Inicio TemasEconomía y Sociedad (V) La crisis, además, nos va a llegar: ¿qué hacer? / Especial – Colombia y la crisis económica mund

(V) La crisis, además, nos va a llegar: ¿qué hacer? / Especial – Colombia y la crisis económica mund

Escrito por César González

César gonzalez

En Colombia la recesión será peor de lo que dicen y además no estábamos tan bien como nos dicen, pero aún tenemos un espacio de maniobra.  Un análisis completo sobre la situación y las perspectivas económicas, redactado en cinco Partes que se pueden leer por separado. Parte V*

César  González Muñoz **

La transmisión de la peste

La demanda interna venía debilitándose desde finales de 2007. Este rasgo  especial del ciclo colombiano debe ser objeto de un análisis serio. El régimen pretende culpar a la peste de todos los problemas que se ciernen sobre la economía colombiana. La peste, como siempre, viene de afuera.

La crisis avanza y golpeará inevitablemente a Colombia. ¿Mediante cuáles canales de transmisión?

1. Contracción de las exportaciones.

  • El desempeño de las exportaciones "tradicionales" (exceptuando las de café) afectará, en primer lugar, las cuentas de ingreso fiscal a escala nacional y regional. El gobierno nacional tiene esperanzas de que la inversión pública a cargo de los departamentos y municipios tenga un salto en 2009; pero las entidades territoriales receptoras de regalías originadas en la extracción, el transporte y la transformación industrial de hidrocarburos tendrán que ajustar sus proyecciones de rentas por este concepto en un porcentaje que podría ser superior al 25% – con lo que esto implica para los programas de inversión.
  • Las exportaciones "tradicionales", excepto café, no contribuyen significativamente a la generación directa de empleo e ingresos. Pero las implicaciones de una fuerte baja del precio del café para las economías regionales respectivas sí serían enormes.
  • Los destinos dominantes de las exportaciones "no tradicionales" – Venezuela, Estados Unidos y Ecuador – tendrán este año una contracción de demanda. Las proyecciones más frecuentes hablan de una caída del PIB del orden del 2% en Estados Unidos y 3% en Ecuador y Venezuela. En el caso de Venezuela, podría mantenerse la demanda por una variedad de productos colombianos de consumo básico; la reducción del mercado podría darse por la vía de la imposición de intensos controles cambiarios y, por tanto, de un aumento del riesgo de transferencia de divisas a los exportadores.

2. Contracción de la Inversión Extranjera Directa, o de las entradas de capital registradas como tales. El cierre del crédito y la recesión de los mercados primarios congelará proyectos de inversión extranjera auténtica en el aparato productivo nacional. Si fuera cierta la sospecha de que una parte de los registros de IED tiene en realidad otros destinos, no es posible prever cómo se comportará ese rubro de las cuentas externas.

3. Contracción de las remesas familiares, originada en la reducción del ingreso de los remitentes o en un aumento de la percepción del riesgo de desempleo.

 4. Contracción, o cierre, de los instrumentos de financiación externa tanto al sector público como al privado.

Así pues, la economía colombiana tendrá que enfrentar los factores endógenos que han puesto en evidencia su volatilidad y la corta duración de la fase expansiva del ciclo y, además, los factores originados en la crisis económica mundial, cuyo tamaño está excediendo las expectativas ( o las ilusiones) de las autoridades y de la ciudadanía trabajadora y empresaria.

Con alta probabilidad, en 2009 la economía colombiana va a contraerse. La recesión no será tan profunda como la de hace diez años, pero parece inevitable una caída del PIB. Pronto veremos las cifras revisadas.

Mientras tanto, ¿qué hacer?

En Colombia no se trata solamente de vadear el pantano de la recesión internacional, sino de encarar también sus debilidades "estructurales", para salir de la mediocridad. Pero hay que ir primero a lo primero.

1. Enfrentar la realidad, tal cual es. Los gobernantes y sus amigos incondicionales tienen la obligación de transmitir una dosis mínima de optimismo, a pesar de sus propias angustias. Pero la manía obsesiva de pintar pajaritos en el aire termina castigando al honorable público, y a los pintores también.

2. Concentrarse en las posibilidades de manejo de la recesión mediante instrumentos de política monetaria y fiscal, bajo los imperativos del orden institucional existente.

3. La prensa publica en estos días algunas visiones interesantes de una nueva economía colombiana, capaz de producir las "mercancías sociales" indispensables. Sólo que tales visiones no producen propuestas concretas y trabajables para que el Estado cumpla, en el muy corto plazo, con su obligación de proteger a la gente contra la tormenta que se avecina.

Estas visiones dejan la impresión de que las políticas públicas actúan de inmediato, o de que el tiempo de las decisiones del Estado se puede reducir al tamaño de una nuez, o de que el proceso político para reformar instituciones como el Banco de la República puede darse en un instante, o de que el salario mínimo, los aranceles o el régimen cambiario pueden transformarse en un abrir y cerrar de ojos. Esa clase de propuestas abunda, desafortunadamente, entre los críticos del gobierno. Muchos de tales analistas parecen sentenciar: "Yo estoy en lo de las propuestas abstractas. La política, y la administración de los procesos concretos, quedan para otros".

4. Las autoridades monetarias colombianas han desempeñado bien sus responsabilidades constitucionales en los últimos años. La política monetaria tiene ahora espacios importantes para actuar sobre la moneda y el crédito. La buena condición del sector financiero permite esperar que la banca sea un buen canal de transmisión de las medidas monetarias y cambiarias de los próximos meses; en este periodo debemos esperar una fuerte reducción de la tasa de interés de intervención del banco central.

5. Ahora bien, la política monetaria tiene limitaciones intrínsecas a la hora de combatir un deterioro tan serio como el que se espera en las condiciones de la demanda. Se requiere una política fiscal anticíclica. El gobierno ha propuesto "una postura fiscal razonablemente anticíclica (sic) en condiciones de sostenibilidad de la deuda, con una priorización de gasto hacia proyectos de infraestructura y de apoyo social y productivo". Esto, en buen romance, significa:

  • Un aumento del déficit del Gobierno Nacional Central programado para 2009 equivalente a unos 3 billones de pesos (0,6% del PIB).
  • Para mantener el aumento del déficit en 3 billones de pesos, el Gobierno Nacional debe "aplazar" gastos por 2,5 billones de pesos.
  • – O sea que el faltante adicional del Gobierno Nacional, relacionado con el cambio en las condiciones locales y externas, se calcula en 5,5 billones de pesos.
  • La financiación de este faltante adicional vendrá de: a) crédito externo de entidades multilaterales, ya contratado; b) utilidades del Banco de la República, transferidas al fisco, mayores de las previstas anteriormente; y c) aumento del valor en pesos de los desembolsos de crédito externo, debido a la mayor devaluación del peso frente a la programada inicialmente.
  • Las prioridades declaradas del gobierno en materia de gasto son: "Infraestructura, inversión social y estímulos productivos".
  • En las cuentas del gobierno sobre su estrategia frente a la crisis externa figuran también gastos públicos departamentales y municipales en proyectos de infraestructura e inversiones privadas por vía de concesiones en transporte masivo, puertos y aeropuertos.

6. En realidad la "postura razonablemente anticíclica" descrita es un potpurrí de gastos ya planeados, algunos parcialmente en ejecución y otros diferidos de tiempo atrás, cuya ejecución en el corto plazo es bien dudosa. No es correcto, además, meter planes privados de inversión en el potpurrí.

7. No parece haber fuentes adecuadas de financiación de un déficit público de mayor magnitud, y además hay dudas generalizadas sobre la capacidad efectiva del gobierno nacional para emprender nuevos proyectos de infraestructura estimulantes de la demanda interna.

8. Finalmente, hay dos consideraciones que debieran estar en la mente de las autoridades. Por una parte, la holgura percibida en materia de política monetaria. Y por la otra, la conciencia de que una de las grandes limitaciones para la ejecución de una política fiscal seriamente anticíclica es la disponibilidad de fuentes adecuadas de financiación.

9. Entonces, en esta época de pragmatismo extremo en todas partes del mundo, ¿No deberían sentarse el gobierno y el Banco a discutir sobre la posibilidad de una financiación del banco central al gobierno? Bueno, quizás no deberían: antes de cualquier debate doctrinario, esta posibilidad quedaría eliminada por la incapacidad estatal de emprender las obras públicas involucradas.

10. Sentarse a esperar, entonces, el choque de trenes.

 

* Además de este artículo le invitamos a leer las otras Partes del informe especial: (I) Un resumen inicial(II) ¿Qué tan grave es la crisis mundial? (III) Colombia ya tenía un problema estructural,  (IV) Colombia: la difícil coyuntura  y (V) La crisis, además, nos va a llegar: ¿qué hacer?  

 

 **Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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