Venezuela y Guyana: un panorama difícil para Maduro
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Venezuela y Guyana: un panorama difícil para Maduro

Escrito por Ronal Rodríguez
Venezuela

Aunque a Maduro no le ha ido mal en los últimos años, el conflicto con Guayana muestra que su gobierno puede estar en peligro. ¿Qué hay detrás del diferendo? ¿Cómo afecta él a Colombia?

Ronal F. Rodríguez*

25 años de chavismo

Este 6 de diciembre se cumplieron 25 años del ascenso al poder de la Revolución Bolivariana en Venezuela. Hugo Chávez ganó la elección presidencial con un 56 % de los votos y prometió un cambio constitucional y la refundación de la “patria”. Hoy, un cuarto de siglo después, la crisis venezolana parece estabilizarse y finalmente ha tocado fondo.

Las malas decisiones políticas, económicas y sociales tomadas por Chávez y Maduro, su ungido sucesor, han convertido a Venezuela en un país pobre del que han salido, en los últimos ocho años, más del 22,9 % de su población, unas 7 722 579 personas, según los datos de la plataforma multiagencial R4V.

En un contexto democrático, con elecciones libres y competitivas sería poco probable la continuidad del proyecto político que empobreció al país. Sin embargo, el consolidado régimen de Maduro está haciendo todo lo necesario para permanecer en el poder.

Si Maduro se enfrentara a María Corina Machado en unas elecciones democráticas y competitivas no tendría posibilidades de ganar.

Hace apenas tres meses parecía inevitable la continuación de la dictadura venezolana, y si bien aún no hay nada que permita decir que se romperá el statu quo, se han dado cambios notables que hacen más complicado el escenario para el régimen.

Un escenario favorable

El escenario regional se tornó favorable para Nicolás Maduro. Las llegadas de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia y de Luiz Inácio Lula da Silva a la de Brasil rompieron el aislamiento al que fue sometido por la violación de los derechos humanos. A esto se sumó el relajamiento de la posición de Estados Unidos, que cambió su estrategia y abordó la situación venezolana con más permisividad, ante el cambio geopolítico en Ucrania, primero, y ahora en Israel, así como el peso de la migración venezolana en la política interna.

En parte gracias al presidente colombiano y su gestión internacional en favor de la Revolución Bolivariana, Maduro logró imponer la narrativa según la cual la causa de la crisis venezolana son las sanciones unilaterales y coercitivas impuestas por Estados Unidos y otros países occidentales, y que estás a su vez, eran la causa de la migración. Igualmente, el chavismo posicionó la idea de que Venezuela se estaba recuperando y que los venezolanos de la diáspora regresaban a su país.

La situación interna también parecía favorable para Maduro. La oposición carecía de liderazgo y las bancadas estaban fragmentadas, los ciudadanos rechazaban todo lo que tuviera que ver con política, la economía dolarizada dependiente de las remesas de los migrantes disminuyó la escasez de bienes y servicios, pero mostró la precariedad y pobreza.

El régimen se sintió con el viento a favor, con aliados en la región y los Estados Unidos preocupados por el panorama energético cambiante y con necesidad de regresar a los miles de venezolanos que llegan a sus fronteras. En estas condiciones Maduro, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, subestimaron las elecciones primarias de la oposición y aceptaron el Acuerdo de Barbados pocos días antes.

Foto: Facebook: Nicolás Maduro - Ante los resultados de la oposición en las primarias, Maduro usó el argumento territorial nacionalista mediante el diferendo sobre el Esequibo.

Un cambio inesperado

Pero las cosas cambiaron. La nutrida participación de los sectores opositores en las primarias tomó al régimen por sorpresa. María Corina Machado fue elegida como candidata opositora en las presidenciales de 2024 y ademá1 como cabeza indiscutible de la oposición.

Con 2 253 825 votos, Machado superó los 1 923 524 votos que había logrado Henrique Capriles en las últimas elecciones primarias de la oposición en 2012. Una victoria robusta con el 93,35 % a favor, muy por encima del 64,33 % del candidato de la Mesa de Unidad Democrática que enfrentó a Chávez en 2012 y casi derrota a Maduro en 2013.

Si Maduro se enfrentara a María Corina Machado en unas elecciones democráticas y competitivas no tendría posibilidades de ganar. Fue inevitable hacer el símil de las primarias de la oposición venezolana con el proceso chileno que desencadenó la salida de la dictadura de Augusto Pinochet. Maduro y los hermanos Rodríguez subestimaron la capacidad movilizadora de la oposición y el liderazgo de María Corina Machado, quizás la opositora más adversa a la Revolución Bolivariana.

Ante esta situación el régimen de Maduro se la jugó por el argumento territorial nacionalista. En ese sentido, conviene hacer el símil con la guerra a la que la dictadura argentina empujó al país por las Islas Malvina (Falkland), lo que a su vez  desencadenó la caída de los militares que sacrificaron una generación de argentinos para permanecer en el poder.

El chavismo esperaba promover una movilización masiva alrededor del referendo consultivo del pasado 3 de diciembre. Para muchos venezolanos, las marrullas de sus vecinos en tribunales de arbitramento les han arrebatado miles de kilómetros cuadrados, y ahora Guyana amenaza la histórica posición venezolana porque logró con éxito llevar a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para resolver el diferendo territorial por los 159 500 kilómetros cuadrados del territorio del Esequibo.

Convocar al pueblo y preguntarle por el diferendo sobre el Esequibo, intentando legitimar una posición contra Guyana, pese a que la consulta no es vinculante internacionalmente, es una fórmula segura para congregar a la nación venezolana. Pero se pone en duda si existió tal nivel de participación de los supuestos 10 554 320 votos que se obtuvieron según el Consejo Nacional Electoral (CNE) en la jornada. Los datos del régimen contrastan con lo que se vio en las calles venezolanas ese día.

Maduro rápidamente anexionó el territorio en disputa al mapa oficial de Venezuela, expidió decretos para otorgar concesiones de exploración y explotación de los recursos del área, nombró una autoridad militar e impulsó una Ley Orgánica para la creación del estado número 24 de Venezuela. Según él, todas estas decisiones están en concordancia con las cinco preguntas del referendo consultivo, aunque la CIJ se pronunció el viernes 1 de diciembre y solicitó al Estado venezolano abstenerse de cualquier acción que modifique la situación actual del Esequibo.

La difícil situación con Guyana

El proceder de Maduro socava su relación con sus aliados en la región.

Brasil respondió rápida y firmemente para evitar una escalada que afecte la paz. No se puede pasar por alto que las fronteras de Brasil y de Colombia se consolidaron en tribunales de arbitramento que se decidieron en función de la documentación y pruebas presentadas por las partes. Desconocer o tomar medidas unilaterales contra dichos fallos arbitrales es una amenaza para la región que construyó sus fronteras desde el derecho y no por las acciones de fuerza.

La tradición venezolana evita la jurisdicción de tribunales y cortes internacionales por los malos resultados que ha tenido ante dichas instancias. En cambio, ha preferido la negociación directa con la contraparte. Pero es poco probable que Guyana quiera negociar directamente con Venezuela, si ya hay competencia de la CIJ para resolver el diferendo.

Es importante recordar que, mientras que Venezuela se ha empobrecido, Guyana hoy goza de un crecimiento económico sin precedentes. En 2022, su PIB creció un 57,8 %, en 2021 un 20,1 %, en 2020 el año de la pandemia un 43,5 %y en 2019 un 5,4 %, según el Banco Mundial.

Se espera pronto el diálogo de alto nivel entre Venezuela y Guyana alentado por Brasil el próximo jueves. Sin embargo, es poco probable que Guyana quiera salir de la jurisdicción de la Corte Internacional para negociar directamente con Venezuela.

En otras palabras, un país con una población de 808 726 personas, la población de Soacha en Colombia, tiene un PIB per cápita de 18 989 dólares para 2022. Colombia en el mismo año tuvo una un PIB per cápita de 6.630 dólares, según el Banco Mundial, mientras que de Venezuela no se tienen datos por la falta de transparencia de sus instituciones.

Los recursos de Guyana, que van más allá del territorio del Esequibo, lo harán uno de los países más ricos de la región en los próximos años. Aunque Venezuela tiene las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, la incompetencia de la Revolución Bolivariana en la administración de los recursos lo han hecho un país pobre.

Así mismo, se debe tener presente que el referendo adelantado por el régimen de Maduro también es un instrumento para tratar de reconstruir el prestigio de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y blindar posibles fracturas entre los militares. Para ningún otro sector de Venezuela el tema territorial es tan sensible como para los cuerpos armados.

La Revolución Bolivariana ha socavado el respeto por la institución. Hoy los militares son considerados responsables junto al chavismo del empobrecimiento del país, el abultado número de generales es para muchos sinónimo de corrupción e incluso está en duda la capacidad de los militares venezolanos para enfrascarse en una confrontación internacional. El referendo y la posición firme de los militares en el diferendo territorial es una de las pocas cosas que puede devolverles el respeto de la población.

Se espera pronto el diálogo de alto nivel entre Venezuela y Guyana alentado por Brasil el próximo jueves. Sin embargo, es poco probable que Guyana quiera salir de la jurisdicción de la Corte Internacional para negociar directamente con Venezuela. Por otra parte, Maduro ha invocado el sentimiento nacional venezolano y tratará de instrumentalizar la situación para evitar unas elecciones competitivas.

Estados Unidos se ha acercado a Guyana porque puede llegar a ser un proveedor de petróleo más confiable que Venezuela en la actual coyuntura energética, y donde las inversiones tienen una mayor seguridad jurídica a largo plazo.

Entre tanto las autoridades colombianas deben ser muy responsables en sus declaraciones, sin poner en riesgo los intereses territoriales aún en disputa con Venezuela por las zonas marinas y submarinas del Golfo de Coquivacoa, también llamado Golfo de Venezuela.

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1 Comentario

Armando Borrero enero 18, 2024 - 10:40 pm

En el artículo de Ronal Rodríguez titulado «Venezuela y Guyana: Un panorama difícil para Maduro» , en el apartado «La difícil situación de Guyana», hay un error inexplicable acerca de la definición de límites entre Colombia y Brasil. El texto reza «No se puede pasar por alto que las fronteras de Brasil y Colombia se consolidaron en tribunales de arbitramento…» Los límites entre Brasil y Colombia son el resultado de dos tratados, a saber: El tratado Vásquez Cobo-Martins de 1907 que definió los límites en el sector norte (Piedra del Cocuy-Apaporis) y el tratado García Ortiz-Manghabeira de 1928, que definió el sector sur (Apaporis-Tabatinga) Uno y otro instrumento, fueron producto de negociaciones de Estado a Estado y no de instancias arbitrales.
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