Alvaro Pio - Julio Cesar Padilla, autor en Razón Pública
Foto: Facebook: Ministerio de Educación

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El aprendizaje a lo largo de la vida tiene un papel primordial en la nueva reforma educativa. Es una herramienta compleja que incluso puede ayudar a resolver el conflicto armado.

Álvaro Pio Jaramillo* y Julio César Padilla**

Reforma de la Ley 30 de 1992

Pese a las múltiples críticas que ha recibido la reforma de la Ley 30 propuesta por el gobierno, este proyecto incluye disposiciones novedosas que mejorarían el sistema educativo.

El aprendizaje a lo largo de la vida es uno de los enfoques con mayor potencial.

En el artículo 9 dice el proyecto que “Los programas de Pregrado contribuyen al aprendizaje a lo largo de la vida, preparan para el desempeño en ocupaciones, oficios, profesiones o disciplinas y para la solución de problemas que exigen aproximaciones interdisciplinarias y transdisciplinarias”. De igual forma, “son programas de Pregrado los Técnicos Profesionales, Tecnológicos y Profesionales Universitarios”.

El anterior articulado es fundamental porque nunca se había incluido en una ley el aprendizaje a lo largo de la vida (ALV), a pesar de que la UNESCO la venía fomentando desde 1972. En pocas palabras, su objetivo es construir un sistema educativo más inclusivo y abierto a otras experiencias de enseñanza, ajenas a las instituciones tradicionales.

A continuación, analizaremos las implicaciones, algunas de las críticas y los beneficios que traería la reforma a la actual coyuntura colombiana. Particularmente, revisaremos la importancia de un enfoque inclusivo que acoja todos los niveles educativos y que aproveche los dividendos demográficos, en el escenario de la paz.

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Un nuevo enfoque

A través del enfoque ALV, la educación se convierte en una oportunidad tanto para los jóvenes como para los más viejos. La edad, entendida como un factor determinante para la adquisición de cualquier conocimiento, paulatinamente, deja de ser un impedimento para educar a toda la ciudadanía.

la orientación originaria del ALV (Fauré 1972 y Delors 1996) es humanista: aquello que define al ALV es la búsqueda del desarrollo personal y la configuración de una mejor cultura democrática.

Por este motivo, de acuerdo con varios informes de la UNESCO, el ALV hace posible una cultura educativa capaz de unir la oferta tradicional y la informal con el propósito de redefinir el aprendizaje. Dicho de otro modo, la enseñanza se transforma en un proceso vital y no solo en un momento de la vida.

Entre las defensoras más conocidas del enfoque está la ex directora del London School of Economics: Minouche Shafik. Desde su punto de vista, el ALV implica el ofrecimiento permanente de oportunidades de formación a las personas, porque, sin importar su edad, el ser humano tiene la capacidad de aprender cosas nuevas.

Para cumplir con este objetivo las instituciones proveedoras de formación más tradicionales, en Colombia serían los pregrados y los posgrados universitarios, deben reestructurar su oferta y ampliar su público.

Para la autora lo ideal sería que el ALV garantice el acceso a la educación para la primerísima infancia, ya que es decisiva y determinante para el ser humano. Dicha medida beneficiaría a las generaciones futuras porque mejora la situación de todos aquellos que han quedado fuera de las experiencias educativas “ideales”.

Algunas críticas y desafíos

El ALV se asocia con las cualificaciones para el trabajo, el reequipamiento o el refuerzo de las habilidades de los individuos. Sin embargo, es importante señalar que aprender exclusivamente para trabajar empobrece el potencial de las personas. En este sentido, algunos críticos sostienen que el ALV es una herramienta del sistema capitalista global, cuya verdadera finalidad es optimizar y consolidar una sociedad constituida por adultos marginados que tratan de seguir siendo competitivos.

Como lo señala Andrea Fejes (2008), el ALV tiene varias orientaciones en ese sentido. La primera de ellas es un enfoque puramente económico. Bajo esta perspectiva, el ALV es una estrategia para aumentar la productividad, la cual, siempre ha requerido mano de obra calificada. También, otro de los planteamientos asegura que los responsables del aprendizaje permanente son el mercado, el Estado, la sociedad civil, pero, sobre todo, cada individuo.

Dichas perspectivas reducen el ALV a una suma de programas de reentrenamiento, educación posmedia y cursos de formación continua. No obstante, la orientación originaria del ALV (Fauré 1972 y Delors 1996) es humanista: aquello que define al ALV es la búsqueda del desarrollo personal y la configuración de una mejor cultura democrática.

Además, las orientaciones del ALV no son excluyentes, dependen del modo en que se implementa y de los agentes encargados de garantizarlo. En Colombia es un buen momento para su adopción no solo porque el ministerio ha demostrado su voluntad de diálogo, sino porque los críticos en el sector educativo están de acuerdo con una reforma. En el sector productivo también hay algunos actores dispuestos a apoyar una enmienda con algunas modificaciones.

El enfoque ALV y la paz

Por estas razones, sugerimos que el gobierno le dé más centralidad al enfoque ALV en la reforma al sistema educativo, ya que no atiende a todo su potencial. A pesar de que la ministra ha explicado en eventos y entrevistas que el espíritu del documento es hacer de la educación un derecho para todos, no es la primera vez que un país latinoamericano adoptó decididamente dicha herramienta.

Por ejemplo, en el artículo 63 de la Constitución de República Dominicana se establece que: “La educación tiene por objeto la formación integral del ser humano a lo largo de toda su vida y debe orientarse hacia el desarrollo de su potencial creativo y de sus valores éticos. Busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la cultura”.

Foto: Facebook: ICBF - Para Minouche Shafik, exdirectora del London School of Ecoomics, en la educación a lo largo de la vida debe garantizarse el acceso a la educación para la primera infancia, pues es la más decisiva y determinante.

Estas personas merecen una segunda oportunidad por medio de su incorporación al plano laboral y educativo. Por lo tanto, el enfoque ALV puede facilitar la satisfacción del derecho fundamental a la educación, una necesidad tan urgente en un país que ansía la paz.

En Ecuador, en el artículo 26, se afirma que: “La educación es un derecho de las personas a lo largo de su vida y un deber ineludible e inexcusable del Estado”. Además, “constituye un área prioritaria de la política pública y de la inversión estatal, garantía de la igualdad e inclusión social y condición indispensable para el buen vivir. Las personas, las familias y la sociedad tienen el derecho y la responsabilidad de participar en el proceso educativo”.

Aunque ambos casos tienen configuraciones diferentes, el ALV tiene un papel trascendente. Para nosotros, en el caso colombiano, es importante vincularlo con los engranajes de la paz.

El conflicto armado tuvo consecuencias negativas en el plano cultural, laboral y educativo. Por este motivo, debemos incorporar a las víctimas en la base democrática y no repetir todo aquello que originó la guerra: no escuchar a los demás, privarlos de su voz y dejarlos al margen de la toma de decisiones. Algunas de las víctimas más notables son los jóvenes reclutados a la fuerza, mujeres combatientes, campesinos, secuestrados, comunidad afro, líderes comunitarios.

Estas personas merecen una segunda oportunidad por medio de su incorporación al plano laboral y educativo. Por lo tanto, el enfoque ALV puede facilitar la satisfacción del derecho fundamental a la educación, una necesidad tan urgente en un país que ansía la paz. La anterior herramienta, además de ser la educación del futuro, trata de revertir los efectos del pasado para quienes vivieron de primera mano la guerra.

El enfoque ALV permitiría integrar, ensanchar y reparar la esfera pública al incluir las voces de las víctimas del conflicto armado. A continuación, presentamos algunas recomendaciones a partir de los informes de otros países. Cada recomendación da cuenta del tipo de esfuerzos que podrían llevarse a cabo si se adopta el enfoque ALV en Colombia.

Acciones concretas que podrían ejecutarse con un enfoque ALV más ambicioso

·       Identificar los déficits de aprendizaje y enseñanza a lo largo de la vida mediante la creación de programas situados, atentos a los resultados en la experiencia y precariedades de la vida real.
·       Vincular a las personas que hemos considerado cargas o que hemos descartado para aprender, enseñar o trabajar (los adultos mayores, las personas que cumplieron condenas, los neurodivergentes o quienes tienen capacidades distintas).
·       Promover entornos laborales donde participen muchos sujetos y no solo los jóvenes o quienes pudieron estudiar en instituciones de educación de alto costo y mayor prestigio.
·       Reconocer la ubicuidad del aprendizaje mediante la construcción de criterios con los actores pertinentes para certificarlos. Quienes saben de algo porque durante toda su vida lo han hecho, podrían requerir tan solo mecanismos de certificación de saberes.
·       Concertar con los actores del sector educativo para que robustezcan sus ofertas sin limitarse a la versión tradicional pregrado-posgrado.
·       Componer y actualizar estándares de calidad para cada tipo de oferta.
·       Reconocer sistemas de cualificación para el trabajo a cargo de las empresas y del Estado.
·       Conversar sobre la utilidad de las barreras de empleabilidad que el mismo sector productivo puede generar por requerir perfiles con certificaciones tradicionales.
·       Admitir ciertos formatos de educación digital para aumentar la empleabilidad.
·       Incluir a las instituciones de sectores alejados de los espacios de la toma de decisiones. En Colombia, nos referimos a los agentes regionales.
·       Financiar propuestas de la sociedad civil para implementar estrategias dirigidas a la solución de problemas en zonas marginadas.

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Alvaro Pio - Julio Cesar Padilla

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Alvaro Pio - Julio Cesar Padilla

* Decano de la Facultad de Derecho de la Fundación Universitaria Los Libertadores, asesor jurídico de la Fundación Mil Colores para mi Pueblo. Abogado de la Universidad del Rosario y maestro en Educación para la Innovación y las Ciudadanía de la Universidad Javeriana.
** Profesor de la Facultad de Derecho de la Fundación Universitaria Los Libertadores, abogado de la Universidad Católica de Colombia, maestro y candidato a doctor en Derecho de la Universidad de los Andes.

ISSN 2145-0439

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