mayores sin pensión, también tiene elementos poco solidarios.

Recordemos que, bajo la metodología de liquidación actual de las pensiones en Colpensiones, se subsidian en mayor medida las pensiones más altas. Si Colpensiones va a reconocer pensiones de hasta 4 salarios mínimos, la pensión de 4 millones recibirá un subsidio mayor que la de 3, que a su vez recibirá un subsidio mayor que la de 2.

Así, la reforma propuesta es inequitativa entre pensionados, pero lo es más aun quienes no alcanzan a cumplir los requisitos necesarios para recibir una pensión.

Con los requisitos actuales, 3 de cada 4 adultos mayores en edad de pensión, no reciben pensión. Actualmente, los que están en fondos de pensiones reciben una devolución de aportes que reconoce intereses, mientras que en Colpensiones se hace una indemnización que actualiza los aportes con inflación. Por eso, al 75 % de los adultos mayores que no tienen expectativa de pensionarse les conviene, bajo las reglas actuales, estar en un fondo de pensiones.

Como las expectativas de obtener pensión bajo la reforma no aumentan, se estará forzando a más del 75 % de la población, la más vulnerable, a hacer un pésimo negocio financiero, porque se obligará a sacrificar la rentabilidad de sus aportes.

Esta rentabilidad acumulada sobre periodos largos de tiempo puede significar una diferencia muy grande. En la actualidad, las indemnizaciones en Colpensiones promedian los 7 millones, mientras que en los fondos el promedio se acerca a 40 millones.

Claro, algunos de ellos recibirán 500 mil pesos mensuales, pero no todos. En Colombia hay 5 millones de adultos mayores sin pensión y, en principio, el subsidio se le entregará a 3 millones.

Por estos motivos, la reforma propuesta mantiene elementos de lo que la investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Carmen Pagés, denominó como un sistema “Hood Robin”: le roba a los pobres para darle a los ricos.

La reforma Pensional para la vejez
Foto: FONCEP - Por supuesto, entregar un subsidio a 3 millones de personas que no reciben pensión aumenta la cobertura del sistema de protección a la vejez.

El valor del ahorro

En tercer lugar, y el más grave de todos, la reforma propuesta no es sostenible financieramente. Los recursos que actualmente van a la cuenta de los trabajadores se ahorran y se invierten para financiar su pensión, y esto no es un capricho.

Tomarse en serio que la pensión es un derecho implica asegurar los recursos para pagar las pensiones de hoy y de mañana. Si los recursos se gastan, en lugar de ahorrarse, como se propone, al cabo de unos años no habrá cómo pagar las pensiones.

Cuando la siguiente generación se pensione, solo habrá dos trabajadores por cada pensionado y no podrán ser ellos los que se hagan cargo de las pensiones. ¡Dos trabajadores que devenguen el salario mínimo tendrán que aportar al régimen la mitad de su salario para financiar una pensión!

Si los recursos se gastan, en lugar de ahorrarse, al cabo de unos años el sistema entrará en dificultades económicas y no habrá otra alternativa que disminuir los beneficios y/o aumentar los aportes. Así sucedió en Argentina cuando la presidenta Fernández de Kirchner puso en marcha una propuesta similar a la que hoy hace el presidente Petro. Tan solo 9 años después se tuvieron que recortar los beneficios a los pensionados.

Este tipo de propuestas son cortoplacistas. Significan pan para hoy y hambre para mañana. Por ello, los países que tiene los mejores sistemas de pensiones, como Holanda o Dinamarca, tienen ahorradas enormes cantidades de recursos en fondos de pensiones, más del 200 % de sus PIB respectivos. Ese es el camino que Colombia debe seguir. La reforma propuesta nos llevará en la dirección contraria.

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