“Volvamos a jugar a que el mundo nos necesita”(Segunda parte) - Razón Pública
Jorge Sarmiento

“Volvamos a jugar a que el mundo nos necesita”(Segunda parte)

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Jorge SarmientoOtro superhéroe —James Bond patrocinado por Coca–Cola— sirve de guía en el laberinto semiológico de un caso de inserción crítica en una producción hollywoodense basada en la vida real. Las grandes multinacionales van muy adelante en la guerra por el control de los recursos naturales. Ya estamos en medio de la Guerra Mundial por el Agua.

Jorge Sarmiento*

“El fascismo debería ser llamado, mas apropiadamente, corporativismo porque se trata de la
fusión del Estado y el poder corporativo ”.
Benito Mussollini.

Coca-Cola Zero Zero Siete

En la primera parte de este análisis se utilizó como eje de reflexión la actual campaña de Coca-Cola “Sé un Héroe”, centrada en evocar a los superhéroes como arquetipos de una cultura comprometica con la derecha política. Siguiendo lo descrito, podríamos concluir que el ocultamiento dado por los mensajes subliminales en la publicidad fue un método que se desgastó en los años ochenta y que en la actualidad se hace innecesario.

Hoy nuestra percepción parece requerir mandatos inmediatos, así también lo demanda una creciente falta de resistencia y lo facilita un cierto desvanecimiento de las bases morales, en la práctica más no en la prédica. Sorpresivamente, lo que se nos muestra no resulta más explícito de lo necesario para llegar a revelaciones censurables.

Con todo y eso, a veces logra vislumbrarse una inserción crítica contundente que acercándose a la denuncia, supera lo delator que puede llegar a ser el mismo mensaje comercial. Buscando antecedentes del “género épico” en la publicidad de Coca-Cola, hallamos una serie de señales que ameritan un análisis sistemático.

Podemos comenzar dirigiéndonos hacia una pista inicial que aparece en medio de la asociación de Coca-Cola con uno de los máximos héroes de acción; James Bond, quien personifica de una forma muy efectiva la mano negra del Estado encarnando un super agente del servicio secreto británico con “licencia para matar”.

En su más reciente película — Quantum of Solace de 2008 — Bond presta su imagen para Coca-Cola Zero; mientras estuvo en cartelera esta película se le dió el “creativo seudónimo”: Coca-Cola Zero Zero Siete.

Jorge-_Sarmiento_coca_zero

 

En una escena de Quantum of Solace, este producto se ofrece en una elegante fiesta de beneficencia para recaudar fondos para un proyecto llamado The Earth Project: la compra de grandes extensiones de tierra destinadas supuestamente a convertirse en reservas ecológicas.

El anfitrión del evento y promotor de la causa es Dominic Greene – el villano principal de la película–, realmente planea monopolizar los derechos de explotación del agua en Bolivia, posteriormente a la creación de una sequía artificial, encausando el flujo natural del agua en represas subterráneas.

Mediante la empresa fachada Greene Planet, ayudará al General Medrano – dictador depuesto y exiliado – a dar un nuevo golpe de Estado y volver al poder. Dominic Greene pretende apoderarse de una gran zona desértica del país: la “malicia indígena” del general lo lleva a sospechar de las verdaderas intenciones de aquel neocolonizador, pues allí nadie ha encontrado petróleo, sin embargo, su ambición personal lo hace indiferente al destino que puedan tener aquellas tierras de su país.

Con anterioridad, la organización Greene Planet ya habría jugado su papel en el cambio de gobierno haitiano. En palabras del propio Dominic Greene:

— “Bueno, pues mire lo que hicimos con este país. Los haitianos eligieron a un sacerdote que decidió aumentar el salario mínimo de 38 centavos a un dólar por día. No es mucho, pero es suficiente para molestar a las corporaciones que estaban aquí fabricando camisetas y tenis. Entonces nos llamaron y facilitamos el cambio”. (Diálogo de la película Quantum of Solace. Metro-Goldwyn-Mayer, Columbia Pictures. 2008.)

 Jorge-_Sarmiento_quantum_Solace

 

La Guerra del Agua

La ficción no necesariamente anticipa la realidad; sin embargo, el conflicto central de esta película se inspira en una lucha social vigente. Que para nuestro caso merece una significativa mención, pues demuestra cómo se hace consecuente la construcción de ideología, por la vía publicitaria, traspasando la actividad de la corporación al terreno de la intervención directa, eludiendo las leyes estatales y figurando así como un fenómeno de estudio para las predicciones geopolíticas, que ya señalan la demarcación del terreno global según el trazado de un nuevo mapa económico determinado por el imparable agotamiento de los recursos naturales.

Según podemos verlo, desde el pequeño resumen que hace Joshua Clover, en su artículo Cinema for a Grand New Game publicado en Film Quarterly en 2009 de la verdadera Guerra del Agua en Bolivia:

“En 1999, Cochabamba, la tercera ciudad más grande de Bolivia, privatizó el suministro de agua como condición para poder recibir un nuevo tramo de un préstamo condicionado del Banco Mundial. El consorcio beneficiado Aguas del Tunari, como se llamaba, era una sociedad internacional que incluía un par de corporaciones locales, pero era dirigido por International Water Ltd., una subsidiaria de Bechtel Corporation. Su política de precios supuso que los bolivianos tuvieron que pagar en algunos casos, una cuarta parte de sus ingresos en agua”…

…“La reacción de la población se expresó mediante ocupaciones, bloqueos y la convocatoria a una huelga general, que fue masiva; la represión oficial no se hizo esperar, incluyendo acción militar contra la población civil y finalmente el gobierno tuvo que declarar el Estado de sitio…”

… “A mediados del año 2000 la protesta se extendió por toda la nación; las Guerras del Agua en Bolivia terminaron con la expulsión del consorcio y poco después, con la caída del propio gobierno. Uno de los líderes de la ocupación, el congresista y activista cocalero Evo Morales del Movimiento al Socialismo, se convertiría en el primer Jefe de Estado indígena desde la conquista española, cinco siglos antes.”

A ese respecto, también hay una mención en el documental The Corporation. Big Picture Media Corporation. 2003.

“La perspectiva de que dos tercios de la población del mundo no tendrá acceso al agua potable para el año 2025 ha provocado los primeros enfrentamientos, en una batalla global por el control del recurso más básico del planeta. (…) La corporación Bechtel, de San Francisco, alcanzó a tener el control no solo sobre toda el agua de Cochabamba, sino incluso sobre la que caía del cielo. Esta ley, este contrato, prohibían a la gente acumular el agua de la lluvia, por lo que ¡el agua de la lluvia también se privatizaba.

La factura de agua le daba un valor legal a la empresa para que pueda apropiarse de su vivienda, rematando la misma.”

La historia (no oficial) de Coca-Cola, todos aquellos hechos inexistentes para la descripción de los sucesos globales que circulan en las redes de noticias de los mayores medios de comunicación, dada la consecuente censura por vía de la pauta comercial de esta corporación que a ese nivel es omnipresente, revelan que junto a Perú, Bolivia es de los mayores productores y proveedores de su ingrediente nominal; la coca, se ha dicho, hasta volverse mito, que hace parte de su receta secreta.

También se estima que la fabricación de un litro de esta bebida consume y contamina 10 litros de agua y en su momento tal compañía fue acusada de favorecer la privatización del agua en Bolivia, como lo afirma Gustavo Castro Soto en su texto: Coca-Cola: La Historia Negra de las Aguas Negras.

En resumen, como lo dice explícitamente un lema que circula en internet, la estrategia sería: Robar agua, crear sed y vender Coca-Cola. Punto aparte a investigaciones propias del lector para dilucidar ¡¿Cómo es que las denuncias contra esta transnacional superan, y con creces, la ficción?! Sugiero revisar el archivo de: http://killercoke.org/ y ver el documental: El Caso Coca Cola. Argus Films. 2010.

 

Jorge-_Sarmiento_cocaCuadro del comercial: James Bond meets Coca-Cola Zero.

 

“¡Colombia debería estar llena de represas!”

Con base en la consigna de crecimiento económico a toda costa y según el ritmo inalcansable de la globalización impuesto, en desigualdad de condiciones, a la naciones en “vía de desarrollo”. La política de “prosperidad” del actual gobierno colombiano se centra en ofrecer, como en la vieja historia de siempre: Oro por Espejos. – La pobre ambición del pensamiento colonizado ilusionado equívocamente con un progreso utópico, ofertando a nivel transnacional lo que queda de su “paraíso sin fruto prohibido” – .

En un discurso triunfal, pronunciado en febrero de 2011 con ocasión de la colocación de la primera piedra, de la primera hidroeléctrica privada en Colombia: El Quimbo, el presidente Juan Manuel Santos dice con orgullo:

— “Aquí hay inversión española, aquí hay inversión italiana, aquí hay inversión francesa, (…). Eso es lo que queremos, que vengan cada vez más inversionistas (…). América Latina tiene lo que el mundo está buscando: América Latina tiene energía, el mundo está iniciando una crisis, nuevamente, de energía, (…); el mundo está buscando agua; el mundo está buscando alimentos, estamos entrando en una crisis de alimentos, (…) América Latina tiene biodiversidad, tiene bosques naturales, es un pulmón del planeta, en un momento donde el cambio climático y el medioambiente es la mayor preocupación que tiene el mundo entero. En esos aspectos Colombia tiene todo.”

Estas desconcertantes declaraciones, se registran en la segunda parte de un video, hecho por el productor local Bladimir Espitia, que suscitó una gran polémica, no tanto en los grandes medios como en las redes sociales, tal como lo subrayó despectivamente y buscando reducir su credibilidad el general Naranjo, Director General de la Policía Nacional de Colombia.

Tal como lo anunciaba días antes el titular del diario local La Nación de Neiva “EMGESA: con licencia para expropiar” Por: Ricardo Areiza. El Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) desalojó brutalmente a un grupo de humildes campesinos que fueron desplazados de su territorio ancestral por la multinacional ENDESA. La filial colombiana de esta corporación ítalo-española-chilena ocupa una gran extensión de tierras — se inundarán más de 8000 hectáreas — a orillas del río Magdalena, el más importante de Colombia, que deberá ser desviado y represado para la construcción de la central hidroeléctrica El Quimbo. Y este es solo el primer caso, pues actualmente se adelantan en Colombia no pocos megaproyectos hidroeléctricos: Ituango, Hidrosogamoso, Urrá 2, son algunos de los que se está teniendo noticia.

Francisco Santos, exvicepresidente durante los dos períodos de Álvaro Uribe y quien detenta hoy un significativo poder mediático como líder de opinión de RCN Radio — perteneciente a uno de los dos mayores medios de comunicación del país — dijo también de manera vehemente en su videoblog: ¡Colombia debería estar llena de represas!

Creo que no puede dejarsele más claro el panorama a nuestra nación: Aunque suene irreal, es indudable que se le destina como una verdadera corpocracia.

Basados en las advertencias hechas — como las del estudio Rich countries, poor water realizado por la prestigiosa World Wide Fund for Nature — en este proceso, la transnacional The Coca-Cola Company tendría que estar adelantando un papel protagónico, por obvias razones, más aún en Colombia, uno de los países con mayores recursos hídricos del planeta.

*  Artista Plástico. 

Residente en Bogotá, Colombia. 

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