Juan Esteban Jacobo - Paula Martinez, autor en Razón Pública
Foto: Twitter: Mintrabajo

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La reforma laboral que propone el gobierno ha provocado reacciones y análisis técnicos. Pero detrás de toda reforma laboral hay razones políticas, que aquí y en todas partes son las que más pesan.

Juan Esteban Jacobo* y Paula Martínez**

Un enfoque más técnico

El pasado 18 de enero, la subcomisión para diseñar la reforma laboral divulgó los dieciocho temas que serán “cruciales para la discusión y elaboración del proyecto de ley”, que se espera presentar al Congreso el próximo 16 de marzo. Según Gloria Ramírez, ministra del Trabajo, la lista incluye entre otros los asuntos de:

  • Estabilidad en los contratos laborales,
  • Regulación la tercerización y subcontratación,
  • Automatización,
  • Días festivos y jornada nocturna,
  • Trabajo rural,
  • Informalidad y equidad.

Estos anuncios han dado pie a muchos análisis durante las últimas semanas; distintos organismos y analistas en general insisten sobre la necesidad de un enfoque más técnico para hablar sobre los cambios en las instituciones del trabajo asalariado.

Pero importa señalar que estos debates dejan de ser exclusivamente técnicos y pasan a ser debates políticos: el foco no debe consistir en hasta dónde las reformas favorecen al mercado, sino en cuáles son las condiciones que podrían mitigar los efectos negativos del mercado que hoy existe.

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Nuestro mercado laboral

El mercado laboral colombiano ha sido analizado muchas veces. Con la intención de aumentar la productividad laboral, mejorar la competitividad o reducir el desempleo, varios organismos e instituciones, como el Banco de la República, la OIT, la OCDE, la Cepal o el BID, han evaluado alternativas para atender los problemas de ese mercado.

Pero importa señalar que estos debates dejan de ser exclusivamente técnicos y pasan a ser debates políticos: el foco no debe consistir en hasta dónde las reformas favorecen al mercado, sino en cuáles son las condiciones que podrían mitigar los efectos negativos del mercado que hoy existe.

Entre los principales problemas se encuentran la informalidad laboral, el desempleo y la falta de protección a los trabajadores:

Según el DANE, para el trimestre móvil septiembre-noviembre de 2022, los trabajadores informales representaban el 58,2 % del total de ocupados.  La cifra a inferior a la del mismo periodo del 2021, pero aun así significa que más de la mitad de los trabajadores en Colombia no cuentan con seguridad social ni con los derechos laborales garantizados.

En cuanto al desempleo, la economía está creando pocos puestos de trabajo nuevo y la desigualdad de condiciones sigue siendo intensa, especialmente en zonas rurales y en regiones con poca actividad económica. De hecho, como se puede observar en la siguiente gráfica, en la década previa a la pandemia Colombia tuvo el aumento más lento en el número de ocupados en los últimos cincuenta años:

Qué esperar de la reforma laboral
También existe una gran desigualdad salarial entre hombres y mujeres; según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) las mujeres ganaban 12,9 % menos que los hombres en 2019. Igualmente se destaca la elevada tasa de desempleo de la población entre 15 y 28 años, que fue del 17,1 % entre septiembre y noviembre de 2022.

Un debate político, no técnico

Durante mucho tiempo se ha debatido si las luchas por mejorar las condiciones laborales son buenas o malas para la economía de un país. Generalmente, para llevar una discusión más técnica, los analistas se han centrado en los pros y contras de decisiones como aumentar los salarios, mejorar la seguridad en el trabajo o reducir la duración de la jornada laboral.

Amartya Sen sostiene en su libro La idea de la justicia que “la justicia no se refiere a la eliminación de sistemas que son considerados injustos, sino a la mejora de sistemas que son considerados injustos”. Sen afirmaba que no es necesario tener un sistema perfectamente justo, sino mejorar los aspectos claramente injustos mediante reformas que puedan cambiar las condiciones de las personas, promover la igualdad de oportunidades y la libertad de elección.

Qué esperar de la reforma laboral
Foto: Alcaldía de Cali - Más de la mitad de los trabajadores en Colombia no cuentan con seguridad social.
Por un lado, se repiten argumentos como que “las mejores condiciones de los trabajadores aumentan su productividad y la eficiencia en las empresas”, o “estas mejores condiciones aumentan el consumo y por ende benefician la economía”.

Los contradictores de su lado esgrimen argumentos como que “acoger estos reclamos aumenta los costos laborales, lo cual desestimula la creación de empleo y el ritmo de actividad económica, en especial en el corto plazo”.

Pero no todos los cambios en la reglamentación del ejercicio del trabajo surgieron de un análisis técnico. Algunas de las reformas laborales más importantes provienen de las luchas para mejorar las condiciones de los trabajadores, como una una jornada laboral de 8 horas —a través de las huelgas y movimientos obreros a principios del siglo XX—, aumentar los salarios, la seguridad en el trabajo, procurar igualdad de oportunidades y no discriminación en el lugar de trabajo.

Amartya Sen sostiene en su libro La idea de la justicia que “la justicia no se refiere a la eliminación de sistemas que son considerados injustos, sino a la mejora de sistemas que son considerados injustos”. Sen afirmaba que no es necesario tener un sistema perfectamente justo, sino mejorar los aspectos claramente injustos mediante reformas que puedan cambiar las condiciones de las personas, promover la igualdad de oportunidades y la libertad de elección.

En últimas, el sistema de mercado es un sistema de reproducción social. El sistema reproduce un orden social sobre la base de los beneficios o las ganancias que reciben los agentes económicos por su actividad. Sin embargo, es importante entender que el sistema no solo debe reproducir beneficios a trabajadores y firmas, sino que debe reproducir las condiciones sociales necesarias para que el sistema funcione.

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*Este artículo hace parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones son responsabilidad de los autores.

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Juan Esteban Jacobo - Paula Martinez

Escrito por:

Juan Esteban Jacobo - Paula Martinez

**Ph. D. en Economía de la New School for Social Research y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. ***Economista, Investigadora asistente de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia.

ISSN 2145-0439

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