Los candidatos y la economía - Razón Pública

Los candidatos y la economía

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Mano extendida insertando voto en la urna

A partir de un diagnóstico sereno sobre los problemas que aguardan al próximo presidente, esta comparación de los programas y los modelos de desarrollo preferidos por cada uno de los cinco aspirantes puede ayudar a ilustrar el voto de nuestros lectores.

Daniel Gómez Gaviria*

Cinco temas prioritarios

Los debates organizados alrededor de cinco estudios de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (FEDESAROLLO) sobre temas considerados prioritarios para el próximo cuatrienio, fueron una de las pocas oportunidades para confrontar los programas económicos de las distintas campañas.  

Hubo dos debates. Uno entre los candidatos a la vicepresidencia, co-organizado por Pro-Antioquia y Portafolio sobre Innovación y emprendimiento, Primera infancia y Educación; el otro en Bogotá entre los candidatos a la presidencia, sobre Política fiscal, reforma tributaria y Desarrollo de la agricultura.  Se trata de cinco áreas donde habrá retos especialmente delicados  de política, no obstante el buen momento que  atraviesa la economía colombiana.

Hay que anotar que los programas de todos los candidatos tienen un punto en común: todos implican gastos para el erario.

En efecto, el crecimiento del 4,5 por ciento es superior al promedio latinoamericano, la pobreza se ha reducido a cerca de 30 por ciento y disfrutamos de estabilidad macroeconómica, aumentos de la inversión nacional y la extranjera directa, caída del desempleo y aumento de la ocupación. Además de estos indicadores positivos, procesos como el ingreso a la Organización de Cooperación y Desarrollo (OCDE), la mejoría en el grado de inversión o el buen momento de nuestros títulos de deuda en los mercados internacionales, confirman el nuevo atractivo de Colombia.

Y sin embargo los estudios de FEDESARROLLO permiten anticipar varias dificultades, sobre las cuales propusimos concentrar el debate entre los candidatos. Comienzo pues por reseñar estos estudios.


Desigualdad en educación, difícil de eliminar.
Foto: Roger Ruíz

Más gastos, más impuestos

Pero antes hay que anotar que los programas de todos los candidatos tienen un punto en común: todos implican gastos para el erario.

FEDESARROLLO estimó que estos gastos oscilarían alrededor del 2,1 por ciento adicional del PIB anual, y estarían destinados a desarrollo rural (0,4 por ciento), pensiones (0,2 por ciento),  salud (0,8 por ciento), educación (0,3 por ciento) y primera infancia (0,4 por ciento).

A lo anterior se suman los gastos derivados de compromisos eventuales con las FARC. Y no se puede descartar  una reducción en el precio del petróleo y otros minero-energéticos que tendría un impacto negativo sobre las finanzas públicas, además por supuesto de la balanza comercial, los flujos de capital y la tasa de cambio.

Para cumplir con la regla fiscal y las proyecciones del Marco Fiscal de Mediano Plazo, sería necesaria una ambiciosa reforma tributaria. En opinión de FEDESARROLLO, la reforma habría de incluir:

  • un aumento del IVA a 17 por ciento sobre todos los bienes y servicios, con un mecanismo de compensación para los beneficiarios del programa Familias en Acción;
  • eliminar exenciones para personas naturales
  • introducir un impuesto al patrimonio;
  • eliminar el impuesto a las transacciones financieras y desmontar el impuesto de renta para le equidad (CREE), además de los parafiscales.
  • un nuevo impuesto de 21 por ciento sobre utilidades.

Desarrollo rural, educación y emprendimiento

1. En el frente doméstico, los paros agrarios y las negociaciones con las FARC han puesto de relieve los grandes retos del campo. El estudio de Roberto Junguito, Juan José Perfetti y Alejandro Becerra subraya la necesidad de eliminar subsidios y reemplazarlos por el suministro de bienes públicos, incluidas la investigación, la innovación tecnológica, la infraestructura y el bienestar social, dentro de un marco institucional que articule los esfuerzos nacionales y regionales.

2. La gran desigualdad y los malos resultados en pruebas de educación (como la PISA), fueron  objeto de dos trabajos:

 – El de Raquel Bernal muestra cómo el desarrollo de habilidades y capacidades cognitivas se da principalmente durante la temprana infancia (0-5 años). Las desigualdades iniciales son muy difíciles y costosas de eliminar con intervenciones posteriores, de modo que  la rentabilidad privada y social de invertir en la niñez es elevada y contribuye a la equidad. Por eso se necesitan mejores servicios de salud desde la concepción, programas de atención a las familias y programas integrales de atención para menores de 5 años orientados al desarrollo cognitivo y socioemocional.

– El de Sandra García, Darío Maldonado y Catherine Rodríguez sobre calidad de la educación subraya las políticas para atraer, formar y retener mejores docentes, pero también propone universalizar la jornada extendida, mejorar la infraestructura escolar, dar atención especial a la educación rural, seguir incorporando las tecnologías de información y comunicación (TIC), crear una Superintendencia de Educación, fortalecer programas como Más Familias en Acción e incorporar conocimientos del sector privado para elevar el nivel de la educación pública.

3. Finalmente, Hernando José Gómez y Daniel Mitchell proponen quince políticas para impulsar la innovación y el emprendimiento. El tema es de particular interés dada la necesidad de aprovechar los acuerdos comerciales y de diversificar la canasta productiva y exportadora, en medio del debate sobre la desindustrialización. Sus propuestas incluyen: consolidar a Bancoldex como Banco de Desarrollo y a Colciencias como impulsor de investigación y desarrollo científico; crear la Comisión Nacional de Competitividad y Ciencia, Tecnología e Innovación;  simplificar la obtención de beneficios tributarios por inversiones en CT&I; mejor aprovechamiento de las regalías para innovación; fortalecer los programas de emprendimiento del SENA y de INNPULSA; un programa de innovación abierta y oficinas de transferencia tecnológica; y promover las ciencias puras y las ingenierías en la educación superior.


Según Fedesarrollo los programas del Gobierno
cuestan un presupuesto adicional de 2.1 % del PIB.
Foto: Farc- EP Diálogos de Paz 

Las propuestas

¿Que proponen los candidatos? ¿Concuerdan con las recomendaciones de los expertos de FEDESARROLLO?

1. En materia de educación, Razón Pública llevó a cabo una serie de excelentes entrevistas con los candidatos. Al igual que en los debates de FEDESARROLLO, todos ellos hicieron énfasis  sobre la calidad y concordaron con muchas de la propuestas arriba mencionadas.

Sin embargo, varios candidatos proponen alguna forma de gratuidad, que se haría extensiva a la educación post-secundaria. Estas propuestas deben analizarse con cuidado, pues mientras no mejore la calidad de la preescolar, la básica y la media, la gratuidad acaba por favorecer a quienes si han tenido acceso a formación de buena calidad, lo cual sería regresivo, además de implicar un alto costo de oportunidad en términos de gastos en primera infancia.

2. En materia fiscal y tributaria, fue interesante el contraste entre Zuluaga, Peñalosa y López.

Zuluaga se opone a desmontar el impuesto a las transacciones financieras, pero está de acuerdo con un impuesto al patrimonio. Peñalosa está en desacuerdo con este nuevo tributo, aunque de acuerdo en reducir impuestos a empresas y gravar más a las personas naturales; hizo énfasis sobre la prioridad del crecimiento económico y los incentivos al emprendimiento. Clara López se mostró contraria al aumento del IVA y sugirió un aumento radical en la progresividad de los impuestos de renta para reducir la desigualdad y financiar el gasto público.

Las más claras divergencias se refieren a la intersección entre desarrollo rural,  industria y política comercial. ​

3. Las más claras divergencias se refieren a la intersección entre desarrollo rural,  industria y política comercial.

Clara López aboga por un Estado intervencionista y dotado de muchas herramientas para favorecer al campo y a la industria nacional. Se opone al modelo de internacionalización y plantea una alternativa basada en el mercado interno y la protección de empresas nacionales. También critica el mandato constitucional al Banco de la República que lo reduce a velar por la estabilidad de precios, y su manejo de la política cambiaria. No menos, López reclama más intervención del Estado en el campo y renegociar los TLC en beneficio de la pequeña agricultura (aunque no ha precisado cómo efectuar la  renegociación).

Sin perjuicio de sus simpatías hacia el libre mercado, Enrique Peñalosa sorprendió con la propuesta de apoyar "cueste lo que cueste" a sectores del campo en dificultades financieras. Se opuso a proseguir la apertura al decir que las importaciones afectan a los agricultores, pero basó su argumento sobre el contrabando, que es otro tipo de fenómeno.   

Oscar Iván Zuluaga subrayó la necesidad y posibilidad de “un campo donde quepan todos: pequeños, medianos y grandes”. También aludió  a los aspectos positivos de un programa como Agro Ingreso Seguro (AIS) para facilitar la transformación productiva del campo, mejorando su diseño institucional y sus controles.

Tanto Marta Lucía Ramírez como Peñalosa y López, han hecho de la política industrial un tema de campaña. Juan Manuel Santos y Zuluaga  hacen más énfasis sobre los emprendimientos y sobre las nuevas oportunidades comerciales. A falta de precisar sus propuestas, es difícil saber si ellas acabarían en sistemas de protección, favoritismo, creación de rentas y desestímulo a la innovación, o en mecanismos efectivos de inserción en cadenas productivas globales que conlleven crecimiento e innovación.

Preocupa que la política industrial se plantee como una alternativa a la internacionalización y no como un complemento. El ejemplo más claro es el de Clara López, pero Peñalosa también se opone a la agenda comercial actual, y aún el candidato del Centro Democrático sugirió poner en el congelador este asunto y no firmar nuevos tratados.

Muchos de los detalles de los programas están por definirse, y como bien dijo la candidata del Polo, el diablo está en los detalles.

Sin haber sido exhaustivo, quise ilustrar algunos desacuerdos entre los candidatos y en particular sus visiones sobre el modelo económico. Algunos buscan replantear radicalmente el modelo, otros ven necesidad de ajustes. Casi todos se inclinan por frenar o retroceder en el proceso de apertura de mercados. Creo que la intersección entre las políticas comercial, de desarrollo rural e  industrial son las áreas donde las propuestas difieren más significativamente. A la luz de las cifras de FEDESARROLLO, habría serias restricciones presupuestales para muchas propuestas que deberán ajustarse a las realidades de la política pública.

 

*Investigador de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo, FEDESAROLLO.

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