¿Por qué se percibe que no funciona la Policía en Colombia?
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¿Por qué se percibe que no funciona la Policía en Colombia?

Escrito por Luis Ernesto García

Estos son los factores que afectan el rendimiento de la Policía y hacen que los ciudadanos sigan preguntándose por qué esta no responde efectivamente a los problemas de seguridad.

Luis Ernesto García*

La pregunta

Como ciudadanos nos preguntamos por qué las autoridades no responden adecuada y efectivamente ante los problemas de inseguridad ciudadana o demandas ciudadanas que se manifiestan a diario y que afectan nuestra calidad de vida y tranquilidad.

A continuación, presento una breve reflexión sobre los factores que más afectan la labor policial y que son invisibles en la vida cotidiana del ciudadano de a pie.

Remedios inadecuados

En lo corrido del siglo XXI, las reformas en materia de seguridad, justicia penal, policía, control del delito y, en especial, seguridad ciudadana y convivencia, son el resultado de acciones combinadas e insulares de diversas entidades del orden nacional, decisores políticos, policías, criminólogos y algunos formadores de opinión.

Así pues, la formulación de proyectos de ley y las decisiones políticas obedecen a la necesidad de medidas a corto plazo y tienden a causar la sensación de fortaleza por parte del Estado. Estas leyes o decisiones no resultan de un trabajo de diseño y ejecución integral que atienda las realidades territoriales sobre la base de diagnósticos basados en evidencia y respondan con exactitud a los problemas detectados.

Colombia ha avanzado en el proceso de modernización policial, pero nos falta camino en la reingeniería de los procesos, los incentivos e indicadores, la formación profesional y entrenamiento del nivel directivo y mandos del nivel ejecutivo y, en especial, la distribución de responsabilidades dentro de la estación de policía.

Como dice Jaume Curbet en su libro  El rey desnudo, un problema mal formulado no tiene solución y, por lo regular, precipita a los políticos hacia “políticas” con más apariencia que sustancia, científicamente inconsistentes, que no son debidamente estudiadas y que, por consiguiente, no pueden ser eficaces.

Lo anterior a su vez se traduce en una relación conflictiva entre los políticos, los administradores, los policías, la opinión y los ciudadanos en general, porque refleja las ideologías o concepciones opuestas sobre la seguridad ciudadana, así como los intereses, estrategias y actuaciones contradictorios de los varios sectores implicados.

Por eso sería ideal que el tema de la seguridad se debata sobre la base de evidencias y soluciones concretas, a partir ojalá de la campaña electoral que se aproxima.

Foto: Alcaldía de Bogotá - El desempeño de la policía se ve afectado por el bajo liderazgo de gobernadores y alcaldes, quienes delegan el problema de la inseguridad completamente a esta institución.

Necesidad de un líder

Otro factor que incide en el desempeño policial es el escaso liderazgo o direccionamiento político por parte de gobernadores y alcaldes sobre la seguridad —uno de los servicios públicos que más ruido produce—.

Con demasiada frecuencia, los gobiernos delegan la responsabilidad de la inseguridad ciudadana en el cuerpo de Policía; esto debería ser motivo de un examen más pausado y riguroso de los factores que subyacen a los problemas de inseguridad y convivencia.

Pero una verdadera planeación estratégica implica líderes políticos que formulen planes y estrategias en clave de coordinación interinstitucional, optimizando las capacidades estatales y no estatales y prestando especial atención a la disponibilidad y uso de datos y evidencias.

Conocer el quehacer policial

El desempeño policial es altamente afectado por la dirección operativa del servicio, que orienta la labor cotidiana de los agentes y especialmente las tareas de vigilancia policial (patrulla policial o cuadrante).

Esta es la labor ejecutiva desconcentrada de la Policía Nacional que ejercen los comandantes del nivel metropolitano, departamental, municipal y de las estaciones de policía, relacionada con la planeación y gestión operativa para el control del delito y, en menor medida, para su prevención.

Colombia ha avanzado en el proceso de modernización policial, pero nos falta camino en la reingeniería de los procesos, los incentivos e indicadores, la formación profesional y entrenamiento del nivel directivo y mandos del nivel ejecutivo y, en especial, la distribución de responsabilidades dentro de la estación de policía.

En relación con este último asunto, experiencias internacionales e investigaciones adelantadas por la Escuela de Posgrados de la Policía Nacional de Colombia subrayan la importancia de profesionalizar los cuatro papeles de los integrantes de la unidad más importante de la policía, como lo es la Estación de Policía, así:

  1. Gestión o dirección: la que desarrolla el comandante de estación para adecuar la visión estratégica de la policía a la realidad de la política fijada por la entidad a nivel territorial y nacional.
  2. Administración: es desarrollada por los sub-comandantes de estación para anticipar el comportamiento del orden público y asegurar la disponibilidad de recursos para alcanzar las metas organizacionales.
  3. Supervisión y control: desarrollada por mandos de primera línea, encargados de garantizar el rigor en los procedimientos y asegurar la integridad policial.
  4. Vigilancia: desarrollada por los patrulleros, quienes ejecutan las acciones orientadas a lograr los resultados en materia de control y prevención del delito.

El nuevo estatuto

La Ley 2179 de 2021, conocida como el “Nuevo estatuto de carrera y profesionalización policial”, contiene ajustes organizacionales que, bien concebidos y ejecutados, ayudarán a superar otros factores influyentes en el desempeño policial y, por ende, causarán una mejor percepción del servicio que presta la policía.

En primer lugar, la reforma organiza el sistema educativo policial, en especial los programas académicos para la formación profesional en el nivel técnico, tecnológico y de formación de posgrado.

En segundo lugar, se crea el centro de estándares, encargado de establecer las condiciones mínimas de trabajo exigible y unificar los criterios para la prestación y mejoramiento del servicio de policía; se reconfigura el entrenamiento policial mediante cursos obligatorios en derechos humanos (atención al ciudadano, uso de la fuerza y procedimientos); y se validan las competencias de todo el personal policial.

Así pues, la formulación de proyectos de ley y las decisiones políticas obedecen a la necesidad de medidas a corto plazo y tienden a causar la sensación de fortaleza por parte del Estado. Estas leyes o decisiones no resultan de un trabajo de diseño y ejecución integral que atienda las realidades territoriales sobre la base de diagnósticos basados en evidencia y respondan con exactitud a los problemas detectados.

En tercer lugar, se establece un plan de carrera que equilibre las expectativas personales de cada policía con las metas de la institución policial.

Por último, se pretende mejorar las condiciones de vida de los uniformados que en estos momentos necesitan una gran motivación para ejercer la profesión policial.

La integridad y la disciplina profesional que necesita un policía para el desarrollo de su labor son asuntos de gran importancia ciudadana. Por eso la reforma al nuevo estatuto disciplinario (Ley 2196 de 2022), a un año de su vigencia, necesita un análisis riguroso, pues este nuevo sistema disciplinario contiene exigencias fundamentales en materia de derechos humanos, comportamiento policial, investigación, rendición de cuentas y garantías para el seguimiento ciudadano.

Imagen y confianza ciudadana

En conclusión, las políticas con enfoque territorial, el liderazgo político, la planeación estratégica de la seguridad y convivencia, la coordinación multisectorial, la dirección y planeación operativa en las estaciones de policía, la formación profesional y el entrenamiento permanente, los estándares para la prestación del servicio, el bienestar y las mejores condiciones para los policías, la disciplina profesional, la integridad y la supervisión configuran un entorno que condiciona e influye de manera directa en el trabajo policial y en la percepción que tienen los ciudadanos sobre la eficacia de las autoridades en materia de seguridad ciudadana.

Si estos aspectos, invisibles para el ciudadano, no son bien gestionados, seguirán repercutiendo en la imagen y confianza ciudadana en las autoridades políticas y en el cuerpo de policía. Los próximos alcaldes deberían dedicar tiempo a prepararse y estudiar de manera técnica e integral el amplio espectro de asuntos que implican la seguridad, la convivencia ciudadana y la justicia.

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1 Comentario

Anónimo noviembre 11, 2023 - 1:10 pm

Esterrible ver ala policía a 500m del cai de hay no se mueven.No realizan una buena labor

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