Venezuela: paraíso del crimen organizado - Razón Pública
Armas confiscadas a narcotraficantes mexicanos en territorio argentino.

Venezuela: paraíso del crimen organizado

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Armas confiscadas a narcotraficantes mexicanos en territorio argentino.

Sergio UribePor qué el tráfico de cocaína surgió en Chile durante los 70, pasó a Colombia durante los 80, emigró a México durante la década pasada, y tras la muerte de Chávez se ha asentado en Venezuela. La situación es grave y el futuro es sombrío.    

Sergio Uribe Ramírez*

La crisis

Es natural que las organizaciones del crimen organizado busquen explotar oportunidades para optimizar sus ganancias y reducir los costos de su operación. Precisamente por esto, el crimen organizado se ha tomado a Venezuela, un país cuyas instituciones han sido minadas sistemáticamente en nombre de la Revolución Bolivariana.

Sociólogos y politólogos explican la situación actual de Venezuela como un fracaso de su clase media, pues ella tiene una visión de corto plazo y prefiere conservar lo poco que tiene a luchar por un futuro lleno de incertidumbres. En Venezuela los ciudadanos se han vendido por un pan, por un sueldo o por una casa, y no piensan en el mañana.

“Quien no conoce la historia está condenado a repetirla”. Por eso debemos analizar la evolución del tráfico de cocaína en América Latina para comprender por qué Venezuela se ha convertido en el paraíso de este comercio.

El comienzo: por qué Chile

Seguidores de Henrique Capriles confrontan a las fuerzas antidisturbios en la ciudad de Caracas.
Seguidores de Henrique Capriles confrontan a las fuerzas antidisturbios en la ciudad
de Caracas.
Foto: MARQUINAM

Al remontarnos a la década de los setenta encontramos que América Latina estaba sumergida en la Guerra Fría. En medio de las muchas dictaduras apoyadas por Estados Unidos, había unas pocas democracias:

  • México, con un Estado fuerte basado en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), una organización que llevaba 40 años de control absoluto del gobierno;
  • Costa Rica, país con una sociedad civil fuerte y que aún hoy carece de un ejército;
  • Colombia, una democracia que surgía en medio de la incertidumbre política ante el fin del Frente Nacional,
  • Venezuela, un Estado fuerte sostenido por la bonanza petrolera, y,
  • Chile que, con Salvador Allende a la cabeza, se lanzó en 1970 a un experimento socialista dentro del marco de una democracia liberal.

Dentro de los parámetros de la Guerra Fría el experimento chileno no podía prosperar. Por eso Estados Unidos procedió a desestabilizar el gobierno de Allende y el Estado perdió el control sobre muchas actividades. En este punto el crimen organizado vio su oportunidad para establecer en Chile una base desde la cual procesar la base de coca traída de Perú y Bolivia para exportar cocaína al resto del mundo.

Los carteles colombianos transformaron radicalmente el negocio de la  droga

Al comenzar la década de 1970 Chile era el país ideal para este tipo de actividades: con un caos político generalizado y con fronteras con los dos más grandes cultivadores de hoja de coca del mundo. En apenas tres años los chilenos lograron dominar la tecnología de transformación –de base a cocaína- pero carecían de los canales de comercialización (aunque según algunos estudios, desde entonces existían nexos entre los narcos chilenos y los contrabandistas colombianos).

Pero todo eso cambió aquel 11 de septiembre de 1973, cuando se produjo el golpe militar contra Allende. Pinochet estableció una férrea dictadura y durante los años subsiguientes persiguió sin distinciones a los “comunistas” y a los miembros de organizaciones criminales. 

Por qué Colombia

Entonces, las organizaciones del narcotráfico salieron de Chile para asentarte en algún otro país de América Latina. ¿Pero dónde? Los demás países estaban en manos de dictaduras militares de derecha, y entre las democracias solo una cumplía con el requisito de ser un Estado con instituciones débiles y altos niveles de corrupción: Colombia.

Entre mediados de la década de 1970 y comienzos de la de 1980, el tráfico de cocaína pasó a ser un negocio netamente colombiano. Tras las alianzas entre los chilenos y los Ochoa, los Escobar y los Rodríguez Orejuela, los colombianos fueron “desplazando” a los chilenos, que acabarían por dominar el tráfico de cocaína durante los veinte años siguientes.

Los carteles colombianos transformaron radicalmente el negocio de la  droga. Mientras  sus antecesores se contentaban con producir pequeñas cantidades para venderlas a precios muy elevados, los colombianos lograron reducir los costosos y aumentar la oferta para democratizar el consumo. En efecto: en 1973 un kilo de cocaína en Estados Unidos se vendía en promedio por unos 250.000 dólares;  para 1980 el kilo había caído a 75.000, y en 1990 costaba entre 25.000 y 32.000 dólares.

Con el asesinato de Luis Carlos Galán, en 1989, muchos empezaron a ver a Colombia como un Estado fallido. Sin embargo – y sin obstar  la corrupción y la violencia- durante la década de 1990 la sociedad colombiana logró neutralizar el poder de esas organizaciones.

Por qué México

De entonces a hoy las rutas de la coca y la situación del continente han cambiado. El acoso de las autoridades norteamericanas contra las organizaciones colombianas llevó a que estas buscaran aliados entre los mexicanos, quienes, tras la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, serían socios perfectos porque podían abrir nuevos canales para la mercancía.

La alianza con las organizaciones mexicanas se fue transformando hasta que los colombianos perdieron el liderazgo del negocio. En México el PRI estaba perdiendo su hegemonía, la corrupción y el asesinato se convirtieron en herramientas políticas y el crimen organizado creció como lo había hecho en Colombia durante los 1970 y 1980.  

El hecho de que México sea un Estado federal fue de gran ayuda para esas organizaciones, pues bastaba con apoderarse de algunos estados específicos donde las elites, policías y jueces pudieran ser cooptados o amedrentados para sus fines.

Por qué en Venezuela

Publicidad del oficialismo venezolano en la ciudad de Caracas.
Publicidad del oficialismo venezolano en la ciudad de Caracas.
Foto: Joka Madruga

La Revolución Bolivariana de Chávez ganó el voto ciudadano con un discurso nacionalista y populista. Con Chávez había una figura dominante que orientaba a las masas e inspiraba lealtad. Pero hoy esto se ha perdido y el país está a la deriva.

La dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no ha encontrado un líder capaz de suplir la personalidad de Chávez, y los zapatos de este le quedaron grandes a Maduro. Chávez convocaba lealtad, Maduro y Diosdado la compran, no con dinero sino con la protección del Estado.

Sin embargo, el gobierno carece de recursos: depende en un 95 por ciento de los ingresos petroleros y estos han caído en más de un 50 por ciento durante el último año. Venezuela   se ha convertido en un mendigo internacional a quien solo le prestan los chinos (contra pagos en petróleo y a tasas de intereses desconocidas) y los argentinos, pero Cristina Fernández saldrá de la presidencia y Macri ya inició una ofensiva contra Venezuela que seguramente abandonará cuando le presenten la cifras de cuánto le debe ese país a Argentina. Venezuela también recibe respaldo de los iraníes, pero estos dan más apoyo moral que económico y parece que cobran en especie. Por su parte los cubanos están negociando una salida a su problema con Estados Unidas y su posición podría cambiar en unos años.

Chávez convocaba lealtad, Maduro y Diosdado la compran, no con dinero sino con la protección del Estado. 

Por todo esto, Venezuela pasó de ser una potencia regional a un Estado donde el crimen organizado asociado con el narcotráfico ha encontrado terreno fértil para sembrar sus actividades. Y los hechos de las últimas semanas lo confirman:

  • Varios artículos en la prensa internacional hablan del “cartel de los soles” – los militares venezolanos íntimamente ligados con el tráfico de drogas-;
  • La detención de los sobrinos de la primera dama del país en Haití y su presentación en Nueva York con cargos de tráfico de drogas. Los acusados mostraron pasaportes diplomáticos y alegaron la inmunidad correspondiente;
  • La confiscación en la República Dominicana de un yate de uno de los sobrinos de Maduro con 50 kilos de cocaína y 8 de heroína;
  • Las revelaciones del ex diplomático venezolano que reconoció que funcionarios de la embajada en Irán y países árabes venden la ciudadanía venezolana al mejor postor, sea terrorista o criminal.

Presa fácil

Mientras mantenga su actual curso político, Venezuela será presa fácil para el crimen organizado porque tiene:

  1.  Un gobierno que está más preocupado por la supervivencia de sus dirigentes que por la construcción de un Estado de derecho;
  2.  Una clase dirigente que basa su poder en la movilización de las masas empobrecidas y una clase media sin conciencia;
  3.  Un ejército incapaz de intervenir porque esta infiltrado por un sistema de inteligencia proveniente de Cuba y nacido de la STASI de Alemania Oriental durante la Guerra Fría;
  4. Un partido de gobierno (el PSUV) que ha optado por el uso de la violencia como mecanismo para hacer política y salvaguardar su posición de privilegio;
  5.  Un sistema judicial al servicio de la clase dirigente que se lucra de los servicios prestados a la Revolución y a las organizaciones criminales por igual.

No hay una solución de corto plazo para Venezuela y todos los caminos están minados con sangre.

En ese país se han destruido las instituciones, la clase dirigente se lucra de las organizaciones criminales que se benefician de la debilidad institucional y el pueblo no comprende las implicaciones del problema ni tiene la voluntad suficiente para enfrentarse al gobierno. Y como si fuera apoco, la comunidad internacional (como se vio en el caso de la OEA) no tiene voluntad de mejora la situación.

 

* Licenciado en Ciencia Política de la Universidad los Andes, Master en Economía y Política Internacional de Johns Hopkins University, profesor de la Universidad del Rosario y consultor internacional. 

 

Acerca del autor

Sergio Uribe
sergiouribe@razonpublica.org.co | + posts

*Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, máster en Economía y Política Internacional de Johns Hopkins University, profesor de la Universidad del Rosario y consultor internacional. @suribe52

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*Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, máster en Economía y Política Internacional de Johns Hopkins University, profesor de la Universidad del Rosario y consultor internacional. @suribe52

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