
Una teoría política de los magnicidios
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El pasado sábado 13 de julio se presentó el intento de asesinato del candidato a la presidencia de EEUU por el Partido Republicano, el expresidente Donald Trump. Aunque fallido, el hecho entra en la categoría de lo que en ciencias sociales se conoce como magnicidio, o, en este caso más concreto, un intento de magnicidio.
A diferencia de otros fenómenos de violencia política, como las guerras, revoluciones, genocidios, golpes de Estado, terrorismo y demás, el estudio de los magnicidios no ha sido tan ampliamente abordado -salvo contadas excepciones- por la teoría política contemporánea o la política comparada.
Podemos definir el magnicidio como el asesinato de una persona poderosa o una figura pública muy relevante dentro de alguna esfera social, como la política, la cultura, la economía, etcétera, asesinato que por lo general tiene algún propósito estratégico.
Pese a estar un poco descuidado su estudio en la actualidad, la reflexión sobre el asesinato de figuras políticas relevantes o gobernantes no es para nada nueva. La discusión sobre el magnicidio puede remontarse al concepto de tiranicidio en la antigua Grecia, que significa literalmente muerte al tirano, es decir, ese gobernante que ha dejado se ser virtuoso y se ha corrompido. También encontramos antecedentes en las teorías sobre la justificación de los regicidios -o muerte al rey- que se desarrollaron en la Edad Media y que influyeron en algunas de las ideas que guiaron las revoluciones burguesas posteriores los siglos XVIII y XIX.
Pero estas definiciones centraban el blanco principalmente en los gobernantes. En la actualidad la definición no solo se aplica al asesinato de mandatarios o aspirantes a serlo, sino también a otras figuras públicas muy relevantes para la sociedad, que pueden estar incluso ajenas a la arena político electoral, pero su influencia puede ser muy importante.
Teniendo esto en cuenta, vamos a construir una tipología exploratoria sobre los distintos tipos de magnicidios que se pueden presentar en la actualidad, combinando dos criterios: 1) la naturaleza del blanco y 2) si el propósito del asesinato es generar terror o hace parte de una campaña eliminacionistas más amplia.
Tipología de los magnicidios
| Blanco del asesinato | |||
| Figura Pública | Mandatario /Candidato | ||
| Propósito del asesinato | Aterrorizar a un grupo/población | Magnicidio ejemplarizante
| Magnicidio político |
| Exterminar a un grupo/población | Magnicidio genocida
| ||
Fuente: Mercado (2024)
El caso más clásico es el magnicidio político. Este es el asesinato o intento de asesinato de mandatarios, candidatos a elecciones, dirigentes de partidos o movimientos sociales, congresistas y demás integrantes de las elites o contraélites políticas. El intento de magnicidio a Donald Trump es un ejemplo de este tipo.
Pero la historia de EEUU tiene otros ejemplos. El asesinato los presidentes Abraham Lincoln en 1865, James Garfield en 1881, William McKinley en 1901, John F. Kennedy en 1963 o el de su hermano Robert F. Kennedy asesinado en 1968 cuando era candidato a la presidencia por el Partido Demócrata. También se recuerdan los intentos de asesinato de Theodore Roosevelt en 1912, George Wallace en 1972 o Ronald Reagan 1981, entre muchos otros.
Luego tenemos el magnicidio genocida. Este es el asesinato o intento de asesinato de un líder político, económico o cultural muy relevante, que ocurre en el contexto de una campaña genocida más amplia en contra de una población o un grupo. Los asesinatos en Colombia de los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal en 1987 y Bernardo Jaramillo Ossa en 1990, crímenes cometidos en el marco del genocidio político o politicidio del que estaba siendo objeto el partido político de la Unión Patriótica (UP) serían ejemplos de este tipo.
Por último, tenemos el magnicidio ejemplarizante. Este es el asesinato o intento de asesinato de una figura pública muy relevante por su labor, la cual no necesariamente tiene que ser parte de la arena político electoral. Por ejemplo, el asesinato del Juez y Fiscal italiano Giovanni Falcone en 1992 por parte la mafia siciliana, o en Colombia el asesinato del Fiscal Rodrigo Lara Bonilla en 1984 ejecutado por el Cartel de Medellín al mando de Pablo Escobar.
También el asesinato de figuras cultural, intelectual o artísticamente importantes para una sociedad, como el asesinato del humorista Jaime Garzón en 1999 por parte del paramilitarismo en Colombia, o el de Monseñor Óscar Arnulfo Romero en 1980 en el Salvador por parte de agentes del Estado, serían ejemplos de este tipo de magnicidios ejemplarizantes, que lo que buscan es generar terror o mandar un mensaje a cierto público.
En ocasiones se nos olvida que magnicidios o intentos de magnicidios estuvieron relacionados con el inicio de ciclos de violencias profundamente homicidas en nuestra historia, como la Primera Guerra Mundial, el genocidio en Ruanda, o para no ir muy lejos, nuestra época de La Violencia bipartidista en los 50s. Los magnicidios, como cualquier otro fenómeno de violencia política, requieren de nuestro profundo estudio y comprensión.
Acerca del autor

Armando José Mercado
*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.
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