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Vínculos urbanos-rurales: clave para el desarrollo

Escrito por Enrique Herrera

Los vínculos urbanos rurales, una vía para cambiar el campo y sin ellos, será peor la vida en las ciudades.

Enrique Herrera Araújo*

¿Qué son los vínculos urbanos-rurales?

Lo rural  y lo urbano están unidos por muchos y diversos vínculos. Son un solo continuo de flujos recíprocos de personas, dinero, bienes, servicios y conocimiento que van y vienen —tal y como lo define Berdegué— pero que la política pública los ha venido abordando de manera separada.

Lo urbano con lo rural y lo rural con lo urbano están interconectados, son interdependientes; pero la política pública los ha convertido en espacios discontinuos porque siempre lo hace, en su diseño e implementación, de manera separada y lo peor, con un sesgo que inclina la balanza de recursos a lo urbano, perpetuando y ensanchando la brecha socio económica entre los dos.

Afortunadamente, el Departamento Nacional de Planeación y el Plan Nacional de Desarrollo (PND) están trabajando en fortalecer los vínculos entre lo urbano y lo rural. Organizaciones como la Cepal, Habitat III y Rimisp también están abordando este problema.

En la actualidad, se  busca que el diseño y la implementación de la política pública impulsen esos vínculos y se empaqueten en un todo continuo. Bogotá Ciudad Región y las Regiones Administrativas y de Planificación -RAP-lo mismo que las Áreas Metropolitanas  pueden ser vehículos para fortalecerlos.

¿Cómo impulsar los vínculos?

El desafío  es cómo, desde lo práctico, hacerlo. Es decir, cómo convertir  la literatura técnica, en realidades que cambien vidas ya que  los vínculos urbanos  rurales pueden reducir la pobreza y acelerar el crecimiento económico.

Lo urbano con lo rural y lo rural con lo urbano están interconectados, son interdependientes; pero la política pública los ha convertido en espacios discontinuos porque siempre lo hace, en su diseño e implementación, de manera separada y lo peor, con un sesgo que inclina la balanza de recursos a lo urbano, perpetuando y ensanchando la brecha socio económica entre los dos.

Los vínculos entre ambos espacios van más allá de la agricultura y la ganadería. Por ejemplo, hay vínculos turísticos, culturales y mineros.

Los agropecuarios se pueden impulsar desde los circuitos cortos de mercado, el  consumo de proximidad, las  cadenas de suministro, los servicios ambientales, la prestación de servicios sociales, económicos y  de alta calidad, los de conectividad, los flujos de alimentos y hasta los que, en suma, tienen que ver con todos los eslabones  del proceso productivo agrícola, o sea, los que  transitan el camino que inicia desde antes de la siembra  hasta que llegue el alimento al consumidor. El caso de La Fazenda, en el Meta, es un caso real del cual hay que aprender y los procesos de transición productiva de la minería al agro, por ejemplo, en el Cesar y La Guajira, deben incluirlos si quieren ser exitosos.

Hoy en día es importante impulsar los vínculos de la agricultura del futuro, esa  que requiere mucho conocimiento, información y tecnología, y que se centra en la sostenibilidad ambiental y la alimentación funcional, o sea, la que beneficia la salud, la nutrición y la seguridad alimentaria. Producir alimentos nutracéuticos y el proyecto Soya-Maíz, Proyecto País, son buenos puntos de partida.

Por otro lado, los vínculos pueden ayudar a construir comunidad y a fomentar la interacción entre personas de distintos grupos, permitiéndoles descubrir intereses compartidos y reconocer que tienen algo en común. Así se crean toneladas de capital social puente, se fomenta el contacto intergrupal, se evita la fragmentación de la sociedad y se crea un sentido de cohesión. Así pues, los vínculos contribuyen también con  la Paz Total.

Algunas pistas para mejorar los vínculos

Con la entrega de predios rurales de la reforma agraria del gobierno se podrían impulsar  las  Áreas  para la Promoción de Alimentos y materias primas -APPA-   si los mismos se entregan cerca a centros poblados, a consumos de proximidad  y enlazados a cadenas de suministro y con contratos firmados de agricultura.

Pero más que tierra en propiedad hay que entregar, para impulsar los vínculos, unidades de negocios rentables y eso es otro enfoque; con apalancamiento financiero y  paquetes tecnológicos, por ejemplo, los sistemas silvo pastoriles ganaderos en ciertas zonas del país podrían hacer la tarea para impulsar esos vínculos. Si se establecen un millón de hectáreas con estos sistemas, se liberarían 4 millones de hectáreas que podrían usarse para la producción de alimentos.

También hay que crear una cultural institucional que incorpore  los vínculos urbanos rurales en la planificación territorial  y para ello sería recomendable que se incluyan como un capítulo, en los múltiples  planes que expiden las instituciones gubernamentales. Para esto, se podría emitir una directiva presidencial.

El DNP podría ayudar, con su kit de planeación territorial, a incorporar  los vínculos urbano- en los planes de desarrollo territorial 2024-2027 de los próximos gobernadores y alcaldes.

También sería útil incluir el enfoque de los vínculos urbanos-rurales en toda ley, decreto o acuerdo que planifique el desarrollo territorial.

Foto: Flickr: Climate Change, Agriculture and Food Security - Con un apalancamiento financiero y tecnológico, los sistemas silvopastoriles ganaderos podrían impulsar los vínculos urbanos-rurales.

Pero más que tierra en propiedad hay que entregar, para impulsar los vínculos, unidades de negocios rentables y eso es otro enfoque; con apalancamiento financiero y paquetes tecnológicos, por ejemplo, los sistemas silvo pastoriles ganaderos en ciertas zonas del país podrían hacer la tarea para impulsar esos vínculos. Si se establecen un millón de hectáreas con estos sistemas, se liberarían 4 millones de hectáreas que podrían usarse para la producción de alimentos.

En cuanto al tema de recursos, hay herramientas e incentivos presupuestales y financieros que podrían desde la política pública, promover dichos vínculos, como por ejemplo, invitar para que a través de la voluntad política se destine un porcentaje X (¿25%-35%?)  para fondear los proyectos que impulsen, desde lo productivo, los vínculos; o incentivar que el 30% de las inversiones públicas se destinen fuera de la ciudad y el 70% dentro de ellas.

Sería útil establecer una tarifa diferencial en los impuestos nacionales, regionales y locales para las zonas rurales, así como un incentivo fiscal para las inversiones en estas áreas y una preferencia tributaria en las zonas con inversión y empleo de la mano de obra rural.

Hay muchos desafíos en las zonas rurales, pero sin el enfoque en los vínculos entre lo urbano y lo rural es difícil superarlos. Si no se fomentan estos vínculos, el campo no mejorará y las ciudades empeorarán.

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