
Rentabilidad de las empresas en Colombia
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¿Cómo van las grandes empresas en Colombia? sobre cifras públicas reveladas por la Superintendencia de Industria y Comercio
No todo lo que brilla es oro
El pasado 26 de junio la Superintendencia de Sociedades publicó el esperado Informe Anual sobre las 1.000 empresas más grandes de Colombia. Los titulares y análisis no se hicieron esperar, incluyéndome, y considero una excelente oportunidad para recordar que “no todo lo que brilla es oro”.
Un análisis detallado de los márgenes y de la rentabilidad patrimonial de estas empresas revela una historia con importantes diferencias. La pregunta no es cuánto ganaron, sino cuán eficientes son para generar utilidad y rentabilidad. Además es saludable dar algo de perspectiva a los resultados empresariales transcurridos cinco años desde la pandemia.
Margen neto: rentabilidad con bisturí
Para empezar, consideremos el margen neto, entendido como cuánto de las ventas se convierte en utilidad. Este indicador puede servir como una medida de salud y sostenibilidad: a mayor margen neto, se infiere que la empresa ha mejorado su eficiencia en costos y gastos, o ha incrementado sus ventas en mayor proporción, o ambas.
Aprovechando que se puede reconstruir el ranking desde 2020, se evidencia que el margen neto para el total de las 1.000 empresas pasó de 6,5 % en 2020 a 7,62 % en 2024. Es decir, las empresas han logrado sacar mayor provecho de sus ventas, se han vuelto más eficientes aún en los contextos retadores de estos últimos cinco años, y eso se debe celebrar: es una noticia positiva para el país.
Sin embargo, el informe agrupa las empresas en seis macrosectores, y vale la pena preguntarse: ¿fue pareja esa mejoría? ¿Qué sectores jalonaron y cuáles se rezagaron? Al hacer los cálculos, la respuesta es clara:
- Minero – Hidrocarburos: Su margen pasó de –1,1 % en 2020 a 9,96 % en 2024, lo que lo convierte en el sector con el mayor cambio. De nuevo, no todo lo que brilla es oro: si bien es un avance desde la pandemia, representa un retroceso frente a años anteriores (15,74 % en 2023 y 25 % en 2022), dado que es un sector inmerso en varios desafíos simultáneos: cambios de políticas públicas, marcos normativos, precios del petróleo y tendencias seculares.
- Agropecuario: Es el segundo sector con mayor cambio en su margen, al pasar de 0,33 % en 2020 a 4 % en 2024. Sin embargo, sigue siendo uno de los sectores con menores eficiencias, dada su dificultad para controlar el costo de insumos y materias primas.
- Servicios: A pesar de ser un sector tan heterogéneo (agrupa servicios públicos domiciliarios, transporte, expendio de bebidas), se destaca con el margen más alto: 16,5 % en 2024, dos puntos porcentuales más que en 2020 y 7,5 puntos más que en 2023, mostrando una clara recuperación.
- Manufactura: Evidenció un leve deterioro en su margen. Mientras que en 2020 ganaban 4 pesos por cada 100 vendidos, en 2024 ganaron 3,9. Cifra destacable si se considera que es un sector intensivo en mano de obra y capital.
- Construcción: En 2024 registró un margen similar al de 2020 (8,2 %), lo cual podría verse como positivo, dada la constante preocupación del sector sobre la desaceleración en obras públicas, vivienda y tasas de interés. No obstante, el dato del último año es la mitad del registrado en 2022 (15,7 %).
- Comercio: Es el sector con la mayor reducción del margen neto (–1,4 pp) y el menor margen absoluto (1,83 %). Una hipótesis que valdría la pena explorar en otro espacio sería el impacto del crecimiento de las cadenas hard discount (por ejemplo: D1, Ara, Isímo, entre otras) y del incremento del costo laboral. Las cifras confirman lo que se conoce desde hace tiempo en el mundo empresarial y que resume brillantemente Warren Buffett: Retailing is a tough business. En una traducción libre sería: el comercio es un negocio díficl.
La pandemia golpeó a todos, pero la recuperación ha sido desigual: tres sectores han logrado mejorar márgenes, mientras que los otros tres empeoraron.

¿A quién le rinde mejor el capital?
Otro indicador importante del análisis financiero que permite calcular el informe de la Supersociedades es el ROE (Return on Equity), que se define como la utilidad neta sobre el patrimonio. Si bien no es una medida perfecta del uso eficiente del dinero de los accionistas, sí permite comparar empresas de diferentes sectores e indica dónde “mis pesos rinden más”. Es decir, si una empresa tiene un ROE del 10 %, significa que por cada 100 pesos que pongo como dueño, el negocio me devuelve 10 pesos en utilidad. Así, si otra empresa me ofrece un ROE de 8% yo sé que, en términos relativos, “mi plata” no va a rendir lo mismo que en la de 10%.
Las cifras del ROE nos dicen que, para el total de las 1.000 empresas, la rentabilidad regresó a niveles de pandemia, algo poco alentador. En 2020, el ROE fue 7,52 %; en 2022 llegó a su máximo (11 %) y, al corte de 2024, volvió a 7,6 %.
La foto por sectores muestra:
- Servicios lidera con el uso más eficiente del capital (16,55 % en 2024 y 11 % en 2020).
- Le sigue Minero – Hidrocarburos (9,96 % en 2024, 25 % en 2022 y –0,9 % en 2020), cuya tendencia descendente es preocupante, en parte por los cambios en la estructura tributaria del sector. No olvidemos que la empresa más importante del país pertenece a este sector.
- En tercer lugar, está Construcción (8,24 % en 2024, 15,6 % en 2022 y 7,3 % en 2020).
Los otros tres sectores —Agropecuario, Manufactura y Comercio— tienen ROEs menores al 5 %, por lo cual se convierten en sectores donde se requiere un gran esfuerzo de capital para obtener una rentabilidad mínima.
En general, la rentabilidad sobre el patrimonio refleja el contraste y las ventajas históricas de ciertos sectores. El capital que ya era rentable, hoy lo es aún más. Y el que enfrentaba dificultades estructurales, apenas logró mantenerse a flote.
¿Y la conclusión cuál es?
Los datos de las principales 1.000 empresas del país sugieren un crecimiento empresarial en dos velocidades: una de sectores con rentabilidades interesantes, y otra de sectores con grandes desafíos para lograr sostenibilidad en el mediano plazo, dadas sus bajas eficiencias y retornos.
Como país —y en particular desde las políticas públicas— debemos prestar atención no solo al tamaño de la torta (ingresos y utilidades), sino a cómo se compone y de dónde proviene. Desconocer lo anterior alimenta una narrativa equivocada sobre el estado actual del tejido empresarial y, en el peor escenario, puede llevarnos a un punto de no retorno donde perdamos industrias enteras e igual de importante el talento que las construyó y desarrolló.
Acerca del autor

José Rodrigo Vélez Molano
*Economista con más de 10 años de experiencia en el sistema financiero y mercados. Actualmente, docente en la Universidad de La Salle.
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Lamentable que sectores como la manufactura, la agricultura y el comercio tengan un ROI menor a un CDT de hoy día, que la minería, la construcción tengan un buen ROI nos hace una economía extractivista por la minería y sobretodo temporal ya que estos dos sectores dependen de las temporadas, el sector de servicios siempre ha jalonado la economía en los datos. ¿Podría el autor darnos ejemplos de las empresas que componen este sector y que tipo de servicios se ofertan?