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Virtualizar la educación: una oportunidad dorada

Escrito por Fernando Dávila
Virtualizar la educación

En vez de resignarse a las aulas cerradas, hay que tomar en serio la educación virtual y aprovechar su enorme potencial para el futuro de Colombia. ¿Cómo hacerlo?

Fernando Dávila Ladrón de Guevara*

Una respuesta inmediata

De manera inesperada la pandemia ha transformado las condiciones de funcionamiento de la sociedad. Cambios de semejante magnitud no se vivían desde la Segunda Guerra Mundial, y algunos de los problemas no parecen tener solución.

Pero en otras materias, el mundo no estaba completamente desarmado para afrontar la coyuntura. Si bien la educación se vio afectada desde un comienzo, también fue de los primeros sectores en reaccionar.

Rápidamente cambió sus modos ordinarios de funcionamiento y asumió, con todas las dificultades, las implicaciones de cancelar las clases presenciales. Esta medida, que se tomó en Colombia de manera oportuna, evitó la rápida propagación del virus entre la población estudiantil.

Las experiencias con la educación virtual son diversas y dispersas, aunque algunas voces insistan con exasperante suficiencia en que es antidemocrática y de baja calidad.

¿Prestigio o aprendizaje?

Algunas universidades de prestigio, como Los Andes, la Nacional, la Javeriana o la del Norte, cancelaron sus clases presenciales y los eventos masivos con una gran diligencia.

Lo que muchos no saben es que, hasta ese momento, las universidades de prestigio en Colombia habían sido bastante reacias a la virtualidad. Disponían, sin embargo, de una buena infraestructura tecnológica, y en cuestión de una semana los estudiantes pasaron a una educación no presencial y apoyada en las plataformas virtuales.

Las universidades de prestigio en Colombia habían sido bastante reacias a la virtualidad

En medio de los obstáculos, desigualdades e injusticias que ha tenido que afrontar el sistema educativo en esta crisis, las universidades de prestigio hicieron el tránsito al que tanto se habían opuesto directivos, docentes y estudiantes.

Pero las cifras generan dudas sobre la cobertura, calidad y equidad de esta transformación:

  • Mientras que la oferta público-privada de mayor reconocimiento y de altos estándares suma con dificultad los ciento cincuenta mil estudiantes, las universidades de rango medio -públicas y privadas-, en Bogotá y en provincia, suman hoy más de doscientos mil estudiantes en educación virtual. Y están distribuidos por Colombia y por el mundo. Sin límites, sin fronteras, sin restricciones.
  • Con relación a la calidad, la Universidad de Los Andes, la de las élites, no tiene ningún programa virtual aprobado por el Ministerio de Educación. La Javeriana tiene unos pocos. En cambio, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, la Minuto de Dios, la Escuela de Administración de Negocios, el Politécnico Grancolombiano…tienen muchos programas aprobados -que podrían ser más si los que aprueban los programas no vivieran todavía en el siglo XIX-.

He aquí la paradoja. Por un lado, la educación en todos sus niveles se había mostrado reticente a reinventarse; por otro lado, la situación la ha empujado al cambio.

educación remota

Foto: Wallpaperfare
En una semana los estudiantes pasaron a educación remota, no presencial y apoyada en las plataformas virtuales.

Puede leer: Los retos de la educación virtual en la época de la COVID-19

De la enseñanza al aprendizaje

Pero este sector había tenido el tiempo para reformularse porque ya padecía su propia pandemia desde hace mucho tiempo: aquella visión de la enseñanza que predomina sobre el aprendizaje, que busca reconocimiento y valoración.

Enseñar versus aprender. ¿Cómo se relacionan estos dos términos?

Para empezar, los rectores o líderes de las instituciones educativas deben ser los gestores de la comprensión y del cambio del paradigma de enseñar al paradigma de aprender.

Hoy más que nunca tenemos la necesidad de preguntar por la manera como cualquier persona en nuestra sociedad enfrenta el proceso educativo, así como por el papel de las entidades del sector educativo en este proceso.

Hay una gran diferencia entre ir a un lugar buscando que alguien “le enseñe algo” a una persona, y una persona que emprende un proceso de aprendizaje. Este último permite que el individuo se adapte a una gran cantidad de variables, que son únicas para cada uno.

Tenemos que entender que existen diferentes inteligencias, necesidades y contextos, y que todos aprenden de maneras diferentes.

Por esto, la educación debe centrarse en estas realidades y pasar de ser memorística y fundamentada en el supuesto saber de algunos, a ser una educación basada en la realidad de cada individuo y sus necesidades de aprender lo que realmente necesita en su contexto inmediato.

Cabría pensar que lo anterior implica el fin del concepto “profesor”, pero no, lo que implica es un cambio en su papel. Cada docente ahora debe ser un maestro, un guía o, como hoy se dice, un coach, para que sus estudiantes alcancen las competencias y habilidades que requieren.

Lea en Razón Pública: La educación básica y media en época de coronavirus

Educación virtual de calidad

La educación virtual es la posibilidad que, desde hace muchos años, hemos esperado para lograr el desarrollo de nuestra sociedad.

Para que esto sea posible hay que entender qué es la educación virtual y cómo deben prepararse las instituciones para que los estudiantes puedan cumplir sus metas y aspiraciones desde esta modalidad.

La educación virtual no consiste en poner a un profesor detrás de una cámara a repetir lo que hacía en el salón de clase. Este modelo exige insumos fundamentales para lograr el proceso de aprendizaje en los estudiantes: contenidos de gran calidad y estrategias pedagógicas para desarrollar determinadas habilidades y competencias.

El modelo de educación virtua

Foto: Pikist
El modelo de educación virtual, por lo tanto, no consiste en poner a un profesor detrás de una cámara a repetir lo que hacía en el salón de clase.

Del paradigma de enseñar al paradigma de aprender.

La tecnología juega un papel muy importante en estos contenidos, ya que la realidad virtual, la realidad aumentada, la Inteligencia Artificial, los laboratorios virtuales, entre otros, son un apoyo increíble para facilitar el proceso de aprendizaje. Esta es otra opción para nuestros docentes de hoy, ellos deben ser los creadores de contenidos apoyándose en quienes dominan estas herramientas y que, además, tienen la experiencia de usuario.

El panorama anterior no debe restarles importancia a otros elementos. Para lograr una buena interacción con el estudiante, se necesita una plataforma de aprendizaje lo suficientemente robusta y amigable. Así mismo, urge aplicar un modelo de comunicación y servicio profesional que facilite la permanencia de los estudiantes en la institución y frenar la deserción académica.

Igualmente, se debe fomentar el acompañamiento de tutores preparados para guiar el proceso de aprendizaje y lograr un seguimiento personalizado de cada estudiante, teniendo en cuenta sus particularidades personales y contextuales.

Por otro lado, el estudiante debe comprometerse en serio con su proceso de aprendizaje y desarrollar la autonomía que requiere la virtualidad. Al mismo tiempo, el estudiante debe fortalecer su capacidad de trabajar en equipo, impulsada desde los contenidos y metodologías de las instituciones para sus programas.

Finalmente, la capacidad de aprender a aprender se da por la naturaleza propia del proceso y trae consigo la capacidad de emprender.

El modelo escolar de uniformidad, repetición, disciplina y memorización debe dar paso a otro que se afinca en las capacidades, posibilidades, pulsiones, intereses, necesidades y deseos de cada individuo.

En conclusión, esta nueva oportunidad debe ser aprovechada para corregir los grandes problemas de la educación y crear nuevas formas de aprender.

Los tiempos de las notas por las notas y de los diplomas por los diplomas, están por acabarse.

*Ingeniero de sistemas, Doctorado Honoris Causa del Politécnico Grancolombiano, del cual fue rector entre 2012 y 2018.

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2 Comentarios

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Betty mayo 18, 2020 - 4:26 pm

No señor, los profesores también tienen que aprender las metodologías y la pedagogía de la enseñanza virtual, no se trata de sacar a la carrera un curriculum que estaba diseñado para la presencialidad y hacerlo caber a las malas en la virtualidad, como quieren los rectores de las universidades hoy, para salir del atasco en que los sumió la pandemia.

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Edinson Dávila Díaz mayo 19, 2020 - 9:09 pm

Me parece que en parte el autor tiene razón.
El tema profundo es el paso de la educación de aprendizaje de datos a la educación donde el profesor sea un orientador. El profesor da unas herramientas conceptuales y a partir de estos elementos el estudiante debe indagar, buscar el conocimiento. Enseñar a pensar para resolver los problemas de su entorno social. Allí está la crisis de la educación en Colombia. Crisis de paradigma.
Las herramientas de la virtualidad no son el problema. La situación está en querer transponer la clase tradicional al contexto virtual. Imposible.
El espacio académico virtual Implica la creatividad académica de parte del docente (Plantear temas que inciten a la búsqueda) y la disposición de autonomía de pensamiento del docente.
Pero las Facultades de educación no preparan a los docentes en estas formas pedagógicas. Debemos empezar por transformar las fábricas de profesores.

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