Un verdadero aire para Air-e - Razón Pública

Un verdadero aire para Air-e

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El anuncio de un inminente apagón en el Caribe colombiano prende las alarmas sobre la capacidad de las empresas prestadoras del servicio de energía de la región de encontrar una salida a la crisis.

Uno de los temas complejos que confronta el nuevo gobierno del presidente Abelardo de la Espriella es el energético. Y dentro de este, la situación de la empresa Air-e, que presta servicio a varios departamentos de la Costa Caribe, se cuenta entre las más delicadas. En un escenario con alta probabilidad de racionamiento de energía ante un fenómeno del Niño que se prevé fuerte, la atención de la situación –no sólo de esta comercializadora de energía sino de los ciudadanos y empresas que se relacionan con la misma– es urgente.

Air-e atiende los mercados de Atlántico, Magdalena y La Guajira y se creó durante el gobierno de Ivan Duque como una solución al fracaso de Electricaribe. Pero no lo fue, y podría decirse que hoy la situación es aún más grave que entonces. Ni los privados que compraron y operaron la empresa hasta septiembre de 2024, ni el gobierno del presidente Petro que la intervino, lograron sacar adelante el tema. Es un caso de estudio de gerencia pública donde modelos tanto privados como públicos han fracasado

Hoy la empresa, según cifras entregadas por gremios y acreedores, debe por concepto de suministro de energía entre $2.1 y 2.5 billones de pesos y en total sus deudas superan los $3 billones. Cifras estas que la compañía no tiene capacidad de generar para saldar su deuda. Según datos que en algún momento entregó Air-e, las pérdidas técnicas o por robo están cerca del 30 %, y de lo que sí se factura el recaudo es bastante bajo. En cifras gruesas, de 100 pesos de energía que compra, 30 se pierden entre razones técnicas y por robo, y de los 70 restantes pagan 50. Mes a mes el déficit crece y no es susceptible de cubrirse en el mediano plazo, quizás nunca, dadas las características del mercado

De otro lado, los proyectos de mejoramiento de infraestructura están retrasados o no se han iniciado, lo que deteriora la calidad del servicio y la posibilidad de reducir las pérdidas técnicas. Buena parte de la red opera de forma radial y cualquier daño tiene un impacto en zonas extensas, deteriorando la calidad del servicio.

Su posición en el mercado de compra de energía es débil por la deuda que tiene y por su imposibilidad de entregar garantías, lo que la obliga a comprar mayor cantidad de energía en bolsa, encareciendo la tarifa y dificultando aún más el pago por parte de los usuarios.

A los problemas financieros se suma la deuda que tiene el Gobierno central por materia de subsidios; el hecho es que una importante cantidad de entidades públicas no pagan su factura, y subsiste la deuda de los usuarios por la opción tarifaria decretada por el gobierno Duque durante la pandemia.

Por último, y no menos importante, a la ya de por sí elevada factura las administraciones municipales y departamentales, le han cargado cobros como alumbrado público y tasa de seguridad, haciéndola aún más impagable. En resumen, una situación muy delicada que podría acarrear el colapso de Air-e.

Air-e, a meterle gerencia

Lo primero que hay que hacer para suministrarle aire a Air-e es ponerle gerencia al tema. Los logros de los privados que compraron la empresa fueron pocos y desde que esta se intervino el 12 de septiembre de 2024 han pasado seis gerentes sin que se noten mejoras; por el contrario, la situación no ha hecho sino empeorar. Indicadores como pérdidas o cartera se deterioraron. La empresa no ha colapsado al no ser exigible el pago a los generadores. Sin embargo, estos no aguantan más

Ponerle gerencia pública al tema implica aclarar las cifras de la situación y gestionarla con eficacia y eficiencia mientras se adopta una solución estructural. Esto pasa por revisar costos y adelantar acciones que produzcan victorias tempranas e identificar, además del tema financiero, otras alertas de apagón. Un compromiso para mejorar indicadores de pérdidas es urgente.

En el tema de caja, el Gobierno Nacional y los locales deben ponerse al día para aliviar las deudas y evitar que la crisis de Air-e arrastre a buena parte del Sistema Eléctrico Nacional.

Paralelamente, abordar con racionalidad y efectividad el tema de las inversiones en infraestructura; para ello  el Gobierno Nacional debería proponer hacer uso de recursos de regalías de departamentos y municipios. Estas inversiones aumentan la confiabilidad de la red y pueden reducir parte de las pérdidas negras.

Otro frente es el de la compra de energía. Air-e difícilmente puede abastecerse en firme y hacerlo en bolsa es generalmente más costoso, lo que encarece la factura, afectando el problema de capacidad de pago ya mencionado. Aún en un escenario de estrechez fiscal hay que buscar recursos para cubrir el déficit de operación mensual y buscar que contrate suministro a mejores precios. La empresa debería recibir una capitalización que le permita pagarle a los generadores y tener respaldo para contratos de suministro.

Desafortunadamente todo lo anterior, que no es fácil, no basta. Las cifras gruesas muestran una operación inviable. Si se mira a Afinia, la empresa que atiende el resto del mercado del Caribe colombiano, la situación, aunque mejor, no es muy distinta. En manos de EPM de Medellín, reconocida por su gestión no solo nacional sino internacional en materia de servicios públicos, su actual Gerente ha señalado que los indicadores de pérdidas son similares y también presenta un déficit de caja mensual que el holding ha tenido que cubrir.

El problema principal es el mercado que atiende. Los niveles de pobreza en el Caribe colombiano son significativamente más altos que en la Región Andina. Resolver la problemática de un alto porcentaje de robo de energía, o el no pago de la factura es muy complejo para cualquiera. No es un negocio atractivo y la experiencia muestra que los privados que adquirieron no hicieron un buen manejo y abandonaron el barco.

Es necesario pensar en soluciones que atiendan esa realidad, no para cruzarse de brazos y subsidiar las pérdidas, sino para una intervención adecuada que en el mediano plazo haga viable la prestación del servicio en la región. Hay alternativas para evaluar.

Un estudio de Fundesarrollo propone abandonar la idea de una empresa regional y segmentar los mercados viables de los absolutamente deficitarios para concentrarse en soluciones distintas. Habría que estudiarlo en detalle.

Otras propuestas pasan por esquemas mixtos similares a los que permitieron rescatar el servicio de acueducto y alcantarillado en Barranquilla en los años noventa,  con participación de los gobiernos locales y el sector privado a través de los gremios, con aportes de las empresas e incluso de usuarios. Ello combinando con modelo de gerencia de nueva gobernanza permitiría entender y trabajar la cultura de robo y no pago.

El respaldo de alcaldes y gobernadores –tanto para motivar el rescate del servicio como para reducir el costo de la factura reduciendo el valor del alumbrado a su justa proporción– es fundamental. También es interesante evaluar objetivamente experiencias piloto como las de Barranquilla con las granjas solares impulsadas por el alcalde Char y el gobierno de Petro.

Igualmente provechosa puede ser la participación de los privados locales, no aquellos interesados en un negocio, sino quienes quieran aportar a rescatar el servicio. De esa manera Barranquilla dio agua a todo el suroccidente, instaló la micromedición y cambió el panorama de este servicio.

El problema de Air-e requiere todo eso y más: recursos financieros, estrategias novedosas, el compromiso de todos, ¡y gerencia!

Le recomendamos: La inminencia del racionamiento

*Una versión de este texto se publicó en Contexo Media el 26 de agosto de 2026.

Acerca del autor

Arnold Gómez
arnoldgomez@razonpublica.org |  + posts

*Ingeniero Industrial, con MA in Politics y estudios de Doctorado en economía.

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*Ingeniero Industrial, con MA in Politics y estudios de Doctorado en economía.

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