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Seguridad en Medellín: enredos, datos y percepciones

Escrito por Jorge Giraldo
Jorge Giraldo Ramirez

Jorge Giraldo RamirezLa violencia en Medellín está otra vez en aumento. ¿Qué sucede en la ciudad?

Jorge Giraldo*

El 28 de febrero del 2007, en un foro convocado por el diario El Colombiano, con Frank Pearl y el entonces Secretario de Gobierno, tuve la oportunidad de exponer lo que llamé "las fragilidades" de la recuperación de la seguridad en Medellín. Se mencionaron el peso de la economía ilegal y del narcotráfico en Antioquia, el alto número de personas armadas en la ciudad y el cambio drástico en los determinadores del homicidio.

Eran advertencias prudentes, después de que la ciudad lograra en 5 años (2003-2007) el más asombroso cambio en materia de seguridad, al bajar de una tasa de homicidios de 150 en 2002 a menos de 40 en 2007, saliendo de los 5 primeros lugares del ranking colombiano y de los 10 del ranking latinoamericano. El punto de partida era simple, pero ha sido muy discutido: desaparecieron las grandes organizaciones que alimentaron el ciclo violento en Medellín entre 1987 y 2002: el cartel de Escobar, las Auc y las estructuras guerrilleras.

Los nuevos determinadores del homicidio son más pequeños y desarticulados: la criminalidad organizada connatural a las economías ilegales, las bandas juveniles territorializadas y enardecidas, y un alto porcentaje de individuos que están dispuestos a disparar en medio de cualquier contrariedad cotidiana. El homicidio actual es muy endógeno respecto al barrio, esto significa que víctimas y victimarios suelen habitar la misma zona o muy cerca del acto violento. El centro de la ciudad es la comuna de mayores homicidios, con alta presencia de armas blancas y ocurrencia en las noches. Síntomas típicos de una violencia más bien difusa y sin embargo muy dañina.

El número de homicidios aumentó un poco en el 2008 (superando los mil) y ha aumentado mucho en el 2009 (ya está por encima de los mil quinientos). La tasa supera los 50 homicidios por cada cien mil habitantes. Barrios y comunas que se habían tranquilizado, volvieron a ser muy violentos en las comunas nororiental y noroccidental. Sólo una cuarta parte de los barrios permanecen sin homicidios en el año. Como era de esperarse, la percepción ciudadana respecto a la inseguridad aumentó, según Medellín cómo vamos. Pero, más que el homicidio, el habitante de los barrios de Medellín resiente el tráfico de drogas, el atraco, el hurto y la existencia de pandillas.

A pesar de lo anterior, en Medellín hay menos muertes violentas  que en Bogotá  y su tasa de homicidios es inferior a la de Cali. Entonces ¿de dónde proviene la preocupación por los homicidios de Medellín? Ante todo, de la comparación con su propio éxito y del efecto sobre el umbral de tolerancia respecto a los factores de inseguridad, que afortunadamente ha disminuido.

Pero la preocupación de muchos ciudadanos tiene otras dos fuentes menos plausibles: el Presidente Uribe, que intenta deslustrar al precandidato presidencial Sergio Fajardo haciendo aparecer a Medellín como el "problema nacional".  Y  los viejos aliados del ex alcalde Luis Pérez Gutiérrez, que empezó campaña reeleccionista inmediatamente después de perder la anterior.

Pensando en rosa, uno debería suponer que la reacción fuerte de la Alcaldía y de la Policía Nacional, así como la menor capacidad de resistencia de la pequeña y mediana criminalidad, traerán efectos positivos en los indicadores a corto plazo. Mientras los pasivos seguirán estando en la ineficacia de la justicia penal y en las señales de corrupción en la fuerza pública.

 

* Magister en Filosofía. Investigador Asociado del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. Decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades de la Universidad Eafit. Profesor universitario. 

 

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