¿Qué tan cerca estamos de alcanzar la paz en Ucrania?
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¿Qué tan cerca estamos de alcanzar la paz en Ucrania?

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La realidad actual impide avizorar un pronto acuerdo de paz, entre otras cosas porque las dos partes siguen contando con apoyos firmes que permiten sostener sus posiciones.

Trump ocupó gran parte de su campaña electoral planteando la debilidad de Biden en su política internacional, al que acusó, entre otras cosas, de no poder poner fin a un conflicto que él solucionaría en pocas semanas. Más allá de los esfuerzos realizados por Trump, lo cierto es que el presidente de la primera potencia mundial no ha podido convencer a Putin y Zelensky para acabar con la guerra.

Con respecto a Ucrania, así como en otros asuntos de la política internacional como la guerra comercial, el enfrentamiento entre Israel y Hamás, las relaciones con Europa y su posicionamiento sobre la OTAN, el presidente de Estados Unidos se mostró errático en sus posicionamientos, además de que envió mensajes contradictorios que sin duda parecen no haber colaborado con el proceso de paz. 

La primera reunión entre Zelensky y Trump se dio en París a instancias de Macron en el marco de la reinauguración de Notre-Dame, con la idea de acercar posiciones respecto a las posibles salidas del conflicto. Dicho acercamiento fue importante si se tiene en cuenta que ya es sabida la valoración positiva que el presidente de Estados Unidos tenía respecto a Putin, incluso después de la invasión a Ucrania. 

La reunión de París no tuvo finalmente la importancia esperada si se considera la estrategia desplegada poco después por Trump, al fomentar un diálogo con Rusia en Arabia Saudita sin sentar en la mesa de negociación a ningún país europeo ni a la Unión Europea y, lo que es peor, tampoco a Ucrania. La reunión entre el estadounidense Marco Rubio y el ruso Serguéi Lavrov generó una ola de críticas tanto en Europa como en Ucrania, que rápidamente realizaron reuniones paralelas y formaron un sólido frente común de las principales potencias occidentales con Ucrania.

Como resultado, las primeras jugadas de Trump respecto a Ucrania enviaron un mensaje claro a Putin, ya no solo por lo que implica la reunión comentada en Arabia Saudita, sino también por elevar la apuesta por las declaraciones posteriores a la cumbre, donde se adelantó que Estados Unidos manejaba como posibilidad del reconocimiento de la península de Crimea como territorio ruso, además de entender que Zelensky deberá ceder en los otros territorios ocupados. 

Por si fuera poco, Trump cuestionó el liderazgo del presidente Zelensky al llamarlo “dictador” por no llamar a elecciones y estar pasado en su mandato presidencial. Naturalmente que la permanencia del presidente ucraniano está ajustada a las normas constitucionales por la aplicación de la Ley Marcial y por la evidente imposibilidad de llamar a elecciones en la crítica situación que enfrenta el país.

Los polémicos movimientos de Trump respecto a Ucrania no quedaron allí, sino que los mismos vieron su punto crítico con la humillación sufrida por Zelensky en la Casa Blanca tras una agresión pública del vicepresidente de Estados Unidos, que finalmente contó con la intervención y el apoyo de Trump. La reacción de Zelensky respondiendo a Vance con firmeza derivó en la salida adelantada del presidente de Ucrania de la Casa Blanca y la cancelación de la firma del acuerdo para explotar minerales a cambio del apoyo económico y militar brindado por Estados Unidos al país invadido.

Las imágenes inéditas en términos diplomáticos pronto recorrieron el mundo y generaron un apoyo masivo, principalmente de Europa (incluido Reino Unido) y de Canadá a Zelensky, más allá de la preocupación generada por la inmediata decisión de Trump de cancelar la ayuda militar y económica a Ucrania por lo acontecido. En definitiva, la estrategia inicial seguida por la administración de Trump -si es que existió una estrategia- dinamitó la posibilidad de avanzar hacia un proceso de paz, debido a que los países europeos se unieron con Ucrania para exigir ser parte de las conversaciones.

Como en otros asuntos de la política internacional, Trump fue modificando su posición y hasta podría decirse que la opinión respecto a Zelensky, con el cual finalmente restableció el apoyo económico y militar, pero no sin antes cerrar el polémico acuerdo de explotación de minerales. Progresivamente, Trump fue apartándose de Putin y aumentando la presión para que el país invasor se siente en una mesa de negociación e incluso volvió a verse con Zelensky en Roma. 

De todas formas, sus últimas declaraciones justificando la respuesta de Putin a Ucrania por la destrucción de parte de su fuerza de combate aérea mantiene muy presente la desconfianza en la verdadera posición sostenida por la administración Trump respecto a la guerra.

Los esfuerzos para alcanzar la paz siguen su marcha, pero ya no con el liderazgo de Estados Unidos, sino con un papel más destacado de las potencias europeas (Reino Unido, Francia y Alemania), con una participación creciente de Polonia. Los encuentros entre los líderes europeos y Zelensky son regulares, incluso con visitas a Kiev, lo que es una potente señal de apoyo para Ucrania. 

Recientes intentos por manejar alternativas fueron discutidos entre los líderes europeos y Zelensky con conversaciones telefónicas con Trump, mientras otros esfuerzos de negociación se llevan adelante en Turquía, principalmente por el intercambio de prisioneros y entrega de los cuerpos (hace unos meses se registró con éxito el intercambio de cuerpos y prisioneros, pero actualmente no se han logrado nuevos avances).

En las últimas semanas ciertos acontecimientos postergan cualquier posibilidad de avanzar en un acuerdo de paz, en especial por el importante golpe asestado por Ucrania a bases militares rusas que destruyó decenas de aviones de combate, un golpe planificado hace más de un año desde el propio territorio ruso. Dicho ataque, amplificado a nivel de la prensa mundial y reconocido por Zelensky, presiona a Putin a responder, lo que ocurrió pocos días después en Járkov, la segunda ciudad en importancia de Ucrania. Según la información de medios internacionales, se registró el mayor ataque contra esta ciudad desde el comienzo de la guerra, con cerca de veinte edificios destruidos y varios muertos, además de decenas de heridos.

El contexto actual no parece favorecer un acercamiento y las denominadas líneas rojas establecidas por las partes en el conflicto se mantienen inamovibles hasta el momento. Rusia solicita el reconocimiento de la península de Crimea y de los territorios ocupados en la región del Dombás (cerca del 20% del territorio ucraniano), además del compromiso de que Ucrania no ingrese a la OTAN.

La realidad actual impide avizorar un pronto acuerdo de paz, entre otras cosas porque las dos partes siguen contando con apoyos firmes que permiten sostener sus posiciones. Desde el punto de vista militar, podría decirse que la guerra está estancada, si bien se esperan posibles nuevos avances en el verano europeo. Tanto Ucrania como Rusia asestan golpes que evidencian fragilidades, ya que en los dos casos han llevado con éxito ataques de impacto en el territorio del país enemigo. 

Por tanto, cabe preguntarse ¿cuál es el incentivo de las partes para negociar? Naturalmente que los cientos de miles de muertos en el conflicto golpean a los dos países, y en el caso de Ucrania hay que sumarle la destrucción de su infraestructura, lo que supondrá miles de millones de dólares en reconstrucción. 

Una solución del conflicto necesitará de altas dosis de pragmatismo, partiendo de la base de que el resultado no será justo, especialmente para Ucrania, que es el país invadido (ya desde la anexión de la península de Crimea), por una violación flagrante del principio de la integridad territorial. Las negociaciones deberían involucrar a las altas autoridades de los dos países implicados con un inmediato acuerdo de alto al fuego mientras se sostengan las negociaciones.

La solución a su vez necesitará de miradas largas, quizá pensando en tiempos que vayan más allá de Putin y de Zelensky, esperando los necesarios cambios políticos e incluso sociales que en algún momento se darán en Rusia. El cansancio de la guerra no solo se observa en Ucrania, también en la población rusa (especialmente en las nuevas generaciones), que son rehenes de decisiones tomadas por líderes autoritarios basados en razonamientos en clave de tiempos que no les son contemporáneos. 

China e India juegan un papel en la relación con Rusia no en el apoyo directo, pero sí en el indirecto, lo que tiene que ver con muchos factores que explican el nuevo orden global. Ahora bien, parece necesario involucrar a dichas potencias en las conversaciones para generar mayor presión contra Putin y forzarlo a una negociación. 

Una conversación donde las dos partes consigan lo que hoy están planteando no parece posible, por lo que será necesario ceder en algún punto, por más injusto que esto parezca para Ucrania, descartando el ingreso a la OTAN (Ucrania sostendrá su seguridad con acuerdos de seguridad bilaterales) y dejando de lado, por lo menos por el momento, el reclamo legítimo de recuperar la península de Crimea anexionada ilegalmente por Rusia en el año 2014. Por otro lado, Rusia deberá asumir que no podrá sostener la totalidad de los territorios ocupados desde el año 2023 y ceder territorios que deben volver al control de Ucrania, y tendrá que aceptar el posible ingreso de Ucrania a la Unión Europea.

La solución no es fácil, ya que el mundo observa con atención las concesiones de hecho que se den en ese proceso de paz, ya que lo acordado puede generar un delicado antecedente en la solución de otros conflictos en curso o emergentes. Por otro lado, la Unión Europea se juega en este proceso de paz los años futuros de su relación con Rusia, en un contexto complejo debido al quiebre de la relación entre las potencias occidentales y las presiones de Estados Unidos contra la OTAN.

Mientras tanto, las operaciones militares continúan y aumentan los cientos de miles de muertos, los derechos humanos se violan de forma cotidiana, los crímenes de guerra están al orden del día y las libertades y proyectos de vida de millones de personas están literalmente en pausa.

Ahora bien, para solucionar conflictos de esta dimensión, se necesitan liderazgos y visiones de muy largo alcance, una oferta que lamentablemente no parece estar disponible en el Sistema Internacional actual. 

Le recomendamos: Guerra o Paz en Ucrania – Europa debe renacer de sus cenizas

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Ignacio Bartesaghi
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*Director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay

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Ignacio Bartesaghi

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Comentarios de “¿Qué tan cerca estamos de alcanzar la paz en Ucrania?”

  1. 1. «..al fomentar un diálogo con Rusia en Arabia Saudita sin sentar en la mesa de negociación a ningún país europeo ni a la Unión Europea y, lo que es peor, tampoco a Ucrania.» Esta guerra es una guerra proxy entre EE.UU. y Rusia, los países Europeos y Ucrania no tienen peso ni voz. Tan pronto como la ayuda militar de EE.UU. cesé, los paises europeos y Ucrannia son incapaces de continuar el esfuerzo militar. La reuión en Arabia Saudita fue la primera reunión entre los verdaderos actores del conflicto.

    2. «Las imágenes inéditas en términos diplomáticos pronto recorrieron el mundo y generaron un apoyo masivo, principalmente de Europa (incluido Reino Unido) y de Canadá a Zelensky, más allá de la preocupación generada por la inmediata decisión de Trump de cancelar la ayuda militar y económica a Ucrania por lo acontecido.» Si bien el conflicto ocurre principalmente en Europa, a nivel económico e internacional, China e India, no han mostrado un apoyo a Zelensky. A nivel político los Europeos dice una cosa, pero a nivel económico se contradicen. Las exportaciones Germanas a paises cómo kirguiztan, Kazhakastan, etc.. se han disparado en más de un 200%, evidentemente siguenn comerciando con Rusia a pesar de la guerra.

    3. «…aumentando la presión para que el país invasor se siente en una mesa de negociación e incluso volvió a verse con Zelensky en Roma.» Una cosa son las negociaciones y otra cosa es la capitulación. Los resultados en el campo de batalla demuestran que Ucrania está más cerca de la capitulación que Rusia. En otras palabras, obligar a Rusia a aceptar los terminos no es argumento serio que corresponda con lo que sucede en el campo de batalla.

    3. «Los esfuerzos para alcanzar la paz siguen su marcha, pero ya no con el liderazgo de Estados Unidos, sino con un papel más destacado de las potencias europeas (Reino Unido, Francia y Alemania), con una participación creciente de Polonia» De nuevo, sin la ayuda militar de EE.UU. esos paises no pueden hacer mucho. Eso no es más que un gesto político.

    4. «La realidad actual impide avizorar un pronto acuerdo de paz, entre otras cosas porque las dos partes siguen contando con apoyos firmes que permiten sostener sus posiciones. Desde el punto de vista militar, podría decirse que la guerra está estancada, si bien se esperan posibles nuevos avances en el verano europeo. Tanto Ucrania como Rusia asestan golpes que evidencian fragilidades, ya que en los dos casos han llevado con éxito ataques de impacto en el territorio del país enemigo. » si bien Ucrania ha conseguido varios ataques en terriotorio Ruso, esos ataques no son estrateegicos y no son capaces de cambiar el rumbo de la guerra. La realidad es que rusia supera en capacidad de fuego de artillería a la OTAN y Ucrania en alrededor 7 a 1. Ucrania ha organizado su defensa alredor del uso extensivo de drones pero no ha sido sufiente. En varios sectores cómo Summy, south of the Donetsk Oblast, Siversk, el frente de batalla está colapsando.

    5. «China e India juegan un papel en la relación con Rusia no en el apoyo directo, pero sí en el indirecto, lo que tiene que ver con muchos factores que explican el nuevo orden global. Ahora bien, parece necesario involucrar a dichas potencias en las conversaciones para generar mayor presión contra Putin y forzarlo a una negociación.» Si el autor insisteen en que Europa tenga una silla en la mesa, entonces, China e India tienen más derecho.

    6. «.. una oferta que lamentablemente no parece estar disponible en el Sistema Internacional actual.» El sistema internacional es anárquico por naturaleza, sólo existe el lenguade del poder. Me adhiero a la escuela realista en relaciones internacionales.

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