One to one: En defensa de Yoko Ono | Razón Pública 2025
Foto: Wikimedia Commons

One to one: En defensa de Yoko Ono

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Es un documental con una mirada diferente con respecto a los muchos que se han realizado sobre The Beatles o sobre Lennon, principalmente, porque Yoko Ono no aparece silenciada e invisible, sino como una presencia tan importante como la de Lennon en el momento de hacer música y política.

En el marco del Festival de Cine Documental IN-EDIT, se estrenó en Colombia One to One, dirigido por Kevin Macdonald y Sam Rice. Este documental narra los 18 meses que John Lennon y Yoko Ono vivieron en el West Village de Nueva York, entre los años 1971 y 1972, entregados al activismo político, motivo por el que, al igual que otros artistas de la época, fueron perseguidos por el macartismo en Estados Unidos. 

Yoko y John estaban en una constante creación simbiótica, siempre atentos a los hechos políticos de su momento y contexto, que inspiraron muchas de sus acciones artísticas. La guerra en Vietnam, los enfrentamientos raciales en Estados Unidos, la reelección de Nixon y el episodio de la Escuela Estatal Willowbrook, por mencionar algunos de los episodios.

Además de mostrar un completo contexto histórico de la época de la contracultura destacando su relación con personajes como Allen Ginsberg, Shirley Chisholm, Angela Davis y Bob Dylan, el documental presenta imágenes, testimonios y grabaciones sonoras inéditas.

Es un documental con una mirada diferente con respecto a los muchos que se han realizado sobre The Beatles o sobre Lennon, principalmente, porque Yoko Ono no aparece silenciada e invisible, sino como una presencia tan importante como la de Lennon en el momento de hacer música y política. 

Las mujeres que han sido compañeras de hombres famosos han tenido principalmente dos destinos. El primero es ser invisibilizadas, tanto ellas como su obra. Es el caso de Gabriele Münter, Françoise Gilot y ejemplos más cercanos como Elena Garro y Marvel Moreno. Muchas esposas, amantes y/o compañeras desaparecieron de la historia y de los reconocimientos, aunque hayan sido fundamentales en la obra de sus compañeros. Las segundas, con peor suerte, se convierten en las depositarias del odio de quienes idolatran a ese hombre famoso y talentoso. Ocurrió desde los relatos bíblicos con María Magdalena, más recientemente con Courtney Love, pero sin duda Yoko Ono ha cargado el desprecio de muchos por más de medio siglo, incluso odiada por gente a la que ni siquiera le gustan los Beatles.

Para el momento en que Yoko y John se conocieron, en noviembre de 1966 en una galería de arte londinense, la Indica Gallery, donde Yoko exponía su Unfinished Paintings And Objects, tan solo habían transcurrido veinte años del fin de la Segunda Guerra Mundial. 

Gran Bretaña y Japón estaban en lados opuestos de este conflicto bélico y personas nacidas en Japón y otros países del Eje, al finalizar la guerra y aunque no hubieran estado involucradas en el conflicto, sufrieron persecución y discriminación. Más si se trataba de una mujer. 

Nunca fue bien visto que el inglés más famoso de su tiempo se enamorara de una japonesa. El racismo fue el primer componente que envenenó el odio hacia una mujer que al conocer a Lennon ya era famosa en el mercado japonés de artistas, que no es pequeño ni insignificante. 

Yoko Ono, cuyo nombre significa “Niña Océano”, ya tenía, en el momento de involucrase con Lennon, un nombre y una trayectoria como artista visual, conceptual y performática. Muchas de sus instalaciones, performances y happenings han sido reconocidas por su compromiso con el tema de la paz, el fin de la guerra y los temas sociales. Combatir el racismo, la homofobia y la xenofobia, de la que ella ha sido víctima, son contenidos que siempre han estado presentes en su obra. 

Es fácil compartir por redes sociales videos ridiculizando a Yoko Ono con su canto desgarrado. ¿Cómo cantarían si les secuestraran a su hija? Fácil es repostear, pero qué difícil es indagar, saber de dónde viene ese canto que se convierte en rasgadura, pues en ese momento Kioko, la hija menor de Yoko, acababa de ser secuestrada por su padre y duró más de veinte años desaparecida. 

El documental incluye imágenes del discurso dado por Ono en la Primera Conferencia Feminista Internacional en 1973, donde detalla cómo a causa del racismo y el machismo que recayeron sobre ella, sufrió insultos e incluso golpes de fanáticos estando embarazada de Sean, el hijo que tuvo con Lennon, sin mencionar que durante años se le culpó de la separación de los Beatles, una banda formada por cuatro hombres adultos capaces de tomar sus propias decisiones. 

Yoko Ono aún vive. A sus 92 años sigue haciendo arte sobre el tema que siempre ha trabajado: la paz. Irónicamente, nunca la han dejado en paz. Hasta hace poco las disqueras le reconocieron sus derechos de autoría compartida en la mítica canción Imagine. Los exbeatles aún vivos públicamente han reconocido que Yoko nada tuvo que ver en su separación. Parece que el mundo siempre ha necesitado a una mujer para culpar, preferiblemente una mujer no blanca, no hegemónica y no sumisa. 

En el año 2023 la artista japonesa visitó Colombia para participar en la Bienal de Arte Contemporáneo que se realizó en la ciudad de Cartagena con el árbol de los deseos, una obra interactiva que ha desarrollado Ono desde el año 1986 y que consiste en plantar un árbol con la intención de que los espectadores escriban sus deseos y los cuelguen de las ramas sobre pequeñas tarjetas blancas, siendo los frutos de este árbol los deseos de todas las personas que han puesto sus sueños en los diferentes árboles de deseos que la artista ha plantado alrededor del mundo. 

Al visitar el árbol de los deseos de Yoko en Cartagena, justo al lado de la estatua de la India Catalina, sentí que mi deseo era que las nuevas miradas sobre lo femenino y las mujeres que hoy día se están gestando alcancen para dar el lugar que corresponde a esta artista que lleva más de sesenta años trabajando por un mundo sin guerra. Sueño que su sueño de paz, que es el de muchos, se haga realidad y que en los últimos años de vida de la mujer –niña– océano se le reconozca su inusual, único e importante papel en la cultura, en el arte contemporáneo y en el feminismo. 

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Acerca del autor

Cristina Rojas Tello
crojas@razonpublica.org | + posts

*Antropóloga. magíster en Estudios de Género de la Universidad Nacional, autora en Editorial Planeta.

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Cristina Rojas Tello

*Antropóloga. magíster en Estudios de Género de la Universidad Nacional, autora en Editorial Planeta.

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