
El precariado: la nueva clase social
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Este libro trata sobre aquellos que sobreviven en todo el mundo de un rebusque cotidiano e inseguro. Ellos son el producto de varias décadas de políticas neoliberales que han precarizado el empleo y han acabado los beneficios de la estabilidad laboral.
Tatiana Castañeda López*
El precariado, una nueva clase social
Guy Standing
Pasado y Presente.
2013. 300 pág.
Vivir al borde
¿Qué haría usted si hoy perdiera su trabajo? Y si en el año siguiente no consiguiera uno nuevo, ¿qué propiedades perdería? ¿Cómo pagaría el arriendo o los créditos pendientes? ¿Cómo ayudaría a quienes dependen económicamente de usted? Este es el tipo de escenarios que analiza este libro, que describe la situación del “precariado”, una clase social que vive a diario tales realidades.
El precariado, una nueva clase social analiza la transformación global que ha resultado de aplicar las políticas neoliberales desde los años 1980. Este modelo pretende acelerar el crecimiento económico sobre la base de aumentar la competitividad, para lo cual sería preciso “flexibilizar” el mercado laboral y “transferir los riesgos y las inseguridades a los trabajadores y a sus familias”.
Las nuevas clases
Las políticas neoliberales, según Standing, han incidido seriamente sobre la vida diaria de millones de personas y sobre la estratificación social en todos los países. Su impacto ha sido tal que podemos hablar de una nueva estructura de clases sociales en el siglo XXI. Ya no cabe hablar sencillamente de ricos y pobres. Las nuevas clases son:
- La plutocracia. Son billonarios, excesivamente ricos, que ocupan la pirámide de la riqueza mundial; ganan gran parte de lo que hoy por hoy producen los mercados financieros, aparecen en revistas como Forbes y tienen injerencia en los gobiernos.
- Luego se encuentran los altos ejecutivos, con sueldos estables y contratos de tiempo completo. Tienen conexiones en las élites y aspiran a ser plutócratas, influyen sobre los gobiernos y sobre quienes toman decisiones públicas.
- Después vienen los profitécnicos (profesionales y técnicos) que pueden ganar mucho dinero mediante contratos de consultoría y no permanecen en una empresa de tiempo completo.
- Llegamos así a los trabajadores asalariados que tienen oficios más o menos estables, pagan seguridad social, intentan tener pensiones y mueven la economía. Esta clase es el residuo del viejo “proletariado”, que a juicio del autor se está reduciendo
- Por debajo de los grupos anteriores encontramos el precariado -neologismo que une “el adjetivo precario y el sustantivo proletariado”-: el gran grupo de desempleados, que sigue en aumento. Aunque Standing aclara que esta sería una “clase en formación”, es evidente que las clases tradicionales que por ejemplo describieron Marx y Engels se han desdibujado y que están surgiendo nuevas formas de estratificación social.
Su rasgo decisivo es carecer de identidad ocupacional: trabajan en lo que aparezca o en lo que puedan
¿Quiénes son?
El precariado está compuesto por personas de todo tipo: jóvenes, adultos y madres cabeza de familia. Es un grupo bastante heterogéneo pero al mismo tiempo sus miembros tienen elementos en común:
- Son personas constantemente expuestas a la inestabilidad laboral y a todas las consecuencias de no tener tranquilidad económica: entrar y salir fugazmente de trabajos, adquirir deudas para pagar más deudas, y obtener ingresos únicamente durante cuatro u ocho meses al año.
Pero su rasgo decisivo es carecer de identidad ocupacional: trabajan en lo que aparezca o en lo que puedan. Deben realizar trabajos mal remunerados y sin perspectiva de una carrera ocupacional. El precariado ha tenido acceso a la educación pero sus labores están muy por debajo de su formación.
![]() El secretario General y Eurodiputado de Podemos, Pablo Iglesias Turrión. Foto: GUE/NGL |
- Su sostenimiento depende exclusivamente de ese tipo de trabajos y no tienen seguridad social. Sus deudas siempre están en el límite. Si perdieran el trabajo o los contratos efímeros perderían todo, como ha sucedido en algunos países en Europa: pierden la casa, pierden sus enseres y deben dejarlo todo. “Un pequeño error, un pequeño problema y estarán sin techo” afirma el autor.
- Han perdido sus derechos por no estar dentro del sistema laboral. Tienen que pelear con los burócratas para lograr conseguir condiciones básicas de sobrevivencia. Esto produce desesperanza y alienación – entendida como el sentimiento de no controlar el producto de su trabajo y de estar fabricando algo extraño que no le pertenece-.
El precariado no trabaja para su realización personal ni para satisfacer sus propiosm objetivos. Trabaja para otro, para los objetivos de otro. Trabaja en labores que no desea hacer, solo para poder sobrevivir. Esto resulta en sentimientos de descontento, ansiedad y rabia contra el sistema.
Efecto de la globalización
Del precariado forman parte inmigrantes, refugiados, limpiadores o cuidadores. Se le denomina clase peligrosa porque no está de acuerdo con las ideologías políticas que venían del siglo pasado (el siglo XX).
Se dice que el precariado es la base de movimientos sociales como “los indignados”, y que estas personas están dispuestos a protestar en la plaza pública. Pero no todos pertenecen a una tendencia o grupo político: están hartos de todo y pueden afiliarse a la extrema derecha o a la izquierda, al anarquismo o a lo que aparezca, pues van sencillamente a la deriva y con demasiados problemas a cuestas.
![]() Trabajador informal en Bogotá. Foto: Claudio Olivares Medina |
El precariado ha logrado reunirse y ejercer presión sobre la opinión pública. Es una clase peligrosa para los partidos políticos tradicionales, puesto que estos no pueden lograr adeptos en ausencia de un Estado que proteja sus intereses. Por el contrario, el precariado se está interesando en nuevas fuerzas políticas. En España, por ejemplo, se han expresado en movimiento como Podemos (o como Ciudadanos), que son voces importantes en la actual crisis económica.
Estas manifestaciones de protesta del precariado representarán, a juicio del autor, un costo para la plutocracia o las élites. El precariado se ha unido no solo para protestar, sino para transformar, así se demore muchos años en hacerlo.
La protesta tendrá un costo y algún impacto negativo sobre los mercados. Las desigualdades sociales de las que habla el libro son insostenibles: riquezas incontables y una pobreza que deja a muchos sin techo y sin comida. Y no es que el precariado haya vivido siempre así: el sistema los puso en ese lugar.
El precariado se ha unido no solo para protestar, sino para transformar, así se demore muchos años en hacerlo.
El libro nos invita a pensar que también en Colombia los contratos a plazo indefinido están desapareciendo, que las posibilidades de movilidad laboral están disminuyendo, y que la reducción de las desigualdades por vía de la nivelación salarial será historia de nuestros antepasados.
El precariado destruye el mito de la movilidad social a través de la educación y nos desilusiona acerca del futuro.
El precariado seguirá existiendo mientras exista un estudiante que necesite pagar sus estudios, un inmigrante que no tenga legalizada su situación, un padre que no pueda asegurar la comida de sus hijos para el día siguiente, una madre cabeza de familia que deba vender cigarrillos en cualquier calle.
* Profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad de San Buenaventura, estudiante del Doctorado en Educación, UNED, España.
Acerca del autor
Tatiana Castañeda
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Este libro trata sobre aquellos que sobreviven en todo el mundo de un rebusque cotidiano e inseguro. Ellos son el producto de varias décadas de políticas neoliberales que han precarizado el empleo y han acabado los beneficios de la estabilidad laboral. 

