¿En qué va el proceso de paz con el ELN? Retos y oportunidades para el 2024
Foto: Facebook: Alto Comisionado para la Paz

¿En qué va el proceso de paz con el ELN? Retos y oportunidades para el 2024

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Las negociaciones con el ELN son fundamentales para la paz en Colombia. ¿Por qué son tan importantes, cuáles son sus principales retos y cuál su futuro?

Paloma Bayona*

Balance del 2023

Cada vez que los analistas se refieren al proceso de paz con el ELN dan a entender que “está en un punto clave” o que “atraviesa un momento difícil”. Esto es normal en el tire y afloje de una negociación, y no debe interpretarse como si el proceso estuviera siempre en crisis.

Pero la sociedad civil necesita ver las ventajas de apostarle a la paz y al diálogo. Por eso es clave la prórroga del cese al fuego que tanto esperamos en este sexto ciclo de negociación. El senador Iván Cepeda confirmó que el quinto ciclo había finalizado con resultados precisos y concretos, y que entraban a un sexto ciclo con el propósito de renovar el alto al fuego y formalizar un compromiso serio para suspender el secuestro y avanzar en la participación.

Por su parte, el presidente Petro condicionó la prórroga del cese al fuego a la voluntad de paz del ELN. Este mensaje de la delegación debe celebrarse, pues más que alzar las tensiones sobre la mesa, estas posturas demuestran firmeza en la voluntad de paz y le exigen seriedad y compromiso al proceso.

Puede Leer: Un nuevo proceso de paz con el ELN: ¿llegará el fin del conflicto?

Los nudos de la negociación

Hay tres nudos de la negociación de cara a este ciclo de conversaciones que quiero resaltar y que, si se desatan, permitirán que el proceso fluya mejor.

Primer nudo: cese al fuego y la eliminación del secuestro. Estos son unos de los retos para el sexto ciclo de negociaciones que empezó el 22 de enero. Ambos van de la mano, pues si se logra transformar el cese al fuego en un cese de hostilidades, la guerrilla se vería obligada a suspender el secuestro.

Es necesario que la presencia del Estado en el territorio no se dé únicamente como una gestión de crisis, sino que se traduzca en la ejecución de acuerdos que reduzcan la violencia a corto y largo plazo.

Foto: X: Alto Comisionado para la Paz - La delegación del gobierno debe exigir al ELN un cambio de comportamiento con la sociedad civil y trabajar en disminuir las confrontaciones con otros grupos armados que también tienen voluntad de paz.
Lo más urgente es que esta renegociación del cese se enfoque en la protección de civiles, pues si se tienen protocolos claros, comprometidos con la paz y guiados por el Derecho Internacional Humanitario, el secuestro debe quedar prohibido. Como señaló Elizabeth Dickinson en una entrevista para el podcast “Así está la vaina”, además de prorrogar el cese al fuego hay que complementarlo, pues los lineamientos son muy generales y la ausencia de especificidades permite que las violaciones al cese sean justificables.

Aquí radica la importancia de garantizar que salvaguardar la vida de las comunidades confinadas al conflicto. El acuerdo que tenemos hoy está enfocado en disminuir las confrontaciones con la fuerza pública. Como lo señalamos en un informe de seguimiento publicado por la Línea de Conflicto y Paz del Cinep/PPP, estas confrontaciones se han disminuido considerablemente con el paso de los años.

El ELN ha estado históricamente inmiscuido en disputas por diferentes intereses regionales, lo que implica que las confrontaciones no se reducen solo a la fuerza pública. De hecho, durante los últimos años los enfrentamientos entre la fuerza pública y el ELN se asemejan a la cantidad de enfrentamientos entre el ELN y otros grupos armados, en especial las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo.

Segundo nudo: grave situación humanitaria. El conflicto armado ha cambiado tanto a la idea de guerra contrainsurgente del siglo pasado que hoy en día el control de economías ilegales y territorio son lo que determinan las lógicas del conflicto. He ahí la pertinencia de la Paz Total como política que reconoce la importancia de los diálogos simultáneos con varios grupos y comunidades. Este cambio en las dinámicas del conflicto ha puesto a territorios como Buenaventura, Cauca, Nariño el Catatumbo, entre otros, en una crisis humanitaria.

Paradójicamente, muchos de los grupos que ejercen esta violencia en el territorio están activamente en negociaciones con el gobierno. En ese sentido, la delegación gubernamental debe exigir que el ELN y demás grupos armados como el Estado Mayor Central cambien su comportamiento con la sociedad civil para recibir el beneficio de no tener confrontaciones con la fuerza armada y que trabajen para disminuir confrontaciones con otros grupos que aparentemente también tienen voluntad de paz.

Se celebra entonces que en medio de esta crisis humanitaria se dé la “Toma del pacífico por parte del Gobierno Nacional”. Sin embargo, las necesidades que reclama la población en esta región gravemente azotada por el conflicto armado, especialmente en los últimos años, ya han sido expresadas por la comunidad y sus voceros y voceras en repetidas ocasiones.

Es necesario que la presencia del Estado en el territorio no se dé únicamente como una gestión de crisis, sino que se traduzca en la ejecución de acuerdos que reduzcan la violencia a corto y largo plazo. Esto comienza por avanzar en la ejecución del acuerdo de paz firmado en 2016.

Tercer nudo: mecanismos de verificación. La metodología de negociación que se ha manejado con la Paz Total es pertinente, pues a medida que se vayan negociando aspectos entre las delegaciones, se irán ejecutando en diferentes regiones del país. Esto es valioso porque permite experimentar la paz en la cotidianidad sin necesidad de que dependa de la futura firma de un acuerdo.

Sin embargo, una metodología de este tipo exige de mecanismos que le hagan seguimiento a esta ejecución paralela a la negociación. Es preocupante que estos no han tenido el peso suficiente que necesitan. Para el caso del cese al fuego con el ELN, el mecanismo ya está instalado. Sin embargo, el aparato burocrático para la paz se debe movilizarse en pro de garantizar su efectivo funcionamiento.

¿Qué viene?

En una entrevista con El País, Vera Grabe la reciente nombrada jefe de la delegación del Gobierno Nacional con el ELN señaló cuáles son los cuatro carriles para la paz: la participación, el cese al fuego, las acciones humanitarias y las zonas críticas. Además, reconoció que las negociaciones tienen que mostrar resultados para la gente a la vez que lograr que las personas se apropien de la paz. Este énfasis en la ejecución de los acuerdos que ya fueron planteados es precisamente lo que el proceso necesita.

Lo más urgente es que esta renegociación del cese se enfoque en la protección de civiles, pues si se tienen protocolos claros, comprometidos con la paz y guiados por el Derecho Internacional Humanitario, el secuestro debe quedar prohibido.

De manera general, este debe ser el año de la ejecución para el gobierno Petro. Si consigue traducir sus voluntades de cambio social y construcción de paz a compromisos en los territorios, las comunidades sentirán que sus condiciones de vida mejoran.

En este llamado a la ejecución, los enfoques étnicos y de género son supremamente importantes, pues si se garantiza una ejecución de acuerdo con este enfoque diferencial, las metas a corto y mediano plazo le darán más viabilidad el proceso y prioridad a la seguridad de la población civil en las negociaciones. Además, blindarán la legitimidad del proceso.

Lea en Razón Pública: ¿Y los demás secuestrados por el ELN?

Acerca del autor

Paloma Bayona

*Politóloga de la Universidad Javeriana e investigadora de la línea Conflicto, Estado y Paz en el Cinep/PPP.

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*Politóloga de la Universidad Javeriana e investigadora de la línea Conflicto, Estado y Paz en el Cinep/PPP.

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