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Seguridad ciudadana: entre la percepción y la realidad

Escrito por Hugo Acero

militar requisando en el bronx

Hugo Acero En el país cada año se hacen mediciones de la percepción de seguridad y convivencia ciudadanas. Sin embargo, estos esfuerzos son vanos si no se utilizan los datos encontrados para planear las políticas de seguridad ciudadana en cada ciudad.

Hugo Acero Velásquez*

¿Para qué las encuestas?

En materia de seguridad ciudadana son cada vez menos confiables las cifras de denuncias de delitos, salvo las de homicidios y hurtos de bancos, carros y motos. Los demás delitos tienen un alto índice de sub-registro, que en algunos casos llega al 80 por ciento. 

Por esta razón, durante los últimos años se han venido consolidando las encuestas de victimización, percepción de inseguridad y confianza en las instituciones de seguridad y justicia.

Ya desde 1998 la Cámara de Comercio de Bogotá viene aplicando rigurosamente la encuesta semestral de victimización y percepción de inseguridad. El programa Bogotá Cómo Vamos ha hecho lo propio en su encuesta de evaluación de varias políticas públicas, con tal éxito que otras ciudades del país y el continente replican esta experiencia. Hoy   once ciudades de Colombia tienen un programa Cómo Vamos.

Los resultados de las encuestas de victimización y percepción de inseguridad son muy importantes y estas deben continuarse haciendo.

En 2004, el gobierno Uribe por intermedio del DANE elaboró y aplicó una encuesta de victimización y percepción de inseguridad en Bogotá, Cali y Medellín, pero cuando vio que los resultados no le eran favorables, optó por no divulgar los resultados y engavetó el estudio. 

En 2012, el gobierno Santos, por iniciativa de Francisco Lloreda, Consejero de Convivencia y Seguridad, elaboró y aplicó la encuesta de convivencia y seguridad ciudadana a través del DANE, y divulgó los resultados de esta tercera encuesta.

Los resultados de las encuestas de victimización y percepción de inseguridad son muy importantes y estas deben seguir haciéndose, más todavía cuando las cifras de denuncias de delitos tienen tan poca credibilidad. 

CAI periférico de La Cruz en Medellín.
CAI periférico de La Cruz en Medellín.
Foto: Policía Nacional de los Colombianos

Sin embargo, vale la pena preguntar si los resultados de esas encuestas son utilizados por el gobierno nacional y por las autoridades municipales. Estos, en algunos casos, son aceptados cuando les son favorables, pero son rechazados o criticados cuando no les favorecen, y en muy pocas ocasiones se los  usa para definir o ajustar las acciones o la política de seguridad y convivencia. 

Héctor Riveros, que analizó los resultados de las tres Encuestas de Convivencia y Seguridad Ciudadana del DANE (2012, 2013 y 2014) concluyó que los resultados son más o menos los mismos y augura que la encuesta de 2015 tendrá pocos cambios porque las autoridades están haciendo muy poco para mejorar los indicadores que esas encuetas miden.   

¿Qué hacer entonces para que este esfuerzo sirva de veras para mejorar la seguridad objetiva y la percepción de inseguridad de los ciudadanos?

Para abordar esta pregunta, presento a continuación algunos resultados de la Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana de 2013 y 2014, y formulo algunas recomendaciones.  

Consolidarse o cambiar

El DANE presentó los resultados de la encuesta de 2014 comparando los datos para las 28 ciudades donde se llevó a cabo la encuestada, pero lo hizo en 24 cuadros separados.  

Y sin embargo no presentó la comparación con las encuestas anteriores, de modo que no s pueden apreciar los cambios importantes en las 20 ciudades que tienen resultados para 2013 y 2014.

Como se ve en el siguiente cuadro, en 9 de las 20 ciudades aumentó el número de víctimas (en rojo en el cuadro), es decir,  aumentó la inseguridad ciudadana en Bogotá, Ibagué, Neiva, Armenia, Manizales, Valledupar, Pereira, Cúcuta y San Andrés y se registraron importantes reducciones en Cali, Villavicencio, Barranquilla, Bucaramanga, Medellín, entre otras.

Estas cifras de victimización deberían preocupar aún más a las autoridades si se tiene en cuenta que en 2003, en la encuesta del DANE que no se publicó, Bogotá, Medellín y Cali registraban una victimización mucho más baja: 13,2, 8,5 y 13,8 por ciento, respectivamente.

El indicador de no denuncia de los delitos aumentó en 12 de las 20 ciudades (en rojo en el siguiente cuadro). Esta situación preocupa, pues muestra que las autoridades no tienen información confiable en materia de violencia y delincuencia para diseñar acciones y  enfocar sus esfuerzos. Además, una de las primeras razones que dan los ciudadanos para abstenerse de denunciar es la desconfianza en las autoridades.

La percepción de inseguridad ha aumentado en la mayoría de las ciudades (en rojo las ciudades con aumento), un poco más entre las mujeres, siendo la vía pública y el transporte público los lugares donde los ciudadanos se sienten más inseguros.

 

 

Captura de banda delincuencial dedicada al tráfico de estupefacientes en Bogotá.
Captura de banda delincuencial dedicada al tráfico de
estupefacientes en Bogotá.
Foto: Policía Nacional de los Colombianos

Un buen ejemplo

Los resultados deben servir para que los alcaldes definan acciones junto con las autoridades de seguridad, justicia y desarrollo social para mejorar la seguridad real de los ciudadanos (victimización) y la percepción de seguridad.

Un buen ejemplo es el de Barranquilla, que recientemente dio a conocer los resultados de la encuesta del DANE. Entre 2013 y 2014 la victimización se redujo de 11,8 a 9,3 por ciento; el hurto de vehículos pasó de 8 a 4,2 por ciento; el hurto a residencias pasó de 4,2 a 2,9 por ciento; el hurto a personas se mantuvo en 5,7 por ciento; y las riñas y peleas se redujeron en un 50 por ciento. 

No obstante esos buenos resultados, la percepción de inseguridad aumentó en 2,7 puntos, y en 2014 se situó en 59,1 por ciento.

La situación de Barranquilla, ciudad que viene mejorando como lo muestran las encuestas del DANE (2012, 2013 y 2014), se debe en gran parte al trabajo de las autoridades de seguridad y justicia lideradas por la alcaldesa. 

También han ayudado las acciones que desde hace algunos años vienen transformando a esa ciudad, como el mejoramiento de los entornos urbanos, la intervención interinstitucional de los sitios de más alta concentración de violencia y delincuencia, el programa Entornos Sociourbanos Seguros (ESUS), la reconstrucción de los parques con la participación de las comunidades, la recuperación el espacio público y, en general, la transformación cultural de la ciudad, que busca que sus ciudadanos se apropien de ella y la conviertan en un polo de desarrollo regional y nacional.

Seguramente otras ciudades, que según los resultados de la encuesta del DANE tienen resultados positivos, también están realizando valiosas acciones para seguir mejorando la seguridad de los ciudadanos; sin embargo, en la mayoría de las ciudades estos resultados no son tenidos en cuenta a la hora de diseñar y ejecutar acciones en esta materia.

Que la encuesta contribuya a la seguridad

 Para que la Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana del DANE no pase de ser un documento que una vez al año alegra a algunas administraciones municipales y entristece o deja enojadas a otras, es necesario que:
 
•    El gobierno nacional y los locales usen la Encuesta como un instrumento de seguimiento y evaluación del desempeño  de las autoridades de seguridad y justicia, en particular de la Policía Nacional y de las autoridades locales.

•    Se elaboren monografías sobre cada ciudad, comparando los resultados de las encuestas anuales, contrastándolas con las cifras de violencia y delincuencia que manejan Medicina Legal (muertes violentas), la Policía Nacional (demás delitos de mayor impacto) y la Fiscalía General de la Nación. 

Estas monografías deben tener recomendaciones precisas para disminuir la victimización, mejora la percepción de seguridad y la confianza en las autoridades. Deben ser hechas por el DANE en coordinación con el Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional -o con la institución que en el futuro sea responsable nacional de la seguridad ciudadana-. 

Se incrementó la inseguridad ciudadana en Bogotá, Ibagué, Neiva, Armenia, Manizales, Valledupar, Pereira, Cúcuta y San Andrés.

•    Estos resultados, análisis y recomendaciones deben ser discutidos con los alcaldes y alcaldesas de las ciudades en el consejo municipal respectivo, y desde allí se deben ajustar, ejecutar y seguir las acciones acordadas para reducir la victimización, mejorar la percepción de seguridad y recuperar la confianza en las autoridades.

Hoy, cuando la Consejería Presidencial de Convivencia y Seguridad Ciudadana ha desaparecido, es importante que el gobierno nacional defina qué se va a hacer con esta encuesta y qué institución se va a encargar de sacarle el mayor provecho. 

Ojalá sea para fortalecerla y convertirla en uno de los instrumentos más importantes de seguimiento a la política nacional de convivencia y seguridad ciudadana que se definió en el pasado periodo de gobierno. 

Este importante esfuerzo no se puede perder y archivar como se hizo con la encuesta en el 2004. 

*Sociólogo de la Universidad Nacional, experto en seguridad ciudadana.

 

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