Sudáfrica y la esperanza en la humanidad | Carlos Acero

Sudáfrica y la esperanza en la humanidad

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La semana pasada tuvo lugar la audiencia sobre las medidas cautelares que solicitó Sudáfrica en contra de Israel por considerar que la guerra que adelanta en Gaza contra el pueblo palestino constituye un intento de genocidio. La audiencia y en general la demanda internacional marcan un hito en los urgentes esfuerzos para detener la guerra.

Desde el 8 de octubre del año pasado el Estado de Israel ha asesinado a más de 20 mil palestinos sin discriminar militantes de Hamás de los civiles. La ofensiva ha dejado más de 25 mil personas heridas, en su mayoría civiles, y se han realizado ataques a hospitales, escuelas, refugios humanitarios y zonas que supuestamente eran seguras.

En apenas 3 meses las acciones militares israelíes han dejado más civiles muertos que la guerra entre Rusia y Ucrania que pronto cumplirá 2 años.

Las hostilidades de Israel en contra del pueblo palestino no iniciaron en octubre del 2023, sino que hacen parte de una política sistemática de múltiples formas de agresión en contra de ese pueblo. Según la ONG israelí Btselem, desde 1988 hasta antes del 7 de octubre, este conflicto ha dejado 13.400 muertos, de los cuales 87% son palestinos.

A su vez, el Estado de Israel ha promovido la expansión de su territorio y población a espacios históricamente ocupados por palestinos, desplazando a estos últimos. Como consecuencia de lo anterior el Relator Especial de la ONU para la situación de derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados desde 1967 aseguró que el pueblo palestino vive una situación de discriminación racial-nacional-étnica como un apartheid y agregó que Gaza era una cárcel a cielo abierto.

Según la ONG Save The Children, hasta antes del 7 de octubre, el 2023 fue el año en el que más niñas y niños palestinos de la Cisjordania ocupada fueron asesinados por Israel. ¡Cisjordania que no es gobernada por Hamás!

Sudáfrica, con la autoridad moral de haber sufrido y superado mediante el diálogo un régimen de apartheid, acudió a la Corte Internacional de Justicia para pedir que se condene el intento genocida de Israel en contra del pueblo palestino y se ordene el cese al fuego inmediato.

El delito de genocidio ha sido internacionalmente reconocido como aquellos actos cuya intensión es la destrucción, total o parcial, de un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Delito que se castiga incluso en calidad de tentativa, es decir, aún si no se consuma el mismo.

El equipo jurídico de Sudáfrica aportó importantes pruebas para demostrar que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y su ministro de defensa, dos altos mandos militares, han promovido una narrativa en el ejército que insta a la aniquilación del enemigo. Tal narrativa explica los inhumanos videos de soldados israelíes en los que celebran sus acciones, humillan a personas palestinas, y se apropian o destruyen los bienes personales y religiosos de los agredidos.

La demanda brilla por ser la acción jurídica y diplomática internacional de mayor relevancia hasta ahora tomada para detener la guerra. Ésta busca el cese al fuego, condenas ejemplares contra el Estado de Israel y que disuadan a otros Estados de incurrir en este tipo de delitos en el futuro.

Mientras Estados Unidos bloquea en el Consejo de Seguridad de la ONU declaraciones que llaman al cese al fuego, o potencias europeas como Alemania e Inglaterra reprimen manifestaciones a favor de Palestina, Sudáfrica ha podido unir en acciones concretas a otros Estados que rechazan el actuar de Israel.

El respaldo del Estado colombiano a la demanda, mediante el uso figuras procesales reguladas por el derecho internacional, es coherente con la defensa de la vida, la paz, la soberanía y autodeterminación del pueblo y el Estado palestinos. En este aspecto el presidente Petro acierta al asumir una posición propia, alejada de los intereses geopolíticos y económicos de las potencias occidentales.

Acudir a estos mecanismos del derecho internacional le permite a Colombia construir una posición estructurada, que crea una cultura jurídica y diplomática de promoción de la paz y con incidencia real en el plano internacional. Actuación que es mucho mejor que los trinos del presidente, algunos con lenguaje impreciso o que no permiten sumar adeptos a la causa palestina.

La defensa del pueblo palestino, la exigencia del cese al fuego y las condenas al Estado de Israel deben continuar. Estas acciones deben hacer pedagogía y evitar señalamientos generalizados en contra de la ciudadanía de Israel o de la comunidad judía. También serán necesarias expresiones artísticas a nivel global, como el prometido concierto pro Palestina que Petro quiere organizar.

En medio del dolor y la desesperanza que causa ver las imágenes del genocido que sufre el pueblo palestino, Sudáfrica nos devuelve la esperanza en la humanidad y la vida en paz.

Acerca del autor

Carlos Acero Castellanos

*Abogado y Magister en Derecho Internacional de la Universidad de los Andes. Twitter: @CarlosAceroC

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*Abogado y Magister en Derecho Internacional de la Universidad de los Andes. Twitter: @CarlosAceroC

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