Se agotó el tiempo para controlar los hipopótamos de Escobar - Razón Pública

Se agotó el tiempo para controlar los hipopótamos de Escobar

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En 1981, junto a 1200 animales llegaron a Colombia 4 hipopótamos provenientes de Estados Unidos, para conformar un zoológico extravagante en la Hacienda Nápoles, propiedad del famoso narcotraficante Pablo Escobar, en un área inmensa de 2000 hectáreas. Uno de los zoológicos más grandes del mundo, el Toronto Zoo, en Canadá, tiene 287 Ha.

Tras la muerte de Escobar, el abandono estatal y el tamaño de la Hacienda, en el 2008 ya era claro para el gremio científico que los hipopótamos del narco, que se habían escapado, eran una amenaza biológica latente; se estaban reproduciendo sin control y pronto se iban a convertir en una especie invasora de difícil y costoso manejo.

Personas en áreas rurales y urbanas acogieron a los hipopótamos, que fueron presentados en medios como animales tiernos e inofensivos. Además, el turismo apareció como una actividad productiva relacionada, estimulando su favorabilidad local.

En ese momento no se contempló hacer pedagogía ambiental y en cambio se asumió una postura pragmática: controlar a los hipopótamos. Con el primer sacrificio, que ocupó las portadas de medios de Colombia e incluso del mundo, el país se sumergió en el primero de muchos dramas venideros alrededor de los simpáticos hipopótamos, qué no se puede olvidar, también son letales, peligrosos, portadores de enfermedades, y en Colombia, desde marzo del año 2022 una especie invasora, debido a los graves impactos ambientales que generan, el riesgo para las personas y los graves ataques registrados.

Desde entonces y hasta hoy, la defensa de los hipopótamos en estado silvestre en Colombia ha sido asumida por el movimiento animalista, que insiste en un enfoque que tiende a humanizar a los animales, adoptando posturas morales como la provida, que rechaza su eutanasia, desconociendo las recomendaciones de los estudios técnicos y científicos.

Es tan difícil conciliar las posturas animalistas con el manejo de especies invasoras, que después de 14 años de presión, han logrado impedir el control y erradicación de los hipopótamos. Los que en aquél entonces eran 10 sacrificios, hoy se estima son más de 200 individuos y aumentando.

Si los hipopótamos se siguen reproduciendo y expandiendo, se sobrepasará el umbral de manejo y contención. Como le sucede a Australia con dromedarios y caballos ferales, Colombia tendría que embarcarse en costosas estrategias de erradicación permanente de individuos. El peor futuro posible, pues implicaría el sacrificio constante de animales y mayores problemas ambientales que afectarían a la gente.

La urgencia es máxima. No hay tiempo qué perder, hay que direccionar todos los esfuerzos para impedir que los hipopótamos se establezcan y sea imposible contenerlos.

El animalismo cuenta con un capital electoral importante que no distingue tendencia política, quizá por ello ningún gobierno ha querido asumir el costo político del control de hipopótamos, en detrimento del ambiente y de la gente.

La ministra de ambiente Susana Muhammad, en un intento de conciliar las exigencias animalistas con las recomendaciones científicas, propone adaptar una propuesta animalista de manejo de gatos ferales, que consiste en capturar, esterilizar y liberar. En el caso de los hipopótamos, los animalistas piden dar prioridad a: castraciones quirúrgicas y liberación; traslocación de individuos (enviarlos a otras partes del mundo); y como opción de descarte la eutanasia.

La medida ha sido recibida de manera agridulce por el gremio científico. Ante la inacción de décadas, algunos se conforman con las castraciones quirúrgicas; peor es nada. Otros, como el grupo Biodiversos, consideran un error que el Ministerio de Ambiente no siga las recomendaciones técnicas porque no hay tiempo para satisfacer caprichos de ensayo y error. La castración quirúrgica y posterior liberación, es una estrategia costosa, ineficiente y no está contemplada en el plan de manejo propuesto.

El orden de los factores sí altera el resultado. La exigencia animalista de esterilizar y liberar, no puede ser implementada en Colombia con los hipopótamos porque:

  1. Es la opción más costosa, menos eficiente y los recursos económicos son limitados.
  2. La castración quirúrgica no hace parte de las estrategias de contención de la especie, a menos que sean precedidas de translocaciones o confinamientos.
  3. La esperanza de vida de los hipopótamos en Colombia es demasiado alta, al liberarlos, se exponen los ecosistemas a un constante deterioro y a las personas a un enorme riesgo.

La evidencia indica que se deben implementar de manera paralela 5 estrategias: la eutanasia (caza de control) como prioridad, en especial en colonias que se han establecido en áreas nuevas, la translocación, el confinamiento, la urgente implementación de un sistema de alertas tempranas que permita identificar la colonización de nuevas áreas, y la pedagogía ambiental.

Colombia es responsable de la contención de los hipopótamos, ante sí misma y ante el mundo, ya que éste podría convertirse en un problema para Latinoamérica. Las posturas animalistas no pueden primar sobre el bienestar colectivo.

Este conflicto ambiental deja una lección, los planes de manejo ambiental deben incluir a las comunidades. En este caso es necesario redoblar esfuerzos en pedagogía para que la ciudadanía comprenda la magnitud del problema, que afecta a todo el país, pero en especial a habitantes vulnerables en las áreas rurales impactadas, qué podrían ver afectada su subsistencia por impactos negativos en las poblaciones de peces, además de la alta exposición a ataques, como los ya registrados en Puerto Triunfo.

2 comentarios

Yolima Vargas

Escrito por:

Yolima Vargas

*Bióloga con estudios en turismo sostenible y estudiante de doctorado en educación ambiental, analista y tallerista sobre la perspectiva de Latinoamérica para la organización Bildung Trifft Entwicklung-BtE en Alemania.

2 comentarios de “Se agotó el tiempo para controlar los hipopótamos de Escobar

  1. que texto tan lamentable… ¿por qué ALGUNOS del «gremio cientifico» insisten en desconocer su especismo? ¿serán tan limitados que no pueden ver más allá de una relación de dominio entre humano y animales? si este supuesto gremio no ha logrado nada es por la fragilidad de sus argumentos ante el discurso animalista.

  2. Además de los no pocos errores de ortografía, es un artículo muy sesgado, casi que resentido, hacia el movimiento animalista. Los argumentos científicos de pierden en medio de conjeturas sociales.

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