Yo te manoseo - Razón Pública
Hector Fabio Cardona

Yo te manoseo

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Hector Fabio Cardona Los toqueteos de un cantante vallenato a un niño dieron pie a todo tipo de interpretaciones más o menos despistadas. Lo que en realidad tenemos en Colombia es una cultura del manoseo que vive de aparentar legalidad y se tomó el poder en estos años.

Héctor Fabio Cardona Gutiérrez*

Un debate confuso

Reveladora la discusión pública que suscitó el video de Silvestre Dangond, cantante de vallenatos, en un concierto en Patillal, durante el cual, a un niño que subió a cantar le dio un beso en la frente, le regaló $200.000 y le agarró los genitales.

Reveladora, porque en ella, como en una torre de Babel, los argumentos se extravían y han creado un ambiente de confusión, a pesar de que han participado políticos, juristas, columnistas, periodistas, expertos culturales, gente de la farándula, familiares del niño, entre otros.

¿Fue un acto de abuso sexual, cómo lo describieron algunos defensores de la niñez? Aparentemente no. Hasta los críticos más duros de Dangond admiten que no había esa intencionalidad.

¿Es un ataque de pseudomoralistas, como lo calificó Jorge Naín? Tampoco. No es un escándalo de Tradición Familia y Propiedad, ni del Opus ni del Procurador, por ejemplo.

¿Una excentricidad de un artista que quiere emular a Madona o a Lady Gaga? Para llegar allá debe seguir creciendo en calidad musical y alcanzar escenarios más propicios.

¿Un ataque de los cachacos a los costeños? Luis Barreto dijo: Deberían investigar el maltrato a los niños cachacos. Convertir el asunto en una pelea regional es ignorar el tema e incitar a discusiones insulsas e inútiles.

¿El producto de "mentes enfermas de bárbaros desconocedores de nuestros afectos", como lo calificó Eunice Murgas? Pues le responde otro costeño, César Augusto Pizarro: "Que no nos atribuyan a todos los habitantes de la Costa la repugnante actitud de este señor". No merece, pues, más comentarios.

¿Un comportamiento ilegal, pero sin intención? Mildred Márquez asegura que es delito sólo y cuando se haya hecho con morbo y mala intención. País santanderista capaz de enredarse por años en demostrar, con video en mano, la materialización del delito. Para ese disfrute ya hay demanda.

¿Un asunto de autoridades? El ICBF actuó tarde, pomposamente, y no ha sido capaz de quitar el video de Youtube, del cual hay siete versiones. Creo que el propio Silvestre Dangond dio la respuesta pertinente a este asunto: "Es un tema de cultura", dijo.

Cultura, buena y mala

Efectivamente, de cultura. Lo que no significa, per se, que sea algo bueno, deseable y defendible. Parte de la humanidad ha emprendido, por miles de años, la ardua tarea de corregir su "cultura", que bien puede calificarse de atroz y asesina, en muchos aspectos.

Cultura eran la esclavitud, el maltrato a la mujer, el racismo, la discriminación por clase social, religión, origen, orientación sexual. En nombre de la cultura se han cometido infamias colosales. Los niños han sufrido vejaciones incontables en la historia de la humanidad a nombre de la cultura y las siguen sufriendo. No olvidemos la ablación en África, imposible de erradicar aún, justamente por argumentos culturales. Hoy en Colombia tenemos claro que los derechos de los niños priman. Tenemos claro que, por ejemplo, si un niño toca el pipí de otro niño es un asunto de orientación o de educación. Claro está, también, que si un adulto se toca el pipí con otro adulto es asunto de ellos. Y claro es que si un adulto, en uso de su posición de privilegio, toca los genitales de un niño, es un comportamiento que irrespeta los derechos de ese niño. Así sea muy cultural.

Cultura del manoseo

Pero no me voy lanza en ristre contra Dangond. El cantante puso en evidencia, como el mismo lo dijo, la nueva cultura de Colombia. Luis Jorge Garay sentenció que a Colombia cierta cultura le ha hecho tanto daño como las FARC, el paramilitarismo, el narcotráfico y la corrupción. A Colombia le ha hecho el mismo daño la cultura de "la apariencia de legalidad".

Durante una década, y al menos una anterior, una fuerza incontenible ha refundado la patria, como lo dejó muy en claro el libro editado por Claudia López. Un profundo cambio que no sólo fue de toma del poder, saqueo de tierras y su legalización, asesinatos, desplazamientos, corrupción nacional y regional, destrucción de los cimientos de la democracia, privatización del Estado e intento de perpetuación en el poder mediante métodos ilegales. Un cambio que significó también, de manera perceptible, pública, jactanciosa, la imposición, a las buenas y a las malas, de una nueva cultura: "La apariencia de legalidad" o si prefieren, la Cultura del Manoseo.

Nos manosean a todos. Manosean nuestra confianza, nuestros principios, usan nuestras palabras más caras para convertirlas en moneda de los arreglos ocultos que involucran vidas, dinero, poder, fama, y hasta se dan el lujo de pontificar del deber ser. Ese manoseo se ha extendido a casi toda la vida social. El más vivo, el que logre violar la norma, hacerse con lo público, sacar ventaja del otro, parecer decente y posar de ello, pero sacando provecho; ese entiende cuál es esta nueva Colombia. Ese entiende que los que refundaron la patria marcan un nuevo rumbo: la senda del manoseo.

Está mal manosear niños. Está mal matar, robar las tierras, robar el erario, al vecino, maltratar al otro, hacer dinero sucio. Digámonos la verdad al menos para comenzar. Para saber que la reconstrucción de Colombia no es únicamente la de las víctimas, las tierras y el invierno. Colombia necesita castigar el manoseo y decirse la verdad, al menos sobre lo fundamental.

* Periodista, con Máster en Investigación y Comunicación de la Universidad Leicester, Inglaterra. Director de varios noticieros de Televisión, ex asesor de Presidencia de la República (Barco), de tres ministerios (Educación, comunicaciones y salud) y de la Fiscalía General de la Nación. Gerente y asesor de comunicaciones estratégicas.  

 

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