Sergio Guzman - Camille Farradas, autor en Razón Pública
Foto: Facebook: Gustavo Petro

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Comenzó el gobierno del Pacto Histórico y abundan los problemas en Colombia. ¿Qué esperar de la nueva administración — y cómo se verá el gobierno Petro desde el extranjero—?

Sergio Guzmán* y Camille Farradas**

Esperanzas y temores

Gustavo Petro mantuvo sus cartas cerradas antes de tomar posesión como presidente de Colombia. Los eventos, anuncios y nombramientos desde su victoria electoral sugieren que entiende el enorme desafío que enfrentará.

Su elección surgió de la rabia y el cansancio del pueblo ante la situación actual, y su deseo de cambio. Durante su administración pretende defender la justicia social como la nueva columna vertebral del país y hacer énfasis en las poblaciones vulnerables y las comunidades rurales.

Colombia está políticamente dividida y muchos desconfían del nuevo presidente por su comportamiento como alcalde, congresista y exinsurgente. Por eso los opositores, la prensa y el sector privado estarán muy atentos a las movidas y anuncios de Petro, y su cumplimiento o incumplimiento de sus principales promesas.

El mundo vive un momento complicado. Aún se sienten los efectos de la pandemia, y hay que sumarle las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania y las tensiones crecientes entre China y Estados Unidos. Estos efectos combinados, junto con una mayor incertidumbre política, han aumentado la volatilidad de los mercados y disminuido la confianza en las economías emergentes, como Colombia, provocando cambios en el valor del peso.

La nueva administración tendrá el reto de reparar las divisiones internas y equipar al país con las herramientas necesarias para afrontar los problemas económicos actuales. Esto podrá hacerlo si reaviva el diálogo político y crea consensos.

Petro tiene un programa ambicioso

Pero es poco probable que tenga éxito en todos los frentes. Algunos de los elementos de su programa incluyen:

  • Negociar la paz con el ELN y otros grupos armados,
  • reparar las relaciones con Venezuela,
  • reforzar la transición energética y el sector renovable,
  • hacer una nueva reforma agraria,
  • convertir al gobierno en el empleador de último recurso,
  • alejar al país de la economía extractivista,
  • abordar la inseguridad alimentaria y la pobreza, y
  • promover el desarrollo rural y la interconectividad.

Y aunque detener la exploración petrolera o extender los subsidios para las personas de bajos ingresos son ideas populares entre los seguidores de Petro, es improbable que el Congreso, los tribunales y las instituciones aprueben algunas de sus propuestas más radicales sobre la gestión económica.

La agenda de los primeros 100 días pretende resolver, con un enfoque multipartidista, algunos de los profundos problemas estructurales del país en sectores como la agricultura, salud, infraestructura y política exterior.

Gustavo Petro nuevo presidente
Las limitaciones políticas, económicas o sociales obligarán a Petro a reducir sus ambiciones o q forjar un compromiso, algo nuevo para él considerando su carrera como alcalde de Bogotá y político de oposición.

Los primeros 100 días

Durante los primeros 100 días Petro sólo podrá abordar pequeños aspectos de su promesa de transformar la economía de un modelo extractivo a uno productivo. Aunque también puede esperarse que impulse esta reforma mediante políticas dispersas a lo largo de sus cuatro años.

Esta promesa es un eje de su programa. Por eso en sus primeros 100 días se verá si logra convencer tanto a su electorado como a la oposición para lograr que el cambio que plantea tenga continuidad durante gobiernos subsiguientes. se mantenga bajo los próximos gobiernos.

La lucha contra el cambio climático, la búsqueda de la paz total y el debate sobre el narcotráfico serán las áreas que el nuevo gobierno usará como símbolos importantes para demostrar liderazgo global en medio de turbulentas relaciones geopolíticas.

Las audiencias extranjeras pasarán por alto sus políticas de seguridad doméstica, las reformas de las instituciones o los intentos de una reforma rural, pero estás seguirán siendo fundamentales al interior del país.

Los primeros 100 días pueden ser inestables, algo que tal vez sorprenda a las audiencias extranjeras. Petro intentará presentarse como la última gran esperanza de Colombia, pero su posibilidad de éxito estará limitada por obstrucciones políticas, legales e institucionales.

La agenda de los primeros 100 días pretende resolver, con un enfoque multipartidista, algunos de los profundos problemas estructurales del país en sectores como la agricultura, salud, infraestructura y política exterior.

Es admirable, pero Petro debe darse cuenta de que a las ideas sólidas deben seguirles victorias rápidas para ganar elogios y estar a la altura de las expectativas. Por eso, si quiere ver ejecutada su visión, debe apelar al pragmatismo.

Depende del nuevo gobierno que su administración tenga éxito o fracase con la ejecución de las políticas polarizantes que son centrales para su plataforma: tendrá que ser lo suficientemente revolucionario para apaciguar a sus seguidores y calmar el malestar social, y lo suficientemente moderado para evitar que sus reformas se estanquen en el Congreso.

Esta relación precaria será casi imposible de mantener para Petro durante sus 100 primeros días. Aunque ya bajó el tono de su retórica, acogió el diálogo con los opositores y propuso colaboraciones con múltiples sectores, es casi seguro que su tono cambiará durante la administración.

Esto revelará si el nuevo presidente superó los estados de ánimo incontrolables y la personalidad impulsiva que fueron protagónicas durante su mandato como alcalde de Bogotá, o si reprimió temporalmente su verdadero yo para ganar las elecciones. Este será el acto de equilibrio de Petro a lo largo de sus primeros 100 días y durante toda su presidencia.

*Este artículo es parte de un informe más amplio que fue publicado por Colombia Risk Analysis el 5 de agosto. Puede acceder al informe completo aquí o en inglés aquí.

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Sergio Guzman - Camille Farradas

Escrito por:

Sergio Guzman - Camille Farradas

*Director de Colombia Risk Analysis, una consultora de riesgo político con sede en Bogotá. Twitter: @SergioGuzmanE y @ColombiaRisk.
**Pasante de análisis de riesgos en Colombia Risk Analysis. Estudiante de posgrado en The Johns Hopkins School of Advanced International Studies en Bolonia, Italia. Twitter: @CFarradas.

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