Elección presidencial en Perú: ¿una situación límite? - Razón Pública

Elección presidencial en Perú: ¿una situación límite?

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Mientras llega la segunda vuelta, lo sucedido en el Perú ya es una advertencia para Colombia: diez años de crecimiento económico sobre un modelo extractivista, con la expansión de una nueva clase media y el marginamiento de sectores como los cholos, los campesinos, los perjudicados por la minería, parece conducir a un callejón sin salida: ¿habrá que escoger entre corrupción y populismo?

Aldo Olano*

Sorpresas y temores 

Nuevamente los resultados de un proceso electoral en el Perú generan sorpresas y temores. 

Sorpresas, porque los analistas y politólogos, líderes de opinión y publicistas, no logran entender por qué la población se inclina por dos candidatos que representan males importantes para la democracia: la corrupción y el autoritarismo. Males de cuya síntesis resulta un producto aún peor: el "neopopulismo". 

Temores, porque tanto Ollanta Humala como Keiko Fujimori, competidores en la segunda vuelta a realizarse el domingo 5 de junio, han sido caracterizados como políticos antisistema y estarían dispuestos a acabar la democracia peruana, ya sea para rescatar el pasado dictatorial reciente, donde los intereses filiales de la segunda protagonista son bastantes obvios, o para implantar el modelo chavista, basado en la reelección inmediata, el desequilibrio entre los poderes, las intimidaciones a la oposición o la limitación de las libertades civiles, tendencia que representa el candidato nacionalista. Este último, además, se encargaría de destruir el modelo de desarrollo basado en el libre mercado, que tan buenos resultados parece haber traído al país. 

En fin, el resultado electoral de la primera vuelta ha puesto en estado de alerta a los defensores de un régimen político -la democracia- que supuestamente es por definición superior a cualquier otro régimen, así como a los propulsores y quizá principales beneficiarios de un modelo económico que ahora les resulta imprescindible. Después de todo, durante la campaña cuatro de los cinco candidatos con mayor intención de voto hablaron de las bondades del mismo y sostuvieron la necesidad de continuar con él. 

Pero en medio de las sorpresas y temores, de los estados de alarma y alegría que han producido los resultados del reciente proceso electoral, siempre surgen muchas preguntas a las cuales es importante encontrar una respuesta. 

Los porqués

Por ejemplo y quizá la más obvia: ¿por qué se ha llegado a esta situación? Y claro, sin esforzarnos demasiado, podríamos contestar que se debe a factores como la volatilidad del electorado, la ausencia de partidos políticos serios, la fragilidad de las instituciones, la inevitable simpatía por el autoritarismo, las tentaciones populistas de siempre, y en fin, las identidades políticas perdidas en la década del noventa y nunca recuperadas a pesar de los diez últimos años de vivir en democracia. 

Pero desde mi perspectiva, es necesario hacer una lectura de la compleja situación peruana, que vaya más allá del mero sentido común. No pretendo avanzar una interpretación "integral" de lo sucedido y menos anticipar lo que vendrá en los próximos meses, pero sí sugerir algunas ideas que pueden contribuir a formular interpretaciones de mayor alcance. 

Lo cholo y las clases medias

En primer lugar, en estos momentos se manifiesta de nuevo, y adquiere sentido político, una sociedad que defino como pluricultural, donde lo cholo es sin lugar a dudas hegemónico (y atención que lo puse sin comillas) pero no se ha posicionado aún en los espacios donde se deciden la política y la economía. 

Es la misma pugna por el poder que viene dándose desde inicios de la década del noventa, cuando Alberto Fujimori pareció canalizar la representación política de lo cholo, para luego ir abandonándolo por el camino. Lo digo porque, en vez de apoyar la creación de empleo productivo en la pequeña y empresa, y habiendo miserabilizado a parte importante de la sociedad con el ajuste estructural, aquel gobierno se dedicó a ejecutar los programas de "reducción" de la pobreza, financiados a su vez por la banca multilateral. 

Hoy se sabe que estos programas han sido la base de un "clientelismo social" de dimensiones masivas, y Fujimori los administró con tanta eficiencia que en la actualidad sobrevive en los imaginarios populares como su gran benefactor. Súmele la "victoria" obtenida en la guerra contra Sendero Luminoso, para dar así respuesta al siguiente interrogante: ¿Les tomó por sorpresa el 23 por ciento obtenido por Keiko? 

Pero la liberalización fue quizás el factor que más contribuyó al fortalecimiento económico de una nueva clase media urbana, compuesta por quienes hoy podríamos llamar con propiedad los nuevos empresarios y los nuevos profesionales, junto a un nuevo sector de asalariados, todos ellos articulados por vínculos familiares o comunitarios. 

Este tejido social constituye la nueva comunidad urbana construida en los últimos sesenta años, que gerencia empresas o trabaja en ellas con mucha eficiencia a lo largo de todas las fases de un proceso productivo capitalista y popular. Hoy controla en forma casi absoluta el comercio detallista en los antiguos barrios populares y condiciona la aparición de las urbanizaciones emergentes de la nueva clase media, cuyos habitantes consumen paradójicamente en los "malls" o centros comerciales que se multiplican en ciudades como Lima. 

Ganadores y perdedores

Los resultados electorales reflejan también la profundización de un sentimiento arraigado en muchos sectores de que algo no anda bien en el país. No me refiero sólo a quienes han sido los grandes perjudicados en este proceso de transformación, pues han tenido menos capacidad de resistencia o de adaptación para afrontar los ajustes, sino a sectores que hoy día confrontan la profundización del modelo. 

No es casualidad que los llamados conflictos socio-ambientales sean hoy factores que alimentan el descontento en distintas regiones del país. La disputa por los territorios en donde se encuentran explotaciones mineras a gran escala o donde se dan conflictos por el agua para generar energía eléctrica, ambas actividades orientadas a la exportación y en forma casi idéntica a la de hace cien años, se intensifica a raíz de la permanente transgresión de los derechos de las comunidades que habitan dichos territorios y de la violencia desencadenada contra la naturaleza. 

Si más arriba mencioné que cuatro candidatos habían propuesto que nada debía cambiar, y uno llegó a plantear que de ser elegido lo realizaría sin afectar el funcionamiento del modelo de desarrollo actual, entonces ¿por qué sorprenderse de que Ollanta Humala haya alcanzado casi el 32 por ciento de la votación nacional? 

Advertencia para Colombia

En todo caso, los resultados electorales no son una tragedia originada en la "nefasta" posibilidad de "elegir entre el cáncer y el sida", frase acuñada por Vargas Llosa, sino más bien reflejan la incapacidad por parte de los administradores de lo público durante estos últimos diez años, de incorporar las demandas políticas que iban surgiendo mientras se profundizaba el modelo extractivista de desarrollo. 

Un modelo que agrava la desigualdad en la distribución del ingreso, que casi no genera empleo y que contamina el ambiente, sin que se le preste la debida atención a quienes reclaman una distribución equitativa de la renta minera, o hacen llamados y movilizaciones para que no se perjudique aún más la relación con la tierra. 

Esto último quizá nos ayude a entender por qué Humala gana en 19 de los 23 departamentos que componen el Perú, y barre en particular en los departamentos con mayor población campesina o producción minera del país. 

En conclusión, estas son reflexiones sobre un proceso que aún no culmina, pues ahora vienen las alineaciones y las alianzas, mediante negociaciones de distinto nivel que puedan darse sobre principios sin descartar la distribución burocrática. Es una situación bastante difícil para el Perú, y ahora sólo queda esperar hasta el primer domingo de junio. 

* Docente-Investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia 

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Aldo Olano
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* Docente-Investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

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* Docente-Investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

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