Antioquia: el pulso entre el “Uribismo” y la “Unidad Nacional” - Razón Pública

Antioquia: el pulso entre el “Uribismo” y la “Unidad Nacional”

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El gran ganador en Antioquia fue el Centro Democrático, partido que creció a expensas de los liberales y conservadores. Como era previsible, Uribe ganó en su departamento y su triunfo reconfiguró el mapa político.

Juan Carlos Arenas Gómez*

Participación y voto en blanco

En las elecciones en Antioquia hubo una abstención cercana al 60 por ciento. A pesar de ello, el número efectivo de votantes se incrementó en algo más de 200.000 sufragios, pasando de 1.429.178 a 1.645.019.

Antioquia era, no cabe duda, uno de los escenarios claves para el pulso electoral entre el  Centro Democrático y los partidos de la llamada Unidad 

Además de la abstención hubo un incremento de los votos en blanco con su natural impacto en la elevación del número de votos válidos, de igual menara, se registraron reducciones de los índices de votos nulos y tarjetas no marcadas. Aunque sus números siguen siendo significativos, las reducciones porcentuales no son despreciables y cabe la conjetura –no demostrada aun- de la posible migración de algunos de estos votantes hacia el voto en blanco. Estas leves modificaciones muestran que hay que seguir insistiendo en la enseñanza del manejo del tarjetón, en mejorar las estrategias de campaña de los candidatos y partidos y en la promoción razonable del voto en blanco. 

Respecto a este último puede decirse que no es el candidato más atractivo en una contienda en la que la polarización de las alternativas suele incrementar el interés en algunos sectores del electorado. Las ideas peregrinas que hacían del voto en blanco el enemigo de las opciones independientes deberán ser revisadas para diagnosticar los males adecuadamente.

Cuadro 1

Indicadores electorales 2014

 

 

Votación

2010

2014

Votos por partidos

1.048.183

73,34%

1.246.481

74,28%

Votos en blanco

31.166

2,18%

98.075

5,84%

Votos válidos

1.079.349

75,52%

1.344.556

80,12%

Voto nulos

277.304

19,40%

241.908

14,41%

Votos no marcados

72.525

5,07%

58.555

3,38%

 

       Fuente: Registraduría General del Estado Civil

Confrontación y triunfo de Uribe

Antioquia era, no cabe duda, uno de los escenarios claves para el pulso electoral entre el  Centro Democrático y los partidos de la llamada Unidad Nacional (Liberal, Partido Social de Unidad Nacional y Cambio Radical). Tanto el tono de las campañas -marcada por numerosos esfuerzos de deslindamiento de las etiquetas- como la movilización de recursos de uno y otro bando perfilaron el tamaño de la apuesta y el significado de esta tensión para la política nacional.

Los resultados confirmaron la demostrada capacidad electoral del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Su lista al Senado sumó en el departamento más de 436.000 (25.8 por ciento del total),  superando al Partido Conservador (15.8 por ciento) y sobrepasando la suma obtenida por los tres partidos de la Unidad Nacional (23,3 por ciento). Los datos también confirmaron que el nombre del expresidente arrastra más que el de quienes lo acompañan, como puede deducirse de la diferencia entre votos de Senado y Cámara, que supera los 86.000 sufragios; fenómeno que se presenta en una mayor proporción en el agregado nacional. Se trata de partido personalista cuya presencia logró reconfigurar la distribución de las fuerzas políticas significativas tanto para la toma de decisiones como para el veto de algunas políticas significativas.


Fueron 12.090 mesas de votación en el departamento. 
Foto: Gobernación de Antioquia

Reconfiguración de la Cámara de representantes

En el caso de la Cámara también hubo una reconfiguración de la representación política. Los resultados preliminares permiten señalar tres aspectos relevantes:

1. El triunfo del Centro democrático fue a expensas de los conservadores y del Partido Social de Unidad Nacional. El Partido Conservador perdió cuatro escaños y el “Partido de la U” cedió dos de sus representantes. Dos de los representantes de la nueva etiqueta uribista son reconocidos militantes del conservatismo, lo que indica un traslado de electores hacia una nueva organización que ofrecía nuevas expectativas políticas.

2. El Partido Liberal mantuvo su representación. Como ocurrió a nivel nacional, a pesar de reducir su participación porcentual en la votación global, el Partido Liberal conservó las 4 curules que obtuvo en las elecciones 2010. Este partido salió relativamente ileso de la irrupción de la nueva etiqueta uribista en el departamento y conservó su participación en Cámara y algunos de sus senadores más representativos. Algo similar ocurre con Cambio Radical, el integrante más pequeño de la “Unidad Nacional”, que mejoró su votación y mantuvo la curul de José Ignacio Mesa.

El triunfo del Centro democrático fue a expensas de los conservadores y del Partido Social de Unidad Nacional. 

3. Los pequeños partidos.  Como ocurrió en el resto del país, también estos sectores vivieron su propio cisma. Se presentaron a la contienda en listas separadas la ASI, la Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo y la Unión Patriótica. Sumaron algo más de 137.000 votos y obtuvieron una curul en cabeza del Polo Democrático Alternativo.  Este paso de la ASI al PDA significa, sin duda, una reorientación importante de la manera en que los grupos no alineados con la Unidad Nacional promueven políticas y discusiones en el Congreso. En cierto sentido, la apuesta será de un tono más radical y se orientará mucho más decididamente hacia el control político.

El peso de la lealtad a la figura de Álvaro Uribe redefinió la distribución de fuerzas en el flanco derecho del espectro político, lo que sin duda tendrá impacto significativo en perspectiva de los resultados de las elecciones presidenciales del mes de Mayo en el departamento.

Fuente: datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil

Las elecciones parlamentarias no suscitan entre los ciudadanos gran interés. Y en esta ocasión tampoco lograron mover el aguja de la abstención. Sin embargo, eso no debe confundir a la hora de leer el impacto de estos resultados. Indudablemente, a partir de ahora se suscitaran movimientos y reacomodos más allá de que el ciudadano común se haya animado a acudir a las urnas.

Uribe volvió a jugársela en un terreno en el que se tiene confianza y en el que ha demostrado habilidades indiscutibles. Su antiguo partido Liberal y el conservatismo –viejo socio y amigo ideológico- han sufrido el impacto directo del reacomodo. Pero las consecuencias seguramente empezaran a cuajar en estas semanas que separan la elección parlamentaria de la presidencial.

Seguramente, por estos días nadie querrá sentirse derrotado, pero estos resultados advierten que los resultados de la contienda presidencial aun siguen marcados por la incertidumbre.

 

* Profesor del Instituto de estudios Políticos. Doctorando en estudios Políticos y Gobierno, Universidad de San Martín, Argentina.

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Juan Carlos Arenas
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