La factura de energía eléctrica en la Costa Atlántica (parte 1)
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La factura de energía eléctrica en la Costa Atlántica (parte 1)

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El problema de las facturas de energía en la Costa Atlántica es que son insosteniblemente altas. Entenderlo requiere conocer cómo se establecen las tarifas en el sistema eléctrico colombiano, lo que se hará en esta primera parte. En la segunda parte se describirá la condición regional particular.

Christian Jaramillo Herrera*

El problema

Para los hogares de bajos ingresos de la Costa Atlántica el costo de la factura de energía eléctrica puede ser más del 15% de sus gastos mensuales. Confluyen para crear un problema explosivo la pobreza y un costo de energía alto. En esas condiciones, el servicio público de energía eléctrica fracasa en su rol de habilitador del bienestar y del desarrollo. Explicar por qué el costo de energía es alto no disminuye el problema, ni debe leerse como una justificación, pero sin entenderlo no hay cómo encontrar una solución.

Los costos contemplados en la tarifa

El sistema tarifario colombiano para los usuarios domiciliarios tiene en cuenta dos factores: las características del consumo y del consumidor, por un lado, y por el otro el costo de poner la energía en cada hogar, llamado el costo unitario (CU). 

El CU es la suma de los costos de generación (G), transmisión (T), distribución (D), comercialización (C), pérdidas (PR), restricciones (R) y de la opción tarifaria COT, que formalmente es parte de la comercialización (ver figura).

Los primeros seis rubros son la remuneración propia del servicio de electricidad; la opción tarifaria COT es el pago diferido de energía fiada a los usuarios, que corresponde al pago de la energía que el sistema dejó de cobrar a los usuarios en la pandemia y la postpandemia, como aporte del sector ante la caída de ingresos de los hogares.

Un ejemplo de cómo funciona: la COT en la tarifa es más alta cuando el recobro de ese crédito colectivo es más rápido, y el ritmo de ese cobro es una decisión del comercializador de la zona. Los comercializadores quisieran dar tiempo a los usuarios para ese recobro, pero, por ejemplo, las dificultades financieras que sufren los comercializadores de la Costa Atlántica, Air-e y Afinia, los han llevado a establecer COT altas para tener flujo de caja. Veremos las consecuencias de esto en la parte 2.

Cada uno de los componentes de la tarifa

El ente regulador del sistema, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), es la responsable de determinar cómo se calcula el CU. Cada rubro tiene dinámicas distintas, que explicaremos a continuación.

G

El precio diario de la (G)eneración se determina en la bolsa de energía, en la que los distintos generadores anuncian la energía que pueden entregar y su precio, y XM, el operador del mercado, determina cuál es el precio de corte que rige para cada hora del día en todo el país por igual. Todos los generadores que produzcan reciben ese precio, sin importar su oferta. Conceptualmente es un mercado sacado de un libro de texto de economía. Sin embargo, la generación en Colombia es predominantemente con hidroeléctricas, que cuando hay verano (o un fenómeno El Niño) reducen su oferta en alrededor de 2/3. La consecuencia es que los precios de bolsa oscilan dramáticamente a lo largo del año, entre 100 pesos por KWh cuando hay lluvia y 1200 pesos en sequía. 

Estas oscilaciones de precio de bolsa serían intolerables en las facturas, así que la CREG ha establecido mercados de contratos de estabilización de precios de energía. Los contratos son financieros, y consisten en un acuerdo entre los comercializadores y algún vendedor, en que el comercializador paga un precio estable y el vendedor se entiende con el precio de bolsa. Así, si el comercializador ha comprado contratos por el 80% de su energía, el precio que ven sus usuarios solo está expuesto en 20% al precio día a día de la bolsa. Ante un incremento de bolsa de 100 pesos la G en la factura subiría solo 20 pesos.

Por supuesto, el precio acordado del contrato es algo mayor que el precio promedio de la bolsa, usualmente alrededor de 350 pesos. El vendedor asume un riesgo muy grande: puede perder mucho dinero cuando la bolsa está cara. Por eso, los vendedores de esos contratos suelen ser solo los generadores de bajo costo (hidráulicos, eólicos, solares y térmicos a carbón), y solo en la medida en que tienen energía para vender simultáneamente a la bolsa. 

En El Niño reciente hubo pocos contratos a la venta. Los hidroeléctricos no tenían agua, pero además la entrada masiva de la energía eólica barata de La Guajira está retrasada en virtud de las consultas previas a comunidades y el activismo ambientalista.

T

La T(ransmisión) en la factura es un rubro menor y muy estable, que vale lo mismo en todo el país. Representa el costo de operar y expandir la red de energía de muy alta tensión, propiedad principalmente de ISA y del Grupo de Energía de Bogotá. Si bien la T no es responsable directa de las facturas caras hoy, el retraso en la construcción de líneas de transmisión en La Guajira subyace la escasez de generación, y en general la dificultad reciente de construir transmisión augura valores de G elevados en los años venideros.

D

La D(istribución) tiene un valor distinto para cada distribuidor. Incluye los costos de llevar la energía de alta tensión que llega a las estaciones hasta cada uno de los hogares. Es, junto con las pérdidas, el rubro que más diferencia a la Costa Atlántica del resto del país, como detallaremos en la segunda parte.

C

La (C)omercialización remunera por un lado los costos de interactuar con los usuarios: leer los medidores, expedir y entregar las facturas, atender quejas, cobrar la factura y amortizar la cartera. Por otro lado, remunera también el crédito puente que reciben los usuarios por el servicio de electricidad, entre el momento en que consumen la energía y el momento en que pagan, unos dos meses y medio después. La C es un valor estable para cada comercializador, pero el costo subyacente no lo es. En la medida que el servicio se encarece o la cartera se deteriora, el comercializador estresado financieramente deja de ser atractivo para que las generadoras le vendan contratos de mediano y largo plazo.

PR

PR son las pérdidas que la CREG conceptúa que se pueden cargar a la tarifa. Incluye pérdidas técnicas propias del proceso, pérdidas técnicas por deficiencias en la red y otras pérdidas no técnicas como conexiones fraudulentas y medidores adulterados. Su manejo depende de las condiciones específicas de los operadores, y debe ser tal que permita la operación e incentive la reducción en beneficio de los usuarios.

R

Finalmente, las R(estricciones) son un reflejo de los costos de una red deficiente que impide que la energía se genere con plantas más baratas. Actualmente, y desde 2018, alrededor del 70% de las R son originadas en la necesidad casi permanente de despachar plantas térmicas costosas en Barranquilla, porque la red local no permite traer energía de otras partes. En contraste con las PR, que se causan y se pagan regionalmente, las R se causan localmente pero se reparten en todo el país por igual. Facilitar la construcción de redes y baterías en Barranquilla permitiría disminuir en 2/3 este rubro nacional.

Los subsidios

El CU no agota los componentes de la tarifa en la factura que le llega al usuario. En contravía de la narrativa populista, al determinar el CU la CREG no establece lo que cada usuario debe pagar por el servicio, sino lo que se debe remunerar a las empresas para que cubran sus costos.

Sin perjuicio de la discusión sobre la manera adecuada de remunerar a las empresas a través del CU, la Ley 142 de 1994 de Servicios Públicos Domiciliarios dice que es pertinente establecer tarifas diferenciales según capacidad de pago de los usuarios, pero que esa facultad redistributiva corresponde al Congreso, no a la CREG. El Gobierno Nacional y el Congreso pueden establecer subsidios a los usuarios de bajos ingresos y sobreprecios a los estratos altos para ayudar a los primeros a pagar sus facturas cuando el CU sea muy alto. Si los sobreprecios no balancean los subsidios, los recursos necesarios pueden tomarse del Presupuesto General de la Nación, pero, repito, no es una decisión que compete a la CREG.

La Costa Atlántica

Cómo se manifiestan todos estos componentes en la Costa Atlántica, es el tema de la segunda parte.

Acerca del autor

Christian Jaramillo Herrera
cjherrera@razonpublica.org.co | + posts

*On Point Consulting SAS. Ex comisionado de la CREG y ex director de la Unidad de la Planeación Minero-Energética, UPME.

2 comentarios

Christian Jaramillo Herrera

Escrito por:

Christian Jaramillo Herrera

*On Point Consulting SAS. Ex comisionado de la CREG y ex director de la Unidad de la Planeación Minero-Energética, UPME.

2 comentarios de “La factura de energía eléctrica en la Costa Atlántica (parte 1)”

  1. El costo del servicio o CU lo quieren presentar como una formula tecnica. lo cierto es que la CREG establece un modelo muy rentable para unas muy pocas empresas que estan en este negocio.
    G Multinacionales extranjeras como Enel. GUAVIO, Termortasajero, Pulpos como EPM, el GEA y los dueños de las termicas
    T un monopolio de Isagen- EEB – GEA
    D- Enel, EPM, Alberto Rios Vellina (EEP, AIR), el GEA ( Epsa, Enertolima, CEO de Corficolombia, EBSA Boyaca (Fondo pensiones canadiense), 4 pequeñas empresas (5% mercado) de la nacion cada una con su político saqueador

    Los comisionados de la CREG los ponen los presidentes y ministros para que cuide y fortalezca el negocio de estas empresas, pero se adornan y engañan al pueblo con un lenguaje mentiroso de costos eficientes, libre competencia, reconocimiento de costos, calidad para los usuarios etc

    Un solo ejemplo en la costa se hicieron inversiones para mejorar el servicio, pero la CREG en el 2021 establece que unos valores de DES y FE, DIU FIU mas de 5 veces superiores que en otras regiones, en la costa premian a las empresas por mal servicio y todo lo pagan los usuarios en la factura,

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