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¿Vamos hacia la incertidumbre política global?

Escrito por Eduardo Lindarte

Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos.

Eduardo LindarteLos extraños caminos que están tomando algunas de las democracias más poderosas  hacen pensar en una reconfiguración de la relación de los votantes con sus dirigentes y sus medios de comunicación tradicionales. Aquí, una explicación del fenómeno.

Eduardo Lindarte*

Elecciones sorpresivasUniversidad Manizales

En tiempos recientes hemos visto comportamientos políticos sorpresivos en varios países:

  • En Colombia ganó el No en el plebiscito para refrendar el Acuerdo de paz,
  • El Reino Unido decidió salir de la Unión Europea (Brexit), y
  • Estados Unidos eligió a Donald Trump como presidente.

Esta elecciones han demostrado la desalineación política existente entre grandes sectores de los electores y su clase política y líderes de opinión tradicionales.

¿Qué está pasando? ¿Por qué se presenta este fenómeno en este momento? ¿Cuáles son sus causas subyacentes? ¿Qué significa para la democracia? En este texto intentaré clarificar estas preguntas.

Coyuntura y estructura

Para empezar, hay que mencionar algunos factores coyunturales que influyeron sobre los resultados de las elecciones en Estados Unidos:

-Uno fue el agotamiento natural de un partido en el poder después de dos períodos, lo cual afectó a Hillary Clinton.

-También las revelaciones del director del FBI sobre la reapertura de una investigación a Clinton, once días antes de las elecciones, le hicieron considerable daño (aunque pocos días después el director del FBI declaró que no había encontrado nada).  

-Además, el candidato republicano supo usar el problema de infraestructura física del país como un caballo de batalla para su campaña.

-Por último, Trump supo "echar sal en las heridas” de la población preocupada por los efectos del libre comercio y de la inmigración.

En lo estructural, hay diversas causas interrelacionadas. Por ejemplo, se puede señalar la creciente desconfianza e indignación de amplios sectores de la sociedad estadounidense ante lo que consideran la corrupción de la clase política de ambos partidos y un tratamiento privilegiado para los responsables de las crisis financieras y bancarias de las últimas décadas. Y Hillary Clinton no escapó a esta asociación. Esto abrió la competencia para una figura que provenía de afuera de la política, como Trump.

La elección de Trump pueden explicarse como un coletazo del descontento existente con el proceso de globalización.

Este fenómeno debe también entenderse dentro del cambio que se ha dado en la relación trabajo-empleo y empresa-capital en el contexto de la globalización promovida por el mercado. Esta estructura económica ha producido nuevos ganadores y perdedores, con sus correspondientes relaciones políticas.

La elección de Trump pueden explicarse como un coletazo del descontento existente con el proceso de globalización económica con baja regulación integral. Algo similar a lo que pasó en el Brexit.

Calificar este proceso de globalización económica como “neoliberal” conlleva una excesiva carga ideológica, y hace olvidar que este incluye aspectos positivos y negativos, y refleja una expansión natural de las capacidades humanas. Pero este proceso también pone en evidencia un desbalance creciente entre los mundos del trabajo y el empleo frente al de la gran empresa y el capital. Y esta situación subyace a los terremotos políticos Brexit y Trump.

Desempleados y millonarios

Nuevas políticas pueden abrir brecha al odio y la discriminación.
Nuevas políticas pueden abrir brecha al odio y la discriminación.   
Foto: Juanky Pamies Alcubilla

En el ámbito laboral la globalización económica se ha traducido en una contracción de las condiciones y oportunidades de empleo en los países más desarrollados. Esto ha traído tres consecuencias principales:

  1. La externalización o traslado a otros países de muchas actividades y tareas, lo que ha llevado a la desaparición de una amplia franja del empleo industrial semi-calificado y a la proliferación de los llamados “cinturones de óxido” (o estados donde se ha perdido la manufactura industrial).
  2. El gran avance de los procesos de automatización y robotización ha reducido la demanda de empleados.
  3. Los procesos migratorios, legales e ilegales, han intensificado la competencia por el empleo y los servicios sociales en los países más ricos.

En Estados Unidos, estas condiciones se unieron además a la brecha de ingresos que aún separa al mundo rural del urbano.

En el otro lado del espectro, para los empresarios y el capital la globalización devela otra cara, pues ha permitido menores costos en todos los factores de la producción (finanzas, mano de obra, materia primas), ha permitido la consolidación de economías de escala y el disfrutar de exenciones tributarias ofrecidas por los países menos ricos para atraer la inversión.

También, la operación de las empresas en varios países permite imponer precios artificiales administrados o de transferencia para favorecer una menor carga tributaria, además de su relocalización ventajosa.

Además de la posibilidad de ventajas tributarias, cabe destacar dos ventajas fundamentales para los más ricos del mundo.

  • Una es que prácticamente todas las legislaciones tributarias, aun las más progresivas, mantienen lagunas o vacíos (como exoneraciones especiales) a manera de concesiones de la clase política para sus electores más poderosos. Para poder aprovechar estas ventajas se requiere una asesoría tributaria altamente sofisticada, por eso las empresas e individuos más ricos son los únicos que pueden disfrutarlas.
  • A ello se une, en algunos casos, el ejercicio de la evasión legal o semi-legal (como lo muestran los papeles de Panamá), que ha llevado a un investigador calificado a declarar recientemente que hoy en día ni las grandes empresas ni los más ricos pagan impuestos.

Estas tendencias y condiciones han llevado a la creciente concentración mundial del ingreso y de la riqueza (en Estados Unidos el coeficiente Gini de riqueza es de 80,56). Lo anterior se agrava debido a la financiarización especulativa, que llega a ser superior en volumen a la economía real, y cuyo impacto ha hecho que la economía mundial parezca cada vez más un casino global.

Votando verracos

Hillary Clinton, represente demócrata en las elecciones estadounidenses.
Hillary Clinton, represente demócrata en las elecciones estadounidenses.    
Foto: Wikimedia Commons

Como resultado de todo esto, grandes sectores de la población en los países más ricos se sienten cada vez menos identificados con su clase política y sus líderes de opinión tradicionales.

El problema radica en que los rechazos, debido a un inadecuado entendimiento, tienden a llevar hacia respuestas destructivas, chivos expiatorios o regresiones inadecuadas. Por ejemplo, un control más estricto a la inmigración para crear más oportunidades de empleo para los locales ataca solo una parte de un problema que requiere un tratamiento más complejo.

Hoy en día ni las grandes empresas ni los más ricos pagan impuestos.

Y el llamado a regresar a un mundo de Estados soberanos desconectados económicamente desconoce que, como lo dijo Karl Marx, las fuerzas productivas —por su tecnología, alcance y organización— han trascendido los marcos puramente nacionales. Un regreso a estándares anteriores implicaría una regresión económica inaceptable.

La solución no se logra repatriando o encarcelando inmigrantes, ni regresando a un mundo puramente nacional, sino dando un salto hacia adelante en el proceso existente: adoptar un conjunto de normas, estándares y mínimos globales que permitan un mayor grado de equidad a la hora de compartir los beneficios. Pero ¿dónde estaría la base política para impulsar esto?

Las tendencias actuales conllevan serios peligros, pues favorecen las salidas aparentemente directas pero realmente ineficientes y abren la puerta a nuevas modalidades de populismo e inclusive de fascismo. Esto sugiere que la supervivencia de la democracia electoral en estas condiciones de inequidad puede ser precaria e incierta.

La disonancia entre las experiencias de vida y los mensajes recibidos de los líderes y medios de opinión tradicionales ha llevado a que un gran porcentaje de la población haya perdido la fe en sus dirigentes.  

Lo novedoso radica en el uso de las redes sociales para articular tendencias de opinión independientes que compensan las de los medios tradicionales, al mismo tiempo que se usa la Internet para manipulaciones y engaños cada vez más frecuentes. Ligado a esto parece presentarse una cierta reserva a la hora de expresar opiniones y posiciones en las encuestas, lo que ayudaría a entender las dificultades de estas para hacer pronósticos acertados.

Si estas tendencias se mantienen podríamos ver no solo nuevas sorpresas políticas en el futuro sino la conformación de una opinión crecientemente autónoma y crítica de los poderes imperantes.

 

*Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad Autónoma de Manizales. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

** Economista de la Universidad Nacional, M.A en Sociología de Kansas State University, Ph.D. en Sociología de la Universidad de Wisconsin,  docente y consultor a comienzos de la vida profesional, técnico y consultor de organismos internacionales en el medio, y actualmente docente y coordinador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Manizales.

 

 
 

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