
El tablero mundial se sigue agitando¹
Compartir:
Los escenarios de negociación son difíciles. Rusia con pretensiones maximalistas; Estados Unidos, que empieza a sentir la frustración sobre los mecanismos desplegados; Ucrania resiste, pero sabe que será inevitable la pérdida territorial. El temor de otros países a ser los nuevos escenarios de confrontación, la OTAN viendo cómo deben articularse mejor para un escenario peor. En el tablero todo cambia, pero la guerra sigue igual.
Europa se encuentra en alerta por incursiones de aeronaves no tripuladas (drones) rusas en territorio de Polonia y sobrevuelos en Rumania. Dos estados fronterizos con Ucrania que son miembros de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo que hace pensar en escenarios de aumento de la confrontación y acrecienta los temores frente a las pretensiones rusas en Europa y a la inocuidad de las acciones hasta ahora sostenidas para debilitar a Rusia.
El 9 y el 10 de septiembre los organismos de defensa polacos detectaron que una veintena de drones rusos habían incursionado en su espacio aéreo. En respuesta se activaron los sistemas terrestres de defensa aérea, los sistemas de reconocimiento de alerta de radar y se cerró temporalmente el espacio aéreo para aeronaves civiles sobre la ciudad de Lublin, cercana a la frontera ucraniana. Aviones cazas de la OTAN terminaron por derribar y encontrar 16 drones rusos dispersos por varias regiones polacas, marcando esta la primera vez que desde la alianza se abre fuego a activos rusos.
El sábado 13 de septiembre se detectó un sobrevuelo de dron ruso sobre la zona de Tulcea en Rumania, zona fronteriza con Ucrania, mientras el ejército ruso llevaba a cabo operaciones militares en territorio ucraniano. Rumania en respuesta envió dos aviones F16 a verificar la situación. Pero nuevamente esta incursión implicaba que drones rusos habían operado en el espacio aéreo de la OTAN.
Estos hechos aumentaron la tensión en la región y pusieron el acento en las medidas de protección y defensa contra la agresión y en el despliegue de mecanismos diplomáticos para evitar un efecto de derrame del conflicto de Ucrania. En el plano militar se establece como prioridad fortalecer las capacidades de la alianza en el flanco oriental, en países como Estonia, Rumania y Eslovaquia, aumentando la presencia de activos militares de países aliados. Así como en un replanteamiento de las capacidades militares requeridas para contener incursiones aéreas no tripuladas.
La guerra Rusia-Ucrania ha cambiado la forma como realizan las acciones militares, con una ampliación enorme del uso de este tipo de aeronaves que pueden viajar a menos altura y que a un bajo costo pueden dejar fuera de operación importantes activos militares o estratégicos. De ahí que esta semana se hayan reactivado propuestas de los países bálticos que fueron retomadas por Ursula von der Leyen, jefe de la comisión Europea, en las cuales se habla de la necesidad de construir un muro antidrones en la zona occidental europea.
Desde el plano diplomático se ha hablado de la activación de los artículos 4 y 5 de la alianza. El artículo 4 indica que un país miembro de la alianza puede consultar o citar al Consejo del Atlántico Norte en caso de sentir que su integridad territorial, su independencia política o su seguridad se han visto amenazadas. Este mecanismo permitiría la consulta colectiva para tomar decisiones o acciones de manera conjunta como alianza, y sería el producto de consenso. En este aspecto Polonia, a través de su primer ministro, Donald Tusk, calificó la presencia de los drones como una violación territorial sin precedentes, por lo cual invoca el artículo 4 de la OTAN. Al tiempo que solicitó la reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, en donde se logró una declaración de cincuenta Estados manifestando la preocupación por la estabilidad europea, y la imperiosa necesidad de mecanismos de presión internacional que prevengan una escalada regional de la guerra de Ucrania.
Mientras en otras discusiones se ha llegado a considerar que este tipo de acciones intencionadas de volverse sistemáticas por parte de Rusia podrían implicar también la activación del artículo 5 del Tratado, el cual obliga al apoyo de los aliados frente agresiones a uno de los miembros; o, como lo indicaba el comandante supremo de la OTAN, Alexus Grynkewich, “lo que afecta a un aliado nos afecta a todos”. Esta idea reitera la postura defensiva de la alianza, que surgió en 1949 como pilar para la cooperación militar de Estados Unidos y los países europeos, pero supondría una escalada sin precedentes para la confrontación con Rusia.

Ejercicios militares conjuntos: entre la interoperabilidad y la medición de respuesta
Los sucesos de esta semana han agitado nuevamente las fichas en el tablero mundial. Rusia junto con Bielorrusia inician los ejercicios Zapad (oeste) 2025, primer gran ejercicio militar conjunto desde 2022. Estos ejercicios se realizan cada cuatro años desde 2009 y buscan coordinar y entrenar a la agrupación militar regional (compuesta por ejército bielorruso y guardia rusa). Para los voceros rusos estas acciones son respuesta a la postura hostil de los países europeos de occidente, mientras que para los países miembros de la OTAN los escenarios son muy similares a los que llevaron a cabo en la invasión a Ucrania, se considera que son maniobras muy “agresivas” por lo que Polonia cierra la frontera con Bielorrusia un día antes del ingreso de los drones, medidas similares a la tomada por Lituania.
La OTAN lanzó la Operación Centinela con el fin de responder a las posibles intenciones rusas en la zona oriental, haciendo énfasis en las acciones defensivas para detener cualquier ataque. Esta misión conjunta tiene tropas de países como Dinamarca, Francia, Alemania, Reino Unido, entre otros. Estos ejercicios empezarán en los próximos días y tendrán como eje el fortalecimiento de las defensas aéreas y terrestres integradas y el aumento de la inteligencia.
Estados Unidos como actor esencial de la seguridad europea
La posición de Estados Unidos en el seno de la OTAN desde la llegada de Trump en su segundo mandato ha abierto debates sobre el compromiso individual de los Estados miembros en las actividades de seguridad colectiva. La dimensión más álgida de la discusión ha sido el tema presupuestal. Mientras que Estados Unidos aportó en 2024 cerca del 64% del presupuesto de la organización, nueve países (entre los que se encontraban Portugal, Italia, Canadá, Bélgica y España) seguían sin cumplir el acuerdo formulado desde el 2014 de aportar como mínimo el 2% de su producto interno bruto; cabe mencionar que previo a la guerra de Ucrania tan solo seis países de 32 estaban cumpliendo con el aporte.
Es decir, Estados Unidos ha cuestionado a sus contrapartes europeas por dejarle a su país la responsabilidad de financiar las acciones militares. Esto llevó a que Estados Unidos presionara a los países europeos por un incremento importante en los aportes, y se estableció la meta en 5%, de los cuales 3,5% deben ser destinados a actividades de defensa dura, y el restante 1,5% a actividades de defensa adyacentes, como puede ser la infraestructura o estrategias de seguridad. No obstante, una vez logrado este acuerdo, no se ha librado de sobresaltos o preocupaciones esta alianza. Por un lado, Estados Unidos tiene una interacción diferente con Rusia, en la que ha intentado establecer acciones diplomáticas y llevar a las partes confrontadas a una negociación. Sin embargo, hasta el momento las acciones han sido inocuas, pese a reuniones de alto nivel como la cumbre de Alaska entre Trump y Putin el pasado mes de agosto.
Tras los hechos de esta semana, el 13 de septiembre Estados Unidos reiteró que estaría dispuesto a imponer grandes sanciones a Rusia, siempre y cuando los otros países miembros de la OTAN impongan sanciones y cumplan con la no adquisición de recursos petroleros. En una frase que podría resumir la posición en general con los países europeos Trump indicó: “Estoy listo para actuar cuando ustedes lo estén. Solo digan cuándo”. Estos mecanismos de presión no solo incluían activos rusos; por el contrario, en las propuestas estadounidenses las sanciones deben incluir a dos países que son los principales importadores de petróleo ruso: China e India. En el primer caso la propuesta del gobierno estadounidense incluía la solicitud de aumentar los aranceles entre el 50% y el 100% a los productos provenientes de China. Algo similar se quería con India, a quien Estados Unidos ya impuso 25% de aranceles, y con la petición a Europa de que subiera al 50% los aranceles a los productos indios, sin embargo, esta petición no hace parte formal de las comunicaciones gubernamentales y refleja en gran medida el hecho de la enorme dificultad que implicaría esta petición toda vez que la Unión Europea avanza en negociaciones para un acuerdo comercial.
La preocupación regional incluye también los temores de una escalada no solo de tamaño del teatro de operaciones, sino también del tipo de acciones, por lo que Rusia ha amenazado con desplegar los misiles de alcance intermedio Oréshnik en territorio bielorruso. Así que el equilibrio de la región es imperativo para la seguridad global. De ahí que este escenario deba ser priorizado por Estados Unidos, quien en materia de capacidades (y sus misiles patriot) resulta ser el actor más importante para los escenarios de defensa colectiva.
Todo cambia y todo sigue igual
Mientras tanto, Ucrania continúa soportando ya más de tres años de guerra. Las Fuerzas Militares ucranianas han avanzado también en exitosas estrategias de uso de drones para ataques selectivos. Por ejemplo, la recordada y peliculesca acción de Spider Web, y más recientemente los ataques las principales refinerías de petróleo, primero con el ataque a Novo-Ufa, zona de Bashkortostán, y recientemente a Kirishi, la segunda más grande de Rusia, en la región de Leningrado.
Para la diplomacia los escenarios de negociación son difíciles. Rusia con ideas y pretensiones maximalistas, Estados Unidos que empieza a sentir la frustración sobre los mecanismos desplegados, Ucrania que resiste pero que sabe que será inevitable la pérdida territorial. El temor de países como Polonia y Rumania a ser los nuevos escenarios de confrontación, la OTAN viendo cómo deben articularse mejor para un escenario peor, en fin… en el tablero todo cambia, pero la guerra sigue igual.
Le recomendamos: La traición intelectual a Ucrania
¹La expresión tablero mundial fue desarrollada por Zbigniew Brzezinski en 1998, para explicar los imperativos geoestratégicos que tendría Estados Unidos en la zona euroasiática, zona en donde confluyen conflictos y relaciones de Europa, Asia, Oriente medio, zona que se torna inestable frente a abundantes recursos naturales y a la presencia de superpotencias rivales.
Acerca del autor

Olga Illera Correal
*Politóloga, magíster en Relaciones Internacionales, Pontificia Universidad Javeriana, magíster en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Oxford, doctora en ciencia política, de la administración y relaciones internacionales, Universidad Complutense de Madrid.
0 comentarios




