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Venezuela: el melodrama de la sucesión

Escrito por Enrique Neira
Enrique Neira

Enrique NeiraBuena parte de la ciudadanía venezolana ha quedado con la amarga sensación de que el Tribunal Supremo de Justicia violó la Constitución con el propósito de insuflar vida a un proyecto político que podría vivir momentos agónicos, como su líder.

Enrique Neira Fernández*

Venezuela dividida y confundida

El presidente Chávez — ganador de los comicios presidenciales del 16 de octubre de 2012  con el 55 por ciento de los votos — debía prestar juramento o juramentarse ante la Asamblea Nacional el pasado 10 de enero, dando así inicio formal a su cuarto mandato republicano.  Pero no lo hizo.

 

Enrique Neira sucesion Venezuela discursoEl presidente Chávez Frías supo manejar hábilmente el poder: un discurso de inefable utopía socialista combinado con un firme estilo personalista y autocrático.

Foto: patriagrande.com.ve

El presidente Chávez Frías supo manejar hábilmente el poder durante catorce años: un discurso de inefable utopía socialista combinado con un firme estilo personalista y autocrático. Para el sector del pueblo venezolano que lo viene reeligiendo con regularidad pasmosa, esta forma de gobierno resulta aceptable, atractiva y exportable.

Sin embargo, para otro gran sector de la ciudadanía venezolana — un 45 por ciento — que ha asumido una posición crítica frente a su ideología, a su gestión excesivamente prolongada y a su estilo autoritario,  se impone un relevo en la conducción y el liderazgo del país.

El nudo del melodrama

La reciente "coyuntura" se originó sorpresivamente en junio de 2011, cuando tras un cuidadoso examen médico en La Habana, se hizo pública la noticia de que el presidente Chávez estaba aquejado de cáncer, sin que se pudieran precisar todavía las características del mal y los posibles alcances.

La noticia prendió como una chispa en cañaveral seco y conmocionó nacional e internacionalmente. Se inició un proceso de disimulo de la verdad acerca del estado real de salud del paciente, su empeoramiento o mejoría, sus tratamientos y posteriores cirugías, todo ello manejado desde el gobierno mediante la táctica del misterio: un auténtico secreto de Estado.

Táctica utilizada por el propio Presidente y por su entorno inmediato familiar y cubano que dio pie a una larga sarta de medias verdades y mentiras, de afirmaciones y negaciones, de suposiciones y especulaciones, tanto en los medios masivos como en las redes sociales.

Como táctica es posible que haya dado réditos electorales en su accidentada campaña por la reelección, que culminó exitosamente el 16 de octubre y que éstos hayan alcanzado a beneficiar a los candidatos oficialistas en la elección de gobernadores del 7 de octubre.

A pesar de los frecuentes viajes a la isla caribeña, con autorización de la Asamblea Nacional para atender su tratamiento, siendo Jefe de Estado y Jefe de Gobierno no dejó de atender personalmente todos los asuntos, delegando tareas concretas en su Vicepresidente Ejecutivo,  cargo que en la constitución vigente de Venezuela es de libre nombramiento y remoción del Presidente y no elegido por voto popular.

Durante varios meses, el diputado Jaua se desempeñó en esas funciones, pero — a solicitud del Presidente — tuvo que retirarse del cargo para intentar ganar la importante y significativa gobernación del Estado Miranda como candidato del régimen frente al candidato único de la Mesa de Unidad Democrática, Henrique Capriles quien había tenido un buen papel como candidato presidencial de la oposición. Finalmente, Capriles ganó con una ventaja moderada.

A pesar de sus mermadas fuerzas y del avance progresivo del cáncer, el presidente Chávez lideró una campaña con gran éxito, pues obtuvo veinte gobernaciones para sus candidatos del PSUV y solo quedaron tres para la oposición. Pero la hazaña tuvo un costo inmenso para la ya delicada y mermada salud del Presidente.

En una rápida e inesperada visita a Caracas los días 7 y 8 de diciembre, el presidente Chávez comunicó que al día siguiente sería sometido en La Habana a una cuarta operación contra el cáncer ante todo su equipo de gobierno, el notablato del PSUV y en cadena nacional para todo el país.

Ya había sido designado Maduro como Vicepresidente y seguía en el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, haciendo gala de una fidelidad absoluta a su Jefe, el Comandante Chávez. Este planteó lúcidamente y por primera vez el riesgo de su muerte o inhabilitación. Designó categóricamente como su sucesor político y candidato presidencial a su vicepresidente, Nicolás Maduro.

Personalmente, quedé con la impresión de que había presenciado la despedida final —  sincera, auténtica y muy sentida — de un Líder que amó a su pueblo y fue correspondido por él.

¿Sucesión o reemplazo sin posesión?

Pero de inmediato se dispararon las alarmas políticas en el país: debates y pronunciamientos de lado y lado, sobre "¿qué normas aplican en caso de ausencia del Presidente?"

 

Enrique Neira sucesion Venezuela maduro Nicolás Maduro, vicepresidente Ejecutivo, cargo que en la constitución vigente de Venezuela es de libre nombramiento y remoción del Presidente.

Foto: PSUV.

Globovisión, canal privado de audiencia nacional, dedicó al tema un primer panel  o programa titulado Camino Constitucional con eminentes jurisconsultos, entre quienes se encontró Cecilia Sosa. La jurista aseguró que la utilización del término sucesión para referirse a Nicolás Maduro, tras el anuncio del jefe de Estado, "es un error" de interpretación, pues en ningún momento Chávez se refirió al Vicepresidente como su sucesor. Venezuela no es una monarquía sino una república.  Sosa insistió en que el primer mandatario señaló a Maduro como el candidato que proponía, pero este debería someterse a un proceso electoral, como lo pauta la Constitución de 1999.

El enfrentamiento de poderosos intereses, tanto individuales como de sectores dentro del oficialismo,  de la oposición y de los dos bloques en que se ha polarizado el país, condujo a un consenso: dejar que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se pronunciara mediante una interpretación final y vinculante  de los textos pertinentes de la Constitución — los artículos 226 al 235 — frente al álgido problema de la sucesión ante la falta absoluta o el fallecimiento del presidente Chávez.

El TSJ dio a conocer públicamente su decisión el 9 de enero, la víspera de la fecha fatídica del 10 de enero, taxativamente consagrada por la Constitución como el final del período presidencial de 6 años y el día indicado para la toma de posesión del presidente elegido para el siguiente período.

Ese mismo día, Globovisión ofreció una segunda entrega del programa especial Camino Constitucional que tuvo una enorme audiencia y gran impacto. Participaron en él cuatro eminentes abogados constitucionalistas y de larga trayectoria docente universitaria: Gerardo Blyde, Asdrúbal Aguiar, Ricardo Combellas y Henrique Sánchez Falcón.

Los juristas coincidieron en calificar la decisión del TSJ de abierta violación al ordenamiento constitucional venezolano: rechazaron de plano la confusión que se hizo de continuidad gubernativa con simple continuidad administrativa, confusión que utilizó el alto tribunal para sustentar varias aplicaciones improcedentes.

Los expertos constitucionalistas rechazaron en concreto la afirmación según la cual hay continuidad administrativa al ser Hugo Chávez un presidente reelecto y en funciones, por lo cual no sería necesaria una nueva juramentación para el período 2013–2019.  El abogado Henrique Sánchez Falcón enfatizó en que si la juramentación realmente no fuese necesaria, tampoco estaría contemplada dentro de la Constitución.

Coincidieron  también en que la Carta Magna determina claramente que la juramentación del jefe de Estado debe hacerse ante la Asamblea Nacional, a menos que por alguna causa sobrevenida — por circunstancias de la misma Asamblea — no pudiera instalarse el Parlamento.

Pero el tratamiento indefinido del presidente Chávez no puede acomodarse a una causa sobrevenida, como lo interpreta el TSJ en su decisión. Combellas — quien precisamente fuera presidente de la Comisión Constituyente que redactó dichos artículos — explicó que sí debería hacerse ante la Asamblea Nacional, pues es la máxima instancia institucional electa por votación popular. Aguiar añade que el Parlamento — como "órgano representante de la soberanía popular" — es la instancia ante la cual debe juramentarse el primer mandatario.

Ante una pregunta sobre la eventual junta de médicos prevista para dictaminar ante la Asamblea Nacional sobre el estado de salud mental y físico del recién reelegido presidente Chávez, la presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales, señaló que en ningún momento el Tribunal ha considerado que existan méritos para designar una junta médica que certifique los comunicados del gobierno.

Los constitucionalistas sostuvieron de manera unánime que el informe médico "es necesario y evidente" para que la Asamblea Nacional pueda declarar la falta temporal del presidente. Aguiar ironizó: "no se ha explicado por qué el Presidente no puede venir el 10 de enero".

Amarga sensación

Quedó flotando la sensación de que la suprema institución ética y jurídica del país — muy  politizada — había hecho una interpretación acomodaticia y parcializada de la Constitución que rige a todos los venezolanos.

 

Enrique Neira sucesion Venezuela medicos La presidenta del TSJ señaló que en ningún momento ha considerado que existan méritos para designar una junta médica que certifique los comunicados del gobierno.

Foto: Juventud Rebelde

A este propósito, resulta oportuno recordar que el asesor especial de Asuntos Internacionales de la Presidencia de Brasil, Marco Aurelio García,  había viajado por un día a Cuba para informarse sobre la salud del presidente venezolano, por encargo de la presidenta Roussef.

A su regreso de La Habana y tras haber departido con gente del gobierno venezolano, se le hizo una pregunta acerca de cómo pensaba que se alinearía Brasil en el caso eventual de una ausencia permanente de Chávez. El asesor brasileño dio a entender que a su juicio no ocurriría nada particular en Venezuela, porque "la Constitución es una especie de traje prêt-à-porter (listo para llevar)".

Esta frase parecería coincidir con la opinión de los eminentes jurisconsultos venezolanos sobre el carácter acomodaticio que se le puede achacar a la interpretación del Tribunal Supremo de Justicia.

La aplicación del dictamen favorecerá a un sector de la nueva élite política chavista favorable a Maduro, pues le da una clara ventaja sobre el otro sector favorable a Cabello, quien acaba de ser reelegido Presidente de la Asamblea Nacional.

Esta reconfiguración del poder va en contravía de la otra casi mitad  de oposición del país político y nacional favorable a Capriles, quien obtuvo pacíficamente 6,5 millones de votos en las urnas el pasado 16 de octubre.

PhD en Ciencas Sociales, politólogo colombo-venezolano, actualmente profesor titular jubilado de la Universidad de los Andes. 

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