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El precio del petróleo: ¿por qué ha caído tanto?

Escrito por Stanley Simon Malinowitz
Plataforma de extracción de petróleo en Liverpool.

Plataforma de extracción de petróleo en Liverpool.

Stanley SimonHay razones económicas reales, pero hay también especulación financiera, y hay una guerra callada de Estados Unidos, apoyado por Arabia Saudita, contra Rusia e Irán. Colombia cometió el error de meterse en una cancha de grandes ligas.

Stanley Simon Malinowitz*

Lo real, lo financiero y lo político

El precio del petróleo comenzó su rápido y agudo descenso en junio de 2014, cuando el crudo Brent (precio de referencia) estaba en 114 dólares por barril, hasta llegar a solo 46 dólares en enero de 2015. Cuando en mayo subió a 66 dólares parecía que la tendencia había cambiado, pero en la primera semana de agosto volvió a bajar hasta 49 dólares, y todo indica que va a seguir fluctuando (con mucha volatilidad) en niveles relativamente bajos.

Los principales productores están extrayendo petróleo en cantidades récord, mientras la demanda mundial está estancada, situación agravada por la coyuntura económica de China, que había sido la fuente más importante de los anteriores aumentos de la demanda.

Además de los factores “fundamentales” de la economía “real” el precio del petróleo también depende de consideraciones financieras y geopolíticas.

Si bien el precio depende de la oferta y la demanda, estas variables son mucho más que las fuerzas benignas del mercado que conocemos de los textos de economía. Además de los factores “fundamentales” de la economía “real” (costos de extracción por el lado de la oferta, necesidades para la producción y el transporte por el lado de la demanda), el precio del petróleo también depende de consideraciones financieras y geopolíticas.

La mayor parte del petróleo se negocia en bolsa -principalmente en la New York Mercantile Exchange (NYMEX) y el International Petroleum Exchange (IPE) de Londres- donde los inversionistas esperan beneficiarse de los cambios en el precio a corto o a mediano plazo. Los títulos respectivos y otros papeles que dependen de los precios y cantidades del petróleo se mueven mucho en los mercados financieros, además de los créditos a estas industrias y otros activos relacionados con ellos. Por eso el precio del petróleo depende en gran parte de criterios financieros y especulativos.

Además, el petróleo es un recurso de gran interés geopolítico. El control sobre su producción, su distribución y su precio (que no depende solamente de la propiedad directa) representa un enorme poder económico y político en el mundo, y por eso la manipulación con fines geopolíticos es también un factor de gran importancia en la formación del precio.

La especulación financiera

Estudiantes sirias en la ciudad de Aleppo.
Estudiantes sirias en la ciudad de Aleppo.
Foto: Jordi BernabeuFarrús

Los tres factores coexisten en cualquier coyuntura, y no son fácilmente separables (por ejemplo, un cambio del precio por cualquier razón puede desencadenar una ola especulativa de compra o venta de títulos de petróleo que acaba por afectar mucho más el precio).

Sin embargo, en la gran alza del precio en 2008 (de menos de 70 dólares durante la primera mitad de 2007 hasta 145 dólares en julio de 2008), el factor especulativo fue claramente dominante. En un período altamente especulativo, el estallido de la burbuja especulativa de la vivienda en Estados Unidos provocó la búsqueda de nuevos activos por parte de los grandes actores financieros, y el petróleo fue uno de los nuevos refugios para el capital especulativo.

Las explicaciones que atribuían el alza del precio del petróleo a la demanda de China e India debido a su crecimiento industrial identificaban un factor determinante, pero no podían explicar la magnitud de las alzas de precio.

De igual manera, la dramática caída a menos de 40 dólares a finales de 2008 corresponde claramente a movimientos especulativos, y la tendencia alcista a partir de 2009 (hasta llegar a 100 dólares en 2011 y quedar cerca de ese nivel hasta septiembre de 2014), aunque influida por las fuerzas del mercado (“fuerzas” que incluyen las guerras del Medio Oriente y las decisiones estatales sobre la legalidad del controvertido fracking) claramente tienen un alto componente especulativo.

Las razones políticas

El descenso de los precios del petróleo a partir de junio de 2014 ha sido atribuido a factores por el lado de la demanda dado el débil crecimiento económico mundial y al menor demanda por parte de China, así como a la creciente oferta de Arabia Saudita a pesar de las dificultades en otros países productores como Irán, Siria y Libia (Irak, no obstante su precaria situación política, ha aumentado su producción).

Sin embargo, la aguda bajada de los precios desde septiembre de 2014 responde a decisiones geopolíticas mucho más que a señales económicas del mercado. La causa directa es la decisión de Arabia Saudita, apoyado por Qatar, de seguir produciendo en altas cantidades y bloquear la iniciativa promovida por otros países de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) de limitar la producción para mantener los altos niveles de precios.

La razón oficial es que Arabia Saudita quiere adquirir nuevos mercados ante la débil demanda en el mercado global. Es importante notar que Arabia Saudita tiene petróleo de alta calidad con muy bajos costos de extracción en comparación con otros países productores, así que puede mantener la rentabilidad con mayores ventas, mientras para otros países el precio no cubre los costos.

Y el gringo ahí

Fuentes de Arabia Saudita y de Estados Unidos han indicado que las verdaderas razones son muy distintas de la explicación oficial. En septiembre de 2014 John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, viajó a Arabia Saudita y se reunió con el rey Abdullah y el príncipe Bandar.

Según varias fuentes, en esta reunión se acordó la política petrolera de Arabia Saudita con el propósito explícito de inducir un descenso en los precios rápido e intenso. Poco después, todavía en septiembre de 2014, los saudíes comenzaron a aumentar la producción en más de 100.000 barriles. Desde entonces han respondido negativamente a las súplicas de otros países miembros de OPEP de volver a los acuerdos de limitar la producción para mantener los precios altos.

Los motivos geopolíticos tienen que ver principalmente con los efectos de esta medida sobre Rusia e Irán. Para Estados Unidos, esta es una forma de llevar los conflictos con estos dos países a la guerra económica no declarada y (por ahora) sin intervención militar.

Para estos países el desplome del precio de petróleo está causando una crisis por el gran peso de las exportaciones del crudo en sus economías. En el caso de Rusia, la descolgada petrolera va de la mano con las sanciones económicas por parte de Estados Unidos y sus aliados en la Unión Europea.

Las tensiones en este caso tienen que ver con el conflicto sobre el control de la parte oriental de Ucrania disputada entre Rusia y el gobierno golpista de Ucrania (apoyado por Estados Unidos y la Unión Europea), la expansión de la OTAN con bases militares estadounidenses en los países vecinos de Rusia y el proyecto ruso de construir un gaseoducto para llevar gas natural a Europa sin pasar por Ucrania.

Con respecto a Irán, existen conflictos marcadamente visibles con Estados Unidos sobre su programa nuclear y conflictos menos perceptibles sobre la influencia regional y el control sobre los flujos de petróleo y gas. Estos problemas también involucran a Arabia Saudita y Qatar, que quieren controlar el flujo de gas al mercado europeo, y para lograrlo, tienen que cortar el flujo desde Rusia y reemplazarlo con gas de Qatar y otros aliados regionales, con sus propias rutas de transporte no controladas por sus enemigos Rusia e Irán.

La aguda bajada de los precios desde septiembre de 2014 responde a decisiones geopolíticas mucho más que a señales económicas del mercado

Mientras tanto, Rusia e Irán tienen otro plan para construir un “oleoducto islámico”. Ambos proyectos rivales pasarían por Siria, lo cual explica el gran interés de todos estos países en el conflicto entre el gobierno de Bashar Al-Assad y los rebeldes sirios.

Por eso, para Estados Unidos el triunfo de sus aliados en la región aseguraría que las transacciones de gas sigan denominadas en dólares estadounidenses, lo cual ayudará a mantener la demanda, el valor y la supremacía del dólar en el mundo y el sistema de reciclaje de petrodólares a la deuda estadounidense.

Otros damnificados

Riad, capital de Arabia Saudita.
Riad, capital de Arabia Saudita.
Foto: WikimediaCommons

Por supuesto, muchos otros países son afectados por la caída del precio del petróleo. Para los grandes productores como Nigeria y Libia, los resultados son tan devastadores como para Rusia e Irán. Pero para Estados Unidos y sus aliados, esto parece ser un efecto no deseado pero aceptable como “daño colateral”.

En el caso de Venezuela, el gran daño a la economía nacional y potencialmente al gobierno de Nicolás Maduro es otro beneficio para los Estados Unidos, dado su hostilidad hacia este gobierno y su apoyo a la oposición venezolana.

Colombia es otro caso notable de “daño colateral”. La fuerte caída del petróleo, su más importante producto de exportación, coincide con las caídas en los precios de los commodities que constituyen sus otras principales exportaciones (carbón, café, oro y ferroníquel).

Estos movimientos afectan su balance de pagos por la reducción no solamente en el ingreso de divisas por las importaciones sino también por la reducida inversión extranjera en estos sectores. En un contexto con un dólar fuerte en el plano mundial, la devaluación del peso colombiano ha sido especialmente dañina dada su exagerada dependencia de estos productos.

Como un país como Colombia no puede influir sobre los movimientos de estos mercados mundiales, la situación demuestra la gran precariedad de una estrategia económica que refuerza la dependencia en la exportación y la inversión extranjera en productos primarios y extractivos de gran volatilidad y sujetos a decisiones económicas, especulativas y geopolíticas que están mucho más allá de su control o su influencia.

 

* Profesor asociado de la facultad de Ciencias Económicas y director del Observatorio de Economía Internacional del Centro de Investigación sobre el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, Sede Bogotá.

 

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