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Venezuela ¿será posible volver a la democracia en medio de la pandemia?

Escrito por Ronal Rodríguez
Sistema de salud venezolano

Ronal Rodriguez

Las acusaciones de Estados Unidos han avivado la esperanza de que la democracia se restaure en Venezuela. ¿Qué tan viable es? ¿Qué papel juega Colombia en esta difícil situación?

Ronal Rodríguez*

La jugada de Estados Unidos

Tal vez sea apresurado afirmar que la COVID-19 definirá la primera mitad del siglo XXI, como ocurrió con las Guerras Mundiales del siglo pasado.

Y sin embargo es innegable que el virus está cambiando las relaciones entre los Estados, entre los ciudadanos, y entre Estados y ciudadanos.

Mientras que Suramérica se prepara para enfrentar la COVID-19 con una precaria infraestructura médica, Estados Unidos ha lanzado una nueva arremetida contra el régimen de Maduro:

  • Primero, el departamento de justicia lo acusó de narcoterrorismo, junto con una parte de la élite chavista, incluyendo a Diosdado Cabello y a Padrino López, los segundos después de Maduro.
  • Después propuso un “marco de transición democrática para Venezuela” que excluye a todos los chavistas “corruptos, violadores de derechos humanos y narcoterroristas”
  • Y finalmente redobló las operaciones antinarcóticos en áreas cercanas al territorio venezolano.

Puede leer: Venezuela: ¿se justifica la intervención humanitaria?

Una nación en ruinas

Pocos países han vivido un proceso de deterioro como Venezuela bajo la Revolución Bolivariana.

No existe un solo indicador político, económico o social que no atestigüe que el proyecto concebido por Chávez y radicalizado por Maduro ha hecho del país vecino un Estado menos libre, más pobre, más peligroso y hundido en una emergencia humanitaria compleja y prolongada que ha provocado la migración de más de 4,9 millones de ciudadanos. Las medidas del chavismo han dejado a Venezuela indefensa ante el inmenso reto que representa el coronavirus.

El gobierno de Maduro se verá en aprietos por la COVID-19, pues el sistema de salud venezolano es el menos preparado de la región para atender la emergencia, ya que la infraestructura de atención médica fue destruida por la estrategia de las Misiones Sociales. Durante casi dos décadas, las inversiones y gastos que debían destinarse al sistema de salud fueron derrochadas en las misiones bolivarianas, sin el control, la transparencia y la veeduría que requiere el uso de los recursos públicos. Durante esos años se montó un andamiaje paralelo que administró Chávez y ahora Maduro. Inspirada en la medicina cubana, la misión Barrio Adentro convirtió la salud en una herramienta de propaganda política.

Hospitales en venezuela

Foto: Presidencia de Venezuela
La mayoría de los hospitales en Venezuela no cuenta con los insumos mínimos para enfrentar el desafío del covid-19

La situación es tan grave que el año pasado la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida reportó que la esperanza de vida se redujo 3,5 años, un retroceso único en la región.

La última encuesta en hospitales de la comisión de expertos de salud reportó que el 92,59 % no tiene acceso a jabón, el 72,37% a guantes y el 40% a tapabocas. Así mismo, indicó que el 90,6% no tiene o presentan fallas en el acceso al servicio eléctrico, el 93,23% al servicio de agua y el 85,09% ciento al servicio de gas.

Como si fuera poco, la encuesta reveló que aproximadamente el 86,67% no tiene ningún tipo de ahorro ni ingreso y el 11,38% solo tiene recursos para cubrir entre una semana y un mes de atención médica.

La difícil transición

Maduro ha recurrido a la fórmula de los gobiernos autoritarios para enfrentar la crisis: ocultar información del sistema médico, mentir sobre las capacidades del Estado y proyectar una ilusión valiéndose de sus alianzas mientras despliega el aparato represor para mantener una cuarentena que ni siquiera permitió que la población se abasteciera.

Para mantenerse en el poder, el régimen no solo ha sacrificado la democracia sino también el monopolio de la fuerza, el control territorial y el sistema productivo, lo cual además hace que la oposición lidere un proceso de transición en estos momentos.

Para lograr esto último, necesitarían un apoyo decidido y real de la comunidad internacional, de varios países de la región y del mundo democrático que incluya una gran inversión de recursos económicos, técnicos y humanos para reconstruir la nación.

Al considerar esta posibilidad, debe tenerse en cuenta que las transiciones suelen ser violentas o altamente conflictivas, y que el ruido que hacen las dictaduras al caer puede resonar durante años o décadas. Además, en algunos casos se impone el caos y la anarquía con su espiral de muerte y destrucción.

Venezuela requerirá el acompañamiento de cuerpos de seguridad multilaterales como los Cascos Azules. No será sencillo que los grupos criminales renuncien a las posibilidades que les abrió la Revolución Bolivariana, por lo cual proteger a la población civil de la violencia será una prioridad, especialmente en zonas como el arco minero, la cuenca del Orinoco y los sectores populares de algunas ciudades. Es importante recordar que el chavismo estableció una relación de parasitismo mutuo con actores ilegales que dio como resultado un statu quo frágil que no puede prevalecer tras el restablecimiento de la democracia.

Lea en Razón Pública: Colombia debe restablecer las relaciones con Venezuela

Un escenario imposible

Si en condiciones ‘normales’ la transición a la democracia en Venezuela ya era todo un reto, la crisis desatada por el COVID-19, dificulta aún más la situación: los escenarios militares o de fuerza son desastrosos y tendrían consecuencias terribles para Venezuela y los países cercanos incluyendo, por supuesto, a Colombia. No en vano compartimos una frontera de 2.219 kilómetros, donde viven más de 12 millones de ciudadanos de los dos países; poco más de 5,5 millones en los siete departamentos colombianos y más de 6,4 en los cuatro estados limítrofes venezolanos.

Mike Pompeo

Foto: Embajada de Estados Unidos en Perú
Mike Pompeo fue el encargado de presentar el plan para la transición en Venezuela que por supuesto no fue aceptado por Maduro.

Siendo realistas, en las actuales condiciones la transición es prácticamente imposible porque todos los países del mundo están concentrados en sobrellevar su propia tragedia. Las democracias occidentales han sido golpeadas por el COVID-19 y todas se debaten entre contener la pérdida de vidas, tratar a los contagiados y lidiar con las consecuencias socioeconómicas. Todo esto hace que prácticamente ningún país disponga de los recursos económicos, técnicos y humanos para apoyar la transición en Venezuela y contener las acciones de un régimen acorralado y desesperado.

Es cándido pensar que Maduro y su entorno se apartarán pacíficamente del poder o que las redes criminales y delincuenciales darán vía libre al cambio, pues lo único que podría empeorar las condiciones actuales es que se desate una situación de violencia que obligue a salir a grandes contingentes humanos de Venezuela.

¿Y Colombia?

El gobierno colombiano deberá tener en cuenta a su vecino principal en la lucha contra el coronavirus, pues cualquier medida será inútil si no contempla a los millones de ciudadanos que viven en la frontera.

Es de veras urgentes que, ante la pandemia, Colombia y la región entera se unan para enfrentar las consecuencias de los veinte años de malas decisiones chavistas.

Paradójicamente, esta situación nos obliga a cooperar con Maduro y el chavismo: el COVID-19 exige lo impensable.

*Profesor, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario.

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1 Comentario

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Leo Rodríguez abril 11, 2020 - 9:16 pm

«Profesor» tiene usted toda la razón. Es mejor que en vez de seguir el modelo médico de Cuba (que tiene miles de médicos repartidos por todo el mundo, entre otras ayudando a países que ud llamaría democráticos a contener el Coronavirus que sus «avanzados» sistemas de salud no han podido soportar y reportan decesos por cientos diarios), Venezuela adoptara el sistema de salud colombiano que al año reporta robos billonarios por cuenta de los carteles de la hemofilia, el VIH y hasta de las gafas, los recobros e incluso de pacientes fantasmas no tratados que ese sistema propicia; o mejor, que adoptara el sistema de salud de Estados Unidos, en dónde una prueba para Coronavirus ronda los 3 mil dólares.
También tiene usted razón en sugerir que puede ser este el momento propicio (mientras se está distraído en las preocupaciones de mitigar una pandemia) para inundar el país con cascos azules, una fuerza armada extranjera, porque la violencia, necesaria en su concepto, puede servir al propósito mayor: «la liberación del pueblo venezolano!»
Más que un «investigador» es usted un demócrata de capa cabal!

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