Cuando el “emprendimiento” es un problema - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad Cuando el “emprendimiento” es un problema

Cuando el “emprendimiento” es un problema

Escrito por Daniel Gómez

Daniel GómezCamilo Palacios

Una cosa es el empresario o el emprendedor que innova y crea riqueza, otra cosa es el “independiente” o el auto-empleado que no ha podido acceder a un trabajo estable. ¿Cómo distinguir uno del otro en los discursos, en las estadísticas y en los programas?

Daniel Gómez* – Camilo Palacios**

 

No es lo mismo

El Reporte de Economía y Desarrollo (RED) de 2013 del Banco de Desarrollo de América Latina, CAF (antes Corporación Andina de Fomento) encuentra que la región, Colombia incluida, podría estar enfrentando una “trampa de informalidad y baja productividad”.

Colombia incluida, podría estar enfrentando una “trampa de informalidad y baja productividad.

Esa trampa radica en la elevada porción de la actividad empresarial que está compuesta por negocios de subsistencia con una contribución muy limitada al desarrollo.  Dichos negocios reducen el espacio para que crezcan las firmas más productivas porque limitan la disponibilidad de factores de producción, en particular de la mano de obra. En un círculo vicioso, al reducir la oferta de empleo, se refuerza la necesidad de este tipo de negocios de subsistencia como alternativa al desempleo.

Por esto, clasificar correctamente el autoempleo y el emprendimiento es esencial para la formulación de políticas públicas adecuadas.

En este artículo queremos analizar el problema del emprendimiento en relación con otras ocupaciones asalariadas, en un contexto general y en referencia al caso colombiano, presentando algunos hechos estilizados.

 

Falta de claridad

Foto: Alejandro Arango
Microempresa de importación
de zapatos en Medellín.

Entre las causas estructurales de esta “trampa de la informalidad y baja productividad” (muchas de ellas reseñadas por el RED) existe una, sutil en apariencia, que viene a ser esencial para el análisis y el diseño de políticas: la falta de claridad al definir e interpretar qué significa una “actividad emprendedora”.

Aunque académicos y diseñadores de política coinciden en subrayar la estrecha asociación entre el emprendimiento y el desarrollo económico, existe bastante ambigüedad acerca del primer concepto. Un problema de semántica, si se quiere.

El primer paso es distinguir el emprendimiento de otras categorías de ocupación no asalariada. Muchos equiparan la condición de emprendedor con la condición de propiedad sobre un negocio, pero hay muchos negocios cuyo único propósito es sostener al dueño, dada su imposibilidad de acceder a un trabajo asalariado.

¿Debemos entonces definir emprendimiento como aquellas actividades no asalariadas que generan utilidades y no apenas un salario inferior o equivalente al que obtendría su dueño en el mercado asalariado?

 

Un poco de historia

El concepto de emprendedor fue introducido en la literatura económica por Richard Cantillon, ya en el  siglo XVIII. Según este economista irlandés, emprendedor es quien   “bajo su propia cuenta y riesgo desempeña una actividad económica”; asalariado en cambio sería quien trabaja por cuenta y riesgo de otro.   

Para los neoclásicos, que todavía hoy informan la ortodoxia económica, el emprendimiento es sobre todo un asunto de asignación eficiente de los recursos escasos: emprendedor es quien completa y a la vez sustituye la operación del mercado porque es él quien asigna de  manera eficiente los factores de producción dentro de su firma. En otras palabras: el empresario decide cómo combinar trabajo, capital y recursos naturales dentro de su empresa, y lo hace de manera  que ellos produzcan lo máximo posible. 

Una manera de distinguir entre emprendedores y los demás propietarios de negocios puede ser comparando su condición de empleadores, el tamaño y la edad de sus empresas. 

La gran revelación ocurre, sin embargo, cuando Joseph Schumpeter introdujo a comienzos del siglo XX su célebre idea de la “destrucción creativa” y del empresario como innovador y héroe del desarrollo económico. Empresario es quien inventa o utiliza nuevas maneras  de combinar los factores productivos (nuevos productos, nuevos diseños, nuevas tecnologías), rompe el equilibrio establecido y de este modo impulsa la economía hacia adelante.

A fines del siglo XX se produce otra gran contribución al concepto de emprendimiento, probablemente más ajustada al funcionamiento real de los mercados. Israel Kirzner  propone que en presencia de constantes desequilibrios (recursos que en cada momento se encuentran mal asignados) los empresarios son quienes, en búsqueda de beneficios, compran donde es atractivo y venden donde resulta oportuno, procurando así una tendencia al equilibrio en los mercados.

Hoy por hoy, una entidad tan prestigiosa como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, define al emprendedor como aquel que “busca generar valor a través de la creación o expansión de actividades económicas, identificando y explotando nuevos productos, procesos o mercados”.

Estudiando las estadísticas

Foto Café de Colombia Pocos productos 
en la región son innovadores.

Con esta claridad conceptual, el siguiente paso consiste en escoger criterios objetivos para identificar a los emprendedores. Una manera de distinguir entre emprendedores y los demás propietarios de negocios puede ser comparando su condición de empleadores, el tamaño y la edad de sus empresas.

Los auto-empleados (que en Colombia se conocen como “empleados por cuenta propia”) generalmente trabajan en empresas unipersonales, en fami-empresas o en negocios que contratan a muy pocas personas; estos negocios tienden a permanecer pequeños o a desaparecer con facilidad. En cambio las empresas o negocios medianos o grandes lo son porque han logrado crecer y permanecer.

El gráfico siguiente presenta algunas características de los empleadores medianos o grandes (que emplean a diez o más trabajadores en sus negocios), los empleadores pequeños (que emplean a menos de diez trabajadores en sus negocios) y los empleados por cuenta propia, a partir de información de la Encuesta de Calidad de Vida del DANE para 2010.

"Características del Emprendedor"

Fuente: Encuesta de calidad de vida y cálculos propios de Camilo Palacios

 

A primera vista resulta claro que mientras el autoempleo es una forma difundida de subsistencia entre la población económicamente activa (no estudia ni está incapacitada),  la condición de empleador se reduce a una inmensa minoría de la fuerza laboral.

Apenas un 3 por ciento de la población es empleadora en pequeña escala y menos del 1 por ciento registra ser propietaria de un negocio mediano o grande. Estos últimos tienen un más alto nivel educativo, con poco menos del 70 por ciento con alguna forma de educación superior, frente al 26 por ciento de los pequeños empleadores y el 10 por ciento de los empleados por cuenta propia.

En lo que tocante a la edad, el 52 por ciento de los grandes propietarios son mayores de 50 años, frente a un 30 por ciento de los pequeños empleadores y un 26 por ciento de los de cuenta propia. También se ve el predominio masculino, con apenas un 13 por ciento de mujeres como medianas y grandes empleadoras, mientras suman 30 y 35 por ciento como empleadoras pequeñas y cuentapropistas, respectivamente.

Más allá de señalar la importancia de la inversión en bienes públicos, como la educación, o políticas que promuevan la movilidad social y la equidad de género en el país, estos resultados corroboran la existencia de diferencias importantes entre los distintos propietarios de negocio agregados según su capacidad para generar empleo.

La pregunta entonces debería ser: ¿es el tamaño de los negocios el mejor indicador del emprendimiento? Eslava & Haltiwanger, en una investigación para el RED 2013, encuentran que tamaño y edad de las empresas no son equivalentes. Las firmas más jóvenes  son las más dinámicas en términos de empleo, productividad e inversión, mientras que hay pequeños negocios sin ninguna vocación de crecer. De igual manera, existen empresas jóvenes que empiezan grandes y que también tienen vocación de crecimiento.

Preguntas para Colombia

A partir del informe de la CAF y de la evidencia presentada para Colombia, surgen tres preguntas:

1. ¿Cuáles factores inciden sobre las escogencias de ocupación de la gente?

2. ¿Esas escogencias, racionales desde el punto de vista individual, pueden ser negativas para el desarrollo del país? ¿Bajo cuáles condiciones lo serían?

3. Si, como parecen sugerir los niveles de ingreso que reporta el RED, los  auto-empleados estarían mejor siendo empleados, habría que preguntar por qué deciden seguir auto-empleados. Posibles respuestas incluyen problemas de información sobre oportunidades y otras fallas que pueden ser solventadas con políticas públicas, pero también hay que considerar retornos no pecuniarios que no estemos contabilizando.

El emprendimiento no debe confundirse con el autoempleo ya que responden a incentivos diferentes.

Dado el consenso en torno al papel crucial del emprendedor en el proceso de desarrollo, el reto es diseñar políticas que permitan un mayor desarrollo del espíritu empresarial. Una precondición de esta tarea es la correcta definición y clasificación de lo que debe ser considerado emprendimiento y la identificación de las características e impedimentos que enfrentan los emprendedores.

El emprendimiento no debe confundirse con el autoempleo ya que responden a incentivos diferentes; la edad y tamaño de las empresas tampoco debe equipararse y el tamaño no debe ser usado como indicador de emprendimiento. Una correcta política de desarrollo debe  eliminar las restricciones que enfrentan los verdaderos emprendedores: aquellos que buscan, como dice la OCDE, “generar valor a través de la creación o expansión de actividades económicas, identificando y explotando nuevos productos, procesos o mercados”.

* Economista de HEC Universidad de Lausana con Maestría en Banca y Finanzas. PhD en Economía con especialización en comercio internacional y organización industrial de la Universidad de Chicago. MBA de Booth School of Business y MA en Economía en el Departamento de Economía. Investigador Fedesarrollo.  dgomez@fedesarrollo.org.co.

twitter1-1@dgomezco

**Ingeniero Industrial de la Universidad de los Andes, actualmente estudiante en tesis para la Maestría en Economía en la misma universidad.

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies

Conoce la galería de obra gráfica de Razón Pública

Podrás adquirir obra gráfica de reconocidos artistas latinoamericanos a un excelente precio y ayudarnos a financiar este maravilloso proyecto periodístico