Transferencia tecnológica e innovación: para no seguir inventando la rueda - Razón Pública
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Transferencia tecnológica e innovación: para no seguir inventando la rueda

Escrito por Iván Montenegro
Ivan Montenegro

Ivan MontenegroLa tecnología, la propiedad intelectual y la circulación del conocimiento están hoy articulados en un complejo sistema internacional. Colombia está llegando tarde, pero a través de la transferencia internacional de tecnología y la innovación es factible acelerar el crecimiento y la inclusión social. Los empresarios, las universidades y los centros de investigación son los actores clave. 

Iván Montenegro Trujillo*

La tecnología, gran incomprendida

El distanciamiento observado entre empresas, universidades y Estado con respecto a temas cruciales como la propiedad intelectual y la tecnología, puede explicarse en parte por la recortada percepción empresarial sobre la tecnología como simple suma de artefactos disponibles en el mercado para poder aumentar la productividad. Por su parte en los círculos universitarios, la tecnología suele concebirse como un subproducto dentro del proceso lineal de la innovación.

Ambos enfoques son ingenuos y facilistas, además de francamente inconvenientes para el progreso de Colombia.

Pioneros en Colombia

¡Cuánto habríamos progresado si nuestras universidades hubiesen seguido ejemplos como el de la Escuela Nacional de Minas, con sede en Medellín, a partir de los 1890s! Una sólida formación en ciencias básicas y en ingeniería nacía de la decisión de modificar la realidad a partir de su conocimiento directo, de la experiencia práctica y de la formación del carácter del estudiante, lo cual implicaba un genuino interés de los docentes por los estudiantes [1].   Algunos arquetipos de ese modelo pedagógico fueron los profesores Tulio Ospina y Eduardo Zuleta, educados en Estados Unidos, y el ingeniero civil Alejandro López quien, fruto de esa extraordinaria experiencia universitaria, formuló el megaproyecto colombiano del siglo XIX: el Túnel de la Quiebra, su tesis de pregrado.

López había puesto en práctica su propio método ingenieril en diversas invenciones y hacia 1905 viajó a Estados Unidos en donde, ya graduado, llegó al extremo de trabajar como simple obrero en la fábrica de trenes Baldwin Locomotive Works de Filadelfia [2]. Fruto de su experiencia en Estados Unidos y en México, López desarrolló un método de adaptación de la tecnología que le permitió equipararla con la invención propiamente dicha.

Estamos crudos

El contacto directo con la tecnología es una condición necesaria para el progreso material, pero no es suficiente pues además se requiere conocer y gestionar el conocimiento y en particular el aplicado en desarrollos tecnológicos concretos mediante el uso de las patentes.

  • En Brasil por ejemplo, el cuidado de la propiedad intelectual comenzó hace doscientos años, en 1809, cuando fue expedida una ley de patentes y ya en 1970 se creó el Instituto Nacional de Propiedad Industrial.

  • México en diciembre de 1993 crea el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

  • En Colombia en 1976 se revisa la organización administrativa de la Superintendencia de Industria y Comercio, añadiéndole funciones de dirección, control y coordinación de la propiedad industrial. Pero el tema apenas comienza a discutirse en medios académicos a finales de la década de los 90 [3].

El uso escaso de la propiedad intelectual por parte de los empresarios colombianos [4] se nota en el número de patentes solicitadas entre 2000 y 2009, así:

  • Solicitudes por la vía tradicional, 929 residentes y 3.168 no residentes –generalmente empresas trasnacionales (ETN) –.

  • Patentes solicitadas por la vía PCT (Patent Cooperation Treaty)[5]: 33 por parte de residentes y 10.725 por no residentes.

  • Un exiguo promedio anual de 93 patentes solicitadas por residentes en la vía tradicional, y de únicamente 3 patentes solicitadas por la vía del PCT.

El por qué de las patentes

El sistema de propiedad intelectual es un arreglo institucional que en principio intenta superar fallas de mercado derivadas de la dificultad de apropiación del conocimiento, pues siendo un bien público solo parcialmente excluible, está expuesto a que empresas o individuos se apropien del conocimiento generado por otros, sin incurrir en los costos y riesgos de las inversiones en investigación e innovación.

El sistema de patentes intenta neutralizar dicha falla de mercado de la siguiente manera:

  • En primer lugar, mediante la concesión de un monopolio temporal para el aprovechamiento exclusivo del activo en cuestión (invento, procedimiento), que incentiva al inventor o empresario pues eleva la probabilidad de lograr un retorno adecuado a su inversión e impide que otros lo exploten, a menos que le paguen regalías o le compren el título de propiedad intelectual (PI), con lo cual se busca dinamizar el ritmo y la cobertura de las innovaciones.

  • En segundo lugar, como contraprestación a dicho monopolio, el inventor debe revelar el contenido y alcances de su tecnología, con el propósito de propiciar innovaciones adicionales.

Otra falla de mercado susceptible de ser neutralizada es la asimetría de información en el caso de proveedores y compradores o licenciatarios de tecnología. Instrumentos como los contratos tipo y la certificación de consultores o de intermediarios tecnológicos –brokers– ayudan a corregir esa asimetría.

Algunos analistas consideran que se ha producido la “captura” del sistema de PI por parte de actores privados poderosos, como las grandes empresas transnacionales, lo cual ha desbalanceado un sistema originalmente bien intencionado. En su opinión se justifica plenamente la reforma global del sistema, para atender más al desarrollo de los países que al interés de las transnacionales.

Estamos llegando tarde.

Desde una perspectiva histórica, resulta interesante señalar cómo ya desde el siglo XIX, Estados Unidos aprovechaba las competencias de sus técnicos y obreros para adaptar o desarrollar tecnologías creadas en Inglaterra y copiaban sin escrúpulos tecnologías e innovaciones en beneficio de su sector productivo, ante la debilidad del sistema de PI.

Durante el siglo XX Japón y Corea fueron otorgando importancia a sus sistemas de propiedad intelectual, mediante instrumentos o acuerdos como el patentamiento de modelos de utilidad o las patentes de invención [6].

Hay que tener en cuenta sin embargo, que tanto en Estados Unidos como en Japón y Corea, el progreso tecnológico se facilitó porque los márgenes para la imitación y aún la copia de tecnologías extranjeras eran en su momento mucho más amplios que en la actualidad.

En nuestro caso y el de los países latinoamericanos en general, debemos hacer frente a un contexto institucional donde las exigencias de los sistemas de propiedad intelectual (SPI) se han endurecido, acentuando las restricciones de acceso al conocimiento.

Esta realidad debe tenerse en cuenta en el diseño de la política y de los instrumentos de gestión pública para apoyar el uso del SPI.

Cambios en el escenario

El propio SIP a nivel mundial es hoy objeto de serios debates, particularmente en lo tocante al alcance y el impacto del Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) en los países en desarrollo.

Al respecto se debe mencionar que en octubre de 2005, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) decidió iniciar un proceso para determinar la forma como la propiedad intelectual deberá orientarse para impulsar el desarrollo de los países: “La agenda para el Desarrollo de la OMPI”.

¿Dónde está Colombia?

Ante la imposibilidad actual de copiar e imitar, tal como en su momento hicieron países industrializados y de reciente industrialización, es necesario diseñar con cuidado los SPI en función de la etapa que ha alcanzado Colombia en el proceso de transición tecnológica.

De manera sucinta, dichas etapas son [7]:

  • Conexión con las corrientes mundiales de conocimiento.

  • Alcance o convergencia (catch up).

  • Fortalecimiento de la capacidad de innovación y liderazgo tecnológico.

Países como Colombia están ubicados principalmente en la segunda etapa.

  • Un indicador genérico de haber llegado a esta fase de convergencia es un nivel adecuado de educación de su fuerza laboral, con un buen funcionamiento de las universidades.

  • La respuesta de las empresas es mejorar la calidad, incorporando principalmente nueva tecnología en la agricultura y en otros sectores de bienes primarios, o produciendo bienes relativamente estándares, pero a costo reducido.

  • Este proceso debe ser facilitado por el desarrollo de entidades de innovación relacionadas entre sí y por el aumento de las interacciones con el sector privado.

  • Las actividades de investigación y desarrollo (I&D) empiezan a jugar un rol significativo.

  • Las competencias laborales deben ser más especializadas.

  • Se realizan adaptaciones de tecnología existente.

  • El gobierno comienza a jugar un rol más decisivo en la conducción del proceso, estableciendo los principales componentes del Sistema Nacional de Innovación (SNI), superando las fallas de mercado y de coordinación, y ofreciendo incentivos fiscales y económicos para la I&D y la colaboración entre actores del sistema.

  • Mejora el financiamiento de la I&D.

  • Se generaliza el respeto por los derechos de PI.

Críticas severas el sistema actual de propiedad intelectual

Joseph E. Stiglitz es uno de los críticos más severos del estado actual del sistema de propiedad intelectual y del ADPIC [8]: argumenta que no en todos los casos la propiedad intelectual estimula la innovación y el progreso de la ciencia.

Al argumento de que reforzar la PI aumenta la eficiencia económica, Stiglitz opone el hecho de que la monopolización –derecho a impedir que terceros exploten la invención patentada– reduce tanto la eficiencia como la innovación, debido a que el monopolio reduce el incentivo para innovar [9] y a que patentes de cobertura amplia impiden innovar y proteger tecnologías que impliquen verdaderos progresos tecnológicos.

El monopolio también puede dar pie a posición dominante en el mercado, que reduce la competencia y por ende el incentivo para innovar. Los costos sociales se expresan en pérdidas a corto plazo por los altos precios y estancamiento del bienestar por la lentitud de la innovación.

Las patentes frenan las innovaciones al impedir la difusión y el aprovechamiento del saber. De otra parte, cuando existen “matorrales o enjambres de patentes” (patent tickets), es decir, cuando varias patentes cubren varias ideas relativas a innovaciones, se produce un obstáculo real a la innovación.

Stiglitz plantea que la PI ha desempeñado un rol menor en la evolución de la ciencia, ya que el modelo de “ciencia abierta” exige que la información fluya libremente entre las universidades y los centros de investigación, lo cual es en cierta manera obstaculizado por las reglas de la propiedad intelectual.

Según Stiglitz, las modificaciones que en los últimos años han experimentado los SPI reflejan tanto los cambios de la economía como la influencia política de los intereses empresariales, uno de cuyos ejemplos es el ADPIC.

Este acuerdo impuso en todo el mundo la normatividad sobre PI imperante en Estados Unidos y la Unión Europea, lo cual, según el analista, no conviene ni a los países desarrollados ni a los países en desarrollo.

El SPI no ha funcionado bien, ya que la investigación sobre enfermedades propias de los países en desarrollo es insuficiente y el ADPIC no protege en forma apropiada los recursos genéticos, sus productos derivados y los conocimientos tradicionales.

Mejorar el sistema

De acuerdo con Stiglitz, el SPI debe considerarse como un medio para mejorar el bienestar promoviendo la innovación. La adaptación del SPI debe tener en cuenta que sus beneficios y sus costos pueden ser inversamente proporcionales, según el tipo de países.

En concreto, en los países en desarrollo (PED) es imperativo acceder a los medicamentos a precio de costo, y desde esa perspectiva se han dado pasos en algunas universidades de los países desarrollados (PD), cuyos estudiantes insisten en que como parte de los acuerdos con las empresas farmacéuticas transnacionales, éstas deben proporcionar medicamentos a precio de costo a la población de los PED. Debería existir también mayor aceptación para usar las licencias obligatorias en casos de epidemias y pandemias en los PED.

Con relación al argumento de las empresas transnacionales (ETN) en el sentido de que permitir el acceso a precio de coste a largo plazo implicaría reducir su propia capacidad de investigación, Stiglitz responde con otro argumento: el porcentaje de la inversión que hacen en investigación sobre enfermedades específicas presentes en los PED es muy pequeño con relación al total, y los beneficios que dichas ETN obtienen en los PED también son muy reducidos con relación al total.

Transferencia internacional de tecnología

El concepto de transferencia internacional de tecnología (TIT) se refiere a un proceso donde una parte accede a información técnica de otra, logrando aprehenderla y adoptarla en sus procesos de producción de bienes o de prestación de servicios.

La tecnología puede estar codificada o no, incorporada al capital o expresada en ideas; incluye insumos, procesos y resultados, y cubre los ámbitos de la gerencia y del financiamiento [10].

Cabe destacar el creciente comercio internacional de tecnología entre los países de la OECD, medido a través de los montos de ingresos y pagos por regalías derivados de contratos de licenciamiento de tecnologías.

Los tipos de licenciamiento de tecnología pueden sintetizarse así:

  • Licenciamiento solamente de algunos derechos de propiedad intelectual (PI) destinados a producir determinados bienes o servicios.

  • Licencias sobre la totalidad de los derechos de PI de un ámbito delimitado para poder reproducir, fabricar, usar y vender productos basados en una clase de tecnología: patentes, know how, marcas.

  • Una licencia que incluye todos los derechos de PI requeridos para crear y comercializar un producto que debe cumplir un estándar técnico [11].

  • Además del uso de la tecnología, los acuerdos pueden incluir transferencia de know how –conocimiento no patentado–; se trata de un acuerdo llamado “híbrido” [12].

La importancia de licenciar tecnología como uno de los canales de la TIT reside en que históricamente ha sido y es uno de los medios más importantes para el desarrollo tecnológico y la innovación, ya que evita volver a “inventar la rueda” y fortalece una capacidad nacional de innovación a partir de ella.

Ventana de oportunidad

Colombia y los PED tenemos abierta una ventana de oportunidad para dinamizar la capacidad de innovación mediante la Agenda para el Desarrollo que lidera la OMPI.

Desde 2006 se ha logrado un consenso para trabajar sobre cinco clusters o categorías y 45 propuestas:

  • Asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades.

  • Fijación de normas, flexibilidades, política pública y dominio público.

  • Transferencia de tecnología, tecnologías de la información y comunicación y acceso a los conocimientos.

  • Evaluaciones, apreciaciones y estudios de incidencia.

  • Cuestiones institucionales, incluidos el mandato y la gobernanza.

La categoría “transferencia de tecnología, tecnologías de la información y comunicación y acceso a los conocimientos” incluye la propuesta No. 25, que plantea la exploración de políticas relacionadas con propiedad intelectual para promover la transferencia y diseminación de tecnología, para beneficio de los países en desarrollo y la toma de medidas para la creación de capacidades en ellos, para la comprensión a fondo de las flexibilidades acordadas en los tratados internacionales.

La puesta en marcha de las propuestas se está realizando bajo la metodología de formulación y gestión de proyectos. Ya han sido aprobados 19 proyectos desde abril de 2009, que incluyen 25 recomendaciones de la Agenda [13]. Entre los proyectos en ejecución cabe mencionar el de “Propiedad intelectual y transferencia de tecnología: desafíos comunes-construyendo soluciones”, cuya ejecución se inició en enero del presente año [14].

Para no inventar la rueda

En síntesis: se requiere una gestión de fondo a nivel del proceso de la Agenda para el Desarrollo de la OMPI, y en particular, en los proyectos relacionados con la transferencia internacional de tecnología y el aprovechamiento de las flexibilidades y exenciones en el sistema de patentes.

La importancia a corto plazo de la transferencia radica también en que 9.522 empresas colombianas, 6.558 de industria y 2.964 de servicios, pueden lograr incrementos muy importantes de productividad a través de la transferencia de tecnologías maduras o en proceso de maduración a través de contratos de licenciamiento de tecnología, facilitando la adaptación y la innovación tecnológicas.

Para no “inventar la rueda” en Colombia, es preciso realizar capacitación amplia en búsquedas sistemáticas en bancos de patentes, en negociación y licenciamiento de tecnología, para avanzar ágilmente en un proceso de convergencia tecnológica.

Sugiero además un tema probable e inédito en la agenda universitaria: el relacionado con impulsar la cooperación entre estudiantes y profesores de nuestras universidades con sus pares de los países desarrollados para apoyarlos en su insistencia en que los acuerdos con las empresas farmacéuticas para investigación, comprometan a éstas en proporcionar medicamentos a precio justo en nuestros países.

* Ingeniero Industrial, Magíster en Estudios Latinoamericanos. Formación y experiencia en política de ciencia e innovación, gestión tecnológica, propiedad industrial, desarrollo regional y cooperación tecnológica internacional.

[4] En el cuadro siguiente se observa la actividad en Propiedad Intelectual de las grandes potencias tecnológicas del mundo en comparación con Colombia:

Patentes solicitadas por residentes y no residentes 2008

1

USA

456 321

2

JAPAN

391 002

3

CHINA

289 838

4

KOREA

170 632

5

TAIWAN

83 613

6

GERMANY

62 417

     

37

COLOMBIA

1 981

Fuente: IMD. World Competitiveness Yearbook. 2010

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