Una candidatura de Petro en el 2022 favorecería a la derecha - Razón Pública
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Una candidatura de Petro en el 2022 favorecería a la derecha

Escrito por Miguel Antonio Galvis
Miguel Antonio Galvis

Las aversiones hacia Gustavo Petro hacen poco viable la unidad de todos los sectores alternativos. Estas son las alianzas en la mira, y las fórmulas que podrían derrotar a la derecha.

Miguel Antonio Galvis*

Buenos vientos para los alternativos

El año que comienza será de alto voltaje político. Con miras a las elecciones del 2022 —las del Congreso en marzo y las presidenciales en mayo—, en el 2021 se irán decantando las alianzas y candidaturas de los distintos sectores políticos.

Los políticos alternativos —izquierda tradicional, de centro e independientes— parecen tener el viento a su favor. Es claro que el gobierno actual no ha logrado representar a los diversos sectores de la sociedad, pues es la viva imagen de los intereses de los gremios económicos, especialmente de la banca y de sectores rurales emergentes.

Aunque los alternativos nunca han gobernado en el ámbito nacional, han llegado en dos oportunidades a la segunda vuelta presidencial: la primera en 2014 con Antanas Mockus y Sergio Fajardo, y la segunda en 2018 con Gustavo Petro y Ángela María Robledo. Los sectores democráticos tampoco han llegado a tener mayorías en el Congreso; pero, unidos en bancada de oposición al gobierno de Duque, hoy representan un poco menos del 20% en el Senado.

La aversión hacia Petro

La unidad de todos los sectores alternativos es poco probable, por lo menos mientras Gustavo Petro esté en el escenario como precandidato presidencial. Algunos sectores de centro, independientes e incluso de izquierda sienten desconfianza hacia el exalcalde por varios motivos:

  1. En vez de responsabilizarse por sus desaciertos en la pasada campaña presidencial, culpó a Sergio Fajardo por no haberlo apoyado.
  2. Quiso imponerse como jefe de la oposición en el Congreso, lo cual hizo que algunos se arrepintieron de haberlo apoyado en la campaña.
  3. Insistió en una candidatura de la Colombia Humana para las pasadas elecciones a la alcaldía de Bogotá, sabiendo que no podía ganar. Para muchos, esta decisión fue una jugada mezquina hacia Claudia López.
  4. Perdió al grueso del movimiento de mujeres al imponer para la Alcaldía de Bogotá la candidatura de Hollman Morris, quien tenía una investigación andando por violencia de género.
  5. Desde cuentas que lo apoyan en redes sociales se impulsaron campañas en contra de Sergio Fajardo, identificándolo como uribista y aliado del paramilitarismo. A pesar de falsas, las acusaciones han logrado desprestigiarlo.
  6. Frente a la alcaldía de Claudia López se declaró primero independiente y luego en oposición. Sus simpatizantes también la han señalado como peñalosista en redes sociales.
  7. Angela María Robledo, representante a la Cámara, renunció a Colombia Humana por hostigamientos de parte de miembros del movimiento.

La aversión hacia Petro hace poco viable la unidad de todos los sectores alternativos. Eso podría cambiar si Petro decidiera invertir su capital político en encabezar una lista al Congreso —ojalá en unidad o coalición con los demás sectores alternativos— para mejorar su posición en el legislativo. En el 2026 podría buscar una candidatura con mejores opciones de ganar y un mayor margen de gobernabilidad. Esta opción sería coherente con su propuesta de impulsar transformaciones profundas en el sistema político, económico y social de Colombia.

Foto: Facebook Gustavo Petro Hay que pensar en unir fuerzas para poder llegar al poder en 2022

Las alianzas posibles

Pero en el escenario actual, y con Petro aspirando a la presidencia en 2022, los alternativos podrían dividirse en dos grupos: los independientes y la izquierda.

Los independientes incluirían a Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y los múltiples precandidatos de la Alianza Verde. También podrían estar en esta coalición los amigos de la paz que se han denominado socialdemócratas, entre ellos Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo, Roy Barrera y Jorge Enrique Robledo con su nuevo partido Dignidad.

Algunos sectores de centro, independientes e incluso de izquierda sienten desconfianza hacia Petro

En la izquierda estarían el Polo Democrático Alternativo, la Unión Patriótica, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS) y el grupo significativo de ciudadanos Colombia Humana, todos apoyando la candidatura de Gustavo Petro.

El calendario electoral está diseñado para dificultar la unión entre estos sectores alternativos. El Consejo Nacional Electoral, compuesto mayoritariamente por los partidos tradicionales y en el gobierno, no separan las fechas para hacer consultas internas de las consultas interpartidistas. Así se dificulta el proceso de unidad y se favorece la dispersión.

¿Un alternativo puede ganar la Presidencia?

Ni la izquierda ni los independientes han gobernado, ni han sido mayoría en el Congreso, de modo que no tienen experiencia nacional. Han crecido —especialmente los sectores independientes—, pero siguen siendo una minoría en número de ediles, concejales, alcaldes, diputados, gobernadores y congresistas.

En el 2018, la estrategia de Gustavo Petro y Ángela Robledo de pararse en el polo opuesto a la derecha dura les permitió crecer en la primera vuelta, pero no recoger a los sectores independientes en la segunda. En una segunda vuelta en el 2022, a la derecha le convendría enfrentarse —de nuevo— a una fórmula de izquierda en cabeza de Gustavo Petro, sobre todo si el odio y el miedo se imponen como el tono de la campaña.

Los alternativos podrían dividirse en dos grupos: los independientes y la izquierda.

En cambio, en una segunda vuelta, una fórmula como la de Galán y Fajardo tendría garantizado el apoyo de un sector de la izquierda, y además en el un sector de votantes que simplemente están hastiados de la corrupción, el abuso de poder y la politiquería que impera en las toldas de la coalición del actual gobierno.

Ante la división de los sectores independientes y la izquierda se corre el riesgo de que una coalición de la derecha gane en primera vuelta. Si la derecha también se divide, es probable que vaya a segunda vuelta un candidato de la derecha y uno de los alternativos.

Los electores alternativos tienen que ejercer un voto inteligente y razonado, para valorar y escoger qué opción tiene mejores posibilidades de llegar y de gobernar. De los ciudadanos y ciudadanas depende escoger entre una opción basada en la emotividad o en argumentos y razones ajustadas a este momento particular de la historia nacional.

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