Paz y conflicto: las propuestas de los candidatos - Razón Pública

Paz y conflicto: las propuestas de los candidatos

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​Mano extendida insertando voto en la urnaPaz negociada o paz de vencedores? Esta vuelve a ser la disyuntiva principal al escoger al presidente de Colombia. Por eso esta enumeración precisa y comparada de las propuestas de cada candidato podría ayudar a decidir su voto el próximo domingo.

Armando Novoa García*

Vuelve y juega

El próximo domingo los colombianos iremos a las urnas. Para esa fecha, los electores deberían conocer qué proponen y que representan los candidatos. Pero todo indica que no va a ser así.

El sainete entre las campañas de Santos y Zuluaga desplazó el debate sobre los programas de gobierno, convirtió la cascada de acusaciones mutuas en el centro de atención y anticipó la polarización de la segunda vuelta.

La opinión es partidaria de una solución negociada, pero no acepta las condiciones de la guerrilla, y las propuestas de los candidatos responden a esa realidad.​

Sin embargo, detrás de todo esto está un asunto crucial: el conflicto armado y las vías para ponerle fin. La “solución negociada” o “la paz de los vencedores” sigue siendo el dilema decisivo en las elecciones presidenciales de Colombia. Y las dos posiciones que resumen las opciones nacionales son la “paz total” y la “paz sin impunidad”.

En nuestro medio, las elecciones presidenciales han sido punto de partida o de cierre de las negociaciones. Los diálogos de paz, o la oposición a ellos, han servido para hacerse al poder. Algunos ejemplos son:

· Betancourt, con la “bandera de la paz”.

· Barco, con la “normalización” y la “reconciliación”.

· Gaviria, con la “constituyente por la paz”.

· Pastrana y el pronto acuerdo con las FARC.

· Uribe ganó dos veces con la “seguridad democrática” y la lucha contra el “terrorismo”.

Hemos tenido más política de votos que de Estado para optar entre la guerra o la solución negociada. Es lo que Marco Palacios llama “la paz presidencial”. Ahora, con la reelección inmediata, esta tradición se reafirma y se profundiza.


El Presidente candidato, Juan Manuel Santos.
Foto: Presidencia de la República

Santos: “segundo tiempo” para la “paz total”

El presidente logró el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Pactó unas conversaciones “directas e ininterrumpidas”, y una agenda de seis puntos. Las FARC mencionaron, por primera vez, “la dejación de armas” y su “reincorporación a la vida civil”. Se alcanzaron acuerdos sobre los tres primeros temas (desarrollo rural,  participación política y narcotráfico).  Las negociaciones avanzan sin el cese de hostilidades y son acompañadas por varios países. En algunas ocasiones, las FARC han decretado treguas unilaterales, como la anunciada para estas elecciones, todo bajo la premisa de que “nada está acordado hasta que todo este acordado”. La campaña reeleccionista propone:

· Un “segundo tiempo” en las conversaciones para “alcanzar la paz total”.

· La disposición a facilitar la presencia de voceros de las FARC en el Congreso, y abrir espacios a la participación de nuevos sectores políticos y sociales.

· Medidas de justicia transicional sobre la base del “Marco jurídico para la paz”. Estas deben permitir la reconciliación y el resarcimiento de las víctimas.  

· Desecha la asamblea constituyente para refrendar los acuerdos y se inclina por el referendo.

· Un nuevo aliento a la política de restitución de tierras y medidas sociales complementarias.

Zuluaga: la democracia no debe rendirse

Según el candidato del Centro Democrático, no se puede proseguir la negociación sin condiciones: pactar reformas con la guerrilla implica una “rendición de la democracia”. Se opone a la “elegibilidad” de los jefes de las FARC y afirma que deben “pagar”, al menos, seis años de prisión.

Voceros de su campaña señalan que “no se va a acabar el proceso de paz”, pero sus propuestas pretenden deshacerlo con correctivos de difícil aceptación por parte de la guerrilla:

· Su “sometimiento a la justicia” en vez de un acuerdo de paz;

· La suspensión de las negociaciones, y el plazo de una semana para que “las FARC decidan si cesan toda acción criminal contra los colombianos”;

· Un “cese al fuego verificable como condición única para una paz negociada”;

· Rechazo del Marco Jurídico para la Paz porque “admite la impunidad, con la excusa del delito político”, y porque los “delitos atroces, de lesa humanidad y el narcotráfico” serían objeto de justicia transicional;

· Oposición a una asamblea constituyente para refrendar los acuerdos.

Peñalosa: la paz como “política de Estado”

El candidato del Partido Alianza Verde señala que la paz “debe sacarse de la campaña” y “lamenta” que el candidato-presidente “utilice los diálogos como bandera política”. Para Peñalosa la “paz es un asunto de Estado”. Entre sus iniciativas están:

· Ratificar el actual equipo negociar del gobierno;

· Otorgar cinco curules en el Senado a los líderes de la guerrilla;

· “No es posible la paz con impunidad, pero tampoco sin generosidad”;

· Defiende el proceso actual, pero agrega que “la negociación no resuelve las necesidades de los colombianos”;

· Propone un Ministerio del Bienestar Campesino;

· Se opone a una asamblea constituyente y considera que en ese escenario “todos los congresistas van a ser candidatos”. Por eso prefiere un referendo constitucional.

López: continuidad y ajustes a la mesa de negociaciones

La candidata del Polo Democrático apoya la “solución negociada” del conflicto, pero sostiene que este proceso atraviesa una “crisis”. Para López es “inaudito” que no se hayan informado a los candidatos las condiciones en que se está negociando la paz, “ya que no se puede llegar a la mesa de negociación con borrón y cuenta nueva por un cambio de gobierno”. Propone:

· Acordar “un cese unilateral de la guerrilla, y un cronograma específico para la terminación de la negociación, con reciprocidad por parte del Estado”;

· La vinculación de las mujeres, las víctimas, las organizaciones sociales  y los sindicatos a la mesa de conversaciones;

Hemos tenido más política de votos que de Estado para optar entre la guerra o la solución negociada.

· Una “mediación”, “figura critica y estratégica en los procesos de paz entre los gobiernos y alzados en armas”;

· Una vez desmovilizada la guerrilla, dejadas las armas y hecho el compromiso de no repetición, “es fundamental que participen en política y si hay una constituyente que lleguen a ella”.

· Defiende un “plan especial para los municipios afectados por la violencia” que se encuentren en emergencia humanitaria.


El candidato Oscar Iván Zuluaga y el expresidente
Uribe se oponen a un proceso de paz que ofrezca
la elegibilidad electoral a las Farc.
Foto: Politécnico Grancolombiano

Ramírez: plazos y condiciones para proseguir los diálogos

Las propuestas de la candidata del conservatismo son similares a las de Zuluaga. Califica a las FARC como un “cartel de la droga”, señala que las negociaciones “no han sido transparentes” y critica al gobierno por haber “perdido su control”.

Su reserva principal es que “el actual proceso fue planteado en forma prematura, cuando se estaba derrotando militar y judicialmente a la guerrilla”. Plantea entonces, varios “correctivos”:

· Condicionar los diálogos al abandono del reclutamiento de menores, de los actos  terroristas y del minado en zonas de conflicto, así como a su participación en cultivos ilícitos;

· Mantener el equipo negociador del gobierno, con la incorporación de Camilo Gómez, su formula vicepresidencial;

· Fijar un plazo de cuatro meses para concluir la negociación;

· No convocar una constituyente;

· No admitir la presencia de los líderes de las FARC en el Congreso, aunque acepta crear un partido político de los guerrilleros de niveles intermedios, dejando al pueblo la decisión de elegirlos.

Coincidencias y diferencias

Como se observa, dos candidatos, además del presidente, apoyan la continuidad de las negociaciones y la solución pactada del conflicto armado.

Peñalosa y López demandan que paz no sea una bandera electoral, sino política de Estado. Defienden la continuidad del equipo negociador, aunque el Polo pide su ampliación a otros sectores. Las referencias a los contenidos de los aspectos temáticos son más bien escasas.

No critican el Acuerdo General, pero López propone “negociar” un cese unilateral de hostilidades de la guerrilla y una “mediación”. Ambos se oponen a la asamblea constituyente, aunque la candidata de la izquierda la contempla como una posibilidad para  después de la desmovilización.

No ocurre lo mismo con Zuluaga y Ramírez, quienes aluden ocasionalmente a la “paz negociada”, pero rechazan su actual arquitectura. Estos dos candidatos insisten en “debilitar” a las guerrillas para lograr su sometimiento, o un acuerdo de reincorporación sin reformas. Su mensaje apunta a deshacer el camino trazado por Santos y, en realidad, promueven una solución de fuerza.

¿Qué dice la opinión?

Ahora bien, si se contrastan estas propuestas con el estado de ánimo de la opinión pública, los resultados son dicientes:

· La búsqueda de la paz o la solución militar no son parte de preocupaciones principales del ciudadano medio. Sin embargo, definirán los resultados electorales y la suerte de la negociación.

· La opinión pública apoya la salida negociada, pero es pesimista sobre sus resultados. Predomina en el ambiente el rechazo a la participación de los líderes de las FARC en elecciones y se cree que deben pagar sus delitos con prisión.

· Pese a la imagen negativa de la guerrilla, la opinión respalda algunos puntos de los acuerdos de la mesa de La Habana, como la expropiación de tierras improductivas y su entrega a pequeños productores.

El contexto ha cambiado

Una lectura más detallada del proceso indica que la controversia sobre el binomio paz-guerra no está tanto en continuar las negociaciones o retornar a la seguridad democrática. El punto es cómo y en qué momento se cierra el conflicto. Una sutileza que impide suponer que estamos ante el retorno, sin más, de la política de aniquilamiento militar que se impuso en 2002.

Existe una nueva relación de fuerzas: el gobierno norteamericano, así como la comunidad latinoamericana, respaldan la búsqueda del acuerdo. Los intereses económicos de los poderosos son una presión a favor de terminar el conflicto. La opinión es partidaria de una solución negociada, pero no acepta las condiciones de la guerrilla, y las propuestas de los candidatos responden a esa realidad.

Los resultados electorales indicarán si se avanza en el camino recorrido, utilizado para promover la reelección y tapar el clientelismo, o se abre un nuevo ciclo de confrontación que ha fracaso en otras ocasiones.

 

* Director Centro Estudios Constitucionales- “Plural”

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Armando Novoa
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*Ex presidente de la Comisión Especial Legislativa y ex magistrado del Consejo Nacional Electoral.

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