Venezuela: manual para robarse las elecciones | Razón Pública 2024
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Venezuela: manual para robarse las elecciones

Escrito por Txomin Las Heras

Estas han sido las maniobras de Maduro para intentar robarse otra vez la elección presidencial, y estas son las perspectivas de lo que puede suceder en Venezuela.

Txomin Las Heras Leizaola*

Sí habrá elecciones

A estas alturas caben pocas dudas: el próximo 28 de julio en Venezuela habrá elecciones presidenciales. 

La disputa se da entre un gobierno dictatorial que no muestra intención alguna de abandonar el mando y una oposición que levanta las banderas democráticas, pero está dividida acerca de cómo sortear los obstáculos que uno tras otro le interpone Nicolás Maduro.

Contraviniendo los acuerdos de Barbados que el gobierno y la oposición habían firmado en octubre de 2023, el régimen está dejando en evidencia su intención de llevar a cabo unos comicios amañados que le garanticen la continuidad en el Palacio de Miraflores, cuando se están cumpliendo 25 años de la llegada al poder de Hugo Chávez.

¡No pasarán!

La oposición se ha visto sometida a una dura represión desde las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, cuando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), antecesora de la actual Plataforma Unitaria Democrática (PUD), ganó con una mayoría calificada que el gobierno nunca reconoció. 

A partir de entonces no ha habido unos comicios que hayan transcurrido con normalidad y de manera limpia.

Es un lapso excesivo durante el cual, si es elegido el candidato opositor, el régimen que controla férreamente todas las instituciones trataría de impedir a toda costa su toma de posesión.

Foto: Gobernación del Quindío - Además de impedir que algunos candidatos se inscriban a las elecciones, preocupa que el cronograma electoral se haya adelantado, pues puede causar que muchos votantes que están fuera del país no puedan hacerlo, debido a la dificultad de cumplir con los requisitos en poco tiempo.

“Juro por los huesos de mi padre que más nunca perderemos una elección en Venezuela, ni este año, ni el año que viene, ni los años por venir, ¡que se preparen!”, dijo en 2017 el actual presidente de la Asamblea Nacional y jefe de la delegación gubernamental en las negociaciones de Barbados, Jorge Rodríguez. 

Una declaración realmente profética a la luz de lo que estamos viendo estos días. El gobierno venezolano ha hecho hasta lo imposible para hacer realidad las palabras de Rodríguez, una de las principales figuras del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que ha ocupado los más altos cargos del país. Rodríguez ha sido presidente de Consejo Nacional Electoral, vicepresidente Ejecutivo de Venezuela, alcalde de Caracas, vicepresidente Sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo, además de ser el actual presidente de la Asamblea Nacional.

La inhabilitación de Carolina Machado 

Las medidas para impedir la derrota del gobierno incluyen la inhabilitación de prominentes políticos, entre ellos María Corina Machado, la ganadora por abrumadora mayoría de las primarias celebradas en octubre del año pasado para escoger candidato presidencial de las fuerzas democráticas. A ella le han impedido inscribir su candidatura para las próximas elecciones. 

También se ha echado mano a detenciones y órdenes de captura de dirigentes políticos y sociales, especialmente del partido de Machado, Vente Venezuela.

Confunde y vencerás 

Otra estrategia, ampliamente utilizada desde los tiempos de Hugo Chávez, ha sido la manipulación por vía judicial de los partidos opuestos al gobierno, sustituyendo sus legítimas directivas por otras integradas por personas afines al gobierno: confunde y vencerás.

Entre esos partidos se encuentran incluso aquellos que alguna vez fueron parte de la coalición gubernamental, como es el caso del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Como parte de las acciones para confundir al electorado, esta vez el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha permitido que la oposición agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) pueda presentar sus candidaturas solo a través de dos tarjetas, la de la antigua MUD y la del partido Un Nuevo Tiempo (UNT).

Por otra parte, los símbolos de partidos como Acción Democrática (AD) y Voluntad Popular (VP) que forman parte de la alianza opositora, aparecen apoyando a otros candidatos, con toda la confusión que ello conlleva. 

Calendario electoral y exclusión de votantes 

Otra maniobra para alterar las elecciones ha sido el manejo del cronograma electoral. 

Si bien los Acuerdos de Barbados estipulan genéricamente que las elecciones se celebren en el segundo semestre de 2024, el CNE agendó los comicios para el 28 de julio y no para el mes de diciembre, cuando tradicionalmente se han llevado a cabo en Venezuela. Esto tiene dos implicaciones. 

Por una parte, entre la elección del 28 de julio y la toma de posesión del presidente electo en enero de 2025 quedará un lapso de más de cinco meses. Es un lapso excesivo durante el cual, si es elegido el candidato opositor, el régimen que controla férreamente todas las instituciones trataría de impedir a toda costa su toma de posesión. 

Por otra parte, la escogencia del 28 de julio ha implicado un apretadísimo calendario preelectoral que favorece al gobierno al reducir drásticamente los plazos para la inscripción de nuevos votantes y los cambios de domicilio, tanto en Venezuela como en el exterior. 

Estamos hablando de millones de personas que podrían quedarse sin el derecho a votar y que podrían ser decisivas en el resultado final. Las inscripciones en el Registro Electoral previstas para llevarse a cabo a lo largo de un mes comenzaron con más de una semana de retraso y con la exigencia de requisitos que no están contemplados en la ley, por lo que cientos de miles de ciudadanos no podrán ejercer sus derechos electorales.

El caso de los votantes que viven fuera del país es particularmente grave si tomamos en cuenta que casi 8 millones de venezolanos han emigrado y solo 107 mil están registrados en los consulados venezolanos alrededor del mundo. 

En Colombia, por ejemplo, las autoridades consulares están pidiendo la visa de residente que muy poca gente posee, desechando así el Permiso por Protección Temporal (PPT) que ya ha sido autorizado a más de 2 millones de migrantes venezolanos y que acredita la residencia en el país, según lo reconoce la propia cancillería colombiana.

Repudio internacional

Los hechos más graves tuvieron lugar esta semana, cuando el CNE no admitió la inscripción de María Corina Machado ni tampoco la de Corina Yoris, designada para sustituirla con el consenso de las demás fuerzas agrupadas en la Plataforma Unitaria Democrática. El CNE no dio ninguna explicación para esta doble negativa. 

Lo anterior despertó una fuerte reacción de Estados Unidos,  la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos.  De insistir en su estrategia,  aumentará el aislamiento del gobierno Maduro y se recrudecerán las sanciones ya impuestas por países e instituciones del mundo occidental. De esta manera fracasará el intento de Maduro de congraciarse con la comunidad internacional, precisamente lo que quería lograr   con los Acuerdos de Barbados.

Hay que destacar las reacciones de los gobiernos de Petro y de Lula, que hasta el momento se habían mantenido muy cautos, tendiendo puentes a Caracas y tratando de llevar adelante una labor de mediación. Ante la arremetida antidemocrática, ellos y el presidente Boric no han tenido más opción que expresar su preocupación, calificando de grave lo que sucede en Venezuela. Nicolás Maduro se les convierte en una papa caliente.

División y abstención 

Maduro sabe, como lo demuestran todas las encuestas, que los venezolanos desean un cambio y que la suya es una candidatura de clara minoría.

Su gobierno venezolano está usando dos estrategias para mantenerse en el poder: dividir a la oposición y desincentivar la participación electoral. Todas las acciones que han emprendido hasta el momento Maduro y sus seguidores van dirigidas en esa dirección, y hasta ahora parecen haber tenido éxito.

De insistir en su estrategia, aumentará el aislamiento del gobierno Maduro y se recrudecerán las sanciones ya impuestas por países e instituciones del mundo occidental. De esta manera fracasará el intento de Maduro de congraciarse con la comunidad internacional

Tras el veto de las candidaturas de Machado y Yoris, que tenían el apoyo unificado de la oposición, ha resurgido la posibilidad de divisiones internas en apoyo de otros varios posibles candidatos. 

Además, el fantasma de la abstención que tanto daño ha hecho en el pasado reaparece como gesto de rechazo a unas elecciones no competitivas.

Ante este panorama la oposición democrática tiene el gran reto de perseverar en la ruta electoral y sortear los obstáculos, tanto los que le pone el gobierno como los que nacen desde dentro de la Plataforma Unitaria Democrática.

Al menos para alcanzar una candidatura unitaria que pueda vencer a la de un gobierno que, más allá de su furia, luce más débil que nunca. Las próximas semanas serán clave para determinar si la oposición venezolana logra este objetivo.

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