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Si China pudo cambiar ¿por qué no Cuba?

Escrito por Ricardo Mosquera
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ricardo mosqueraCambios superficiales solo auguran más de lo mismo en Cuba, pero aún hay esperanzas de que una generación joven logre impulsar transformaciones apenas imaginables hoy, como lo confirma un repaso a la extraordinaria historia de los últimos sesenta años en China.

Ricardo Mosquera *

Cambio sin cambio

El pasado 19 de abril finalizó el sexto congreso del Partido Comunista de Cuba, que eligió como presidente y primer secretario a Raúl Castro, hermano de Fidel, quienes -sin ignorar sus éxitos en materia de educación y de salud- por más de medio siglo han gobernado la isla con un modelo obsoleto de socialismo pobre, con una retórica anticapitalista que le achaca todos los males del mundo al imperio norteamericano y la pobreza del cubano al bloqueo económico. 

Los cambios políticos son nulos, pese a que el comandante Fidel en sus Reflexiones señala que "la nueva generación está llamada a rectificar y cambiar sin vacilación …que el socialismo es el arte de realizar lo imposible" [1]. 

Todo lo cual es ratificado por su hermano presidente al afirmar que asume "la última tarea con la firme convicción de defender, preservar y proseguir perfeccionando el socialismo y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista". 

Entre utopía que recuerda a los jóvenes del mayo francés con su consigna de "seamos razonables, exijamos lo imposible" y un cierto cinismo que se aferra al poder y no admite cambio generacional alguno, pues de los 15 miembros del buró político solo tres son "nuevos" y el segundo secretario del partido es el histórico Machado Ventura.

Quizás el único cambio exaltado por Fidel en este aspecto es el de "limitar máximo a dos períodos de cinco años el desempeño de cargos políticos y estatales fundamentales" -lo cual es entendible por la vejez de los actuales funcionarios.

Por otra parte se aprobó el "Plan de reformas económicas" que dejaría atrás el modelo ultracentralizado soviético, e incluye una tímida apertura al sector privado, el recortar en un millón los empleos estatales, descentralización agrícola, autonomía empresarial, creación de impuestos y eliminación de subsidios. Este respiro a la crisis también permitirá al cubano la compra – venta de casas y autos así como tomar créditos para negocios, cultivos y vivienda.

Dos caminos

Sin duda Cuba fue protagonista de la Guerra Fría, y en su lucha contra la dictadura de Batista hace 52 años dio ejemplo a América Latina de que es posible derrotar a un tirano, en particular cuando las condiciones socioeconómicas son insostenibles.

Cuba podría repetir la historia de la Unión Soviética o la China, donde también los dirigentes se aferraban a ese modelo de socialismo obsoleto, y sin embargo acabaron adoptando la economía de mercado y hoy forman parte de los países BRICs (Brasil, Rusia, India y China) y ya comienzan a disputar el liderazgo al capitalismo europeo y norteamericano.

Pero también se podría estar gestando en Cuba un período de duras tensiones, donde un grupo liderado por los hermanos Castro buscará la continuidad del modelo y un grupo opositor, que ya no son solo los "gusanos de Miami", aspira a un cambio en el modelo económico y una transición a la democracia.

Aprender de China 

Mucho tendrían que aprender los líderes cubanos del modelo de "economía socialista de mercado" que adoptó China y en virtud del cual se estima que en el año 2025 el PIB de este país podría superar al de Estados Unidos.

China es hoy un jugador decisivo en la política internacional y un socio indispensable para la recuperación de Europa y de Estados Unidos, al punto de crear lo que algunos denominan un "equilibro global de terror financiero".

Del maoísmo y del pragmatismo de Deng Xiaoping sus dirigentes aprendieron cómo mantener el mismo régimen, el mismo partido, pero operar un viraje de 180 grados en tan solo seis décadas signadas por el tránsito de un régimen semi-feudal de agricultura campesina a un país que avanzó hacia la modernidad en dos períodos bien diferenciados:

  • Durante el primer período (1949-1978), dominado por la figura de Mao Tse-Tung, las prioridades fueron políticas, se buscó una transición acelerada al comunismo, se estimulóla lucha de clases y se liquidó la oposición.

El llamado Gran Salto Adelante sentó las bases de una economía socialista en los años 50, desarrolló la industria pesada y colectivizó la agricultura a través de las comunas. 

En las relaciones exteriores, el comercio tuvo un valor residual y las inversiones extranjeras eran inexistentes. Se vivió en un progresivo aislamiento, pero con crecientes tensiones que lo llevaron a chocar con la comunidad internacional, con su propio aliado la Unión Soviética y hasta a librar una guerra fronteriza con la India en los años 60. 

El otro fracaso fue la Revolución Cultural lanzada en la primavera de 1965, un movimiento destinado a recuperar el poder perdido para Mao y su facción. Se basó en el culto a la personalidad mediante movilizaciones e incluso pequeñas luchas armadas. El Ejército Rojo, los Guardias Rojos y las juventudes, con el Libro Rojo del Gran Timonel, acabaron en un estruendoso fracaso económico.

  • El segundo período corresponde al gobierno de Deng Xiaoping. Al fallecer Mao en 1976, China adoptó la ruta de las llamadas "cuatro modernizaciones": La industrial, la agrícola, la educativa y la de la ciencia y la tecnología. Para lograrlas, había que adoptar el pragmatismo; como dijo Xiaoping "Da igual que el gato sea blanco o sea negro, con tal que cace ratones".

El reformista fue coherente con sus principios básicos: gradualismo, experimentación, búsqueda del consenso, empezar por la agricultura y por otros sectores que mejoren a corto plazo el nivel de vida de la población, profundizar la reforma económica de modernización y apertura, antes que la política y mantener a toda costa un Estado fuerte. 

El liderazgo de Deng no provino de puestos burocráticos: ni la jefatura del Estado, ni la del gobierno y solo en 1978 llegó a ser miembro del Politburó, Vicepresidente de las Comisiones Militares y vicepresidente del gobierno. Pese a todo, fue el número uno hasta su muerte en febrero de 1997 a los 93 años de edad. Su autoridad derivó de su prestigio como miembro de la generación revolucionaria, de su participación en la Larga Marcha, del heroísmo demostrado en las guerras contra los japoneses y contra Chiang Kaishek, pero fue más respetado aún por su sabiduría y su capacidad de convicción. Su pensamiento político, base teórica del desarrollo económico actual de China y de los grandes cambios iniciados a partir de 1978, permitió romper el aislamiento anterior. 

Replanteando el comunismo 

Deng Xiaoping revisó los fundamentos del marxismo-leninismo- maoísmo al sostener que en la distribución de la renta habrían de tomarse en cuenta no solo el factor trabajo sino las contribuciones de "trabajo, capital, tecnología, capacidad empresarial y otros factores de la producción" [2]. 

La tierra sigue siendo de propiedad pública, pero el derecho a transferir su uso se asemeja a la propiedad privada mediante contratos de responsabilidad familiar. La doctrina del imperialismo capitalista se ha debilitado, dada la necesidad que China tiene de los países capitalistas para su desarrollo económico. 

En 2002, China dio cabida a la figura de las "tres representaciones" que formuló Jiang Zemin: las fuerzas avanzadas de la producción, las fuerzas avanzadas de la cultura y la fuerza de las masas populares. El partido coopta a los empresarios privados, además de amparar la propiedad privada que se utilice como bien de producción. 

De esa forma se modifica la teoría radical de la lucha de clases: el concepto de dictadura del proletariado se dirige ahora contra "los nuevos explotadores que practican la corrupción, la especulación, el enriquecimiento ilícito… es necesario ejercer la dictadura sobre estos elementos anti-socialistas". 

El socialismo ahora se define como "la eliminación de la explotación, la liberación de las fuerzas productivas y el evitar la polarización excesiva de la sociedad". Por esta vía, Bill Gates no es un explotador, "porque ha hecho una gran aportación al desarrollo económico y social de su país y del mundo entero. ¿Quiénes son los explotadores? Son empresarios que hacinan a miles de trabajadores, que no pagan el salario mínimo, tampoco pagan la seguridad social ni los impuestos" [3]. 

La tarea fundamental en la etapa socialista es "el desarrollo de las fuerzas productivas". El éxito de los líderes chinos se apoya en la legitimidad del Partido Comunista que cambia su modelo obsoleto por la vía del "socialismo de mercado" pero mantiene un ejército fuerte y sus marcados rasgos autoritarios y antidemocráticos. 

¿Podrá Cuba "cambiar su mentalidad, barrera sicológica, atada durante largos años a los mismos dogmas y criterios obsoletos" como lo reconoce Raúl Castro en el discurso de clausura del sexto congreso e invitar a cultivar tierras ociosas que esperan brazos dispuestos a sacarle frutos, para sustituir las costosas importaciones del orden de 800 millones de dólares anuales, que solo benefician a los proveedores extranjeros? 

* Ex rector y Profesor Asociado de la Universidad Nacional.

Notas de pie de página


[1] Granma, 19 de Abril.

[2] Como se señaló en la resolución XV del congreso del Partido Comunista Chino, octubre de 1997.

[3] Bregolat E. La Segunda Revolución China, Barcelona 2007. 

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