Vinculación de menores de edad a las guerrillas colombianas - Razón Pública
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Vinculación de menores de edad a las guerrillas colombianas

Escrito por Juan David Velasco

Juan David Velasco

Una mirada cercana y bien documentada sobre las dimensiones, las razones y los mecanismos de este fenómeno penoso dentro del muy penoso conflicto colombiano. Otra razón para buscar la salida negociada.

Juan David Velasco*

Concepciones opuestas

En Colombia la vinculación de menores de edad a las guerrillas se ha visto de dos maneras distintas:

Ambas miradas resaltan la doble condición de un niño soldado: como víctima al ser reclutado y como victimario al participar en actividades delictivas.  En este artículo trataré de discutir ambas lecturas y de mostrar que existen casos complejos donde la línea entre víctima y victimario se desdibuja con facilidad.

 

Fronteras borrosas

La gran mayoría de estudios sobre el reclutamiento coinciden en que existen dos formas antagónicas de vincular a un menor al conflicto armado:

1. El reclutamiento forzado, cuando los grupos armados amenazan o aprovechan la vulnerabilidad de los menores para enlistarlos.

2. El reclutamiento voluntario, cuando las guerrillas ofrecen dinero y armas para enganchar a los menores en la lucha revolucionaria. >

En el caso colombiano esta distinción no es tan marcada, pues existe un abanico de casos intermedios o que oscilan entre lo forzado y lo voluntario, confundiéndose e interactuando de un modo muy complejo (ver gráfico 1).

Por ejemplo, los  NNA que ingresan por estar enamorados, los que son entregados por sus padres (ya sea por convicción, por agradecimiento o por necesidad de protección [1]), los que por miedo buscan protección en el comandante de la zona, ó los  creen que la ideología del grupo armado es la manera correcta de ver el mundo. En estos casos no es claro si prima lo forzado o lo voluntario.

Igualmente, cuando un grupo armado controla territorios, la fidelidad de los civiles no se logra solo mediante la coacción. La administración de justicia, la provisión de seguridad y la regulación de la economía agrícola hacen que las familias se sientan orgullosas de colaborar y pertenecer a una guerrilla. En ese contexto tampoco es claro si es forzoso que los padres entreguen a sus hijos por tradición familiar o agradecimiento.

Por otro lado, cuando varios grupos armados compiten por el control de un territorio, es común el aumento de la represión y las arbitrariedades contra los civiles. Sí un menor percibe que su familia puede ser víctima de uno de esos grupos, y por ende decide razonable o estratégicamente enlistarse para proteger sus intereses: ¿estamos hablando de un reclutamiento voluntario o forzado?

Gráfico 1. Modalidades de reclutamiento de menores de edad

Fuente: Elaboración propia

 

Las distintas guerrillas

Las FARC han vinculado cuatro veces más NNA que el ELN (ver cuadro 1). La diferencia se debe al tipo de disciplina interna y a las necesidades militares propias de cada organización. Por ejemplo, mientras las FARC adoptaron una política de rotación de comandantes –al mejor estilo de un ejército regular-, el ELN no obligaba a sus cabecillas a trasladarse a zonas geográficas donde no tuvieran arraigo [2].

Cuadro 1. Menores de edad reclutados por las Farc y el ELN, 2003-2012 

Año

Menores de edad reclutados por el ELN

Menores de edad reclutados por las FARC

2003

94

404

2004

72

264

2005

68

176

2006

69

225

2007

65

275

2008

66

312

2009

74

218

2010

61

246

2011

44

204

2012

37

188

Total

650

2512

                  Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del ICBF

La rotación en las Farc obligó a cada comandante a elaborar un plan de adoctrinamiento de masas para reclutar a más soldados, entre ellos los menores de edad. Esta estrategia fue pensada por el Secretariado para pasar de la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos. En la última década las Farc reclutó NNA en 304 municipios, mientras que el ELN lo hizo en 107 municipios [3].

Por otro lado, el régimen de disciplina interno en cada guerrilla es diferente. Mientras las FARC castigan la deserción (o sus intentos) con el fusilamiento, el ELN es más blando en el sentido de permitir las deserciones voluntarias de combatientes [4]. Esto hace que las FARC utilicen el enamoramiento como un método eficaz para el reclutamiento, pues al prohibir el abandono de la tropa, una pareja enamorada no tiene más remedio que vivir su romance dentro  del grupo o arriesgarse a ser fusilado sí falla en su plan de fuga.

En ambas guerrillas los menores se concentran en el rango de edad entre los 16 y 18 años (ver cuadro 2), pues en estas edades suelen ser mayores la fascinación por el uso de las armas, el deseo de ascenso social, la adhesión ideológica, el deseo de vengarse del  grupo que le hizo daño a su familia o el interés en formar pareja.

Cuadro 2. Distribución de menores reclutados por las guerrillas según rango de edades

Rango de edad

Reclutamiento de menores de edad por parte del ELN

Reclutamiento de menores de edad por parte de las FARC

Número

Porcentaje

Número

Porcentaje

De 9 a 12 años

16

2,38%

41

1,52%

De 13 a 15 años

230

34,32%

828

30,82%

De 16 a 18 años

424

63,28%

1817

67,64%

Total

670

100%

2686

100%

            Fuente: Elaboración propia con base a información del ICBF

Diferencias en los patrones de reclutamiento

Desde sus orígenes las FARC han sido una guerrilla campesina, mientras el ELN tiene una base más urbana gracias a su influjo sobre grupos de estudiantes, profesores, trabajadores sindicalizados, organizaciones sociales y transportadores [5]. Las diferencias en el origen y en la base social de ambas guerrillas inciden sobre sus  nichos de reclutamiento:

· Durante los últimos diez años, el ELN buscó reclutar más NNA en zonas urbanas que las FARC; por ejemplo, Bogotá, Medellín, Pereira y Cali presentaron tasas de reclutamiento mayores para el ELN que para las FARC.

· Los objetivos políticos perseguidos por las FARC y el ELN han moldeado la forma como los comandantes asignan labores de guerra a los menores. Para el ELN, el secuestro es un ritual de guerra importante, pues más que una fuente de financiación, es un arma de lucha contra las compañías multinacionales que explotan los recursos naturales [6]. Para el Comando Central, los menores de edad no pueden ser carceleros, pues delegar dicha responsabilidad en un menor sería un error estratégico (ya que el descuido o la inmadurez de un niño facilitarían la fuga del secuestrado). Para la comandancia de las FARC, en cambio no es un error que los menores custodien a los secuestrados o sirvan de carceleros.

Cuadro 3. Diferencias en los patrones de reclutamiento de las FARC y el ELN

Indicador

Farc

ELN

Nichos de reclutamiento

Zonas rurales y en menor medida, periferias de municipios que son capitales de departamento

Zonas urbanas, capitales de departamento y zonas rurales

Modalidades principales de reclutamiento

Protección física, enamoramiento, engaño, fascinación por las armas, y coacción física

Entrega de padres de familia, convicción ideológica, fascinación por las armas, protección

Utilización de menores

Carceleros, combatientes, informantes, raspachines

Mensajeros, informantes y combatientes

       Fuente: Elaboración propia

Por último, las necesidades militares de cada organización condicionan los patrones geográficos de reclutamiento. Los siguientes mapas muestran cómo en los corredores de movilidad de las guerrillas (óvalos delineados con rojo), el reclutamiento de NNA ha sido una constante entre el 2003 y el 2012 (cuando es permanente, deben coexistir en un misma espacio geográfico tres bolas con colores verde, amarrillo y morado).

Patrones geográficos de reclutamiento en el ELN y las FARC (2003 – 2012)

Patrones geográficos de reclutamiento en el ELN y las FARC (2003 – 2012)

Fuente: Datos de ICBF procesados por CERAC

El mapa de la izquierda representa los reclutamientos del ELN. Como se muestra en los óvalos rojos, en el corredor de movilidad del Frente de Guerra Nororiental, ubicado en el piedemonte llanero (Arauca, Casanare y Norte de Santander), hubo una vinculación permanente de menores. Lo mismo ocurrió con el corredor de movilidad que conecta el Sur de Bolívar con el nororiente de Antioquia, pues esta zona es importante para esconder a los contratistas secuestrados que trabajan para las empresas mineras (los menores son utilizados como informantes y mensajeros, para conocer movimiento de tropas del Ejército cuando inician búsquedas aéreas y terrestres del contratista secuestrado).

El segundo mapa de la derecha representa los reclutamientos de las FARC. En el óvalo rojo se indica el corredor de movilidad del Frente 21 ubicado en el Cañón de las Hermosas y el Cañón del Cambril. Este corredor tiene alto valor estratégico porque conecta los departamentos del Valle, Tolima y Cauca donde confluyen las cordilleras Central y Occidental.

Tanto el ELN como las FARC vinculan constantemente a NNA en esas zonas por un motivo estratégica. Con los reclutamientos buscan mantener el control social sobre los territorios, pues es la forma más efectiva para tener la fidelidad de los padres de familia: al retener a sus hijos, los comandantes se aseguran de que la comunidad no filtre información ni alerte al Ejército, pues de hacerlo sus hijos tendrían más probabilidades de morir en un combate o en un bombardeo aéreo.

Dentro de esa lógica, las guerrillas reclutan a menores de edad para obstaculizar la incursión y consolidación territorial del Ejército, pues en caso de que el ELN llegue a perder el corredor sobre el piedemonte llanero, y las FARC lleguen a perder el corredor de la Macarena y el Cañón de las Hermosas, ambas guerrillas habrán perdido definitivamente la guerra contra el Estado.

*Investigador del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) y estudiante de Maestría en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional.

twitter1-1@Velasco_Juan

 

[1] Honwana Alcinda (2006): “Child soldiers in Africa”, University of Pennsylvania Press, Philadelphia

[2] Aguilera, Mario (2013), “Las FARC: auge y quiebre del modelo de guerra”, en Revista Análisis Político, No. 77 – enero-abril. Pp. 85-112.

[3] Según las cifras del ICBF sobre NNA desvinculados del conflicto armado

[4] Gutiérrez, Francisco (2010), “Organizing minors”. En Child Soldiers in the Age of Fractured States, Gates y Reich (eds), University of Pittsburg Press

[5] Aguilera, Mario (2007), “ELN: entre las armas y la política”. En Nuestra Guerra Sin Nombre: Transformaciones del conflicto en Colombia, Bogotá: Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, p. 209 – 266.

[6] Idem.

 

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