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Una propuesta para que la negociación del paro sea efectiva

Escrito por ​Iván Dario Hernández​
Ivan Hernandez

El diálogo, la empatía y la cooperación son las mejores herramientas para resolver conflictos como este*.

Iván Darío Hernández**
Los poetas ofrecen a los hombres nuevos ojos para ver el mundo y cuando se ve el mundo con ojos nuevos, se puede entonces cambiarlo.
Franz Kafka

La Misión de la negociación

Para que la negociación entre el gobierno y los sectores en paro funcione, propongo una “Misión a-la-Mazzucato” es decir, una ruta o vía escalonada con metas y resultados que nos permita salir de la crisis actual a través de la empatía y la creación de metas comunes.

El objetivo consiste en proporcionar una “ayuda metodológica” para que el gobierno y los manifestantes se organicen en comisiones y encuentren una solución (aunque sea parcial) a la crisis. La figura 1 muestra cómo debería funcionar la Misión de la negociación de comisiones.

Figura 1. Misión de la negociación: ruta de acción para la resolución o disolución de la crisis (a través de la empatía y la emergencia de metas comunes)

Empatía, antipatía y apatía

La Misión de negociación deberá ser codiseñada y acompañada por una comisión plural, empática y participativa. Debe ser plural para garantizar que reúna los distintos puntos de vista sobre los problemas y desafíos que la Misión procurará resolver y debe ser empática para que los actores involucrados superen las «barreras dispáticas» que promueven la polarización e impiden el diálogo.

Es importante señalar que empatía no es sinónimo de simpatía, pues el hecho de que alguien entienda y respete la opinión de otra persona, no significa que comparta dicha opinión o análisis. De hecho, puede sentir antipatía o apatía hacia dichas posturas.

Las comisiones no deben concentrarse en buscar un ambiente donde todos simpaticen entre sí, sino en preservar la diversidad de explicaciones de un problema. De esa forma, todos los integrantes de las comisiones entenderán y respetarán las distintas ópticas, pero no compartirán la explicación el problema. Para lograr que esto suceda, la Misión debe tener el carácter participativo y dialógico propio de la investigación-acción-participativa.

Este enfoque busca encontrar soluciones proactivas o, en palabras de Andrés Oppenheimer, soluciones de cara al futuro. Es hora de dejar nuestra obsesión por el pasado y empezar a mirar hacia adelante.

Foto: Twitter: David Racero - La Misión de la negociación trata entonces de proponer una ruta de acción para atender satisfactoriamente las demandas o peticiones de los distintos actores.

Metas comunes

En el marco de los diálogos participativos, empáticos y plurales donde hay cabida para la simpatía, la apatía y la antipatía, es fundamental avanzar hacia la construcción de metas comunes.

Imaginemos que dos hermanos que quieren ver su programa distinto a la misma hora, pero solo tienen un televisor. Una forma de resolver el conflicto sería de forma autoritaria. Por ejemplo, que sus padres decidan que ninguno puede ver su programa favorito.

Otra forma de abordar el conflicto es intercalar el uso del televisor entre los hermanos.

La Misión de negociación deberá ser codiseñada y acompañada por una comisión plural, empática y participativa.

La tercera fórmula consiste en que sus padres les propongan otro plan como ir al famoso Circo del Sol o ver una película en familia. ¿Pero qué pasa si no hay dinero suficiente para ir al circo ni para ir a cine? En ese caso, habría que pensar otra forma de resolver el conflicto sin acudir al autoritarismo ni a la violencia.

Para obtener rosas, necesitamos plantar rosas, y no esperar a que lluevan rosas. Debemos crear las condiciones para que florezcan. Lo mismo ocurre con la negociación de los distintos sectores del paro: debemos crear las condiciones necesarias para que el diálogo sea posible.

Para que el diálogo florezca, es importante tener conocimientos sobre “emergentismo” y pensamiento sistémico. Las y los “jardineros sistémicos”, cambian las condiciones locales sin alterar las condiciones generales con el fin de cambiar las interrelaciones de los actores involucrados.

Además de convocar a los actores relevantes, hay que ocuparse de que sus interrelaciones sean diversas y cambiantes, pues el conflicto se disuelve si emergen metas comunes o correlacionadas positivamente, es decir, metas que exigen cooperación entre los actores porque solo pueden ser conquistadas si ambos actores las consiguen.

Ocurre lo contrario con las metas que se correlacionen negativamente: aquellas que se consiguen si el otro actor pierde. En este caso, podemos esperar que los actores compitan entre sí.

También existen metas no correlacionadas que pueden ser alcanzadas independientemente de si el otro actor las consigue o no.

Si vemos el conflicto con antipatía, trataremos de competir, pero si sentimos empatía y construimos metas comunes buscaremos cooperar.

Si retomamos la analogía de los hermanos, habría que buscar qué intereses tienen en común para buscar un programa que les guste a ambos. Si logran encontrarlo, tratarán de cooperar así hayan peleado previamente. Se trata de una salida efectiva que no acude al autoritarismo.

En ese orden de ideas, la Misión de negociación propiciaría la búsqueda de metas comunes entre las distintas comisiones, pues solo así será posible superar la crisis –al menos parcialmente–. Así mismo, deberá encontrar formas sanas de abordar las metas que se correlacionan de forma negativa.

El propósito de la Misión sería lograr una negociación satisfactoria y efectiva. Sus principales estrategias serán la empatía, el diálogo y la cooperación. Si todo sale según lo previsto, no solo será posible superar la crisis, sino lograr una mayor cohesión social.

*Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad de Ibagué. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

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