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Venezuela: problemas y soluciones

Escrito por María del Carmen Muñoz
No es claro que Maduro salga del poder

No es claro que Maduro salga del poder

Maria Carmen MunozNo es claro que Nicolás Maduro salga del poder. ¿Cuáles son los motivos?

María del Carmen Muñoz*

El comienzo del inconformismo

Desde 2010 empezaron a circular todo tipo de rumores y especulaciones acerca de la posible caída de Hugo Chávez. Pero nadie se imaginó que en vez de eso el todavía joven presidente iba a morir de cáncer.

Ante la incertidumbre que causó la muerte de Chávez, tanto la ciudadanía como la academia y los gremios, tuvieron la fe de que el nuevo mandatario, Nicolás Maduro, corrigiera el rumbo de la economía, garantizara el acceso de todos los venezolanos al Sistema Nacional de Misiones y recuperara el equilibrio del país.

En 2013, Nicolás Maduro asumió el poder en Venezuela y así mantuvo el proyecto socialista de Hugo Chávez. Sin embargo, no cumplió con las expectativas ciudadanas y empezaron los brotes de inconformismo.

¿Qué mantiene en el poder a Maduro?

Pese a la presión por parte de la oposición, y a la crisis económica y social que vive Venezuela, Maduro no ha salido del Palacio de Miraflores. Estos son algunos de los motivos para ello:

  1. El apoyo de los militares: Maduro no soltará el poder si no se persuade a los militares —cuyas familias también padecen la crisis— de apoyar un gobierno de transición;
  2. Los grupos armados paralelos a los militares que cumplen el papel de brazo armado del gobierno en las municipalidades: estos grupos paramilitares controlan los territorios intimidando a los pobladores para que no “traicionen” al gobierno.
  3. La presencia de Cuba en Venezuela: Hugo Chávez acordó con Fidel Castro que Venezuela abastecería de petróleo a Cuba, a cambio de que médicos, profesores y deportistas cubanos vivieran en Venezuela.

Tal fue la influencia de Cuba en Venezuela que hoy en día el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), los datos de la registraduría, el sistema de salud, el de educación, el Sistema Nacional de Misiones, y el aparato policial y militar están en manos de Cuba. Incluso, Cuba incide en el manejo de la política internacional de Venezuela.

La frontera con Venezuela es un flujo continuo de migrantes desesperanzados.
  1. La falta de una ciudadanía preparada y organizada que recupere la democracia: durante las últimas décadas, la mayoría de los venezolanos ha vivido de la renta petrolera, o sea que mantienen una relación clientelista con el gobierno. Ahora que no hay renta, pero tampoco aparato productivo, esperan que alguien resuelva la crítica situación del país sin esforzarse.
  2. El estancamiento de la situación política: el futuro de Venezuela no es claro, pues aún no se sabe con certeza quién ganará el pulso político, Guaidó o Maduro. Mientras que Guaidó cuenta con apoyo internacional y popular, Maduro cuenta con el control del Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, la Asamblea Nacional Constituyente y el aparato militar y policial.

Tanto Guaidó como Maduro atraen simpatizantes y ambos culpan al otro por la debacle que vive el país.

  1. La esperanza de que la economía venezolana se recupere con la producción minera del Arco Minero del Orinoco (AMO): este territorio comprende el 12,2 por ciento del país y atraviesa los estados de Amazonas, Bolívar y Apure, donde se explotan yacimientos de oro, coltán y otros minerales raros, según afirma el mismo gobierno.

Bram Ebus denunció en “El peso del oro: violencia en el sur de Venezuela” que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) está presente en la zona minera AMO. Este grupo armado es un peso pesado en esta región por el gran número de efectivos, entre ellos muchos venezolanos que han engrosado sus filas desde que empezó la crisis venezolana.

Estos estados les pertenecen a los actores armados, pues no hay control gubernamental. Lo que está sucediendo en el sur de Venezuela en AMO podría llegar a ser el futuro reflejo de Venezuela: un territorio fragmentado y controlado por fuerzas armadas.

De hecho, disidencias de las FARC, encabezadas por Gentil Duarte y John 40, han conformado grupos armados en la frontera con Venezuela.

  1. El apoyo internacional que le ofrecen a Maduro países como Cuba, Rusia, China, Turquía y Bolivia.

Estos países han abastecido a Venezuela con el fin de hacer frente a su crisis. Sin embargo, al menos cincuenta países, entre ellos Estados Unidos, Colombia y Brasil, apoyan a Juan Guaidó para restituir la democracia en Venezuela. Desde luego, el apoyo de estos países no es desinteresado, por el contrario, es el resultado de apuestas geoestratégicas y de intereses económicos o políticos.

Migrantes en frontera colombia venezuela

Foto: IMSALUD
Migración en la frontera de Norte de Santander.

Le recomendamos: Venezuela en el ojo del huracán.

¿Cómo contribuir en la solución?

La crisis de Venezuela requiere de esfuerzos conjuntos en diferentes ámbitos. Estas son algunas acciones que pueden contribuir para encontrar una solución:

  1. Hay que mantener los canales de diálogo existentes para buscar una salida negociada. Pero esta vez, a diferencia de los diálogos anteriores, la conversación debe versar sobre la salida de Maduro.
  2. Debemos evitar la circulación de información falsa o distorsionada sobre la situación de Venezuela. El de Venezuela es un conflicto complejo por los numerosos actores que lo protagonizan. Por eso, cualquier chispa puede desatar enfrentamientos.
  3. Es necesario que la comunidad internacional presione cercando económicamente al gobierno de Maduro y a sus socios.
  4. Si mantenemos el apoyo del Grupo de Lima, será posible presionar por unas elecciones libres y transparentes en Venezuela.
  5. Es importante dar visibilidad a todas las iniciativas encaminadas a crear redes de apoyo y acción conjunta que facilitan la salida de la crisis.

Puede leer: Colombia frente a la crisis venezolana: ¿qué está en juego?

¿Y la migración?

El 23 de febrero, Maduro frustró la entrada de ayuda humanitaria a Venezuela desde Colombia —y además procedió a cerrar la frontera—. A este cierre se le sumaron el déficit energético y la extrema violencia. Por eso es necesario que los países vecinos sean solidarios y receptores.

La frontera con Venezuela es un flujo continuo de migrantes desesperanzados que no ven una pronta solución al infierno que se vive en el vecino país. Son personas que salen en un precario estado de salud y sin documentación, sabiendo que no hay oportunidades de trabajo seguras y que deberán enfrentarse a la xenofobia. Sin embargo, esa es la única salida que tienen para salvar sus vidas y las de sus familias.

Esas mafias conocen bien a esta población vulnerable y saben que no es lo mismo ser una mujer migrante que un hombre migrante.

Aunque algunos afirmen que la xenofobia contra los venezolanos no es una realidad, el rechazo ha estado presente e incluso se ha manifestado en episodios de violencia. En Colombia y en los demás países latinoamericanos, sobre todo en ciertas zonas o ciudades, no están cubiertas las necesidades básicas. Por eso es comprensible que algunos reaccionen con disgusto ante la inversión de fondos públicos en atender a los migrantes.

Sin embargo, es responsabilidad de los gobiernos receptores explicar que gran parte de esos recursos son el apoyo de organizaciones humanitarias internacionales. También, y por supuesto, la responsabilidad de atender las necesidades básicas de sus propios ciudadanos recae sobre los gobiernos respectivos. Este tipo de acciones reduce los brotes de xenofobia y contribuye a integrar la población migrante.

Guardia Nacional Bolivariana en la frontera con Colombia

Foto: Corredor del Orinoco
Guardia Nacional Bolivariana en la frontera con Colombia.

También es importante señalar que en la frontera con Venezuela existen mafias que se aprovechan del desespero de los migrantes por encontrar trabajo, alimento y seguridad para sus familias. Por eso los migrantes se dejan deslumbrar por las ofertas laborales de estos grupos, que acaban por comprometerlos en actividades ilegales.

Esas mafias conocen bien a esta población vulnerable y saben que no es lo mismo ser una mujer migrante que un hombre migrante, y que no es igual ser un indígena que un arijuna o un afrodescendiente. Los países receptores debemos tener clara esta diferenciación para brindarles una oportuna atención.

Le recomendamos: Tensión con Venezuela: entre el temor y la incertidumbre.

Sin embargo, es tal la afluencia de migrantes que los puntos de atención están siendo desbordados. Además, algunos migrantes conscientemente están saltándose los puestos de control y prefieren pasar por las trochas. Muchos de ellos están convencidos de que si quedan registrados serán buscados luego para deportarlos.

Como se puede ver, no es fácil predecir qué sucederá en Venezuela. Lo cierto es que la transición no será ni fácil ni rápida. En ese proceso, el compromiso de los venezolanos y venezolanas es ser vital para la reconstrucción del país.

*Investigadora en CINEP/Programa por la paz.

 

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