Andrea Katherine Obando Lopez, autor en Razón Pública
Foto: Secretaría de Movilidad

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En medio de los avances y desafíos en la captura de datos de movilidad para Bogotá, surge una pregunta fundamental: ¿cómo se mide el cuidado? Es hora de reflexionar sobre cómo se definen y cuantifican los viajes que sostienen nuestros hogares y la sociedad.

Andrea Katherine Obando López*
asesoría: Luis Carlos Calixto Rodríguez

Movilidad del cuidado

Por primera vez, en la Encuesta Origen-Destino de Hogares 2023 (EODH), el motivo de viaje relacionado con el cuidado se convierte en un punto de análisis que permite destacar la importancia de estos desplazamientos y su relevancia para tomar decisiones de política.

Además, la flexibilización de los criterios tradicionales, que excluían viajes cortos de cuidado, revela una nueva mirada hacia la diversidad de experiencias en la ciudad. Sin embargo, conviene preguntarse, ¿qué es el cuidado? Esto impacta la forma en que lo medimos y la posibilidad de construir ciudades más inclusivas e igualitarias.

La incorporación del término «movilidad del cuidado» es relativamente nueva, fue introducida por Inés Sánchez de Madariaga en 2013. La investigadora ha documentado cómo las encuestas de movilidad han dejado de medir este tipo de viajes por una errónea categorización. Es oportuno plantear una discusión sobre qué debería considerarse un viaje de cuidado.

En la EODH 2023 se encuentra la variable «motivo_viaje», compuesta por 16 niveles. Si una persona viajó para «acompañar a alguien con o sin remuneración», se genera una nueva variable llamada «motivo_viaje_cuidado» que desglosa cinco niveles con información sobre ese viaje. Desde esta perspectiva, estos desplazamientos se entienden como «acompañar a alguien», dejando de lado otros tipos de viajes también relacionados con actividades de cuidado, como las compras (donde las mujeres representan el 66% de estos movimientos) y/o asuntos médicos, por ejemplo.

Modalidades de cuidado 

El DANE establece que existen tres tipos de cuidados: pasivos, directos e indirectos. En la última categoría se mencionan actividades como compras para satisfacer las necesidades de los integrantes del hogar. Por su parte, Sánchez de Madariaga conceptualiza las tareas de cuidado como actividades llevadas a cabo por adultos para el cuidado de menores y otras personas dependientes y el mantenimiento del hogar. 

Sin embargo, parece que el cuidado indirecto no se mide como tal en la encuesta, ya que las compras no se cuantifican como cuidado, ni los viajes dirigidos a asuntos médicos que, desde mi perspectiva, forman parte del cuidado individual que las personas ejecutan.

Estadísticas de los viajes del cuidado

Las mujeres representan una proporción del 73% en viajes con el motivo de acompañar a alguien sin recibir remuneración y el 77% en viajes relacionados con acompañar a alguien de forma remunerada.

Al calcular el porcentaje de viajes de cuidado presentado en la encuesta, se muestra que estos representan el 4% con una marcada concentración de viajes de cuidado realizados por mujeres principalmente durante las primeras horas de la mañana, entre las 5:00 am y las 7:00 am. Además, se destaca que, en el caso de las personas transgénero, la concentración de estos viajes ocurre alrededor del mediodía.

Las mujeres representan una proporción del 73% en viajes con el motivo de acompañar a alguien sin recibir remuneración y el 77% en viajes relacionados con acompañar a alguien de forma remunerada. Ello podría ser relevante en términos laborales, ya que la segunda categoría, aunque está relacionada con cuidado, se trata de trabajo remunerado. 

Las variables de principal interés de la siguiente gráfica fueron sexo y género. Sin embargo, hubo 29 registros en donde quienes realizaron viajes no se identificaron en ninguna categoría del género, por lo cual se decidió eliminar estas observaciones.

Por otra parte, al incluir los niveles “realizar compras” e “ir a asuntos médicos personales” dentro de la variable “motivo_viaje_cuidado”, los datos son notablemente diferentes, ya que el porcentaje aumenta a 14%. Es decir, posiblemente hay viajes de cuidado “escondidos” en otras categorías, como lo ha indicado Sánchez de Madariaga en sus investigaciones.

Ahora, al analizar cómo se distribuye este 14%, se observa que ir de compras representa el 38% de los viajes de cuidado, mientras que ir a asuntos médicos ocupa el 29%. Por supuesto, el debate se abre nuevamente para recopilar información más precisa sobre estas dos últimas categorías e identificar si son compras relacionadas con el sostenimiento del hogar y si en efecto recibir atención médica puede ser una dimensión del cuidado personal.

Al desagregar los datos para identificar quién hace estos viajes y por qué motivo, se encuentra que la mayoría de los viajes se realizan para acompañar a alguien a un centro educativo, según la perspectiva del concepto de cuidado de la encuesta. Sin embargo, si se incluyen las dos categorías propuestas, la diferencia es notoria, como se muestra en las siguientes gráficas.

La EODH 2023 es la primera encuesta que se ha realizado en Bogotá donde el motivo de viaje de cuidado es una variable de análisis.

Reflexiones 

Quisiera abordar los avances y desafíos en torno a la captura de datos de movilidad del cuidado para Bogotá a modo de conclusión. Primero, frente a los avances, la EODH 2023 es la primera encuesta que se ha realizado en Bogotá donde el motivo de viaje de cuidado es una variable de análisis. Esto impacta positivamente en el reconocimiento de estos y permitirá tomar decisiones de política y comprender la perspectiva de género en la movilidad.

Además, los análisis tradicionales partían de viajes con duración a partir de los 15 minutos, lo que eliminaba viajes de cuidado cortos. Hoy, la EODH reconoce viajes a pie de menos de 15 minutos como modo de transporte.

En cuanto a los aspectos que requieren mayor exploración, es importante discutir qué se entiende y cómo se mide un viaje de cuidado para permitir la recopilación de información sobre movimientos en la ciudad relacionados con el autocuidado y el sostenimiento del hogar.

Finalmente, durante la estimación de estadísticos para desarrollar este artículo, se observó que el principal motivo de viaje no relacionado con cuidado de las personas transgénero es buscar trabajo. Esto podría estar relacionado con las barreras de acceso al mercado laboral que conviene explorar con mayor profundidad. Además, al agregar las dos categorías adicionales propuestas, se identifican viajes de cuidado para personas no binarias y aumenta el número de viajes de este tipo para personas transgénero. Esto es muy valioso, ya que poco se ha documentado sobre el movimiento de estos grupos en la literatura.

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Andrea Katherine Obando Lopez

Escrito por:

Andrea Katherine Obando Lopez

*Psicóloga, Magister en Desarrollo y Cooperación Internacional, con experiencia en análisis diferencial de género en Proyectos de desarrollo y movilidad.

ISSN 2145-0439

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