
Cauca: cambios y sorpresas
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La salida de sus viejos parlamentarios, la reconstitución del movimiento indígena y el ascenso de la Alianza Verde cambiaron el mapa político del departamento.
Entre la miseria y el conflicto
El Cauca fue una de las entidades territoriales que concentró más atención durante estas votaciones debido al a riesgo que allí corría el proceso electoral. Por eso, organismos del Estado y entidades de veeduría nacional e internacional estuvieron pendientes de los comicios e hicieron presencia durante el proceso.
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Esto se debe a que la guerra no cesa en la mayor parte del departamento, concentrándose en los municipios de Toribío, Santander de Quilichao y Caldono (al norte); Buenos Aires, Suárez, el Tambo y Morales (al occidente); Inzá y Belalcázar (al oriente); Argelia, Balboa, Mercaderes y Santa rosa (al sur), así como en varios otros de la costa pacífica caucana.
En todos ellos se han presentado acciones de los diferentes actores armados: ELN, FARC, paramilitares y Ejército, y al finalizar el 2013, fue asesinado un concejal del Polo Democrático Alternativo en el municipio de Sucre.
Desde hace muchos años, Cauca padece de necesidades básicas insatisfechas en la mayoría de sus municipios, a lo cual se añade el alto desempleo que mantiene a Popayán entre las ciudades más afectadas por este flagelo.
Además, la violencia social se presenta de manera crítica en localidades como Santander de Quilichao, Puerto Tejada, El Bordo y Popayán, particularmente debido al microtráfico y a la delincuencia común.
El factor indígena
Desde que se instauró la elección popular de alcaldes, en 1988, en el Cauca se ha producido una tendencia hacia el debilitamiento de los partidos tradicionales. Desde entonces, en varios municipios se acabaron las hegemonías, y en otros, estas han fluctuado entre una elección y la siguiente.
A nivel departamental sí se han perpetuado los poderes tradicionales. La única excepción fue la elección del taita Floro Tunubalá como gobernador en 2002, por encima de la maquinaria liberal-conservadora, que hizo cuanto pudieron por detenerlo.
El gobernador actual, Temístocles Ortega, fue elegido en 2011 a nombre de la Alianza Social Independiente. Sin embargo, su victoria contundente fue posible gracias a las alianzas que efectuó con partidos tradicionales y con parte del caciquismo político regional.
Aunque se esperaría que la constante movilización de los indígenas caucanos se tradujera en una mayor presencia en los cuerpos colegiados, la falta de unidad de los movimientos sociales ha limitado su eficacia a las dos o tres alcaldías controladas por los indígenas y a cerca de una docena en permanente disputa electoral.
Si bien los indígenas encabezaron la elección del gobernador en 2002 y algunos participaron en la elección del actual gobernador, no hay indicios de una unidad que pueda obtener un mayor control institucional.
En el Cauca, el Partido Conservador fue el gran perdedor.
Por ejemplo, el movimiento indígena, que tanto reconocimiento nacional ha tenido en los últimos años, tuvo en estas elecciones solo tres candidatos del Cauca para disputarse dos curules de la circunscripción nacional al Senado, junto con otras siete listas de otros departamentos.
La dirección de la Organización Nacional Indígena de Colombia auspició una nueva organización política para esta elección: el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS). Sin embargo, candidatos como Óscar Ospina, pese a haber participado en el gobierno departamental de Temístocles Ortega, avalado por la ASI, y Giovanny Yule, exconsejero del CRIC, no participaron en nombre de esta organización, y tuvieron que inscribirse por la Alianza Verde.
Igualmente, la Alianza Social Independiente sufrió una grave fragmentación puesto que, desde las elecciones anteriores, la dirigente indígena Aída Quilcué intentó formar un movimiento aparte. En esta ocasión Quilcué, aunque tenía reconocimiento nacional por haber sido la consejera mayor en la confrontación con el gobierno Uribe y aunque obtuvo mayor votación que Marcos Avirama, avalado por la ASI, no alcanzó el umbral y quedó por fuera.
Por último, en estas elecciones se hizo evidente el hundimiento de las aspiraciones de Jesús Piñacué de volver al parlamento por encima de las decisiones de las comunidades.
COMPARATIVO DE ELECCIONES A LA CÁMARA

Datos de registraduría Nacional. Boletín con el 95-50%
El nuevo mapa caucano
La gran sorpresa en el Cauca fue la alta votación que obtuvo Alianza Verde Dentro de la lista de los verdes, Óscar Ospina obtuvo el primer lugar con 28.118 votos, y el partido llegó al segundo lugar, con 61.283 votos, solo por debajo del Partido Liberal.
Seguramente pesó el hecho de haberse presentado como una convergencia de fuerzas: un candidato proveniente de la Gobernación, otro de las comunidades negras, uno más de los indígenas y un joven diputado del Partido Verde. Y en el Cauca se ha demostrado que los electores apoyan los intentos de formar coaliciones renovadoras o alternativas a los partidos tradicionales.
Otros hechos que ayudaron a los verdes fueron el fracaso del Partido Conservador y la disgregación de las fuerzas de Aurelio Iragorri Hormaza en el Partido de la U.
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En el Cauca, el Partido Conservador fue el gran perdedor. Este partido tuvo tradicionalmente una curul en la Cámara, que en el último período fue ocupada por la representante Esmeralda Sarria. Sin embargo, la división conservadora castigó la votación y no lograron ni siquiera el umbral para aspirar a una curul. También se quedó sin su curul en el Senado el tradicional y radical conservador José Darío Salazar.
La debacle conservadora podría atribuirse a su mala gestión al frente de la Alcaldía de Popayán, y al apoyo radical del senador Salazar a las decisiones de la Procuraduría, así como sus objeciones al derecho al aborto y a las garantías que deben tener las parejas de homosexuales y lesbianas.
Además, en estas elecciones, el uribista Centro Democrático y otras ofertas de candidaturas al Senado de otras regiones sirvieron como disuasores de la lealtad conservadora.
Si bien el Centro Democrático no pudo inscribir sus candidatos a la Cámara, porque no alcanzó las firmas que lo habilitaran para ello, tuvo la presencia de la caucana Paloma Valencia, quien salió electa para el Senado, y de paso le restó votos a José Darío Salazar y diezmó los de Esmeralda Sarria.
El Partido Liberal mantuvo la mayoría indiscutible en la Cámara, a pesar de las ofertas de otras candidaturas y el repunte de Alianza Verde. En las pasadas elecciones parlamentarias los liberales obtuvieron 85.180 votos en este departamento y hoy confirman su poder con 76.648, aunque la cifra sea inferior a la de la primera contienda.
Los liberales mantuvieron las dos curules a la Cámara que han sostenido desde hace varios períodos, y confirmaron a los representantes actuales: Carlos Julio Bonilla, con 24.354 votos, y Crisanto Piso Mazabuel, con 23.264. Igualmente, Luis Fernando Velasco fue ratificado con una votación de 28.660. El gran damnificado de este partido fue el senador liberal Jesús Ignacio García Valencia, quien había obtenido en 2010 45.180 votos caucanos.
El Partido Social de Unidad Nacional en 2010 obtuvo 44.324 votos. Ahora pasó rasando el umbral con 40.864, y mantuvo a John Jairo Cárdenas como representante con una votación de 18.140. Cárdenas había llegado al Congreso con solo 3.468 votos, pues ocupó la curul por la muerte de su titular: Felipe Fabián Orozco. En esta ocasión no obtuvo el respaldo del máximo dirigente de la U, el senador Aurelio Iragorri Hormaza, ya que este apoyó al candidato Faber Muñoz, quien resultó segundo en votación después de Cárdenas.
En síntesis, la geografía política caucana se rediseñó en estas elecciones con un gobierno departamental y una Alianza Verde fortalecidos, un nuevo partido indígena, el MAIS, que se disputa el respaldo de su comunidades y que tiene representación en el Congreso. Las grandes sorpresas fueron la salida del parlamento de dos de los jefes tradicionales del departamento, así como el cierre del espacio parlamentario regional del Partido Conservador.
* Profesor jubilado de la Universidad del Cauca. Doctor en Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
Acerca del autor
Diego Jaramillo Salgado
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La salida de sus viejos parlamentarios, la reconstitución del movimiento indígena y el ascenso de la Alianza Verde cambiaron el mapa político del departamento. 




