“Volvamos a mi Cali Bella”: no funciona la estrategia del alcalde para la COP16
Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible

“Volvamos a mi Cali Bella”: no funciona la estrategia del alcalde para la COP16

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La basura y las inundaciones de Cali, sede de la COP16, demuestran que no soportará el cambio climático. El “civismo” no exime a Alejandro Eder de su responsabilidad como alcalde.

Alejandro Sánchez Guevara*

Estragos climáticos e inundaciones en vísperas de la COP16

Faltan menos de cuatro meses para la COP16 y la ciudad está en una gran encrucijada. Después del intenso verano de inicios de año, Cali atraviesa un fenómeno de La Niña que demuestra que no está preparada para las cada vez más intensas lluvias que deparan el cambio climático.

El 15 de mayo, Cali estuvo bajo unas fuertes lluvias, especialmente en el norte. En solo unas horas, las calles se convirtieron en arroyos, los canales de aguas lluvias se desbordaron, el agua se entró a edificios y arrastró vehículos, y se dañaron al menos cien viviendas de personas vulnerables.

No habían terminado de limpiarse aquellos estragos cuando el 22 de mayo, nuevamente, fueron sorprendidos con un temporal cuyo balance fue similar.

Sobre civismo y alcantarillas

Esto delata que Cali no está preparada para los retos del cambio climático. La ciudad no ha modernizado el sistema de alcantarillado, que data del siglo XX y se basa en un sistema de canales que llevan el agua hacia el río Cauca.

Pero la falta de resiliencia climática de la ciudad se manifiesta en un hecho aún más grave: pese al diagnóstico y a las alternativas, el alcalde Alejandro Eder Garcés ve las inundaciones como un problema de civismo. El civismo influye en las inundaciones; pero la ciudad requiere soluciones integrales y evadir la responsabilidad no es el camino: si insiste en esa actitud, las delegaciones que vendrán a la COP16 encontrarán un alcalde que entendió el significado de “Paz con la naturaleza”.

“Mi Cali Bella”, entre la suciedad y la inoperancia

Desde que Eder comenzó su mandato, propuso “Volvamos a mi Cali Bella”: un imperativo que se proclama con cada vez más ahínco conforme corren los días para la COP16.

Volvamos a mi Cali Bella es una iniciativa para articular las intervenciones de diferentes actores sociales en puntos críticos de la ciudad. El alcalde Eder convoca un ejército de buenos ciudadanos para poner la ciudad a punto, tanto para el evento de la COP16 como para la caleñidad misma.

El equipo de comunicaciones de la Alcaldía muestra  : un botadero clandestino de basura es intervenido por gente que recoge, barre, limpia, pinta, lava, etc. La transformación completa, en cuestión de horas, de algún lugar de Cali que había sido colonizado por la actitud incívica de unos pocos que “no quieren a Cali”, como dice Eder.

Así, Volvamos a mi Cali Bella se ha convertido en la prueba palpable de que el alcalde es eficiente, da resultados y es capaz de ordenar la casa.

No obstante, pasados los días, vuelve a posarse la basura en las calles; con las lluvias, también han llegado las inundaciones. Entonces, aparecen los regaños del alcalde y de sus seguidores, que señalan que todo es culpa de la pérdida de civismo, de la caleñidad.

Pero proliferan las basuras, los botaderos clandestinos y las inundaciones. Estos problemas deberían analizarse con un poco más de profundidad que apelar a los recuerdos —distantes ya— de un pasado que —dicen— fue mejor.

Basuras: problema gubernamental, no cívico

Cali, con 2,2 millones de habitantes, produce cerca 1900 toneladas de residuos sólidos al día: poco menos de 700 000 toneladas de basura al año.

Teniendo en cuenta que un camión compactador puede transportar cerca de once toneladas, llevar a los basureros semejante cantidad de residuos movilizaría cerca de 172 camiones al día.

Con esto quiero señalar que, en Cali, la tercera ciudad industrial, comercial y de servicios de Colombia, la basura es un problema grave: no se soluciona con que los vecinos salgamos a barrer la esquina para poner a “Cali Bella” para la COP16 y, de paso, evitar inundarnos en épocas de invierno.

No hay actividad vecinal que pueda gestionar las 1900 toneladas de residuos al día. Por eso, es un sofisma afirmar que el problema de que Cali esté “fea” e inundada sea un problema de civismo. Cali es una ciudad moderna: tiene redes comerciales y productivas transfronterizas; la mayoría de sus ciudadanos emplea enormes cantidades de tiempo en el trabajo formal o informal. Por lo tanto, es poco acertado que un alcalde centre su gestión de residuos sólidos, así como de la atención y prevención de desastres, en exhortar a la ciudadanía a limpiar las calles.

El futuro de la basura

Las ciudades referentes del primer mundo —las que vemos en fotos y nos asombran por su perfección y pulcritud— tienen ejércitos de limpiadores con máquinas, lavadoras y desinfectantes que, todos los días y sin fallas, asean las calles de Copenhague, Barcelona o San Francisco.

Estas ciudades tienen, además, importantes tasas de reciclaje y reutilización de residuos, políticas y acciones contundentes para la separación de basuras, y la economía circular hace parte de su agenda pública.

A su vez, han iniciado una era en la que buscan convertir espacios llenos de cemento en hábitats para árboles, parques, flores y polinizadores. De este modo quieren mejorar su resiliencia climática, su sostenibilidad y, de paso, cuidar la salud mental.

Por tanto, el alcalde demuestra que o no le interesa, o no posee la capacidad para entender de soluciones integrales para las basuras e inundaciones.

Foto: Alcaldía de Santiago de Cali - llevar a los basureros semejante cantidad de residuos implica movilizar cerca de 172 camiones al día.

Menos vídeos, más urbanismo sostenible

El alcalde Eder debería esforzarse en gobernar y en exigir resultados a los prestadores de aseo de la ciudad; pero, sobre todo, debería enfocarse en infraestructuras sostenibles que ayuden a Cali a enfrentar el cambio climático.

Está demostrado que, en las zonas tropicales, los alcantarillados inspirados en las ciudades europeas —como el de Cali— colapsarán una y otra vez frente a las intensas lluvias. Por tanto, habría que convertir a Cali en una “ciudad esponja”.

Adicionalmente, se seguirá acentuando el ciclo de periodos de intensas lluvias sucedidos por periodos de intenso calor. Por tanto, la transformación de Cali en “ciudad esponja” también ayudaría a construir infraestructuras que mitiguen las oleadas e islas de calor.

Economía circular para la “paz con la naturaleza”

Junto esto, la ciudad debe mejorar su economía circular: de toda la basura que produce solo se recicla o reutiliza el 6%. Como parte de las soluciones, vendría muy bien cambiar —al menos en algunos puntos— la recolección puerta a puerta por algún sistema de acopio en grandes contenedores.

De esta manera, para los recicladores de oficio, sería más fácil clasificar y recolectar; también los prestadores de aseo optimizarían recursos, pues ahorrarían en transporte y tendrían una estrategia ante los basureros clandestinos.

En todo caso, estas acciones requieren de un alcalde que alcance a comprender el fenómeno que enfrenta, pues el verdadero enemigo junto al cambio climático no es el “civismo”, sino la inoperancia y la poca consciencia de quienes deben de tomar acciones públicas frente a la crisis climática. Justamente estas carencias son las que quieren transformarse con eventos como la COP16.

¿Pueden poner un link hacia estas comunicaciones, por favor?

1 comentarios

Alejandro Sanchez

Escrito por:

Alejandro Sanchez

Docente universitario, investigador y consultor en temas de sostenibilidad.

Comentarios de ““Volvamos a mi Cali Bella”: no funciona la estrategia del alcalde para la COP16

  1. Triste observar como una ciudad se va hundiendo en basura e inundaciones ; los políticos que han administrado no han tenido visión para dar soluciones , teniendo las normas ambientales para realizar procesos de separación y reciclaje de residuos no se actúa para bienestar común.
    Todo es ausencia de conciencia , educación y proyección al futuro.
    Una lástima cuando allí se va a realizar el COP 16 que ejemplo tan deprimente…

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